Análisis político de la realidad que nos rodea desde una perspectiva crítica y de izquierdas.
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jueves, 5 de enero de 2017
TENEMOS UNA IZQUIERDA QUE NO NOS MERECEMOS
Tenemos una izquierda en España que realmente parece cualquier cosa menos una izquierda. Dando por amortizada a Izquierda Unida, pues así lo quieren sus máximos dirigentes, nos quedan dos partidos que sen encuentran divididos. Para mal o para peor no parece que las soluciones que se aporten en los próximos congresos vayan a mejorar la situación actual. Como máximo tendremos dos partidos con una oligarquía al mando pero ¿con una clara visión ideológica del futuro?
PSOE
El histórico partido socialista se debate en estos momentos entre, al menos, dos posibilidades. Dar continuidad a las políticas de la Gestora y de la Gran Coalición mediante el ascenso al poder de Susana Díaz (o persona interpuesta), o volver a las políticas de nosesabequé de Pedro Sánchez. Y una tercera vía, con Rubalcaba, en la sombra supone seguir en la misma senda.
Susana Díaz encarna lo peor que ha ido gestando el socialismo patrio durante años. Capacidad intelectual bajo cero, gestión para mantenerse en el poder y una ideología trufada de lugares comunes de lz nueva izquierda que fracasó a principios de siglo. O de buenismo si lo prefieren. Pedro Sánchez es lo mismo. No se equivoquen. ¿Cuál es la diferencia? Ninguna. Salvo que en el caso de Sánchez se ha apuntado al carro de la democracia interna en el PSOE. Ni una ni otro tienen proyecto futuro tanto de gestión como ideológico. Dudo que sepan como está configurado el sistema social en la actualidad. Así que para pedirles opinión sobre el futuro, aunque sean deseos, mejor esperamos a otros.
La desgracia del PSOE es que se enfrenta a la aniquilación por dejación de funciones (lo que representaría Díaz) o al encumbramiento al Olimpo socialista de una persona totalmente incapaz, Sánchez. A Díaz le pueden haber tocado los dioses del socialismo, pero a Sánchez le debieron tocar los astros de la negligencia. Se quejan los seguidores de Sánchez que la Gestora está purgando. Pues en la misma forma en que lo hizo el "niño bien". O ¿es que llevarse por delante las federaciones madrileña y gallega no es purgar?. Ninguno de los dos plausibles candidatos son de fiar. Carecen de ideología más allá del mantra de partido y en lo orgánico la democracia es algo que les provoca urticaria.
Algo bueno sí ha ocurrido en los últimos tiempos dentro del PSOE. La Gestora con sus desfachateces ha conseguido transformar a muchos afiliados en militantes. El afiliado es esa persona que acude a reuniones para escuchar, vota lo que le dice su cacique de turno y apoya al partido en la campañas electorales. El militante pelea y habla dentro de la organización, toma posición más ideológica u orgánica, se deja comprar más fácilmente (no quiero obviar lo negativo), pero reclama democracia y compromiso. Ahora en el PSOE existen más militantes y eso supone una inyección de energía positiva en la organización. El proceso dialéctico de situar al PSOE en posiciones de rendirse con total evidencia al bloque en el poder, ha generado su antítesis en la formación de un cuerpo de rebeldes.
El PSOE debería abandonar las chorradas de la Nueva Izquierda, del buenismo, de la moral cristiana que pueblan su actual ideología y pasar a analizar con rigor el sistema. Sigue anclado en un discurso que pertenece a un tiempo que ya pasó. No hay pacto por el bienestar desde hace 30 años como poco, pero se sigue hablando como si la lucha fuese sólo el Estado de Bienestar. ¡No! No quiero un Estado benefactor que sea mal gestionado en favor de unos cuantos amigotes. Así sean de izquierdas o de derechas. El PSOE debe ser consciente de que o se está con el bloque en el poder (como lleva desde 1982) o se está con la ciudadanía. Aquí tampoco se puede estar en misa y repicando. No valen parches liberales para tapar los errores sistémicos. Sino la transformación del propio sistema. Y para eso hace falta entenderlo. Algo que hace muchos años que el PSOE no hace con pensamiento transformador aunque sí con maneras acomodaticias.
Lo ideal sería la presencia de una tercera vía completamente de izquierdas. No García Page no es de izquierdas y Patxi López se parece más a un cura de pueblo. Pero esa tercera vía, que en tiempos pretéritos encarnaba Pérez Tapias, ya no es posible porque la militancia está al puro juego del poder, de la guerra cainita, de la venganza o de la rendición a los poderes fácticos con todo el arsenal. Así que casi mejor que se disolviese y aquí paz y después gloria.
PODEMOS
La situación en el partido morado, no siendo halagüeña, es un pelín mejor que la del partido socialista. Al menos tienen un debate de estrategia política con algún toque ideológico. La división, empero, es bastante más profunda que la del PSOE. Existen tres facciones claramente definidas que van de arriba a abajo en la propia organización. Si pudiesen solventar de manera democrática la existencia y convivencia de las tres facciones tendrían mucho ganado. Pero el carácter leninista del amado líder creo que impedirá ese proceso. Pablo Iglesias está tan pagado de sí mismo que no puede abrirse al pluralismo y a otra cosa que no sea él y su circunstancia. Entiende que el partido es lo que él entiende que es. Esto es, su voluntad y su táctica son las mejores porque son suyas.
El artículo de Monedero diciendo que sin Pablo Iglesias Podemos desaparecería (y os jodéis), es el claro ejemplo de entronización y divinización de una persona en el poder. Querer establecer una capacidad carismática en Iglesias, como se hacía con los reyes medievales, supone que el partido perderá toda capacidad de autoanálisis y de crítica. Ya se ha visto en los últimos procesos regionales como los pablista han ido laminando a los errejonistas con el consentimiento de los anticapitalistas, que se han beneficiado de ello. Idolatrar a Iglesias supone a medio plazo matar el proyecto. Solo hay que mirar lo que ha venido pasando en el PSOE para darse cuenta.
En el debate estratégico las posiciones son más calle y volver a representar al proletariado, que es la opinión de Iglesias, y más diálogo y transformación de la sociedad que es la posición de Errejón. Anticapitalistas están en el viejo estructuralismo leninista y casi no cuentan en esto. La posición de Iglesias puede tener réditos a corto plazo y dar muchas portadas y programas de televisión, pero yerra por dos motivos fundamentales. Primero, la política hecha con las tripas sirve para períodos cortos de movilización pero no para gestionar o crear leyes. Y mientras estemos en un sistema democrático-liberal ese factor es determinante. Y, segundo, porque el sujeto de acción colectiva al que se refiere Iglesias prácticamente no existe. El debate sobre la clase en sí o para sí fue eterno y erróneo y parece que Iglesias persiste en el error. Los factores de producción generan la pertenencia de clase sí, pero si ya no existen los factores que generaban el proletariado (al menos en gran parte de las sociedades occidentales), a poco proletario puedes defender. Además, la determinación de clase tiene un componente supraestructural que los pablistas desestiman.
Creo que la posición de Errejón, que no es completamente incompatible con ciertas dosis de tripas, es mucho más acertada. Para conquistar el poder hay que trabajar con ciertos parámetros supraestructurales o mentales, si se prefiere, que no son incompatibles en sí, pero que sí deben armonizarse. Ganar el pueblo, como reto populista, exige un proceso de transformación societal que necesita de pactos y acuerdos por el camino. Querer que las personas piensen y actúen en el modo correcto para poder transformar el sistema no se consigue con gritos, sino con leyes, republicanismo y mucha pedagogía. Esto Iglesias no lo entiende, pero los errejonistas sí. Por eso sus intentos de pluralizar Podemos, de volver a los círculos, de hacer pueblo. El inconveniente de esta propuesta es que el hambre se pasa hoy, que las mujeres son asesinadas hoy, que el sistema responde. En otras palabras, el tiempo juega en su contra.
Estamos, como se ve, ante un panorama en la izquierda donde los más atractivos (PSOE) son incapaces analizar y ser algo más que un mero apéndice del bloque en el poder. Y los que analizan mejor (PODEMOS) son incapaces de tener una estrategia adecuada.
lunes, 31 de octubre de 2016
Pedro Sánchez: traidor, populista, demagogo y llorón
Interesante la entrevista de Pedro Sánchez en Salvados. ha dejado claro que, como he denunciado reiteradamente, en su cabeza solo cabe un proyecto: él mismo. Renunciar al acta de diputado, gesto que algunos ven como digno pero yo lo califico de cobardía e insolidaridad, para dedicarse a recorrer las agrupaciones socialistas en pos de una nueva elección suya; e ir a una entrevista post-dimisión para darse autobombo contra el PSOE, no es la mejor solución para resolver los problemas del socialismo patrio. Y menos aún por la senda que ha elegido el señor Sánchez, el populismo barato (al menos Podemos es un populismo pensado). De igual forma queda patente que en algún momento de este recorrido ha estado mintiendo dolosamente. Descubrir si es ahora o antes será crucial para el devenir del PSOE (Pedro Sánchez en el confesionario).
Comenzando por lo menos importante, reitero que la dimisión (la segunda en apenas un mes) de Sánchez no la calificaría de acto de dignidad política. Nadie le hubiese reprochado votar NO el sábado y hubiese reforzado su imagen de haber sucumbido a las baronías territoriales. Esa postura le hubiese afectado positivamente, consiguiendo además un refuerzo entre la militancia. Pero no. Esperó a hasta saber que ni los diputados del PSE, ni algunos de sus más estrechos colaboradores se iban a abstener y huyó pegando un portazo, asegurándose de desencajar las molduras. Fue cobarde por no encarar la batalla por segunda vez y fue desleal con compañeras y compañeros que sí se arriesgaron votando NO (más "sus" dos independientes). Se va para intentar volver al estilo Mac Arthur aunque me temo que jamás regresará a Ítaca.
Pedro Sánchez me recuerda en este sentido a Paris, el hijo cobarde de Príamo que raptó a la bella Helena pero que, por su cobardía, acaba llevando a la muerte a sus hermanos (en especial Héctor) y a la desaparición de Troya. Al igual que Paris, Sánchez ha sido incapaz de enfrentarse a las baronías de verdad. Y cuando se vio frente al peligro huyó tanto de la ejecutiva como del parlamento. Analizándolo con serenidad, si no hubiese dimitido de secretario general igual ahora estaríamos hablando de otra situación a nivel general. Los estatutos le respaldaban para seguir el tiempo necesario. Pero ante la primera herida (como la que le hizo Menelao a Paris) salió corriendo, en su caso hasta Estados Unidos, dejando a sus congéneres troyanos batiéndose el cobre. Y en la segunda batalla (la parlamentaria), ha vuelto a hacer lo mismo. Tras ver que la abstención iba a ser mayoritaria, huye de nuevo dejando solos a sus conmilitones. Vamos ni lo ha intentado. Si la historia troyana (más mito y leyenda que realidad) nos demostró algo es que más vale perecer como héroe (Héctor o Aquiles) que salvarse como un cobarde (Paris), porque los cobardes no son de fiar y no sirven para generar nada nuevo (Eneas sería el héroe de la fundación de Roma tras salir de Troya). Solo quedan como recuerdo de lo que no debe ser. Y como tampoco tiene la inteligencia de Ulises, pues malo.
Lo que he expuesto es solo una descripción que define al personaje. Un claro ejemplo de los cuadros que posee el PSOE en estos tiempos. Aupados a las mieles por ser buenos ejecutantes y saber utilizar un léxico inocuo, siempre se acaban plegando ante los poderosos o los valerosos. Si se dan cuenta, Susana Díaz sigue pautas de comportamiento similares. No entra en las batallas hasta que están ganadas. Dejaré el tema psicológico-sociológico a un lado para analizar algo que me preocupa bastante más. No solo sale huyendo Sánchez sino que se va haciendo todo el daño posible y prometiendo regresar con un gran proyecto: él mismo.
Como he dicho, malo es evitar la confrontación, pero peor es intentar hacer tierra quemada al irte. Eso es situarte en el terreno agonístico y no en el adversarial deliberativo. Y su entrevista en Salvados más que despejar dudas las genera. Decir que el grupo PRISA y ciertos poderes le habrían presionado para abstenerse no resulta sorprendente. La coalición dominante lo hace, o intenta hacer, siempre sobre todos los partidos (incluso Podemos se ve afectado por ello aunque no lo parezca). Por eso son la coalición dominante del bloque en el poder. Ahora bien, ni las fechas cuadran, ni la actitud de algunos personajes tampoco. Normalmente para ejercer presión, los poderosos se sirven de edecanes e intermediarios, no lo hacen directamente. Extraña por tanto que el propio César Alierta se haya metido en ese charco directamente. Como mucho preguntaría ¿has valorado la abstención en favor del PP? O algo por el estilo. Claro, que reconoce también que sí le dijo lo de la abstención de González, así que la capacidad de mentir de este personaje es cuando menos manifiesta (Pedro Sánchez pidió ayuda a Telefónica).
Tampoco extraña que los medios estén a favor o en contra de unos y otras. Todos tienen el suyo en algún momento y cualquier país. Es puro marketing y búsqueda de mercado más o menos especializado. Pero igual que a Sánchez le apoyó PRISA en las primarias, en la caza y captura de la federación madrileña, así mismo se pueden poner en contra. Nada nuevo bajo el sol y nada que reprochar. Al contrario, bien estúpido él por pensar que podría aprovecharse de los medios. Pero me preocupa más lo que no está siendo noticia. Lo que dijo sobre el partido.
Volvió a reiterar que hay que darle la voz a la militancia con primarias y un congreso; que el mandato de la gestora expiraba ya; que se equivocó al calificar a Podemos como populista; y la relación con el PSC. Comenzaré por esto último. La relación PSOE-PSC siempre se ha visto salpicada de roces desde 1978. Hay que tener en cuenta que el PSC se forma con la unión de Convergencia Socialista de Cataluña (en el resto de España también se asociaron porque tenían cuadros muy válidos y presencia, que no militantes), Reagrupament y la Federación del PSOE en Cataluña. Tres corrientes bien distintas y con personalidades diferenciadas. En todo este tiempo, esas tres almas se fueron diluyendo en el PSC de las dos almas (la catalanista y la españolista regionalista). Existía un quid pro quo donde el PSOE no se metía en las cosas del PSOE, y el PSC en las del PSOE aunque participasen en los órganos del último. Tensiones siempre hubo porque querían más catalanismo en el PSC, lo que culminó en el Tripartito y el nuevo Estatuto de Autonomía. Desde entonces comienza el declive del PSC y su deriva más catalana que es aprovechada por C's (mucho más que en Comú Podem).
Pero las relaciones asimétricas al final tienden a estallar por algún lado. No puede ser que el PSC haga de su capa un sayo y actúe completamente con independencia y, a su vez, quiera seguir influyendo directamente en el PSOE. Sin duda debe existir un debate claro. Pero la defensa que hace de la relación Sánchez nada tiene que ver con la relación en sí. Si le han escuchado no ha dicho absolutamente nada salvo que hay que mantener la relación. Los defiende porque no quiere perder sus votos. No vean en ello una defensa de valores ni nada por el estilo. Son votos solamente. Ni sabe lo que es una nación de naciones (una contradictio in terminis), ni sabe lo que es el federalismo (esto creo que ni la gran mayoría de los que hablan sobre ello y hasta publican libros y artículos), solo se mueve, como siempre ha hecho, en las coordenadas de poder del partido. Pero, por mucho que le pese a Sánchez, el debate va a estar presente porque no se puede obviar, no tanto por mantener el No que es completamente lícito, sino por los argumentos de autonomía institucional que han esgrimido (por cierto, el PSC pedía una consulta a la militancia que ellos no han realizado).
También entona el mea culpa Sánchez con Podemos al decir que se equivocó al calificarlos de populistas. Y, añade, que debía haber alcanzado un acuerdo con ellos. Lo del acuerdo es discutible según las propuestas, el tono y el acuerdo de gobierno en sí. Pero decir que Podemos no es populista es como decir que la Tierra es plana. Podemos son populistas, ellos mismos se autodefinen así, y antisistema (hay populismos sistémicos). Y eso es bueno o malo según como se mire. No voy a entrar en virtudes y negatividades del modelo de Podemos, ni en su ideología, pero que Pedro Sánchez diga ahora que fue un error calificarlos así demuestra dos cosas: primero, parece que quiere hacerse un hueco en los medios del espectro podemita; y segundo, sigue situando los errores del PSOE fuera del partido y no dentro. Si, como he mantenido en otros momentos, todo esto proviene de la época de Rodríguez, Podemos es un síntoma no la enfermedad. Por tanto, si pretende retornar como Cirujano de Hierro que ya conoce la enfermedad, creo que sigue sin darse cuenta y comienza a dar pánico. Esto no se trata de populismo, sino de análisis general. Un análisis que él nunca ha entendido. Ni cuando posó con una megabandera española, ni ahora que cree que sus amigos son los de Podemos.
¿Expira el mandato de la Gestora? Solo cuando se elija una nueva ejecutiva. ¿Debe convocar un congreso ya? No si es extraordinario, ya que volveríamos a aplazar lo inaplazable que es el análisis. Son cada vez más las voces, a ambos lados, en favor de que se convoque un congreso ordinario y que las primarias sean posteriores. Esto supondría saltarse los estatutos, sí. Pero también se los saltaron en el año 2000 cuando fue elegido Rodríguez, y en el año 2014 cuando fue elegido Sánchez y a nadie le pareció mal del todo. Y entiendo que existe ese consenso en la militancia para hacer las cosas distintas. Las primarias tienen algunas virtudes si son libres pero numerosos efectos secundarios. Y ahora no es tiempo de hablar de personas sino de proyectos. Por tanto, Sánchez está volviendo a poner la carreta delante de los bueyes. Sigue en la lógica de personas que hacen proyectos (puramente elitista) y no en proyectos que generan personas. Lo primero es lucha de poder, bonapartismo, cesarismo y demagogia; lo segundo deliberación y análisis previo a la oligarquización. Porque, por mucho que se diga, si hay organización hay oligarquía. La cual será más o menos estable y perdurable dependiendo de la conformación estructural-sistémica. Por eso es necesario que exista un congreso de ideas y modelo de partido y no uno extraordinario de personas y aclamación de las élites. Y Sánchez está en lo segundo.
Pero aún más preocupante me parece el giro hacia el populismo demagógico que está teniendo. El populismo de Podemos está muy trabajado y en constante movimiento. Lo de Sánchez está más cerca del bananerismo o el Estado soy yo versallesco que de una democracia deliberativa. En la parte de la entrevista que no dedicó a despellejar a nadie, no le pudimos escuchar ni una sola propuesta programática (no las tiene) ni organizativa. Solo habló de devolver la voz a la militancia con congreso y primarias, y que las consultas iban a ser cada vez más utilizadas en asuntos trascendentes. Y a esto lo llamó democracia directa. Pues es todo mentira. Ni la militancia tiene voz en los congresos (tiene representantes como mucho), ni la tiene en las primarias (elige entre oligarcas), ni las consultas son democracia directa. La democracia directa incluye el debate libre de todos en asamblea (imposible por magnitud territorial y censal) y la elección de los temas y preguntas por todos. Pedro Sánchez defiende un modelo donde el debate lo llevan a cabo representantes de representantes, donde la militancia tiene vedada la posibilidad de poder optar a cargos por las reglas impuestas, y donde las preguntas las hace uno para que sean ratificadas o no. No hay mucha diferencia con la democracia orgánica de los conservadores si nos fijamos bien.
Esta es la parte demagógica del discurso, el populismo tiene que ver con sus quejas sobre la presiones del aparato del partido y de la coalición dominante sobre él, que solo ha sido el representante de una militancia a la que se quiere quitar la voz. Simplifica en su favor las cosas para hablar de buenos y malos y de militancia y oligarquía. Claro, en estos dilemas fabricados por él, se sitúa como el adalid y sumo sacerdote de la militancia, con la que tiene un vínculo personal(ista). Por eso va a recorrer España, para escuchar a su pueblo, a sus militantes, a los que son como él. Populismo barato que, como he enseñado, contiene la perversidad de negar la deliberación, la ideas y el debate en favor del ser superior, el conocedor de alma militante. ¡¡Cuando lleva 20 años incrustado en el aparato del partido!! Y este populismo, alimentado por la demagogia y el ocultamiento, es el que ha atrapado el ser de Sánchez. Ha pasado de ser un apparatachik del partido a un demagogo populista. Si al menos fuese vanguardia tendría un pase, pero para eso hay que estudiar y pensar, y eso cuesta más.
Muchos y muchas le seguirán porque, o bien carecen de capacidad analítica y se dejan llevar por sentimientos (lo que no es malo a priori), o bien quieren buscar su hueco en el sol de los cargos (cada vez menos). Lo sencillo en democracia s estar en la algarada porque es gratis. Lo difícil es estar en el debate y la toma de decisiones porque conllevan costes de todo tipo. El PSOE no necesita ni populistas, ni demagogos, ni salvadoras, ni algaradas, ni baronías. Solo desde la pausa y la modificación del programa y las estructuras sistémicas se puede conseguir. Si la batalla es Pedro o Susana (y si aparece Borrell, para salir corriendo), iluminados o salvapatrias, el PSOE seguirá por el camino equivocado. Por lo pronto, habrá que dejar de hacer caso a quien por postularse arremete contra el partido y la inteligencia para calentar las tripas y no reflexionar. También es cierto que el PSOE no suele conceder segundas oportunidades a los cobardes que dimiten en vez de luchar hasta el último aliento. Y menos si deja tiradas a personas que se han partido la cara por él y por lo que creían justo. Así pues solo cabe tiempo de reflexión profunda sin pensar en nombres propios, porque tanto personalismo (mediático) está matando al PSOE.
martes, 12 de julio de 2016
SOBRE LOS COMISARIOS POLÍTICOS Y PODEMOS
La payasada del "día sin bañador" ha diluido, como era de esperar porque así se planificó, la creación de 118 agentes de barrio y juicios populares en los barrios de Madrid. Para una mayoría de las mentes secas lo anecdótico del bañador oculta una realidad más peligrosa, es parte del Estado espectáculo al que acuden con frecuencia los políticos y, por mor de las ventas, los medios de comunicación. La fase de asentamiento populista va tomando cara. Una faz que ya henos visto en otras ocasiones con resultados nefastos para la ciudadanía.
Primero analizaré la propuesta populista desde un punto de vista meramente técnico y económico, para posteriormente adentrarme en la sinuosa posibilidad político-ideológica del proyecto. Proyecto este que se suma a los grupos de barrio que controlarán el cumplimiento de la normativa municipal y autonómica en los distintos establecimientos lúdicos (en especial las terrazas). la propuesta de los podemitas consiste en la implantación de unos juzgados populares de barrio donde se diriman las disputas vecinales y las infracciones cometidas. De esta forma, dicen, personas sin recursos accederán a una justicia gratuita llevada a cabo por los propios vecinos y los infractores serán reeducados en base a la publicidad de los juicios y las charlas. Serán grupos de vecinos que, junto al agente de barrio, harán justicia. Ni son tribunales de arbitraje, ni jueces de aguas, ni jueces de paz (figuras jurídicas ya existentes), sino justicia popular. Además de esto, se nombrarán 118 agentes de barrio, dependientes de Alcaldía, que tendrán bajo su manto a la policía local y controlarán lo que suceda en el barrio. Al ser personas conocidas, argumentan los morados, asegurarán que los conflictos se reduzcan. Leyéndolo así parece hasta idílico. Pero se sostiene bajo una imposibilidad económica y técnica.
En primer lugar, contratar (a dedo) a 118 personas que tendrían una posición similar a un funcionario del grupo A, supondría gastar cerca e 40.000 euros en los salarios de cada persona. Eso supondría un gasto anual de 4.720.000 de euros solo en salarios. Obviamente estas personas deberán disponer de una infraestructura mínima para llevar a cabo sus funciones. Y qué menos que dispongan de un teléfono, un ordenador, una silla, una mesa, agua, electricidad, etc. Si a ello sumamos que los juzgados populares necesitarían también una infraestructura con al menos algún administrativo y algún asesor jurídico, esos otros salarios supondrían unos 6 millones más que añadir. Por lo pronto, el ayuntamiento de Madrid subiría sus gastos corrientes en al menos unos 15 millones de euros. Eso en un ayuntamiento que está ya sobredimensionado y con una deuda enorme. Si ya se quejaban los vecinos de la gran cantidad de asesores que existían, ahora habría que añadir 354 personas enchufadas. ¿No decían en Ahora Madrid que iban a acabar con los cortijos, los enchufes, los asesores y que iban a bajar los sueldos? De momento ni lo uno, ni lo otro.
Mas no solo lo narrado hasta aquí hace difícil su puesta en marcha, además hay una serie de inconvenientes técnicos que lo impiden. En primer lugar, el ayuntamiento no tiene competencias para crear tribunales populares. En segundo lugar, no se especifica la composición de los mismos (si será o no obligatorio ser jurado o no, y quiénes lo compondrían). Y, en tercer lugar, al carecer de potestad nadie está obligado a acudir por mucho que le acusen. Recuérdese que el arbitraje es de mutuo acuerdo, por ejemplo. Por tanto, no es más que otra muestra de demagogia barata (como los falsos presupuestos participativos) y una cortina de humo para implantar a los agentes civiles de barrio. Y es en este punto cuando entramos en el terreno político-ideológico.
Hay que decir que esos agentes, los cuales tendrían bajo su mando dotaciones policiales, no tendrían en ningún momento potestad per se porque no pueden dársela, ni el ayuntamiento tiene transferidas esas competencias. Por tanto, solo pueden ser agentes políticos al servicio del barrio y, esto es importante, de quien le paga. Porque esta propuesta no es más que una fórmula de agencia de colocación y de suministración de doctrinal barrial. Lo que pretenden crear son comisarios políticos que controlen lo que acontece en el barrio e informar a los superiores. Algo así como los vigilantes franquistas o los círculos de seguridad venezolanos.
La táctica transversal populista necesita no solo de demagogia y mesianismo (de esto hablaré otro día) sino de penetrar en las estructuras de la sociedad civil. El entrismo comunista del pasado no es suficiente porque solo es informativo pero no proactivo, esto es, adoctrinador. En este caso los agentes políticos tendrán la misión de adoctrinar, manipular y castigar dentro de la sociedad civil. Aquellas entidades que se presten a colaborar serán beneficiadas con distintas dádivas, y aquellas que se nieguen sufrirán las consecuencias mediante los tribunales populares, las sanciones del agente de barrio y el miedo. La finalidad es convencer por los medios necesarios. Por ese motivo quieren dotarles de potestad policial. Para trincar a un manguta ya se valen los propios policías.
Al igual que ocurre con los vigilantes de terrazas y demás negocios lúdicos, se quiere crear una policía política paralela. Se adoctrinará mediante el palo y la zanahoria para conseguir el movimiento histórico que persiguen. La libertad quedaría subyugada frente a la política del miedo o la delación. No es de extrañar este tipo de actuaciones de Ahora Madrid (Podemos) porque el fin último del populismo es la negación de la política, su destrucción en favor del movimiento populista. O estas conmigo o contra mí. No hay alternativa ni diálogo posible. Todo lo que queda fuera del movimiento es lo perverso, lo corrupto, lo malo, lo que debe ser extirpado. La política en sí requiere del diálogo entre ciudadanos, no contra los mismos. Estos agentes del ayuntamiento obtendrían sumisión por convencimiento o combate. Desaparece, por tanto, la política y la ciudadanía.
Y esto es importante. el crear agentes para negar la ciudadanía en sí. Para los populistas el momento republicano no es la creación de ciudadanía sino de patria/país (léase a Laclau, Mouffe, Errejón y demás). El patriotismo es excluyente frente a la ciudadanía que es incluyente. Solo los patriotas, que suelen ser identificados con los de abajo y los excluidos del sistema, pertenecen al movimiento (peronismo puro y duro). Los demás quedan excluidos. No hay más que leer las conclusiones del Consejo Ciudadano de Podemos para observar lo que digo. Pervierten el republicanismo mediante el patriotismo populista. La ciudadanía es negada, porque incluye tanto a patriotas como no patriotas, y con ello se comienza a poner fin al fundamento del sentido de la política. Se la niega para abolirla. Y sin política solo queda el poder en sí y el culto religioso o carismático al movimiento histórico.
Se elimina la política y, por ende, la libertad y la justicia. Los agentes de barrio no son más que la punta de lanza del fin de la política y la era del populismo. Y pensar que el factio populorum lo que defendió fue el derecho a ser ciudadano romano de verdad. Hemos llegado a la perversión de las palabras, al mesianismo político y a la negación de la alteridad. Solo habrá una doctrina y moral posible, la del movimiento populista. Solo hay que leer sus textos para observar que esto es lo que quieren. Frente a ello solo cabe más ciudadanía y republicanismo político (que no tiene nada que ver con la II república española, por cierto). Más política, debate y deliberación. Destruir la política diciendo que se va a procurar más democracia es muy sencillo. Y que no les engañen el plebiscito no es en sí democracia directa (Pedro Sánchez también tiene esta manía), sino consulta directa.
Post Scriptum. He obviado del análisis los posible comportamiento mafiosos, generados por la propia persona o grupos de personas, que puedan provocar este tipo de políticas y acciones. Obviamente ese peligro existe pero no es achacable a la ideología en sí sino a la podredumbre moral de las personas (y más si son apoyadas por un relato mesiánico). El matonismo político sí deriva de factores ideológicos, los cuales he querido remarcar. Pero no se puede olvidar que se podrían dar casos de matonismo criminal si se abre la caja de Pandora.
sábado, 14 de mayo de 2016
26-J: FILÓSOFOS Y SOFISTAS EN CAMPAÑA
Desde la prensa conservadora (y en parte la no conservadora) se está comenzando a hablar de la campaña en términos dicotómicos: derecha-izquierda. Se pasó de lo nuevo-viejo a algo más tradicional. En parte porque desde el PP quieren dar la impresión de que estos cuatro meses han sido de oposición (como si no fuese el presidente plasmagórico en funciones Rajoy), en parte porque lo nuevo-viejo ni tenía más recorrido ni los partidos poseen más cartas escondidas. Puede haber una derecha vieja y otra nueva, pero son derechas, y una izquierda vieja y otra nueva, pero izquierdas en el imaginario colectivo de la población española. Esta polarización incluso es aceptada por PP y Podemos pues se observan ellos mismos como los núcleos vertebradores de ambas partes del espectro. Desde una posición liberal-conservadora hegemónica el PP y desde una posición contrahegemónica Podemos. Y si analizamos lo que ambos representan y el discurso/relato que sobre la sociedad expresan, esa distribución antagonista nos lleva a presentar la campaña en términos de sofistas y filósofos.
Ambos términos los utilizo con su sentido primigenio y su carga peyorativa (en el caso de los sofistas) y con su significado metafórico (en el caso de los filósofos). El término sofista, cuando no lleva carga peyorativa, significa experto, técnico o especialista y en este sentido lo quiero utilizar. Y cuando no lo haga lo indicaré entrecomillado. En ese momento haré referencia a lo erístico, lo disputador, a la búsqueda del éxito momentáneo, o a la demagogia pero nunca a la formación de un corpus ideológico. Estoy por tanto utilizando, en la negatividad, los mismos argumentos que Sócrates o Platón. Para calificar a los sofistas podría haber utilizado el término doxósofo (técnico de la opinión que se cree sabio) y que tanto utiliza Pierre Bourdieu tomándolo de Platón, pero realmente en cualquiera de los bandos existen doxósofos y está más enfocado a los opinólogos o los gurús de encuestas. Por su parte, casi siempre hablaré de los filósofos en su significado más amplio y casi metafórico. Como aquel que cuestiona la realidad, la doxa y genera una verdad o la defiende desde el saber. No sigo la versión platónica-socrática de renuncia a las pasiones del cuerpo y el cultivo del alma, sino que me dejo guiar más por la marxista de filósofos actores y no solo pensadores.
Si analizamos los discursos de los partidos principales observamos que el PP defiende su "verdad", esto es, la defensa de la democracia liberal representativa y el capitalismo. A lo que añaden, como han hecho todos los liberales del orbe, el sentido nacionalista. Es la defensa de la coalición dominante asumiendo todo ese corpus ideológico hegemónico como la única verdad posible, frente a la que además no hay alternativa alguna. Frente a esta (o con esta) posición se encuentran los sofistas C's y PSOE, los cuales introducen y defienden modificaciones técnicas de esa verdad. En el caso de C's lo que pretenden acentuar son los rasgos del liberalismo y del capitalismo más radical. Y en el caso de PSOE es imponer cuestiones técnicas que limen las aristas más brutales de la posición hegemónica. Digamos que pretende generar placer y felicidad para la mayor parte de la ciudadanía y evitar en lo posible el dolor en una posición utilitarista. Ser más sociales pero sin cuestionar esa verdad inamovible de nación y capitalismo. El frente contrahegemónico estaría en manos de Podemos (e IU y diversos partidos regionalistas), partido que construye un nuevo pueblo (o país como suelen utilizar), estableciendo de esta manera una lucha antagónica con la hegemonía existente y con la pretensión de relevarla por su propia verdad.
Cuando Rajoy critica el adanismo y el extremismo de Podemos, estableciendo una antagonismo dicotómico, no es por el peligro al frente rojo en el sentido demagógico, como sí hacen los partidos "sofistas", sino porque tiene claro que él, como filósofo, está defendiendo un orden hegemónico frente a los hacedores del orden alternativo. Así no sorprenden declaraciones suyas en las que ve a Podemos como "la disolución de todo lo bueno que tenemos". En este caso está defendiendo su verdad hegemónica. Mientras, C's y PSOE se dedican a los técnico y a lo disputador, al intento de obtener el éxito momentáneo pero sin preocuparse de la "verdad". Desde luego pueden ser mejores técnicos, incorporar a juezas, actores y cómicos e, incluso, ser más guapos y guapas que el PP, pero siempre desde una posición adversarial dentro del bloque en el poder. No son antagónicos al poder establecido. ¿Importa que el Estado español sea más o menos federal? Eso es una cuestión técnica. El PSOE acepta el nacionalismo de patria, como bien se puede escuchar en los discursos de Susana Díaz, igual que hacen PP y C's (con matices más o menos conservadores o liberales), pero no pone en cuestión lo que establece la coalición dominante. C's y PSOE, actualmente, solo viven de la encuesta, del issue o tema de actualidad, de la doxa dominante, no proponen algo diferente, transformador y/o radical. Quieren ser los campeones de la Asamblea, no cambiarla.
Los "sofistas", desde luego, tienen una gran capacidad de calentar a las masas. Unas masas a las que ven con peligro si se desbordan y a las que pretenden guiar por el "camino correcto". Por el contrario los filósofos son la encarnación del pueblo, su pueblo obviamente. Felipe González en 1982 era la viva imagen de España y el PSOE representó esa verdad u orden hegemónico (de hecho se puede decir que lo construyó) hasta 1989 al menos. Por suerte para la coalición dominante el adversario fue el PP de Aznar, que negó la capacidad técnica del PSOE pero asumió perfectamente la representación del pueblo. Fue un cambio de unos filósofos a otros. Y aunque el PP sí acentuó el orden liberal capitalista, a nivel de coalición dominante y verdad todo quedó se mostró inalterable. Cuando Alfonso Guerra hablaba de los descamisados estaba en el camino populista de creación o reforzamiento del pueblo/patria que se construía/se había construido. Porque el populismo, o el momento populista, es simplemente el momento de construcción de un pueblo en un orden concreto. La revolución burguesa que proclamaba González que el PSOE llevaría a cabo en España, por dejación de funciones del sujeto histórico, no fue sino el momento populista de creación del orden hegemónico nuevo frente al franquismo decadente.
Ahora frente a la decadencia o deslegitimación del orden existente, el PP aparece como velador y defensor de régimen actual. Y Podemos como el valedor y constructor del orden nuevo. Mientras C's y PSOE se han quedado en lo técnico puramente. En lo electoral sin más. En el éxito fácil y en el aplauso de las masas, no del pueblo. Esto no supone que los partidos "sofistas" no obtengan un buen resultado , al contrario son apreciados por la doxa y lo pueden obtener, mas no son los centros de la lucha antagónica. Por eso la polarización de la campaña parece decantarse entre PP y Podemos. ¿Esto supone que Podemos será la segunda fuerza electoral? NO. Nada garantiza eso porque están en plena construcción de su pueblo. Pero sí va a obtener mayor beneficio en dos aspectos. Su verdad de nuevo orden va a tener mayor preponderancia durante la campaña en esa lucha dicotómica por la hegemonía. Y, además, va a obtener el calificativo popular de ser la "verdadera alternativa". Esta situación puede provocar adhesiones en votos o, tal vez, no. Mas sus posiciones van a marcar gran parte de la campaña electoral tanto o más que las del PP.
C´s y PSOE van a disputar la fase agonística o adversarial de la campaña, pero nunca la fase hegemónica. Podrán disputar al PP ser los representantes del pueblo (si se diesen cuenta de ello)pero no van a ser la alternativa más allá de la técnica. Este error tiene parte de sus raíces en el acuerdo de investidura y gobierno de Pedro Sánchez y Albert Rivera. Lo que ganaron en iniciativa al PP y a Podemos les va a perjudicar en el proceso de la lucha antagónica. Ni C's es alternativa al PP en términos de representación del pueblo (creo personalmente que ni en lo técnico), ni el PSOE lo es tanto para PP como para Podemos. Cuando Pablo Iglesias dice que el PSOE es una aliado necesario, lo hace entendiendo la política, en esa parte del espectro, de forma agonística. Esto es, entendiendo que el PSOE puede ser una adversario/colaborador en la lucha por construir una posición contrahegemónica, no como un enemigo. De la misma forma observa el PP al PSOE cuando le pide que no se deje arrastrar y pacte con ellos y ellas. Situarse en esa centralidad donde no se es enemigo de nadie y sí adversario, le está negando al PSOE la capacidad representativa que tuvo con Felipe González (y que parece querer recuperar Susana Díaz) en el bloque en el poder y la capacidad de constructor de nuevo en el bloque alternativo. Pero esa centralidad, que suele ser la nada, le deja en lo técnico y la doxa, impidiéndole desarrollar otro tipo de relato afirmante o alternativo.
Por tanto, la próxima campaña, si es que no estamos ya en ella, se va a situar en la lucha antagónica PP-Podemos, en la lucha entre filósofos, dejando a un lado, en las cosas técnicas y la arenga de las masas, a los sofistas. Dos concepciones de pueblo/país son las que van a confrontarse. El rédito electoral a obtener estará equilibrado, pero el cambio de terreno de juego ya se ha producido. El marketing de los "sofistas", al que llevan acostumbrados bastantes años, les proporcionará votos porque ni una verdad se ha ido, ni una nueva ha llegado, pero irán detrás de las otras dos formaciones. Dos formaciones cuyo marketing electoral (aunque filósofos no dejan de utilizarlo) está reforzado por ser los representantes máximos de los dos órdenes antagónicos en lucha. Por eso, estas elecciones, pese a la cercanía del 20-D, van a ser diferentes. Se dilucidarán cuestiones distintas fuera del eje nuevo-viejo de las anteriores. Ahora, obviando las cuestiones técnicas, se va a hablar de alternativas en disputa. También habrá de lo otro, arengas demagógicas, etcétera, pero en base a dos posiciones de hegemonía.
Cuando Rajoy critica el adanismo y el extremismo de Podemos, estableciendo una antagonismo dicotómico, no es por el peligro al frente rojo en el sentido demagógico, como sí hacen los partidos "sofistas", sino porque tiene claro que él, como filósofo, está defendiendo un orden hegemónico frente a los hacedores del orden alternativo. Así no sorprenden declaraciones suyas en las que ve a Podemos como "la disolución de todo lo bueno que tenemos". En este caso está defendiendo su verdad hegemónica. Mientras, C's y PSOE se dedican a los técnico y a lo disputador, al intento de obtener el éxito momentáneo pero sin preocuparse de la "verdad". Desde luego pueden ser mejores técnicos, incorporar a juezas, actores y cómicos e, incluso, ser más guapos y guapas que el PP, pero siempre desde una posición adversarial dentro del bloque en el poder. No son antagónicos al poder establecido. ¿Importa que el Estado español sea más o menos federal? Eso es una cuestión técnica. El PSOE acepta el nacionalismo de patria, como bien se puede escuchar en los discursos de Susana Díaz, igual que hacen PP y C's (con matices más o menos conservadores o liberales), pero no pone en cuestión lo que establece la coalición dominante. C's y PSOE, actualmente, solo viven de la encuesta, del issue o tema de actualidad, de la doxa dominante, no proponen algo diferente, transformador y/o radical. Quieren ser los campeones de la Asamblea, no cambiarla.
Los "sofistas", desde luego, tienen una gran capacidad de calentar a las masas. Unas masas a las que ven con peligro si se desbordan y a las que pretenden guiar por el "camino correcto". Por el contrario los filósofos son la encarnación del pueblo, su pueblo obviamente. Felipe González en 1982 era la viva imagen de España y el PSOE representó esa verdad u orden hegemónico (de hecho se puede decir que lo construyó) hasta 1989 al menos. Por suerte para la coalición dominante el adversario fue el PP de Aznar, que negó la capacidad técnica del PSOE pero asumió perfectamente la representación del pueblo. Fue un cambio de unos filósofos a otros. Y aunque el PP sí acentuó el orden liberal capitalista, a nivel de coalición dominante y verdad todo quedó se mostró inalterable. Cuando Alfonso Guerra hablaba de los descamisados estaba en el camino populista de creación o reforzamiento del pueblo/patria que se construía/se había construido. Porque el populismo, o el momento populista, es simplemente el momento de construcción de un pueblo en un orden concreto. La revolución burguesa que proclamaba González que el PSOE llevaría a cabo en España, por dejación de funciones del sujeto histórico, no fue sino el momento populista de creación del orden hegemónico nuevo frente al franquismo decadente.
Ahora frente a la decadencia o deslegitimación del orden existente, el PP aparece como velador y defensor de régimen actual. Y Podemos como el valedor y constructor del orden nuevo. Mientras C's y PSOE se han quedado en lo técnico puramente. En lo electoral sin más. En el éxito fácil y en el aplauso de las masas, no del pueblo. Esto no supone que los partidos "sofistas" no obtengan un buen resultado , al contrario son apreciados por la doxa y lo pueden obtener, mas no son los centros de la lucha antagónica. Por eso la polarización de la campaña parece decantarse entre PP y Podemos. ¿Esto supone que Podemos será la segunda fuerza electoral? NO. Nada garantiza eso porque están en plena construcción de su pueblo. Pero sí va a obtener mayor beneficio en dos aspectos. Su verdad de nuevo orden va a tener mayor preponderancia durante la campaña en esa lucha dicotómica por la hegemonía. Y, además, va a obtener el calificativo popular de ser la "verdadera alternativa". Esta situación puede provocar adhesiones en votos o, tal vez, no. Mas sus posiciones van a marcar gran parte de la campaña electoral tanto o más que las del PP.
C´s y PSOE van a disputar la fase agonística o adversarial de la campaña, pero nunca la fase hegemónica. Podrán disputar al PP ser los representantes del pueblo (si se diesen cuenta de ello)pero no van a ser la alternativa más allá de la técnica. Este error tiene parte de sus raíces en el acuerdo de investidura y gobierno de Pedro Sánchez y Albert Rivera. Lo que ganaron en iniciativa al PP y a Podemos les va a perjudicar en el proceso de la lucha antagónica. Ni C's es alternativa al PP en términos de representación del pueblo (creo personalmente que ni en lo técnico), ni el PSOE lo es tanto para PP como para Podemos. Cuando Pablo Iglesias dice que el PSOE es una aliado necesario, lo hace entendiendo la política, en esa parte del espectro, de forma agonística. Esto es, entendiendo que el PSOE puede ser una adversario/colaborador en la lucha por construir una posición contrahegemónica, no como un enemigo. De la misma forma observa el PP al PSOE cuando le pide que no se deje arrastrar y pacte con ellos y ellas. Situarse en esa centralidad donde no se es enemigo de nadie y sí adversario, le está negando al PSOE la capacidad representativa que tuvo con Felipe González (y que parece querer recuperar Susana Díaz) en el bloque en el poder y la capacidad de constructor de nuevo en el bloque alternativo. Pero esa centralidad, que suele ser la nada, le deja en lo técnico y la doxa, impidiéndole desarrollar otro tipo de relato afirmante o alternativo.
Por tanto, la próxima campaña, si es que no estamos ya en ella, se va a situar en la lucha antagónica PP-Podemos, en la lucha entre filósofos, dejando a un lado, en las cosas técnicas y la arenga de las masas, a los sofistas. Dos concepciones de pueblo/país son las que van a confrontarse. El rédito electoral a obtener estará equilibrado, pero el cambio de terreno de juego ya se ha producido. El marketing de los "sofistas", al que llevan acostumbrados bastantes años, les proporcionará votos porque ni una verdad se ha ido, ni una nueva ha llegado, pero irán detrás de las otras dos formaciones. Dos formaciones cuyo marketing electoral (aunque filósofos no dejan de utilizarlo) está reforzado por ser los representantes máximos de los dos órdenes antagónicos en lucha. Por eso, estas elecciones, pese a la cercanía del 20-D, van a ser diferentes. Se dilucidarán cuestiones distintas fuera del eje nuevo-viejo de las anteriores. Ahora, obviando las cuestiones técnicas, se va a hablar de alternativas en disputa. También habrá de lo otro, arengas demagógicas, etcétera, pero en base a dos posiciones de hegemonía.
martes, 19 de abril de 2016
PSOE-PODEMOS: UN MISMO OBJETIVO DIFERENTES ESTRATEGIAS
En vista de que vamos a nuevas elecciones, salvo cataclismo cósmico, muchas y muchos se preguntarán por qué el PSOE y Podemos no han podido llegar a un acuerdo de gobierno. Si se analizan los programas electorales, las coincidencias son amplias y las divergencias realmente salvables. Si el problema fuese de personas habría que decir a las organizaciones y a esas personas que diesen un paso atrás en beneficio de la sociedad. Una sociedad que no está dispuesta a aguantar egoísmos mientras lo está pasando mal. Y todo ello porque objetivamente se dirigen a las mismas personas, el PSOE un poco más escorado a la derecha y Podemos un poco más hacia la izquierda. Incluso se podría decir que Podemos es el PSOE del año 1979. Por tanto, si yo me lo pregunto creo que otras personas también estarán con el por qué en la cabeza.
Tras darle vueltas, analizarlo con cierta profundidad y quitándome mis propia máscara ideológica, creo haber encontrado el hecho diferencial que imposibilita el acuerdo. Chocan por el posicionamiento y la estrategia política frente al sistema actual y el devenir histórico. Es decir, la contingencia es resuelta de forma diferente y con una visión futura distinta. Las políticas públicas a implementar podrían ser las mismas pero la finalidad no. Para el señor Sánchez, la ejecutiva del PSOE y las baronías el acuerdo con C's puede cumplir perfectamente las expectativas interclasistas que lo impulsaron. Esto es, frente a la contingencia de la crisis del capitalismo suturar la herida para salvar el sistema. Para Podemos, sin embargo, no hay que suturar la herida provocada por las contradicciones y la contingencia ya que es la única forma de superación del sistema. Por eso ni para la formación morada ni para el 21% de la militancia socialista el acuerdo es aceptable.
Ya los clásicos del marxismo post-Marx habían advertido que el proletariado o la clase trabajadora, como prefieran, no tenía una conciencia de sí misma respecto a su posición en el sistema y el devenir histórico. Parte de ello es el debate de conciencia en sí y para sí, sobre lo que no abundaré. También fueron dándose cuenta de que la historia no tenía por qué generar en la clase trabajadora al sujeto histórico revolucionario. En sí la historia no seguía una secuencia lineal tal y como habían afirmado Marx y Engels (y algunos pensadores liberales). Al contrario, pensadores como Bernstein, Bloch o Gramsci supieron ver que no había unidad y sí que existían posiciones fragmentadas dentro de la clase trabajadora. No solo intervenían factores como nación (en esto los austromarxistas fueron pioneros), cultura y/o religión, sino que también dependiendo de la posición de cada persona en el proceso productivo (aunque no se produzca nada en sí como ocurre en los trabajos burocráticos) existía una autoubicación distinta. El invento de la "gran clase media" es producto de este devenir histórico, por ejemplo. Por tanto, el llamamiento de los partidos de izquierda hacia la unidad de acción debía situarse en otro lado o en otro sentido. Los partidos socialistas y socialdemócratas fueron avanzando por la senda del interclasismo y los partidos comunistas por el camino del abismo. Existe numerosa literatura sobre ello y no insistiré en ello. Sin embargo, es obvio que frente a una unidad y conciencia de clase de la coalición dominante del bloque en el poder, existía (y existe) una diseminación, en parte natural, en parte provocada, de la clase asalariada. Una disgregación de pensamientos que aumentó con la entrada de nuevas demandas sociales como el ecologismo, el feminismo, el desarrollismo, etc. Todos los partidos fueron convirtiéndose en catch-all o atrapalo todo. Es decir, se manejaban en distintas variables y no solo en izquierda-derecha.
A esta situación de diversidad habría que añadir el cambio en el concepto de democracia representativa que se ha ido realizando. El sistema democrático ya no es visto como un sistema donde el demos es considerado soberano y donde la participación (por mínima que sea) genera ciudadanos y ciudadanas en su amplio sentido. No. Ahora la ciudadanía es considerada como una miríada de personas maximizadoras de las oportunidades que genera el sistema político para su plena satisfacción. Es decir, se aplica la lógica del mercado al sistema representativo liberal. Se constituye un sistema que es capaz de generar un equilibrio general enviando las demandas no-sistémicas fuera del propio sistema. Se pasó de un sistema, en teoría, de representación de intereses a un sistema de oferta y demanda. Un sistema falso como bien explicó C.B. Macpherson en su libro La democracia liberal y su época. Todas las teorías pluralistas y de elección racional no son más que justificaciones y legitimaciones de este modelo de democracia mercantilista.
Bajo estas premisas de diversidad y de democracia de equilibrio es donde juegan PSOE y Podemos, y respecto a ello es donde se encuentran las diferencias que pueden impedir un gobierno de coalición. Podría calificar cada posición como contingente o adaptativa para el PSOE y desarrollista o evolutiva para Podemos. El PSOE se adapta a la contingencia de responder a un sujeto político diversificado como lo harían unos grandes almacenes. Ante diversas demandas de "productos", propone ofertas para todos y todas las posibles compradoras. Si alguien es ecologista le ofrece desarrollo sostenible; si alguien feminista, igualdad efectiva; si alguien humanista, propuestas sociales; si alguien nacionalista unidad nacional y federalismo; etcétera. De esta forma va construyendo un discurso con distintos agregados sin importarle las contradicciones y sin tener un análisis social profundo. Como en un supermercado va llenando los estantes con productos diversos en distintas secciones para el consumidor político. Con esta estrategia espera ser el comercio político que más clientes atraiga, dejando su ventaja competitiva a un residuo histórico. Pablo Iglesias, Julián Besterio o, incluso, Felipe González son fotos colgadas en la pared de los fundadores y los continuadores de la empresa. Se apela a la tradición para establecer ese factor diferencial entre los demás competidores. Se maneja en la contingencia política mediante la adaptación a las circunstancias imperantes y mercantiles.
Por su parte Podemos, pese a actuar en un sistema político tipo mercado, tiene otro propósito y otra estrategia. Con razón se les ha calificado de populistas, porque lo son. Pero no en el sentido peyorativo en que se ha afirmado. los y las integrantes del partido morado son conscientes de esa diversificación existente entre la clase asalariada como dijeron los autores clásicos del socialismo. Mas su intención representativa no se encuentra inscrita en el puro mercadeo, existe un fuerte componente ideológico, teórico y grupal que les lleva a ser transversales, que no interclasistas. A pesar de que también, como parece lógico, utilicen los mismos mecanismos de mercadotecnia que los demás partidos. Provenientes de la tradición gramsciana que acaba expresándose en Ernesto Laclau y en Chantal Mouffe, lo que pretende la dirigencia de Podemos es representar esa diversidad de opiniones del sujeto histórico llamado a cambiar el orden actual. Para ello hay que conformar un bloque hegemónico donde confluyen esas diferentes perspectivas y anhelos de un mundo mejor y una superación del orden capitalista. Por ello son partidarios de una democracia radical y agonística. Esto supone ir acercando el cratos cada vez más al demos. Es decir, acercar al pueblo a los distintos recipientes de poder del sistema capitalista. Cambiar la poliarquía pluralista liberal y mercantil actual por una verdadera democracia. Por eso su visión agonística no entiende de competidores en el mercado político sino de adversarios en la consecución de los distintos cambios sistémicos que se necesitan.
Por esto Podemos no podía firmar nada con C's, porque esa firma sería un chalaneo mercantil (como el que ha hecho el PSOE, por cierto) con un adversario político que pretende asegurar las partes más importantes del sistema capitalista. Esto no lo ha entendido el PSOE porque se encuentra en plena subasta y compra-venta de políticas públicas. Por no entender este cambio social que pretende Podemos, el PSOE está haciendo el juego a la coalición dominante como miembro casi integrante del bloque en el poder. Cuando en Podemos critican a los partidos del turnismo lo hacen porque PP y PSOE son fuerzas mercantiles de ese bloque en el poder que ejerce la hegemonía en España (y el resto del mundo). Podemos aún puede pactar reformas con el PSOE por cercanía ideológica y porque entienden que podrían atraerle hacia ese bloque hegemónico de cambio sistémico, no tanto por la dirigencia socialista como por las bases y los votantes. Pero nunca juntándose con un representante de la coalición dominante, ni mercadeando reformas. Y esto parece, igualmente, que no lo han entendido en Ferraz aún.
Oír a César Luena decir que igual el PSOE debería virar más a la izquierda hace sonrojarse a Izquierda Socialista (la corriente de izquierdas del PSOE) y a cualquier analista político serio. Ya no valen esos trucos del mercadeo y marketing. Si a Pérez Tapias le calificaron de radical durante la campaña de primarios, ¿vamos a creer que ahora la derecha del PSOE va a cambiar? No. Siguen sin entender que Podemos tiene fuerza por un posicionamiento ideológico, no por una oferta mercantil. Su "ventaja competitiva" es que lo que dicen lo llevan dentro y lo que pudiera decir la dirigencia socialista no se lo creen ni ellos ni ellas. Más le vale al PSOE comenzar a reconstruir su ideología y hacer caso a Izquierda Socialista, aunque sea por error. Y Gramsci cuando dijo que "la voluntad colectiva es resultado de la articulación política-ideológica de fuerzas históricas dispersas y fragmentadas". Esto lo han entendido en Podemos, en el PSOE no.
PS. La foto del artículo es de Nicos Poulantzas el gran olvidado del pensamiento socialista radical.
jueves, 14 de abril de 2016
PODEMOS + IU: CUANDO EN POLÍTICA 1+1 NO SUMAN DOS
Ante la inminencia de unas posibles elecciones generales se está hablando, y más si existe un café a dos entre Garzón e Iglesias, de la posibilidad de una coalición electoral entre Podemos e IU. Algunos periodistas lo ven como algo irreversible y otros comienzan a hacer cábalas, como algunas empresas demoscópicas. Pero si existe un punto en común entre los periodistas es que caen en el mismo error. Dan por hecho que los votos de IU sumarían a Podemos. ¡Ah! Pero en política uno más uno no siempre suman dos para desgracia de estos opinadores. Es lógico que hagan este tipo de análisis superficial pues carecen de las herramientas profesionales para ello. Son periodistas no sociólogos o politólogas. Y la historia se ha empeñado en mostrarnos que la unión de dos fuerzas no tiene porqué sumar resultados en positivo.
Es en el orden cualitativo donde se han de analizar los pros y los contras de ese posible pacto Podemos-IU. En primer lugar, el millón de votantes que no transfirieron su voto a Podemos por algo sería. Tuvieron la oportunidad de hacerlo (como hizo casi un millón y pico) y no lo hicieron. Y no creo que hubiese detrás de ello una suerte de patriotismo de partido más allá de cierta cantidad de personas, sino más bien una reacción anti-Podemos. Viejos comunistas, defensoras del feminismo, personas de más de 45 años, sindicalistas, etc. prefirieron a IU porque su modo de entender la lucha es diferente a la de Podemos. Por tanto, nadie aseguraría que la unión de ambas organizaciones provocase la transferencia directa de votos. Los que sintieron a Podemos como IU 2.0. ya hicieron el viaje. Los demás no y creo que no lo harían. En parte por traidores (recordemos que salieron de IU todos y todas), en parte porque ese electorado no conecta con las formas y métodos de Iglesias y compañía.
Y, en segundo lugar, ¿quién nos dice que no haya gente que se fue de IU o haya llegado desde otras posiciones ideológicas y partidistas y decidan irse por la propia coalición electoral? Esto es, votantes que ya no creían en el proyecto de IU y que no quieren ver esa fusión que les remitiría mentalmente a un fracaso, por ejemplo. O votantes de derechas o del PSOE que no quieran vérselas con el antiguo PCE. Como he dicho en política uno más uno nunca son dos. Pero además es que creo que IU saldría perjudicado de tal alianza por algunas razones.
Alberto Garzón y Sol Sánchez se han ganado un gran respeto popular con sus intervenciones parlamentarias y mediáticas (cuando les dejan). En este sentido han salido reforzados en sus posiciones. Fueron los convocantes y provocadores de la mesa a cuatro para negociar una fórmula de gobierno que estropeó Pedro Sánchez. Han hecho discursos mucho más contundentes y de mayor calado político e ideológico que la gente de Podemos y sin tanto teatro y prepotencia. Y, junto a Mónica Oltra, han sido el verdadero descubrimiento político a nivel estatal. Ello por ser coherentes con sus ideas y tener un sentido político que no poseen ni Sánchez, ni Rivera, ni Iglesias, ni obviamente el presidente plasmagórico (más conocido por el sobresueldos). Unirse en coalición con Podemos lapidaría su buen trabajo y su imagen. Es más les recomendaría un acuerdo con Compromís en la comunidad valenciana. Ambas formaciones obtendrían un magnífico resultado posiblemente sin ir de la mano de Podemos. Allí Podemos les resta más que les suma.
Un aspecto a su favor es que las encuestas les dan un cierto aumento en base a esa buena imagen, pero una coalición con Podemos ¿les garantizaría los dos diputados que tienen en la actualidad? No creo. Como mucho creo que facilitarían la entrada de Garzón pero no la de Sol Sánchez. Y en otras provincias (ahora que sí se tienen datos electorales sobre los que hacer cálculos) no veo que la situación cambiase. Así que volverían a tener dos diputados como mucho y con una gran pérdida identitaria y procedimental. Porque no podrían tener grupo parlamentario propio al estar incluidos en Podemos. De esta forma un pacto como el que dicen supondría la liquidación definitiva de IU.
Y todo esto pasaría porque en política no se debe negociar en posiciones de fuerza disimilares. Y cuando hablo de fuerzas no lo digo en el sentido puramente numérico (que es el que se tiende a valorar) sino a la fuerza de la legitimidad, la histórica, etc. Garzón debería negociar casi en igualdad de condiciones por su peso y legitimidad histórica (e incluso por la aportación de cuadros técnicos) pero tiene un gran hándicap, IU no tiene ni un solo euro para hacer campaña electoral ni para, incluso sostener a la propia organización. Y eso le hace restar muchas fuerzas en su posición cualitativa e histórica.
En mi opinión me la jugaría a ir en solitario (salvo el acuerdo valenciano) porque a peor no va a ir y podría mejorar sus resultados y obtener grupo parlamentario propio en las siguientes elecciones. Cualquier otra estrategia sería acabar con su carrera política y con IU. El pacto con Podemos sería el abrazo del oso de Favila.
viernes, 8 de abril de 2016
PEDRO SÁNCHEZ CULPABLE Y DIMISIÓN
Se acabó lo que se daba. Parece que, salvo cambio radical, vamos a unas elecciones generales el 26 de junio de 2016. Culpables en sí son todos los partidos políticos mayoritarios por no haber sabido dialogar con humildad. Pero si alguien tiene la mayor culpa de todos los responsables políticos es Pedro Sánchez.
Albert Rivera, como bien ha manifestado, ha cedido todo lo que podía ceder con el PSOE. Son liberales y nacionalistas y es lógico que tengan ciertos límites hacia la izquierda. Engañó a Sánchez de manera obvia pero no va a ir más allá del acuerdo firmado. Obvio.
El presidente plasmagórico bastante tiene con sus sobresueldos y toda la corrupción de su partido. nadie le quiere como es lógico. Así que a sentarse y a esperar. Nadie esperaba nada del PP. Ni regeneración, ni salirse de su línea de apoyo a la coalición dominante del bloque en el poder. Son un partido oligarca y católico y así van a seguir siendo.
Podemos, pese a su exceso en las formas (algo que les penaliza en muchas ocasiones), ha cedido en sus planteamientos iniciales y ha aceptado una reunión a tres. Pero no cede en sus posicionamientos ideológicos como era de esperar y desear. No van a permitir que les chuleen ni que les hagan tragar sapos. Bastante que han decidido convocar a sus inscritos para que les digan, mediante consulta interna, si apoyan o no el acuerdo C's-PSOE. Salvo colapso mental de los inscritos y las inscritas el voto será negativo.
Ahora bien, Pedro Sánchez sí que sale de todo este paripé como gran derrotado y como culpable de esta situación. Hizo una apuesta y le salió mal según parece. Desde el minuto 1 pudo haber llegado a un gobierno de izquierdas y no quiso o no pudo. Ya planteé en mi post anterior que se le vio muy rápido en pactar con C's y muy reticente a hacer lo mismo con una alianza de izquierdas. Igualmente dije que supongo que el cuerpo le pide eso mucho más. Así solo suman 130 diputados y ya se rechazó en el Congreso. ¿Por qué insistir?
Antonio Hernando ha sido muy claro esta mañana en Espejo Público: "Solo cabe la vía 199 (C's-PSOE-Podemos), ni es posible la vía 130 (C's-PSOE), ni la 161 (PSOE-Podemos-IU-Compromís)". Es más se ha reafirmado en que ni iban a intentar la posibilidad 161. Por tanto, ahora de nada sirve echar las culpas a tirios y troyanos. Que asuman su derrota y se vayan a su casa. Han fracasado y deben dimitir.
Y creo que Pedro Sánchez es culpable por los siguientes motivos. Primero, por su incapacidad negociadora con el resto de la izquierda de este país. Como estrategia, flirtear con C's podía tener su lógica para rebajar los humos y las peticiones de Podemos. Pero por la esencia del mismo PSOE y lo que opinan sus bases (las cuales fueron engañadas en la consulta realizada) debía haber abandonado a los ultraliberales y haber iniciado otro camino que nunca ha querido llevar a cabo. No sabe negociar con la izquierda por miedo a quedar como un liberalote. Vamos lo que realmente es. Y más cuando piden algo lógico como una consulta a la ciudadanía catalana. Negando ese aspecto, niega no solo los derechos de aquellos que se siente más catalanes, sino la de aquellos que se sienten españoles y quedan al albur de las locuras de los independentistas.
Segundo, es culpable porque no ha tenido arrestos para enfrentarse a los barones y la condesa-duquesa de San Telmo. No ha hecho valer su legitimidad que había sido conferida por la militancia socialista frente a legitimidades menores. A él lo eligieron todos y todas las militantes del PSOE. A los demás solo una parte. Tan solo ha intentado ir salvando su cara en los diversos frentes que se ha encontrado. Así que lo que le ocurra es culpa suya.
Tercero. Es culpable de que se repitan las elecciones porque ha engañado a la militancia socialista. Nunca ha tenido capacidad alguna de formar gobierno porque él no ha querido. El malísimo acuerdo con C's no resultó. Y pidió en el último Comité Federal más tiempo para mirar otras vías de negociación que no eran factibles desde hace tiempo. Él sabía que con Podemos no iba a acordar nada. Salvo que se bajasen los pantalones morados y tragasen con todo no había acuerdo posible. Y no por culpa del referéndum o de los puestos en el gobierno (algo lógico por otra parte). Sino porque sabían que el tema económico que les pone realmente a la dirigencia socialista es bien distinto al de Podemos. Porque la reforma laboral que les mola es diferente a la de Podemos. Porque pasan de la educación salvo en el aspecto público. Porque viven solamente por el cargo y para el cargo. Por eso ha estado engañando a la militancia socialista.
Por estos motivos, y todos los que vengo explicando en este blog, el señor Sánchez debe dimitir, junto a todo su equipo, y dejar paso a otra candidatura socialista. ha demostrado su completa incapacidad. Así que mejor que pase el o la siguiente.
martes, 16 de febrero de 2016
IGLESIAS: UN SOLIPSISTA A LAS PUERTAS DE PALACIO
Llevo un tiempo resistiéndome a creer lo que me estaban transmitiendo los sentidos respecto a Pablo Iglesias. Pensaba que estábamos ante una sobre-actuación dirigida a llamar la atención entre tantos temas que aparecen en los medios de comunicación desde hace unos meses. Pero el personaje al final me está sobrecargando las neuronas. Y mi resistencia inicial ha tornado en un intento de análisis de la esencia del personaje, no tanto por salvarle a él, que me da lo mismo, como de separarle de un movimiento creativo, de magníficas intenciones y de izquierdas. Y creo poder afirmar que el personaje central puede acabar con la magnífica construcción coral que suponía Podemos. He pasado años analizando poliédricamente a numerosos líderes y dirigentes de distintas épocas, lugares y espacios, tanto como cuando desarrollé mi propia tesis doctoral como posteriormente por mor de mi trabajo. Y este tipo de comportamiento ya lo he visto antes y no suelen terminar bien. Acaban devorados por el propio personaje. Hasta la mitología griega hablaba contra el pecado de la hybris (soberbia) de los héroes mitológicos. Y en el caso de iglesias me ha hecho encender todas las alarmas la rueda de prensa ofrecida, para presentar a la prensa, el contenido del documento de negociación con el PSOE para poder formar un gobierno de izquierdas.
Recuerdo que cuando fundaron Contrapoder en la facultad de Políticas y Sociología no eran más que otros tantos de los que estábamos por allí con cierto compromiso político. Había que hacer ruido para que te prestasen un mínimo de atención la maraña de estudiantes que deambulaban por los pasillos. Siempre los vi como a unos niños y niñas de la decana y de su vicedecano (y no me equivoqué). Nada nuevo bajo el solo. Pero al cabo de los años observo una gran transformación personal del personaje. Y no es tanto el aparentar y el aparecer como la psicología profunda que transmite.
A lo largo del tiempo han existido líderes y dirigentes que o bien han sabido delegar o bien han sido controladores. Churchill y Steve Jobs querían estar al tanto de todo lo que les rodeaba y pasaba bajo sus narices. Otros han tenido el mérito de delegar y mantenerse informados de todo pero concediendo libertad debido al saber o al exceso de responsabilidades. Felipe González sabía delegar y estar informado, por ejemplo. No, Esperanza Aguirre no pertenece a las personas que saben delegar sino a las estúpidas según parece. Pues dentro de ese arco de los controladores se encuentra Pablo Iglesias. Este aspecto controlador no tiene nada que ver con su procedencia comunista o bolchevique, eso queda para otros lares como veremos, ni producto del leninismo y culto al líder como afirmaba Antonio Elorza (él lo ha sufrido en el departamento de la Universidad y debe conocer al personaje). Es una característica totalmente particular de la persona. De ahí su propuesta de que las futuras secretarías de Estado contra la corrupción y el crimen organizado y la de derechos humanos dependan de la vicepresidencia que, en principio, él ocuparía. Quiere controlar sus ideas y su plasmación no tanto porque el gobierno no vaya a ponerlas en práctica, para eso forman parte del gobierno, sino porque son suyas.
Si se detienen a analizar los programas de La Tuerka o Fort Apache se darán cuenta que él es quien, aún presentándose como conductor, más tiempo gasta hablando. Y siempre reconduce el diálogo o el debate a su posición. Lleva mal la contradicción y el no controlar el guión pautado que ha creado o tiene en mente. Control, control. Por ese motivo aparece últimamente con cajas destempladas en sus comparecencias mediáticas, porque se ha escapado a su control la agenda. Decía Monedero en su blog que parecía que el PSOE estaba irritado, antes de que le encomendasen formar gobierno, porque la agenda política de la izquierda la tenía Podemos. Pues eso mismo le pasa a Iglesias. Ya no tiene el control sobre la agenda y hace propuestas que son incoherentes. Que ambas secretarías dependan de la vicepresidencia es una boutade por una cuestión de eficacia administrativa. Pero, además, si lo que le preocupa es el control de las mismas, creo que desconoce las funciones de la vicepresidencia del gobierno. Malo para un político, horroroso para alguien que se jacta de ser politólogo y jurista. Entre las funciones de la vicepresidencia del gobierno está el preparar las reuniones del consejo de ministros. Y ¿cómo se prepararan? Con una reunión los miércoles con todas las secretarías de estado. Así que ahí puede controlar perfectamente todo lo que hace el gobierno. Este mismo argumento lo utilicé para criticar a Alfonso Guerra cuando decía que estaba en el gobierno de oyente y que él no mandaba. ¡Vaya que sí mandaba y controlaba Guerra! Por tanto, su perfil controlador queda asegurado con solo ser vicepresidente.
A eso se añade un sentimiento egocéntrico y solipsista que cada vez se hace más patente y es típico de los controladores. En la formación de los círculos Pablo Iglesias aparecía como un primus inter pares, como el primero entre los iguales, de los que estaban echando el resto en crear el movimiento que acabaría en confluyendo en Podemos. Él, Monedero, Errejón, Sastre y demás eran visto como la dirigencia natural del movimiento, como las caras públicas del movimiento. De hecho al presentarse a las elecciones europeas todavía se veían así. Pero el paso a una estructura más formal, necesaria por otro lado, ha ido sacando esa vena egocéntrica y solipsista de Iglesias.
Si ustedes se paran a escuchar a Monedero, a Bescansa, a Errejón o a Montero siguen hablando en plural del movimiento y de las propuestas. Si oyen hablar a Pablo Iglesias se darán cuenta cómo ha ido pasando del nosotros al yo poco a poco. En su perfil controlador ya apuntaba esa vena hacia el ego, pero en los últimos meses se ha hecho aún más patente. Y lo curioso es que se ha ido produciendo sin existir un verdadero culto al líder como sí se produjo en otros casos. No podemos hablar de iglesiasismo como sí de felipismo y aznarismo porque no hay muestras de ello en ninguno de los y las dirigentes de Podemos, ni en las propias bases. Están más apegados al movimiento y al significado en sí del mismo que al propio Iglesias. Existe la deferencia al poder, como sucede en numerosos aspectos de la vida en una organización, pero no un verdadero culto al secretario general. No hay un proceso de lenininación en sí. Pero él cada vez más habla en nombre propio. No se si aprovechando la inestabilidad sistémica y la interna de Podemos, o porque es un componente natural de su personalidad. Apostaría más por la segunda opción.
Cuando propuso que en un posible gobierno de izquierdas, por cierto utiliza mucho el eufemismo de gobierno de cambio y no de izquierdas, hubiese una vicepresidencia ocupada por él, ya marcó algo ese camino interno. Sus codirigentes ante las críticas defendían la vicepresidencia de Podemos no de Iglesias. Pero en todas y cada una de sus intervenciones vuelve a hablar de la vicepresidencia que él ocuparía. Y a parte de cansar demuestra cierto egocentrismo ante el exterior y el interior. Y éste último es más importante. Si en vez de insistir tanto en ello hubiera afirmado que la vicepresidencia sería para Podemos y que él se sentiría honrado de que sus compañeros le designasen para la misma, desde luego no aparecería tan solipsista y egocéntrico. Y el problema es por la reiteración que comienza a molestar a los posibles socios de gobierno. Como táctica política es un error pero su fuero interno le puede y le lleva a ello. ¡Si es que hasta dice que él va a hacer el check and balance del gobierno!
Y, además, empieza a aparecer su carácter solipsista, el creerse más grande de lo que es, en sus intervenciones. Preguntado por el programa de televisión que presentaba afirmó que sería una pena que desapareciese al no poder realizarlo por sus obligaciones políticas, aunque le gustaría. En este caso sí sería ¡Aló Vicepresidente! por desgracia. Pero si lo observan no hay programa sin él porque su persona está por delante de lo que dice defender al final. Pero no solo se queda aquí sino que se arroga dos competencias que no son suyas. Por un lado, hablar en nombre de otras formaciones políticas y, por otro lado, se arroga una capacidad que no le corresponde. Desde que terminó la jornada electoral ya se venía apuntando la voz de las distintas confluencias que les acompañaron. En cierto modo era hasta lógico. Pero éstas ya han empezado a tener su voz propia, como Compromís que está negociando por su parte con el PSOE. Pero es que además se arrogó la voz de IU cuando presentó su propuesta de gobierno. Esto es parte de la cultura comunista que siempre se ha arrogado la voz de otros (movimientos vecinales, asociacionismo, etc.) y luego sacaban tres votos. El problema con Iglesias es que es reiterativo porque sigue hablando de millones de votos y escaños que no son suyos. De momento Podemos como mucho son 65 diputados y diputadas e IU ya ha llegado a un acuerdo con el PSOE en el qué (y veremos si también en el quién) Así que insistir por ese lado no beneficia a Podemos, por mucho que a Iglesias le guste.
Pero no solo habla en nombre de otros sino que es tan solipsista que decide que será él quien negocie con DLL y con ERC, ya que Sánchez no negocia con los independentistas, para que se abstengan en la votación de investidura. Ahora parece que va a ir de salvapatrias. Igual Sánchez ha hablado secretamente para no liarla más y ya está todo cerrado. O igual Sánchez cree que debe hablar con los independentistas cuando llegue al gobierno porque hablar para nada es tontería. Solo un ego desaforado puede llevar a alguien a meterse en un momento que no es el suyo. Me recuerda en demasiadas ocasiones a Iznogud, el visir que quería ser el califa en lugar del califa (genial tebeo creado por Jean Tabay y Goscinny), y que hacía de todo por ocupar el espacio de Harún el Passah. No controla las negociaciones y eso le enfada y le hace verse por encima de lo que es de momento.
Como habrán apreciado en ningún momento he cuestionado posicionamientos ideológicos que me parecen interesantes y respetables (aunque puedo discrepar en algunos y especialmente en el cómo). Y es porque me preocupa que el movimiento iniciado por Podemos pueda desaparecer fagocitado por la personalidad de uno de sus fundadores. Ha pasado hace poco con el partido de la U del ex-presidente colombiano Uribe y con numerosos movimientos de izquierdas. Una de las características de los movimientos populistas es nacer y morir con su fundador en la mayoría de las ocasiones, y espero que esto no suceda con Podemos. Si ha de desaparecer o hundirse es porque no sepan o no hagan bien las cosas, pero no porque queden vinculados a un personaje. El movimiento en sí tenía la virtud de hacer políticamente de una manera un tanto distinta y con una gran capacidad de integrar y de hacer participar a una ciudadanía desanimada. Pero visto lo visto el peligro es patente y temo que esas sinergías se desvíen a zonas más peligrosas y nada de izquierdas.
martes, 9 de febrero de 2016
LOS NERVIOS DE PODEMOS
Hasta el momento las gentes de Podemos están demostrando que manejan muy bien el espectáculo en que se ha convertido la política. Tres minutos para prometer el cargo de diputado o diputada, un bebé en el congreso (que ya no le hemos vuelto a ver), propuestas de gobierno a destiempo o enfados varios. Creo que deben ser conscientes que esto no es la Facultad de Políticas y Sociología (a la cual por cierto yo también asistí y en la que coincidí con parte del grupo fundacional) en la que teníamos que hacer una especie de show para poder atraer a los y las estudiantes y la algarada era un recurso más. Los nervios que observo son producto, solo en una mínima parte, de ese poso facultativo. Ahora deberían entender que los tiempos son importantes y la capacidad de negociación también. Y en este sentido no están teniendo una capacidad de control acorde a las circunstancias. Como dicen en un programa de humor "les puede el ansia viva" y la pasión. Y en política lo primero es un handicap.
Pero con todo y con eso ¿por qué esos nervios? Si obviamos alguna estupidez leída y escuchada en los medios de comunicación, como que desean ocupar el poder cuanto antes, existen varias causas plausibles (sí, aunque ya se que Benedetto Croce estaba en contra de establecer causas para el análisis social y solo se debían situar en el análisis natural) para ese estado de excitación.
La primera opción plausible tiene que ver con aspectos psicológicos. verse desplazados de la centralidad informativa les puede a muchos de ellos y a muchas de ellas. En los primeros días de la formación del nuevo parlamento han tenido una presencia, provocada a todas luces, muy amplia de los medios. En todos esos momentos (el bebé, las protestas por los sitios a ocupar, etc.) su protagonismo ha sido evidente y han conseguido llenar la agenda mediática ante la inactividad del presidente plasmagórico en funciones. Además, desde los medios burgueses y conservadores se pretendía al darles espacio forzar al PSOE. Así que miel sobre hojuelas para todos y todas. Sin embargo, desde que ha sido designado Pedro Sánchez para llevar a cabo la posible investidura, el foco y la agenda se han desviado hacia el dirigente socialista. Incluso la dirigencia noble, los carcas y los jarrones chinos socialistas están casi callados. La agenda mediática está centrada en Sánchez y sus movimientos. O, por desgracia, en otro caso más de corrupción del PP. Por tanto, para un grupo tan egocéntrico y tan aferrado a lo mediático, este traslado puede generar cierto estado de nervios.
En segundo lugar, creo ver que existe una causa interna para este nerviosismo. Las distintas confluencias con las que llegaron al parlamento están comenzando a tener una voz propia y esto ha intranquilizar a la dirigencia de Podemos. Que existe un posicionamiento común en materia política es claro es muchos aspectos, pero de ahí a diluirse totalmente en Podemos o, aún menos, en sus dirigentes parlamentarios creo que hay un gran trecho. Mónica Oltra de Compromís y Alexandra Fernández de En Marea ya han dejado este asunto muy claro. Desde que quisieron conformar cuatro grupos parlamentarios se observa que la posible unidad de acción no es unidad vocal. Y en el momento de conformar gobierno tanto en el qué como en el quién pretenden tener algo que decir y no dejar que sea Pablo Iglesias el único portavoz y el único interlocutor. Por este motivo no es extraño que Iglesias y su grupo dirigente presenten cierto cuadro de ansiedad ya que se les están viendo las costuras del traje. Y cuanto más tiempo pase sin concretar el acuerdo de gobierno más disensiones puede haber. Incluso dentro del mismo Podemos pueden existir roces y discrepancias respecto a las líneas rojas marcadas y respecto a quienes deberían formar parte de ese gobierno.
Una tercera causa podría venir determinada por la posibilidad de unas nuevas elecciones generales o la tardanza por investir al nuevo presidente del gobierno. Explicaré bien esta cuestión que parecen dos pero es un solo factor con dos escenarios posibles. Como digo existe una causa que alimenta los nervios de las y los podemitas y es el desgaste político que están sufriendo y pueden llegar a sufrir. Ante unas nuevas elecciones no es claro que Podemos pudiese mejorar e incluso repetir los mismos resultados. Por un lado, no es seguro que Compromís, En Marea y Ahora en Comú se prestasen a establecer alianzas electorales como en las pasadas elecciones ya que, en buena lógica, tendrían que valorar si pactar con Podemos les suma o les resta para tener voz propia y en la pura aritmética electoral. Ya demostré en otro momento que Compromís, por ejemplo, hubiese obtenido un resultado mejor de haberse presentado en solitario (¿Serán posibles los pactos a nivel nacional?) e incluso con una alianza con IU-UP. Hubiesen obtenido 7 diputados y grupo propio en vez de los 4 obtenidos. Lo mismo podría decirse del grupo catalán de Domenech y Colau o de las mareas gallegas. Estar coaligados a Podemos, para bien o para mal, te quita una voz propia por el tipo de comunicación política que utilizan.
Por otro lado, están cometiendo errores que pueden ser acusados en unos nuevos comicios. Un error fue proponer un acuerdo de gobierno asignándose la vicepresidencia Iglesias y solicitar tantos ministerios como votos habían obtenido Podemos, sus aliados e IU-UP. Proponer un acuerdo de gobierno, que no de investidura, podía ser un acierto. Pero hablar en nombre de otros y añadir la petición de ministerios ha sido un error. Y lo ha sido porque dentro del adanismo que decían representar, esto es, presentarse como un grupo con una nueva forma de hacer política, han quedado señalados como partido parecido a la casta que desdeñaban. Es obvio que en un acuerdo de gobierno ellos y ellas ocuparían ministerios y una vicepresidencia pero al expresarlo así y antes de que Pedro Sánchez tuviese la capacidad de hacerlo les puede haber perjudicado porque, al final, se ha hablado más de los cargos que del programa.
De igual forma que Pedro Sánchez y el PSOE sean ahora los que marcan las pautas temporales no les está beneficiando. Más si cabe cuando están mostrándose ariscos unas veces, nerviosos otras y condescendientes las demás. Además el tratar de poner tantas líneas rojas (como se utiliza actualmente) les puede perjudicar. Normalmente la ciudadanía premia el diálogo y la firmeza de los principios propios. Y existen fórmulas dialogantes para exponer los principios y explicar por qué no se llega a un acuerdo. Es obvio, tanto en el caso del PSOE como en el de Podemos que con el PP del austericidio, de la corrupción interna y externa, del partido que se ha negado a cualquier diálogo no va a haber algún tipo de acuerdo, pero Sánchez al hablar con ellos para decirles que no y que le respondan que menos, les ha ganado la batalla del diálogo, como debería hacer en más ocasiones Podemos. Grupo político que creo que está recapacitando respeto a este tema y en relación a C's. Lo que me sorprende más en esta actitud es que tanto Iglesias como Errejón son doctores especialistas en el tema de los movimientos sociales y deberían saberlo. Si lo se yo mismo que soy doctor pero experto en liderazgo, ellos deberían haberlo tenido en cuanta al ser especialistas.
Estos creo que son los motivos por los que Iglesias y el resto de la dirigencia de Podemos están demostrando un nerviosismo impropio. Desde luego el ser neófitos los puede penalizar algo, pero son los otros factores los que les pueden perjudicar. Y no voy a ser yo quien penalice la profunda pasión que ponen en todo lo que hacen, lo que es muy bueno, pero son suficientemente inteligentes para saber que ni estamos en la facultad de políticas, ni es bueno mostrar los nervios. Eso sí, todos y todas confiamos en que al final se va a producir el deseado gobierno de izquierdas que necesita España para reconducirla y rearmarla tras cuatro años de gobierno conservador y de la troika europea.
En segundo lugar, creo ver que existe una causa interna para este nerviosismo. Las distintas confluencias con las que llegaron al parlamento están comenzando a tener una voz propia y esto ha intranquilizar a la dirigencia de Podemos. Que existe un posicionamiento común en materia política es claro es muchos aspectos, pero de ahí a diluirse totalmente en Podemos o, aún menos, en sus dirigentes parlamentarios creo que hay un gran trecho. Mónica Oltra de Compromís y Alexandra Fernández de En Marea ya han dejado este asunto muy claro. Desde que quisieron conformar cuatro grupos parlamentarios se observa que la posible unidad de acción no es unidad vocal. Y en el momento de conformar gobierno tanto en el qué como en el quién pretenden tener algo que decir y no dejar que sea Pablo Iglesias el único portavoz y el único interlocutor. Por este motivo no es extraño que Iglesias y su grupo dirigente presenten cierto cuadro de ansiedad ya que se les están viendo las costuras del traje. Y cuanto más tiempo pase sin concretar el acuerdo de gobierno más disensiones puede haber. Incluso dentro del mismo Podemos pueden existir roces y discrepancias respecto a las líneas rojas marcadas y respecto a quienes deberían formar parte de ese gobierno.
Una tercera causa podría venir determinada por la posibilidad de unas nuevas elecciones generales o la tardanza por investir al nuevo presidente del gobierno. Explicaré bien esta cuestión que parecen dos pero es un solo factor con dos escenarios posibles. Como digo existe una causa que alimenta los nervios de las y los podemitas y es el desgaste político que están sufriendo y pueden llegar a sufrir. Ante unas nuevas elecciones no es claro que Podemos pudiese mejorar e incluso repetir los mismos resultados. Por un lado, no es seguro que Compromís, En Marea y Ahora en Comú se prestasen a establecer alianzas electorales como en las pasadas elecciones ya que, en buena lógica, tendrían que valorar si pactar con Podemos les suma o les resta para tener voz propia y en la pura aritmética electoral. Ya demostré en otro momento que Compromís, por ejemplo, hubiese obtenido un resultado mejor de haberse presentado en solitario (¿Serán posibles los pactos a nivel nacional?) e incluso con una alianza con IU-UP. Hubiesen obtenido 7 diputados y grupo propio en vez de los 4 obtenidos. Lo mismo podría decirse del grupo catalán de Domenech y Colau o de las mareas gallegas. Estar coaligados a Podemos, para bien o para mal, te quita una voz propia por el tipo de comunicación política que utilizan.
Por otro lado, están cometiendo errores que pueden ser acusados en unos nuevos comicios. Un error fue proponer un acuerdo de gobierno asignándose la vicepresidencia Iglesias y solicitar tantos ministerios como votos habían obtenido Podemos, sus aliados e IU-UP. Proponer un acuerdo de gobierno, que no de investidura, podía ser un acierto. Pero hablar en nombre de otros y añadir la petición de ministerios ha sido un error. Y lo ha sido porque dentro del adanismo que decían representar, esto es, presentarse como un grupo con una nueva forma de hacer política, han quedado señalados como partido parecido a la casta que desdeñaban. Es obvio que en un acuerdo de gobierno ellos y ellas ocuparían ministerios y una vicepresidencia pero al expresarlo así y antes de que Pedro Sánchez tuviese la capacidad de hacerlo les puede haber perjudicado porque, al final, se ha hablado más de los cargos que del programa.
De igual forma que Pedro Sánchez y el PSOE sean ahora los que marcan las pautas temporales no les está beneficiando. Más si cabe cuando están mostrándose ariscos unas veces, nerviosos otras y condescendientes las demás. Además el tratar de poner tantas líneas rojas (como se utiliza actualmente) les puede perjudicar. Normalmente la ciudadanía premia el diálogo y la firmeza de los principios propios. Y existen fórmulas dialogantes para exponer los principios y explicar por qué no se llega a un acuerdo. Es obvio, tanto en el caso del PSOE como en el de Podemos que con el PP del austericidio, de la corrupción interna y externa, del partido que se ha negado a cualquier diálogo no va a haber algún tipo de acuerdo, pero Sánchez al hablar con ellos para decirles que no y que le respondan que menos, les ha ganado la batalla del diálogo, como debería hacer en más ocasiones Podemos. Grupo político que creo que está recapacitando respeto a este tema y en relación a C's. Lo que me sorprende más en esta actitud es que tanto Iglesias como Errejón son doctores especialistas en el tema de los movimientos sociales y deberían saberlo. Si lo se yo mismo que soy doctor pero experto en liderazgo, ellos deberían haberlo tenido en cuanta al ser especialistas.
Estos creo que son los motivos por los que Iglesias y el resto de la dirigencia de Podemos están demostrando un nerviosismo impropio. Desde luego el ser neófitos los puede penalizar algo, pero son los otros factores los que les pueden perjudicar. Y no voy a ser yo quien penalice la profunda pasión que ponen en todo lo que hacen, lo que es muy bueno, pero son suficientemente inteligentes para saber que ni estamos en la facultad de políticas, ni es bueno mostrar los nervios. Eso sí, todos y todas confiamos en que al final se va a producir el deseado gobierno de izquierdas que necesita España para reconducirla y rearmarla tras cuatro años de gobierno conservador y de la troika europea.
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