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martes, 12 de julio de 2016

SOBRE LOS COMISARIOS POLÍTICOS Y PODEMOS


La payasada del "día sin bañador" ha diluido, como era de esperar porque así se planificó, la creación de 118 agentes de barrio y juicios populares en los barrios de Madrid. Para una mayoría de las mentes secas lo anecdótico del bañador oculta una realidad más peligrosa, es parte del Estado espectáculo al que acuden con frecuencia los políticos y, por mor de las ventas, los medios de comunicación. La fase de asentamiento populista va tomando cara. Una faz que ya henos visto en otras ocasiones con resultados nefastos para la ciudadanía.

Primero analizaré la propuesta populista desde un punto de vista meramente técnico y económico, para posteriormente adentrarme en la sinuosa posibilidad político-ideológica del proyecto. Proyecto este que se suma a los grupos de barrio que controlarán el cumplimiento de la normativa municipal y autonómica en los distintos establecimientos lúdicos (en especial las terrazas). la propuesta de los podemitas consiste en la implantación de unos juzgados populares de barrio donde se diriman las disputas vecinales y las infracciones cometidas. De esta forma, dicen, personas sin recursos accederán a una justicia gratuita llevada a cabo por los propios vecinos y los infractores serán reeducados en base a la publicidad de los juicios y las charlas. Serán grupos de vecinos que, junto al agente de barrio, harán justicia. Ni son tribunales de arbitraje, ni jueces de aguas, ni jueces de paz (figuras jurídicas ya existentes), sino justicia popular. Además de esto, se nombrarán 118 agentes de barrio, dependientes de Alcaldía, que tendrán bajo su manto a la policía local y controlarán lo que suceda en el barrio. Al ser personas conocidas, argumentan los morados, asegurarán que los conflictos se reduzcan. Leyéndolo así parece hasta idílico. Pero se sostiene bajo una imposibilidad económica y técnica.

En primer lugar, contratar (a dedo) a 118 personas que tendrían una posición similar a un funcionario del grupo A, supondría gastar cerca e 40.000 euros en los salarios de cada persona. Eso supondría un gasto anual de 4.720.000 de euros solo en salarios. Obviamente estas personas deberán disponer de una infraestructura mínima para llevar a cabo sus funciones. Y qué menos que dispongan de un teléfono, un ordenador, una silla, una mesa, agua, electricidad, etc. Si a ello sumamos que los juzgados populares necesitarían también una infraestructura con al menos algún administrativo y algún asesor jurídico, esos otros salarios supondrían unos 6 millones más que añadir. Por lo pronto, el ayuntamiento de Madrid subiría sus gastos corrientes en al menos unos 15 millones de euros. Eso en un ayuntamiento que está ya sobredimensionado y con una deuda enorme. Si ya se quejaban los vecinos de la gran cantidad de asesores que existían, ahora habría que añadir 354 personas enchufadas. ¿No decían en Ahora Madrid que iban a acabar con los cortijos, los enchufes, los asesores y que iban a bajar los sueldos? De momento ni lo uno, ni lo otro.

Mas no solo lo narrado hasta aquí hace difícil su puesta en marcha, además hay una serie de inconvenientes técnicos que lo impiden. En primer lugar, el ayuntamiento no tiene competencias para crear tribunales populares. En segundo lugar, no se especifica la composición de los mismos (si será o no obligatorio ser jurado o no, y quiénes lo compondrían). Y, en tercer lugar, al carecer de potestad nadie está obligado a acudir por mucho que le acusen. Recuérdese que el arbitraje es de mutuo acuerdo, por ejemplo. Por tanto, no es más que otra muestra de demagogia barata (como los falsos presupuestos participativos) y una cortina de humo para implantar a los agentes civiles de barrio. Y es en este punto cuando entramos en el terreno político-ideológico.

Hay que decir que esos agentes, los cuales tendrían bajo su mando dotaciones policiales, no tendrían en ningún momento potestad per se porque no pueden dársela, ni el ayuntamiento tiene transferidas esas competencias. Por tanto, solo pueden ser agentes políticos al servicio del barrio y, esto es importante, de quien le paga. Porque esta propuesta no es más que una fórmula de agencia de colocación y de suministración de doctrinal barrial. Lo que pretenden crear son comisarios políticos que controlen lo que acontece en el barrio e informar a los superiores. Algo así como los vigilantes franquistas o los círculos de seguridad venezolanos.

La táctica transversal populista necesita no solo de demagogia y mesianismo (de esto hablaré otro día) sino de penetrar en las estructuras de la sociedad civil. El entrismo comunista del pasado no es suficiente porque solo es informativo pero no proactivo, esto es, adoctrinador. En este caso los agentes políticos tendrán la misión de adoctrinar, manipular y castigar dentro de la sociedad civil. Aquellas entidades que se presten a colaborar serán beneficiadas con distintas dádivas, y aquellas que se nieguen sufrirán las consecuencias mediante los tribunales populares, las sanciones del agente de barrio y el miedo. La finalidad es convencer por los medios necesarios. Por ese  motivo quieren dotarles de potestad policial. Para trincar a un manguta ya se valen los propios policías.

Al igual que ocurre con los vigilantes de terrazas y demás negocios lúdicos, se quiere crear una policía política paralela. Se adoctrinará mediante el palo y la zanahoria para conseguir el movimiento histórico que persiguen. La libertad quedaría subyugada frente a la política del miedo o la delación. No es de extrañar este tipo de actuaciones de Ahora Madrid (Podemos) porque el fin último del populismo es la negación de la política, su destrucción en favor del movimiento populista. O estas conmigo o contra mí. No hay alternativa ni diálogo posible. Todo lo que queda fuera del movimiento es lo perverso, lo corrupto, lo malo, lo que debe ser extirpado. La política en sí requiere del diálogo entre ciudadanos, no contra los mismos. Estos agentes del ayuntamiento obtendrían sumisión por convencimiento o combate. Desaparece, por tanto, la política y la ciudadanía.

Y esto es importante. el crear agentes para negar la ciudadanía en sí. Para los populistas el momento republicano no es la creación de ciudadanía sino de patria/país (léase a Laclau, Mouffe, Errejón y demás). El patriotismo es excluyente frente a la ciudadanía que es incluyente. Solo los patriotas, que suelen ser identificados con los de abajo y los excluidos del sistema, pertenecen al movimiento (peronismo puro y duro). Los demás quedan excluidos. No hay más que leer las conclusiones del Consejo Ciudadano de Podemos para observar lo que digo. Pervierten el republicanismo mediante el patriotismo populista. La ciudadanía es negada, porque incluye tanto a patriotas como no patriotas, y con ello se comienza a poner fin al fundamento del sentido de la política. Se la niega para abolirla. Y sin política solo queda el poder en sí y el culto religioso o carismático al movimiento histórico.

Se elimina la política y, por ende, la libertad y la justicia. Los agentes de barrio no son más que la punta de lanza del fin de la política y la era del populismo. Y pensar que el factio populorum lo que defendió fue el derecho a ser ciudadano romano de verdad. Hemos llegado a la perversión de las palabras, al mesianismo político y a la negación de la alteridad. Solo habrá una doctrina y moral posible, la del movimiento populista. Solo hay que leer sus textos para observar que esto es lo que quieren. Frente a ello solo cabe más ciudadanía y republicanismo político (que no tiene nada que ver con la II república española, por cierto). Más política, debate y deliberación. Destruir la política diciendo que se va a procurar más democracia es muy sencillo. Y que no les engañen el plebiscito no es en sí democracia directa (Pedro Sánchez también tiene esta manía), sino consulta directa.

Post Scriptum. He obviado del análisis los posible comportamiento mafiosos, generados por la propia persona o grupos de personas, que puedan provocar este tipo de políticas y acciones. Obviamente ese peligro existe pero no es achacable a la ideología en sí sino a la podredumbre moral de las personas (y más si son apoyadas por un relato mesiánico). El matonismo político sí deriva de factores ideológicos, los cuales he querido remarcar. Pero no se puede olvidar que se podrían dar casos de matonismo criminal si se abre la caja de Pandora.

sábado, 14 de mayo de 2016

26-J: FILÓSOFOS Y SOFISTAS EN CAMPAÑA



Desde la prensa conservadora (y en parte la no conservadora) se está comenzando a hablar de la campaña en términos dicotómicos: derecha-izquierda. Se pasó de lo nuevo-viejo a algo más tradicional. En parte porque desde el PP quieren dar la impresión de que estos cuatro meses han sido de oposición (como si no fuese el presidente plasmagórico en funciones Rajoy), en parte porque lo nuevo-viejo ni tenía más recorrido ni los partidos poseen más cartas escondidas. Puede haber una derecha vieja y otra nueva, pero son derechas, y una izquierda vieja y otra nueva, pero izquierdas en el imaginario colectivo de la población española. Esta polarización incluso es aceptada por PP y Podemos pues se observan ellos mismos como los núcleos vertebradores de ambas partes del espectro. Desde una posición liberal-conservadora hegemónica el PP y desde una posición contrahegemónica Podemos. Y si analizamos lo que ambos representan y el discurso/relato que sobre la sociedad expresan, esa distribución antagonista nos lleva a presentar la campaña en términos de sofistas y filósofos.

Ambos términos los utilizo con su sentido primigenio y su carga peyorativa (en el caso de los sofistas) y con su significado metafórico (en el caso de los filósofos). El término sofista, cuando no lleva carga peyorativa, significa experto, técnico o especialista y en este sentido lo quiero utilizar. Y cuando no lo haga lo indicaré entrecomillado. En ese momento haré referencia a lo erístico, lo disputador, a la búsqueda del éxito momentáneo, o a la demagogia pero nunca a la formación de un corpus ideológico. Estoy por tanto utilizando, en la negatividad, los mismos argumentos que Sócrates o Platón. Para calificar a los sofistas podría haber utilizado el término doxósofo (técnico de la opinión que se cree sabio) y que tanto utiliza Pierre Bourdieu tomándolo de Platón, pero realmente en cualquiera de los bandos existen doxósofos y está más enfocado a los opinólogos o los gurús de encuestas. Por su parte, casi siempre hablaré de los filósofos en su significado más amplio y casi metafórico. Como aquel que cuestiona la realidad, la doxa y genera una verdad o la defiende desde el saber. No sigo la versión platónica-socrática de renuncia a las pasiones del cuerpo y el cultivo del alma, sino que me dejo guiar más por la marxista de filósofos actores y no solo pensadores.

Si analizamos los discursos de los partidos principales observamos que el PP defiende su "verdad", esto es, la defensa de la democracia liberal representativa y el capitalismo. A lo que añaden, como han hecho todos los liberales del orbe, el sentido nacionalista. Es la defensa de la coalición dominante asumiendo todo ese corpus ideológico hegemónico como la única verdad posible, frente a la que además no hay alternativa alguna. Frente a esta (o con esta) posición se encuentran los sofistas C's y PSOE, los cuales introducen y defienden modificaciones técnicas de esa verdad. En el caso de C's lo que pretenden acentuar son los rasgos del liberalismo y del capitalismo más radical. Y en el caso de PSOE es imponer cuestiones técnicas que limen las aristas más brutales de la posición hegemónica. Digamos que pretende generar placer y felicidad para la mayor parte de la ciudadanía y evitar en lo posible el dolor en una posición utilitarista. Ser más sociales pero sin cuestionar esa verdad inamovible de nación y capitalismo. El frente contrahegemónico estaría en manos de Podemos (e IU y diversos partidos regionalistas), partido que construye un nuevo pueblo (o país como suelen utilizar), estableciendo de esta manera una lucha antagónica con la hegemonía existente y con la pretensión de relevarla por su propia verdad.

Cuando Rajoy critica el adanismo y el extremismo de Podemos, estableciendo una antagonismo dicotómico, no es por el peligro al frente rojo en el sentido demagógico, como sí hacen los partidos "sofistas", sino porque tiene claro que él, como filósofo, está defendiendo un orden hegemónico frente a los hacedores del orden alternativo. Así no sorprenden declaraciones suyas en las que ve a Podemos como "la disolución de todo lo bueno que tenemos". En este caso está defendiendo su verdad hegemónica. Mientras, C's y PSOE se dedican a los técnico y a lo disputador, al intento de obtener el éxito momentáneo pero sin preocuparse de la "verdad". Desde luego pueden ser mejores técnicos, incorporar a juezas, actores y cómicos e, incluso, ser más guapos y guapas que el PP, pero siempre desde una posición adversarial dentro del bloque en el poder. No son antagónicos al poder establecido. ¿Importa que el Estado español sea más o menos federal? Eso es una cuestión técnica. El PSOE acepta el nacionalismo de patria, como bien se puede escuchar en los discursos de Susana Díaz, igual que hacen PP y C's (con matices más o menos conservadores o liberales), pero no pone en cuestión lo que establece la coalición dominante. C's y PSOE, actualmente, solo viven de la encuesta, del issue o tema de actualidad, de la doxa dominante, no proponen algo diferente, transformador y/o radical. Quieren ser los campeones de la Asamblea, no cambiarla.

Los "sofistas", desde luego, tienen una gran capacidad de calentar a las masas. Unas masas a las que ven con peligro si se desbordan y a las que pretenden guiar por el "camino correcto". Por el contrario los filósofos son la encarnación del pueblo, su pueblo obviamente. Felipe González en 1982 era la viva imagen de España y el PSOE representó esa verdad u orden hegemónico (de hecho se puede decir que lo construyó) hasta 1989 al menos. Por suerte para la coalición dominante el adversario fue el PP de Aznar, que negó la capacidad técnica del PSOE pero asumió perfectamente la representación del pueblo. Fue un cambio de unos filósofos a otros. Y aunque el PP sí acentuó el orden liberal capitalista, a nivel de coalición dominante y verdad todo quedó se mostró inalterable. Cuando Alfonso Guerra hablaba de los descamisados estaba en el camino populista de creación o reforzamiento del pueblo/patria que se construía/se había construido. Porque el populismo, o el momento populista, es simplemente el momento de construcción de un pueblo en un orden concreto. La revolución burguesa que proclamaba González que el PSOE llevaría a cabo en España, por dejación de funciones del sujeto histórico, no fue sino el momento populista de creación del orden hegemónico nuevo frente al franquismo decadente.

Ahora frente a la decadencia o deslegitimación del orden existente, el PP aparece como velador y defensor de régimen actual. Y Podemos como el valedor y constructor del orden nuevo. Mientras C's y PSOE se han quedado en lo técnico puramente. En lo electoral sin más. En el éxito fácil y en el aplauso de las masas, no del pueblo. Esto no supone que los partidos "sofistas" no obtengan un buen resultado , al contrario son apreciados por la doxa y lo pueden obtener, mas no son los centros de la lucha antagónica. Por eso la polarización de la campaña parece decantarse entre PP y Podemos. ¿Esto supone que Podemos será la segunda fuerza electoral? NO. Nada garantiza eso porque están en plena construcción de su pueblo. Pero sí va a obtener mayor beneficio en dos aspectos. Su verdad de nuevo orden va a tener mayor preponderancia durante la campaña en esa lucha dicotómica por la hegemonía. Y, además, va a obtener el calificativo popular de ser la "verdadera alternativa". Esta situación puede provocar adhesiones en votos o, tal vez, no. Mas sus posiciones van a marcar gran parte de la campaña electoral tanto o más que las del PP.

C´s y PSOE van a disputar la fase agonística o adversarial de la campaña, pero nunca la fase hegemónica. Podrán disputar al PP ser los representantes del pueblo (si se diesen cuenta de ello)pero no van a ser la alternativa más allá de la técnica. Este error tiene parte de sus raíces en el acuerdo de investidura y gobierno de Pedro Sánchez y Albert Rivera. Lo que ganaron en iniciativa al PP y a Podemos les va a perjudicar en el proceso de la lucha antagónica. Ni C's es alternativa al PP en términos de representación del pueblo (creo personalmente que ni en lo técnico), ni el PSOE lo es tanto para PP como para Podemos. Cuando Pablo Iglesias dice que el PSOE es una aliado necesario, lo hace entendiendo la política, en esa parte del espectro, de forma agonística. Esto es, entendiendo que el PSOE puede ser una adversario/colaborador en la lucha por construir una posición contrahegemónica, no como un enemigo. De la misma forma observa el PP al PSOE cuando le pide que no se deje arrastrar y pacte con ellos y ellas. Situarse en esa centralidad donde no se es enemigo de nadie y sí adversario, le está negando al PSOE la capacidad representativa que tuvo con Felipe González (y que parece querer recuperar Susana Díaz) en el bloque en el poder y la capacidad de constructor de nuevo en el bloque alternativo. Pero esa centralidad, que suele ser la nada, le deja en lo técnico y la doxa, impidiéndole desarrollar otro tipo de relato afirmante o alternativo.

Por tanto, la próxima campaña, si es que no estamos ya en ella, se va a situar en la lucha antagónica PP-Podemos, en la lucha entre filósofos, dejando a un lado, en las cosas técnicas y la arenga de las masas, a los sofistas. Dos concepciones de pueblo/país son las que van a confrontarse. El rédito electoral a obtener estará equilibrado, pero el cambio de terreno de juego ya se ha producido. El marketing de los "sofistas", al que llevan acostumbrados bastantes años, les proporcionará votos porque ni una verdad se ha ido, ni una nueva ha llegado, pero irán detrás de las otras dos formaciones. Dos formaciones cuyo marketing electoral (aunque filósofos no dejan de utilizarlo) está reforzado por ser los representantes máximos de los dos órdenes antagónicos en lucha. Por eso, estas elecciones, pese a la cercanía del 20-D, van a ser diferentes. Se dilucidarán cuestiones distintas fuera del eje nuevo-viejo de las anteriores. Ahora, obviando las cuestiones técnicas, se va a hablar de alternativas en disputa. También habrá de lo otro, arengas demagógicas, etcétera, pero en base a dos posiciones de hegemonía.

martes, 19 de abril de 2016

PSOE-PODEMOS: UN MISMO OBJETIVO DIFERENTES ESTRATEGIAS



En vista de que vamos a nuevas elecciones, salvo cataclismo cósmico, muchas y muchos se preguntarán por qué el PSOE y Podemos no han podido llegar a un acuerdo de gobierno. Si se analizan los programas electorales, las coincidencias son amplias y las divergencias realmente salvables. Si el problema fuese de personas habría que decir a las organizaciones y a esas personas que diesen un paso atrás en beneficio de la sociedad. Una sociedad que no está dispuesta a aguantar egoísmos mientras lo está pasando mal. Y todo ello porque objetivamente se dirigen a las mismas personas, el PSOE un poco más escorado a la derecha y Podemos un poco más hacia la izquierda. Incluso se podría decir que Podemos es el PSOE del año 1979. Por tanto, si yo me lo pregunto creo que otras personas también estarán con el por qué en la cabeza.

Tras darle vueltas, analizarlo con cierta profundidad y quitándome mis propia máscara ideológica, creo haber encontrado el hecho diferencial que imposibilita el acuerdo. Chocan por el posicionamiento y la estrategia política frente al sistema actual y el devenir histórico. Es decir, la contingencia es resuelta de forma diferente y con una visión futura distinta. Las políticas públicas a implementar podrían ser las mismas pero la finalidad no. Para el señor Sánchez, la ejecutiva del PSOE y las baronías el acuerdo con C's puede cumplir perfectamente las expectativas interclasistas que lo impulsaron. Esto es, frente a la contingencia de la crisis del capitalismo suturar la herida para salvar el sistema. Para Podemos, sin embargo, no hay que suturar la herida provocada por las contradicciones y la contingencia ya que es la única forma de superación del sistema. Por eso ni para la formación morada ni para el 21% de la militancia socialista el acuerdo es aceptable.

Ya los clásicos del marxismo post-Marx habían advertido que el proletariado o la clase trabajadora, como prefieran, no tenía una conciencia de sí misma respecto a su posición en el sistema y el devenir histórico. Parte de ello es el debate de conciencia en sí y para sí, sobre lo que no abundaré. También fueron dándose cuenta de que la historia no tenía por qué generar en la clase trabajadora al sujeto histórico revolucionario. En sí la historia no seguía una secuencia lineal tal y como habían afirmado Marx y Engels (y algunos pensadores liberales). Al contrario, pensadores como Bernstein, Bloch o Gramsci supieron ver que no había unidad y sí que existían posiciones fragmentadas dentro de la clase trabajadora. No solo intervenían factores como nación (en esto los austromarxistas fueron pioneros), cultura y/o religión, sino que también dependiendo de la posición de cada persona en el proceso productivo (aunque no se produzca nada en sí como ocurre en los trabajos burocráticos) existía una autoubicación distinta. El invento de la "gran clase media" es producto de este devenir histórico, por ejemplo. Por tanto, el llamamiento de los partidos de izquierda hacia la unidad de acción debía situarse en otro lado o en otro sentido. Los partidos socialistas y socialdemócratas fueron avanzando por la senda del interclasismo y los partidos comunistas por el camino del abismo. Existe numerosa literatura sobre ello y no insistiré en ello. Sin embargo, es obvio que frente a una unidad y conciencia de clase de la coalición dominante del bloque en el poder, existía (y existe) una diseminación, en parte natural, en parte provocada, de la clase asalariada. Una disgregación de pensamientos que aumentó con la entrada de nuevas demandas sociales como el ecologismo, el feminismo, el desarrollismo, etc. Todos los partidos fueron convirtiéndose en catch-all o atrapalo todo. Es decir, se manejaban en distintas variables y no solo en izquierda-derecha.

A esta situación de diversidad habría que añadir el cambio en el concepto de democracia representativa que se ha ido realizando. El sistema democrático ya no es visto como un sistema donde el demos es considerado soberano y donde la participación (por mínima que sea) genera ciudadanos y ciudadanas en su amplio sentido. No. Ahora la ciudadanía es considerada como una miríada de personas maximizadoras de las oportunidades que genera el sistema político para su plena satisfacción. Es decir, se aplica la lógica del mercado al sistema representativo liberal. Se constituye un sistema que es capaz de generar un equilibrio general enviando las demandas no-sistémicas fuera del propio sistema. Se pasó de un sistema, en teoría, de representación de intereses a un sistema de oferta y demanda. Un sistema falso como bien explicó C.B. Macpherson en su libro La democracia liberal y su época. Todas las teorías pluralistas y de elección racional no son más que justificaciones y legitimaciones de este modelo de democracia mercantilista.

Bajo estas premisas de diversidad y de democracia de equilibrio es donde juegan PSOE y Podemos, y respecto a ello es donde se encuentran las diferencias que pueden impedir un gobierno de coalición. Podría calificar cada posición como contingente o adaptativa para el PSOE y desarrollista o evolutiva para Podemos. El PSOE se adapta a la contingencia de responder a un sujeto político diversificado como lo harían unos grandes almacenes. Ante diversas demandas de "productos", propone ofertas para todos y todas las posibles compradoras. Si alguien es ecologista le ofrece desarrollo sostenible; si alguien feminista, igualdad efectiva; si alguien humanista, propuestas sociales; si alguien nacionalista unidad nacional y federalismo; etcétera. De esta forma va construyendo un discurso con distintos agregados sin importarle las contradicciones y sin tener un análisis social profundo. Como en un supermercado va llenando los estantes con productos diversos en distintas secciones para el consumidor político. Con esta estrategia espera ser el comercio político que más clientes atraiga, dejando su ventaja competitiva a un residuo histórico. Pablo Iglesias, Julián Besterio o, incluso, Felipe González son fotos colgadas en la pared de los fundadores y los continuadores de la empresa. Se apela a la tradición para establecer ese factor diferencial entre los demás competidores. Se maneja en la contingencia política mediante la adaptación a las circunstancias imperantes y mercantiles.

Por su parte Podemos, pese a actuar en un sistema político tipo mercado, tiene otro propósito y otra estrategia. Con razón se les ha calificado de populistas, porque lo son. Pero no en el sentido peyorativo en que se ha afirmado. los y las integrantes del partido morado son conscientes de esa diversificación existente entre la clase asalariada como dijeron los autores clásicos del socialismo. Mas su intención representativa no se encuentra inscrita en el puro mercadeo, existe un fuerte componente ideológico, teórico y grupal que les lleva a ser transversales, que no interclasistas. A pesar de que también, como parece lógico, utilicen los mismos mecanismos de mercadotecnia que los demás partidos. Provenientes de la tradición gramsciana que acaba expresándose en Ernesto Laclau y en Chantal Mouffe, lo que pretende la dirigencia de Podemos es representar esa diversidad de opiniones del sujeto histórico llamado a cambiar el orden actual. Para ello hay que conformar un bloque hegemónico donde confluyen esas diferentes perspectivas y anhelos de un mundo mejor y una superación del orden capitalista. Por ello son partidarios de una democracia radical y agonística. Esto supone ir acercando el cratos cada vez más al demos. Es decir, acercar al pueblo a los distintos recipientes de poder del sistema capitalista. Cambiar la poliarquía pluralista liberal y mercantil actual por una verdadera democracia. Por eso su visión agonística no entiende de competidores en el mercado político sino de adversarios en la consecución de los distintos cambios sistémicos que se necesitan.

Por esto Podemos no podía firmar nada con C's, porque esa firma sería un chalaneo mercantil (como el que ha hecho el PSOE, por cierto) con un adversario político que pretende asegurar las partes más importantes del sistema capitalista. Esto no lo ha entendido el PSOE porque se encuentra en plena subasta y compra-venta de políticas públicas. Por no entender este cambio social que pretende Podemos, el PSOE está haciendo el juego a la coalición dominante como miembro casi integrante del bloque en el poder. Cuando  en Podemos critican a los partidos del turnismo lo hacen porque PP y PSOE son fuerzas mercantiles de ese bloque en el poder que ejerce la hegemonía en España (y el resto del mundo). Podemos aún puede pactar reformas con el PSOE por cercanía ideológica y porque entienden que podrían atraerle hacia ese bloque hegemónico de cambio sistémico, no tanto por la dirigencia socialista como por las bases y los votantes. Pero nunca juntándose con un representante de la coalición dominante, ni mercadeando reformas. Y esto parece, igualmente, que no lo han entendido en Ferraz aún.

Oír a César Luena decir que igual el PSOE debería virar más a la izquierda hace sonrojarse a Izquierda Socialista (la corriente de izquierdas del PSOE) y a cualquier analista político serio. Ya no valen esos trucos del mercadeo y marketing. Si a Pérez Tapias le calificaron de radical durante la campaña de primarios, ¿vamos a creer que ahora la derecha del PSOE va a cambiar? No. Siguen sin entender que Podemos tiene fuerza por un posicionamiento ideológico, no por una oferta mercantil. Su "ventaja competitiva" es que lo que dicen lo llevan dentro y lo que pudiera decir la dirigencia socialista no se lo creen ni ellos ni ellas. Más le vale al PSOE comenzar a reconstruir su ideología y hacer caso a Izquierda Socialista, aunque sea por error. Y Gramsci cuando dijo que "la voluntad colectiva es resultado de la articulación política-ideológica de fuerzas históricas dispersas y fragmentadas". Esto lo han entendido en Podemos, en el PSOE no.

PS. La foto del artículo es de Nicos Poulantzas el gran olvidado del pensamiento socialista radical.

jueves, 28 de enero de 2016

LA COALICIÓN DOMINANTE CONTRA EL GOBIERNO DE IZQUIERDAS


Nicos Poulantzas, partiendo de las conceptualización gramsciana de bloque hegemónico, nos legó un análisis que aún sigue vigente en sus aspectos importantes. En la sociedad capitalista, como la nuestra, existe un bloque en el poder que es hegemónico e impone, de diversas formas, a las clases dominadas su poder. Dentro de este bloque en el poder, según avance y se repliegue el sistema, se sitúa una coalición dominante que ejerce su hegemonía tanto sobre el bloque en el poder en sí como sobre todo el sistema. Así pues la coalición dominante es la coalición hegemónica y, por tanto, posee la capacidad de influir en todo el sistema.
Pues bien, en España tenemos una coalición dominante (que a su vez es parte del bloque en el poder global) que se ha posicionado claramente frente a un posible gobiernos de izquierdas formado por PSOE, Podemos e IU. Y al ser la coalición hegemónica y con ramificaciones globales ha extendido su deseo a todo el bloque en el poder español. Desde el momento en que ha habido una predisposición pública de Podemos para gobernar junto al PSOE, las críticas se han endurecido frente a esa posibilidad. Si antes había algunas personas que criticaban la propia posibilidad del pacto, con menos fortuna de lo esperado, y aparecían noticias y artículos de opinión intentando deslegitimar a Podemos y presionar al PSOE, en cuanto la posibilidad ha tornado en factibilidad, la coalición dominante ha lanzado todo el arsenal posible contra el gobierno de izquierdas. Solo hay que ver el propio editorial de un periódico tan sistémico como El País (Rajoy no puede, Sánchez no debe).
Parece ser que, para la coalición dominante, Rajoy ya ha sido amortizado y ahora está cumpliendo con su último acto de servicio. Y ha sido amortizado porque ha tenido que ser el propio bloque en el poder el que salga a la palestra para frenar ese gobierno de izquierdas. Desde la vicepresidenta en funciones, Soraya Sáenz de Santamaría, pasando por Francisco González, presidente del BBVA, Juan Rosell, Albert Rivera (el niño mimado de la patronal española) hasta diversos analistas financieros y todos los periódicos en papel han acudido al toque de corneta de la coalición dominante. Encuestas inventadas para generar opinión, análisis catastrofistas inventados, datos falsos de desinversión, etc., podrían ser analizados minuciosamente pero por mor del espacio tan solo analizaremos unos pocos aspectos para desmontar el berreo hegemónico.
En primer lugar, como ejemplo, se malinterpretan las palabras de Jean-Claude Juncker, presidente de la Comisión Europea, que pidió que sería deseable que en España hubiese cuanto antes y que ello procurase una estabilidad, no teniendo ninguna duda de que España estaría a la altura de las circunstancias. Juncker lo que quería decir es que no sería bueno que hubiese una situación como la que se dio en Bélgica, que estuvo sin gobierno durante 571 días, o la que se produjo en Grecia, con elecciones simultáneas. Nada más. Esto ha sido manipulado por la coalición dominante y se ha transformado en que Europa pide a España un gobierno que propicie estabilidad económica. Vamos que asegure los derechos arrebatados a la ciudadanía en beneficio del bloque en el poder. Mentira. Y para muestra un botón. El presidente plasmagórico en funciones, Mariano Rajoy, en una entrevista televisiva con Ana Rosa Quintana expresó que Europa no entendería una inestabilidad gubernamental como la que se produciría con un gobierno de izquierdas y de independentistas (para un análisis más detallado de las mentiras de Rajoy se recomienda leer a Ramón Cotarelo El garrapata). Y ¿por qué habría inestabilidad? Porque de Pablo Iglesias no se puede esperar lealtad alguna hacia el presidente Sánchez y le haría incluso la cama y la oposición desde dentro del propio gobierno. Soraya dixit. Que la gente de Podemos haya pecado de soberbia, de euforia y de chulería en algunas ocasiones, incluso de exceso de querer ser el foco de atención, no es óbice para aventurar que van a ser desleales cuando va a haber un acuerdo firmado y negociado. Pueden ser exagerados y exageradas pero tanto como cometer felonía no. Pero aventuran catástrofes antes incluso de que se hayan dado los primeros pasos.
Además, la inestabilidad política vendría determinada porque el PP tiene mayoría absoluta en el Senado según nos recuerdan constantemente los corifeos del PP. ¿Y? Que el senado esté en manos del PP no impide gobernar a los demás partidos. Evidentemente las leyes orgánicas y los presupuestos van a ser dilatados hasta el máximo tiempo legal permitido pero se puede gobernar mediante decreto-ley mientras tanto y se pueden derogar las leyes injustas que el PP estableció. Vamos que el gobierno va a poder seguir trabajando tranquilamente. Es más, en la historia reciente del parlamentarismo español ha habido gobiernos y parlamentos de un color y senado (con o sin mayoría) de otro y se ha podido trabajar. ¿Una mentira más de Rajoy y sus secuaces? Sí, sin duda.
Pero existe una segunda amenaza, que incluso podría catalogarse de más grave, como es interrumpir el crecimiento económico. La coalición dominante sabe como defender sus intereses. Desde la estación de Davos los magnates del orden global han avisado por boca de Francisco González, presidente del BBVA, del peligro de no obtener inversiones. Ya venían amenazando y advirtiendo los economistas de los peligros de la incertidumbre económica por no haber gobierno. Lo que es muy lógico y racional. Pero desde que el señor González diera el pistoletazo de salida desde el sancta sanctorum económico esa incertidumbre se ha extendido desde el no tener gobierno hasta el tener un gobierno de izquierdas. O sea que solo es posible una gran coalición como salvación de la economía. Según los portavoces de la coalición hegemónica no llegarían los fondos de inversión, los fondos propios se marcharían a otros lugares de la UE (decir que se van a ir a paraísos fiscales como que no es elegante) y todo ello iría contra el avance de la creación de empleo y el beneficio de los españoles. Y para refrendarlo nos dan cifras, inventadas o manipuladas, que nos muestran cómo no han llegado miles de millones de euros de inversiones, cómo las contrataciones se han detenido y que esto es solo el principio si hay un gobierno de izquierdas.
Pues no es verdad totalmente. Sí, se han parado las inversiones no productivas. Estos es, la llegada de fondos especulativos que doten de crédito a las entidades financieras para sus especulaciones (no para que lleguen a la ciudadanía). Sí, ha salido capital de la bolsa, pero como producto de la inestabilidad generada por la crisis china y la bajada del precio del petróleo. Esto ha sido así en todos los países europeos y en todas las bolsas. Es más se habla de que no han llegado cerca de dos o tres mil millones de fondos de inversión. Pero esto se sabía desde principios de enero y por culpa no de un posible gobierno de izquierdas, sino de la propia situación y de los malos informes de corrupción política del gobierno en funciones. Pero es más. Las inversiones productivas, es decir, las que generan empleo y riqueza para la ciudadanía están paralizadas por los propios gobiernos regionales del PP o están retrasadas por las leyes que el partido que nos habla de estabilidad económica estableció (como el caso Wanda en Madrid). Así que la inestabilidad económica es producto del PP y del propio bloque en el poder español.
Como dice Pérez Tapias "o el país sigue por las vías hacia una proclamada estabilidad asentada sobre el empobrecimiento de la mayoría, la desigualdad creciente y el desmontaje del Estado de bienestar, o se encamina hacia un horizonte distinto de reconstrucción social y políticas públicas desde las bases de una política económica distinta". (O poderes que someten o Podemos con PSOE). En efecto, un gobierno de izquierdas no es que no invirtiese, al contrario, lo haría pero no en movimientos especulativos sino productivos. Es más, el dinero, que tiene ideología, suele esconderla cuando hay posibilidad de negocio. Y como con un gobierno de izquierdas la habrá, pero de un tipo no especulativo, llegarán inversiones. Igual las que no le gustan a los magnates de la coalición dominante. Mientras tanto aprovechan para mandar infundios y falsedades para crear un estado de opinión favorable a sus intereses y a la gran coalición o, al menos, a un gobierno PP y C's con un PSOE absteniéndose. Si no miren las últimas declaraciones de Felipe González, bien inserto en el establishment español, para ver por donde van los tiros del poder.

PostScriptum:


La reacción de la vieja guardia del PSOE, que además no se esconde, no es sino una muestra más del poder del bloque en el poder. El peligro populista y el independentismo son las excusas para acabar con ese posible pacto de izquierdas. Igualmente, la Fundación España Constitucional, formada por ex ministros y ministras de varias tendencias, pretende sacar una proclama en contra del posible pacto y en favor de un pacto o gran coalición. Como siempre se ha dicho, no se ha de morder la mano del que te da de comer... pero a los diputados y diputadas de PSOE, IU y Podemos les dan de comer los españoles y las españolas, sean o no del bloque en el poder.