Análisis político de la realidad que nos rodea desde una perspectiva crítica y de izquierdas.
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martes, 7 de febrero de 2017
¿CANDIDATOS? LOS ESTATUTOS, LO IMPORTANTE SON LOS ESTATUTOS
En estas fechas la militancia socialista se encuentra dividida entre candidaturas y la Ponencia Política que elabora la cleptocracia de Ferraz. Nada de eso importa realmente. Da igual relativamente. La batalla que deberían estar preparando todos esos militantes indignados se encuentra en los estatutos del partido. Ahí está la clave. Alfonso Guerra ganó la batalla del 28° Congreso cambiando los estatutos mientras los puristas se afanaban en defender los postulados marxistas. Todos alelados en la superestructura cuando se la jugaban a nivel estructural. Demostraron ser malos marxistas porque, según Marx, la estructura es la que determina la superestructura. ¡Ahora vais y lo cascáis!
Importancia de los candidatos
Votar a Patxi López, a Susana Díaz (que sigue escondida y nadie sabe si saldrá), a Pedro Sánchez o a Ignacio Urquizu (¿quién le ha dicho a este chico que sirve para algo más que la sociología?) es indiferente en sí mismo.
Patxi López lleva ya dos pactos con el PP, en Euskadi y en Madrid. Y lo peor es que sigue aceptando los pactos, así sean más o menos beneficiosos (que algunos como los de la pobreza energética son para darles de gorrazos). Por mucho que él hable de una izquierda radical, no tiene visos de ser más que una rememoración de la socialdemocracia caduca y pactista del finales del siglo XX.
Susana Díaz. Habría que preguntarse si esta mujer es realmente de izquierdas o sólo es nacionalista española y andaluza. Reúne en sí misma todo lo malo del clientelismo político, exacerbado en Andalucía; lo malo de la oligarquía dominante de los aparato de partido; y lo peor de los niños y niñas criados en las Juventudes Socialistas y que no tienen mayor visión política que el partido, las elecciones y el manual de estilo.
Pedro Sánchez. ¿Qué decir de Sánchez? De izquierdas no es. ¡Oh sorpresa! Y lo demuestra su rapidez en llegar a un acuerdo con el PP naranja, esa secta llamada Ciudadanos, antes que intentar un giro a la izquierda. Sólo, y remarco ese sólo, se atrevió a dar el paso de contactar con los partidos de izquierdas del Parlamento en las segundas elecciones y como forma de salvarse él personalmente. Su único mérito es que se mantuvo firme en el No es No a la derecha española, la primera y la segunda vez. Eso le salva en parte y le sitúa en el favor de los militantes. Pero, sólo sería aceptable, rodeado de personas de claro compromiso con la izquierda. Nada de perfileros que ahora hay muuuuchos en el PSOE.
Importancia de la Ponencia Política
En la Ponencia Política del PSOE, además de el resumen de lo que han hecho (mal) y lo que pretenden que se haga (políticas públicas, al fin y al cabo) queda un espacio para los valores del partido. El ser de la organización queda ahí reflejado mediante un discurso ideológico (siendo optimistas) que dan la sustancia a las políticas a realizar. ¿Alguien se ha parado a pensar que eso se cumple? Sucede como lo que ha pasado con Ciudadanos, han cambiado a ser un partido liberal, y a nadie le ha importado porque sus actos ya demostraban que lo eran. Por eso, los militantes en lucha han de pasar de pelear en esta sección. ¡Como si prometen llevar a cabo la revolución de los soviets! Es todo mentira.
Leo y escucho a muchos militantes que hablan con indignación sobre la necesidad de posicionar al PSOE a la izquierda de una vez por todas. Estoy de acuerdo, pero batallar sólo en ese espacio y dejarse llevar por lo que digan los candidatos al respecto es un error. ¡Un grave error! Que la gestora desea que el PSOE sea un partido socialdemócrata, ecologista, feminista y más ismos colocados uno detrás de otro sin verificación? Que lo pongan. Pero lo importante no son los valores escritos en un papel, sino los valores que se demuestren en el día a día. Frente a hechos contingentes el valor se encuentra en las personas que sacan adelante el proyecto. Por lo que mantener una oligarquía del no-trabajo civil es contraproducente.
Los estatutos, la clave
La batalla de las plataformas de militantes y de los movimientos críticos debe centrarse en los estatutos. La defensa de una profundización democrática sólo está en esa parte de la lucha. Las demás batallas serían un desgaste para Guerra que se está librando.
Mi consejo es que desde el minuto uno las plataformas de militantes indignados, apoyen a Pedro Sánchez o a Perico el de los palotes, es que obtengan cuantos más delegados y delegadas mejor en todos los procesos congresuales. Desde la Asamblea local al Congreso Regional, pasando por los provinciales. ¡Dejaros de negociaciones cursis y oligárquicas! Si tenéis el 30% de los votos a presentar lista alternativa siempre. Esos ya no os los podrán quitar.
Desde la solidaridad de clase os ofrezco unos cambios que deberían ser fijos en la lucha por los estatutos:
Primarias a dos vueltas y sin avales
Limitación de mandatos en todas las estructuras del partido
Consulta de las decisiones estratégicas a la militancia
Cambio en la elección a nivel local de las listas de concejales. Volviendo a la posibilidad de listas alternativas y votación de las mismas.
El Comité Ejecutivo Federal debería estar formado por la Ejecutiva Federal, los Secretarios Generales de Federaciones, cinco miembros elegidos en los congresos regionales y el resto de miembros elegidos mediante sorteo entre toda la militancia y proporcional al número de militantes de esa región. Se acabaron las delegaciones de mantenidos y prebendados. (Lo mismo se haría a nivel regional y provincial)
Rotación de género. Para los cargos de las diferentes ejecutivas debería existir una rotación de género. Que no siempre un hombre tenga que ser secretario de organización o de relaciones institucionales o portavoz. Cada ocho años deberá cambiar el género de las personas que ocupen los cargos.
Las delegadas y delegados a los Congresos Federales se deberán elegir directamente desde los Congresos Provinciales o Regionales en las regiones uniprovinciales. Dejando un 10% de los mismos a las votaciones en las agrupaciones locales.
Ampliar el Congreso Federal de 850 delegados a 3.000 para que haya posibilidad de que acudan personas no vinculadas a los cargos públicos.
Supongo que habrá muchas más propuestas de ampliación de la democracia, pero éstas las considero mínimas para decir que el PSOE posee una democracia interna decente.
lunes, 31 de octubre de 2016
Pedro Sánchez: traidor, populista, demagogo y llorón
Interesante la entrevista de Pedro Sánchez en Salvados. ha dejado claro que, como he denunciado reiteradamente, en su cabeza solo cabe un proyecto: él mismo. Renunciar al acta de diputado, gesto que algunos ven como digno pero yo lo califico de cobardía e insolidaridad, para dedicarse a recorrer las agrupaciones socialistas en pos de una nueva elección suya; e ir a una entrevista post-dimisión para darse autobombo contra el PSOE, no es la mejor solución para resolver los problemas del socialismo patrio. Y menos aún por la senda que ha elegido el señor Sánchez, el populismo barato (al menos Podemos es un populismo pensado). De igual forma queda patente que en algún momento de este recorrido ha estado mintiendo dolosamente. Descubrir si es ahora o antes será crucial para el devenir del PSOE (Pedro Sánchez en el confesionario).
Comenzando por lo menos importante, reitero que la dimisión (la segunda en apenas un mes) de Sánchez no la calificaría de acto de dignidad política. Nadie le hubiese reprochado votar NO el sábado y hubiese reforzado su imagen de haber sucumbido a las baronías territoriales. Esa postura le hubiese afectado positivamente, consiguiendo además un refuerzo entre la militancia. Pero no. Esperó a hasta saber que ni los diputados del PSE, ni algunos de sus más estrechos colaboradores se iban a abstener y huyó pegando un portazo, asegurándose de desencajar las molduras. Fue cobarde por no encarar la batalla por segunda vez y fue desleal con compañeras y compañeros que sí se arriesgaron votando NO (más "sus" dos independientes). Se va para intentar volver al estilo Mac Arthur aunque me temo que jamás regresará a Ítaca.
Pedro Sánchez me recuerda en este sentido a Paris, el hijo cobarde de Príamo que raptó a la bella Helena pero que, por su cobardía, acaba llevando a la muerte a sus hermanos (en especial Héctor) y a la desaparición de Troya. Al igual que Paris, Sánchez ha sido incapaz de enfrentarse a las baronías de verdad. Y cuando se vio frente al peligro huyó tanto de la ejecutiva como del parlamento. Analizándolo con serenidad, si no hubiese dimitido de secretario general igual ahora estaríamos hablando de otra situación a nivel general. Los estatutos le respaldaban para seguir el tiempo necesario. Pero ante la primera herida (como la que le hizo Menelao a Paris) salió corriendo, en su caso hasta Estados Unidos, dejando a sus congéneres troyanos batiéndose el cobre. Y en la segunda batalla (la parlamentaria), ha vuelto a hacer lo mismo. Tras ver que la abstención iba a ser mayoritaria, huye de nuevo dejando solos a sus conmilitones. Vamos ni lo ha intentado. Si la historia troyana (más mito y leyenda que realidad) nos demostró algo es que más vale perecer como héroe (Héctor o Aquiles) que salvarse como un cobarde (Paris), porque los cobardes no son de fiar y no sirven para generar nada nuevo (Eneas sería el héroe de la fundación de Roma tras salir de Troya). Solo quedan como recuerdo de lo que no debe ser. Y como tampoco tiene la inteligencia de Ulises, pues malo.
Lo que he expuesto es solo una descripción que define al personaje. Un claro ejemplo de los cuadros que posee el PSOE en estos tiempos. Aupados a las mieles por ser buenos ejecutantes y saber utilizar un léxico inocuo, siempre se acaban plegando ante los poderosos o los valerosos. Si se dan cuenta, Susana Díaz sigue pautas de comportamiento similares. No entra en las batallas hasta que están ganadas. Dejaré el tema psicológico-sociológico a un lado para analizar algo que me preocupa bastante más. No solo sale huyendo Sánchez sino que se va haciendo todo el daño posible y prometiendo regresar con un gran proyecto: él mismo.
Como he dicho, malo es evitar la confrontación, pero peor es intentar hacer tierra quemada al irte. Eso es situarte en el terreno agonístico y no en el adversarial deliberativo. Y su entrevista en Salvados más que despejar dudas las genera. Decir que el grupo PRISA y ciertos poderes le habrían presionado para abstenerse no resulta sorprendente. La coalición dominante lo hace, o intenta hacer, siempre sobre todos los partidos (incluso Podemos se ve afectado por ello aunque no lo parezca). Por eso son la coalición dominante del bloque en el poder. Ahora bien, ni las fechas cuadran, ni la actitud de algunos personajes tampoco. Normalmente para ejercer presión, los poderosos se sirven de edecanes e intermediarios, no lo hacen directamente. Extraña por tanto que el propio César Alierta se haya metido en ese charco directamente. Como mucho preguntaría ¿has valorado la abstención en favor del PP? O algo por el estilo. Claro, que reconoce también que sí le dijo lo de la abstención de González, así que la capacidad de mentir de este personaje es cuando menos manifiesta (Pedro Sánchez pidió ayuda a Telefónica).
Tampoco extraña que los medios estén a favor o en contra de unos y otras. Todos tienen el suyo en algún momento y cualquier país. Es puro marketing y búsqueda de mercado más o menos especializado. Pero igual que a Sánchez le apoyó PRISA en las primarias, en la caza y captura de la federación madrileña, así mismo se pueden poner en contra. Nada nuevo bajo el sol y nada que reprochar. Al contrario, bien estúpido él por pensar que podría aprovecharse de los medios. Pero me preocupa más lo que no está siendo noticia. Lo que dijo sobre el partido.
Volvió a reiterar que hay que darle la voz a la militancia con primarias y un congreso; que el mandato de la gestora expiraba ya; que se equivocó al calificar a Podemos como populista; y la relación con el PSC. Comenzaré por esto último. La relación PSOE-PSC siempre se ha visto salpicada de roces desde 1978. Hay que tener en cuenta que el PSC se forma con la unión de Convergencia Socialista de Cataluña (en el resto de España también se asociaron porque tenían cuadros muy válidos y presencia, que no militantes), Reagrupament y la Federación del PSOE en Cataluña. Tres corrientes bien distintas y con personalidades diferenciadas. En todo este tiempo, esas tres almas se fueron diluyendo en el PSC de las dos almas (la catalanista y la españolista regionalista). Existía un quid pro quo donde el PSOE no se metía en las cosas del PSOE, y el PSC en las del PSOE aunque participasen en los órganos del último. Tensiones siempre hubo porque querían más catalanismo en el PSC, lo que culminó en el Tripartito y el nuevo Estatuto de Autonomía. Desde entonces comienza el declive del PSC y su deriva más catalana que es aprovechada por C's (mucho más que en Comú Podem).
Pero las relaciones asimétricas al final tienden a estallar por algún lado. No puede ser que el PSC haga de su capa un sayo y actúe completamente con independencia y, a su vez, quiera seguir influyendo directamente en el PSOE. Sin duda debe existir un debate claro. Pero la defensa que hace de la relación Sánchez nada tiene que ver con la relación en sí. Si le han escuchado no ha dicho absolutamente nada salvo que hay que mantener la relación. Los defiende porque no quiere perder sus votos. No vean en ello una defensa de valores ni nada por el estilo. Son votos solamente. Ni sabe lo que es una nación de naciones (una contradictio in terminis), ni sabe lo que es el federalismo (esto creo que ni la gran mayoría de los que hablan sobre ello y hasta publican libros y artículos), solo se mueve, como siempre ha hecho, en las coordenadas de poder del partido. Pero, por mucho que le pese a Sánchez, el debate va a estar presente porque no se puede obviar, no tanto por mantener el No que es completamente lícito, sino por los argumentos de autonomía institucional que han esgrimido (por cierto, el PSC pedía una consulta a la militancia que ellos no han realizado).
También entona el mea culpa Sánchez con Podemos al decir que se equivocó al calificarlos de populistas. Y, añade, que debía haber alcanzado un acuerdo con ellos. Lo del acuerdo es discutible según las propuestas, el tono y el acuerdo de gobierno en sí. Pero decir que Podemos no es populista es como decir que la Tierra es plana. Podemos son populistas, ellos mismos se autodefinen así, y antisistema (hay populismos sistémicos). Y eso es bueno o malo según como se mire. No voy a entrar en virtudes y negatividades del modelo de Podemos, ni en su ideología, pero que Pedro Sánchez diga ahora que fue un error calificarlos así demuestra dos cosas: primero, parece que quiere hacerse un hueco en los medios del espectro podemita; y segundo, sigue situando los errores del PSOE fuera del partido y no dentro. Si, como he mantenido en otros momentos, todo esto proviene de la época de Rodríguez, Podemos es un síntoma no la enfermedad. Por tanto, si pretende retornar como Cirujano de Hierro que ya conoce la enfermedad, creo que sigue sin darse cuenta y comienza a dar pánico. Esto no se trata de populismo, sino de análisis general. Un análisis que él nunca ha entendido. Ni cuando posó con una megabandera española, ni ahora que cree que sus amigos son los de Podemos.
¿Expira el mandato de la Gestora? Solo cuando se elija una nueva ejecutiva. ¿Debe convocar un congreso ya? No si es extraordinario, ya que volveríamos a aplazar lo inaplazable que es el análisis. Son cada vez más las voces, a ambos lados, en favor de que se convoque un congreso ordinario y que las primarias sean posteriores. Esto supondría saltarse los estatutos, sí. Pero también se los saltaron en el año 2000 cuando fue elegido Rodríguez, y en el año 2014 cuando fue elegido Sánchez y a nadie le pareció mal del todo. Y entiendo que existe ese consenso en la militancia para hacer las cosas distintas. Las primarias tienen algunas virtudes si son libres pero numerosos efectos secundarios. Y ahora no es tiempo de hablar de personas sino de proyectos. Por tanto, Sánchez está volviendo a poner la carreta delante de los bueyes. Sigue en la lógica de personas que hacen proyectos (puramente elitista) y no en proyectos que generan personas. Lo primero es lucha de poder, bonapartismo, cesarismo y demagogia; lo segundo deliberación y análisis previo a la oligarquización. Porque, por mucho que se diga, si hay organización hay oligarquía. La cual será más o menos estable y perdurable dependiendo de la conformación estructural-sistémica. Por eso es necesario que exista un congreso de ideas y modelo de partido y no uno extraordinario de personas y aclamación de las élites. Y Sánchez está en lo segundo.
Pero aún más preocupante me parece el giro hacia el populismo demagógico que está teniendo. El populismo de Podemos está muy trabajado y en constante movimiento. Lo de Sánchez está más cerca del bananerismo o el Estado soy yo versallesco que de una democracia deliberativa. En la parte de la entrevista que no dedicó a despellejar a nadie, no le pudimos escuchar ni una sola propuesta programática (no las tiene) ni organizativa. Solo habló de devolver la voz a la militancia con congreso y primarias, y que las consultas iban a ser cada vez más utilizadas en asuntos trascendentes. Y a esto lo llamó democracia directa. Pues es todo mentira. Ni la militancia tiene voz en los congresos (tiene representantes como mucho), ni la tiene en las primarias (elige entre oligarcas), ni las consultas son democracia directa. La democracia directa incluye el debate libre de todos en asamblea (imposible por magnitud territorial y censal) y la elección de los temas y preguntas por todos. Pedro Sánchez defiende un modelo donde el debate lo llevan a cabo representantes de representantes, donde la militancia tiene vedada la posibilidad de poder optar a cargos por las reglas impuestas, y donde las preguntas las hace uno para que sean ratificadas o no. No hay mucha diferencia con la democracia orgánica de los conservadores si nos fijamos bien.
Esta es la parte demagógica del discurso, el populismo tiene que ver con sus quejas sobre la presiones del aparato del partido y de la coalición dominante sobre él, que solo ha sido el representante de una militancia a la que se quiere quitar la voz. Simplifica en su favor las cosas para hablar de buenos y malos y de militancia y oligarquía. Claro, en estos dilemas fabricados por él, se sitúa como el adalid y sumo sacerdote de la militancia, con la que tiene un vínculo personal(ista). Por eso va a recorrer España, para escuchar a su pueblo, a sus militantes, a los que son como él. Populismo barato que, como he enseñado, contiene la perversidad de negar la deliberación, la ideas y el debate en favor del ser superior, el conocedor de alma militante. ¡¡Cuando lleva 20 años incrustado en el aparato del partido!! Y este populismo, alimentado por la demagogia y el ocultamiento, es el que ha atrapado el ser de Sánchez. Ha pasado de ser un apparatachik del partido a un demagogo populista. Si al menos fuese vanguardia tendría un pase, pero para eso hay que estudiar y pensar, y eso cuesta más.
Muchos y muchas le seguirán porque, o bien carecen de capacidad analítica y se dejan llevar por sentimientos (lo que no es malo a priori), o bien quieren buscar su hueco en el sol de los cargos (cada vez menos). Lo sencillo en democracia s estar en la algarada porque es gratis. Lo difícil es estar en el debate y la toma de decisiones porque conllevan costes de todo tipo. El PSOE no necesita ni populistas, ni demagogos, ni salvadoras, ni algaradas, ni baronías. Solo desde la pausa y la modificación del programa y las estructuras sistémicas se puede conseguir. Si la batalla es Pedro o Susana (y si aparece Borrell, para salir corriendo), iluminados o salvapatrias, el PSOE seguirá por el camino equivocado. Por lo pronto, habrá que dejar de hacer caso a quien por postularse arremete contra el partido y la inteligencia para calentar las tripas y no reflexionar. También es cierto que el PSOE no suele conceder segundas oportunidades a los cobardes que dimiten en vez de luchar hasta el último aliento. Y menos si deja tiradas a personas que se han partido la cara por él y por lo que creían justo. Así pues solo cabe tiempo de reflexión profunda sin pensar en nombres propios, porque tanto personalismo (mediático) está matando al PSOE.
miércoles, 12 de octubre de 2016
JOSÉ ANTONIO RODRÍGUEZ, O COMO MANIPULAR A LA BUENA GENTE EN PROVECHO PROPIO
José Antonio Rodríguez, más conocido como el Alcalde de Jun, ha lanzado una campaña de recogida de firmas entre la militancia socialista. Se pretende con esta iniciativa llevar a más de 90.000 firmas para solicitar la convocatoria de un Congreso Extraordinario a la mayor brevedad posible en el PSOE. Una propuesta que muchos calificarán de intachable, sin duda. ¿Pero tiene un fin realmente orgánico?
La Gestora elegida después de la dimisión de Pedro Sánchez tiene la obligación estatutaria de convocar un Congreso Extraordinario a la mayor brevedad posible y, si quisiese, con el apoyo del Comité Federal. Eso sí, solo podría plantearse en lo que determinase el orden del día previsto en la convocatoria del Congreso Extraordinario.
Nuestro sin par Alcalde de Jun está recogiendo firmas para optar a la Convocatoria sumando la mitad más uno de los militantes, tal y como reflejan los estatutos (art. 34.2). Pero está escondiendo cuál va a ser ese orden del día y el lugar de celebración. De hecho está obligado a decirlo al presentar las firmas. ¿Por qué no ha hecho público el orden del día? ¿Esconde alguna intención secreta? O ¿todo esto no es más que una campaña en su favor y en contra de Susana Díaz?
Al ser extraordinario el congreso, obviamente no hay ponencia marco y no se podrá debatir sobre el posicionamiento global e ideológico del partido. Si se pretenden modificar estatutos tendría que adelantarlo el Sr. Rodríguez. Pero su convocatoria nunca, lean bien, nunca podría proponer la elección de una ejecutiva nueva. La utilización del art. 34.2 se refiere a cuestiones excepcionales o concretas, entre las que no cabe la elección de ejecutiva porque esa capacidad reside en la Gestora y el Comité Federal en estos momentos.
¿Cuáles son las prisas? Me temo que esta manipulación que se está efectuando entre la militancia va más allá de la defensa democrática. Está intentando dar un palo a Susana Díaz con la que lleva enfrentado años. Está intentando aprovecharse personalmente de la furia desatada en el PSOE por lo acontecido en las últimas fechas. Porque realmente ese Congreso Extraordinario que intenta convocar no serviría para nada realmente. Estaría bien como reunión de amigos pero poco más.
La Gestora, seguramente, convocará el nuevo Congreso y elección de la secretaría general con todas las garantías que piden la mayoría de militantes con cabeza. Esto es, con su ponencia Marco, sus modificaciones estatutarias, su debate con tranquilidad sobre el estado del partido, sus congresos regionales, etcétera. Lo que pretende el alcalde de Jun es hurtar ese debate de todos y todas con sosiego y seguir en la lucha encarnizada, personal y sin cabeza en beneficio propio.
Yo solicitaría un congreso con asistencia de 2000 afiliados (número máximo permitido) para que el debate no solo sea de los cabeza de delegación, que haya una verdadera defensa de las enmiendas en las comisiones y pleno, que se haga una modificación hacia la democracia y la federalización real del partido en los estatutos, que se hable de ideología y no de personas, o de proyectos generales y no de particularismos. Pero todo eso no aparece en el congreso extraordinario del alcalde de Jun. Solo está en seguir removiendo las vísceras por su enfrentamiento con la secretaria general de Andalucía. Es la rebelión de los cuadros medios (tan caciques o más que los barones) frente a los señores feudales.
Y lo peor de todo es que la buena gente del PSOE está firmando sin saber para qué realmente. Pero como ha ocurrido en otras ocasiones, al final no presentará las firmas necesarias antes de que la Gestora haya convocado un congreso en condiciones y no uno exprés e inútil. Y dirá que la culpa es de los demás.
Y lo peor de todo esto es que esta acción personalista y demagógica está tapando la iniciativa de solicitar una consulta a la militancia para decidir sobre la abstención, las terceras elecciones o lo que sea que ha puesto en marcha Izquierda Socialista. Seguimos en el personalismo y las vísceras y no en lo global y lo ideológico. ¡Partido!
Al ser extraordinario el congreso, obviamente no hay ponencia marco y no se podrá debatir sobre el posicionamiento global e ideológico del partido. Si se pretenden modificar estatutos tendría que adelantarlo el Sr. Rodríguez. Pero su convocatoria nunca, lean bien, nunca podría proponer la elección de una ejecutiva nueva. La utilización del art. 34.2 se refiere a cuestiones excepcionales o concretas, entre las que no cabe la elección de ejecutiva porque esa capacidad reside en la Gestora y el Comité Federal en estos momentos.
¿Cuáles son las prisas? Me temo que esta manipulación que se está efectuando entre la militancia va más allá de la defensa democrática. Está intentando dar un palo a Susana Díaz con la que lleva enfrentado años. Está intentando aprovecharse personalmente de la furia desatada en el PSOE por lo acontecido en las últimas fechas. Porque realmente ese Congreso Extraordinario que intenta convocar no serviría para nada realmente. Estaría bien como reunión de amigos pero poco más.
La Gestora, seguramente, convocará el nuevo Congreso y elección de la secretaría general con todas las garantías que piden la mayoría de militantes con cabeza. Esto es, con su ponencia Marco, sus modificaciones estatutarias, su debate con tranquilidad sobre el estado del partido, sus congresos regionales, etcétera. Lo que pretende el alcalde de Jun es hurtar ese debate de todos y todas con sosiego y seguir en la lucha encarnizada, personal y sin cabeza en beneficio propio.
Yo solicitaría un congreso con asistencia de 2000 afiliados (número máximo permitido) para que el debate no solo sea de los cabeza de delegación, que haya una verdadera defensa de las enmiendas en las comisiones y pleno, que se haga una modificación hacia la democracia y la federalización real del partido en los estatutos, que se hable de ideología y no de personas, o de proyectos generales y no de particularismos. Pero todo eso no aparece en el congreso extraordinario del alcalde de Jun. Solo está en seguir removiendo las vísceras por su enfrentamiento con la secretaria general de Andalucía. Es la rebelión de los cuadros medios (tan caciques o más que los barones) frente a los señores feudales.
Y lo peor de todo es que la buena gente del PSOE está firmando sin saber para qué realmente. Pero como ha ocurrido en otras ocasiones, al final no presentará las firmas necesarias antes de que la Gestora haya convocado un congreso en condiciones y no uno exprés e inútil. Y dirá que la culpa es de los demás.
Y lo peor de todo esto es que esta acción personalista y demagógica está tapando la iniciativa de solicitar una consulta a la militancia para decidir sobre la abstención, las terceras elecciones o lo que sea que ha puesto en marcha Izquierda Socialista. Seguimos en el personalismo y las vísceras y no en lo global y lo ideológico. ¡Partido!
martes, 4 de octubre de 2016
LA OPERA BUFA DEL PSOE
En toda esta historia de batallas internas que llevamos sufriendo en el PSOE desde 2014, al menos, nos han estado metiendo goles a todos desde el minuto uno. Y lo peor es que con esos falsos argumentos, medias verdades e intrigas palaciegas han estado a punto de llevarse por delante el partido, si es que no lo han hecho. Para la militancia y los espectadores (neutrales o no) puede haber sido una batalla ideológica, de tácticas, de maniobras, de lo que mejor hayan entendido ustedes. Pero, realmente, ha sido una ópera bufa o un sainete (con poca gracia), donde cada actor/intérprete nunca ha sido realmente lo que el papel parecía ofrecernos. Lo mejor para entender esta obra en cuatro tiempos y una coda es hacer un repaso cronológico.
(Aviso que lo que viene a continuación está escrito con vehemencia, aunque respetando la veracidad de los hechos, y con la única intención de situar a cada cual en su verdadero contexto escénico. He evitado casi los análisis para no perturbar el contexto y me remito a la coda para ellos)
Movimiento I: Andante
Cuando Rubalcaba dimite tras el mal resultado de las elecciones europeas de 2014, no sabía que estaba destapando la caja de Pandora socialista. No había nadie realmente dispuesto y con cierta autoridad para coger el rumbo de la nave socialista. Madina llevaba tiempo trabajando y preparando su candidatura para a la presidencia del gobierno (aceptaba una bicefalía con su mentor Rubalcaba y realizar una suave transición a la secretaría general); Pérez Tapias estaba en su decanato granadino y presentando su libro sobre federalismo; Pedro Sánchez estaba en su mundo de apparatachik; Susana Díaz acababa de ser nombrada en Andalucía por aquellos que ahora están imputados en los EREs; y la siempre dispuesta Carme Chacón estaba por esos mundos de dios haciendo a saber qué. Es decir, pilló a todo el mundo con el pie cambiado.
Aún así, tres aventureros decidieron dar el paso de aspirar a la secretaría general, aunque Madina insistió, de forma alegal, que fuese mediante primarias y no de la forma tradicional. Quería saltarse el contar soldados y comprar voluntades y salir aupado por la propia militancia. Pero recuerden que fue Madina quién insistió hasta la extenuación que fuese 1 militante, 1 voto. Hubo, por tanto primarias, y en ellas los rubalcabistas apoyaron a Madina (Fernández Vara incluído) y los demás a Pedro Sánchez porque veían en el vasco a un candidato muy autónomo y con autoridad. Pérez Tapias era el apóstrofe a todo ello, resucitando un sentido y ánimo de izquierdas que se creía perdido en el PSOE. Los madinistas intentaron que ese ala izquierda no pasase el corte de los avales, pero los sanchistas, analizando que les beneficiaba electoralmente, hicieron oídos sordos y validaron los avales.
Llegaron las elecciones primarias y la derecha del PSOE venció con su candidato. ¡Ojo, la derecha del partido! Creyeron, los que apoyaban a Sánchez, que el electo sería mucho más razonable y abierto a las sugerencia que Madina. Vamos más maleable. El Ibex35 ya había colocado con un sueldo de lujo a la esposa de Madina y ahora tenían a un candidato... guapo. En el congreso ratificador hubo reparto equitativo para todos y comenzaba un nuevo tiempo de, se presumía, felicidad para todos. Había triunfado la democracia, se decían para sí con la boca pequeña, y ahora tocaba comenzar la reconquista del poder.
Realmente unos y otros habían puesto la piedra del mal que luego les llevaría a la situación actual. Por parecer más demócratas que Pericles, habían inyectado el virus de la legitimidad, del autoritarismo y de la bronca en el interior del PSOE.
Movimiento II, Allegro ma non troppo.
Comenzó el segundo movimiento con la preparación de las primarias a candidatos y candidatas a las elecciones autonómicas y municipales. Salvo alguna bronca típica entre rivales, todo discurría con relativa normalidad y la ejecutiva, salvo en La Rioja y alguna parte de Galicia (en la que seguían las órdenes y deseos de Pepe Blanco, padre político de Sánchez), no intervino ni en favor, ni en contra de nadie y, aún menos, contra los dirigentes regionales.
Los únicos que daban la nota eran los miembros de Izquierda Socialista, los cuales pasaron su propio calvario por la cabezonería de algunos en no dar un paso a un lado (Vicent Garcés) y las intenciones de los históricos (especialmente los de Madrid) de cargarse a Beatriz Talegón (parte por envidia de su presencia mediática, parte por la ambición desmedida que manifestaba). Por tanto, quedaba un partido con Madina en los cuarteles de invierno y una izquierda muerta por incapacidad propia para articular nada que fuesen los egos y la nomenklatura (y siguen en lo mismo, por cierto). El camino quedaba expedito para Sánchez. Y bien que lo aprovechó.
Cuando todo parecía calmado dentro del PSOE, Sánchez, viendo que las encuestas no repuntaban y que él no calaba entre la población, frente al arrollador nuevo viento de Podemos y C's (obvio pues él era la reencarnación de la derecha del partido), y que se veía incapaz de ofrecer un nuevo discurso, decidió dar un golpe de mano y atizar donde creía contar con mayor apoyo de la militancia, Madrid. Decidió cargarse a Tomás Gómez por unas supuestas irregularidades en el contrato del tranvía de Parla. Se apoyaba en unas supuestas filtraciones del diario El País en las que se afirmaba que llegaría pronto la imputación. Así que decidió disolver la federación madrileña e imponer un candidato y nuevas listas. Que Gómez es un gestor pésimo, sí, pero eso no es óbice para utilizar una prerrogativa, para la que no contó con el Comité Federal, y hacer tal estropicio. Antonio M. Carmona se salvó por los pelos al carecer de candidato aceptable, aunque caería más adelante.
Sánchez utilizó su poder para dar un golpe de estado de Madrid y pasarse la democracia y las preferencias de la militancia por el forro del sombrero. Con esta actuación mandó un recado claro, aunque equivocado a mi modo de ver, sobre quién era el detentador del poder en el PSOE. Los jefes/dirigentes inseguros siempre recurren a este tipo de decisiones autoritarias para refrendarse frente al grupo. En la sociología de los grupos pequeños se ha estudiado en los clanes mafiosos, sectas y pandillas callejeras, cómo aquellos que carecen de auctoritas (por su saber, personalidad, actuaciones destacadas...) recurren a la crueldad y la violencia como punto de inicio de su poder en el grupo. Algunos solo recurren a una vez y otros, siguiendo el ejemplo de los homínidos (vean El nacimiento del Planeta de los simios para observar lo que estoy explicando), hacen de la potestas la base de su mandato.
Las elecciones pasaron y el batacazo fue tremendo. En muchas grandes ciudades se pasó a tercera o cuarta fuerza, pero la proporcionalidad sirvió para salvar la cara mediante acuerdos. Curiosamente aquellos barones que sí tienen auctoritas en sus territorios fueron los mejor parados (Extremadura, Aragón, Asturias, Castilla La Mancha...), pero el golpe fue terrible. La diosa fortuna quiso que, más preocupados por sus acuerdos, las baronías no criticasen en exceso a Sánchez en el comité federal. Hubo algún aviso por parte de Madina (considerado un renconroso), de lo que quedaba de IS y poco más. Esto lo interpretó Sánchez como una victoria de sus tesis y su modo de obrar y decidió convocar primarias para candidato a La Moncloa, sabiendo que nadie podría presentarse en su contra (Susana Díaz estaba a punto de dar a luz). No hubo candidatura alternativa y nadie pudo votar (es lo que tienen las primarias centralistas, oligárquicas y plebiscitarias). Comenzaba la disputa por ganar la elecciones.
Movimiento III: Adagio.
Las elecciones de diciembre de 2015 se presentaban como el momento cumbre o el camino al fracaso de Pedro Sánchez. Ya iba mostrando su prepotencia al hacer la campaña donde obviaba, bastante, a las baronías y centraba todo en su persona. Hubo jaleo al trastocar las listas a su antojo, en especial (¡qué fijación!) en Madrid, donde colocó a Irene Lozano (ex UPyD), la cual había insultado gravemente en el pasado reciente a los socialistas; a Zaida Cantera (ex-comandante de las FAS) y que se ha mostrado como una currante; y humilló a Madina al colocarle en una posición muy atrasada. Pero es que además, si se descuida un poco no pone a ningún candidato del propio partido madrileño. Esto no gustó en el seno del partido, pero por disciplina (mal entendida) se tragó. Y eso que numerosos barones y personas afines a Sánchez le insistieron en que no hiciese sangre a un compañero, bien visto en la sociedad, como Madina. Pero no hizo caso a nadie, pese a haber obtenido el apoyo Madina del 80% de las agrupaciones madrileñas. Quería evitar a un contrincante en el propio grupo parlamentario por si iban mal las cosas. Típico de las personas autoritarias, rodearse de los fieles e incapaces.
Su campaña fue un desastre postulándose como el "hombre del verdadero cambio" frente a Rivera e Iglesias y como el honrado frente a Rajoy. Dijo reiteradamente que no pactaría ni con el PP, ni con populistas, ni con aquellos que querían dividir España. Por favor, recuerden estas promesas. No ganó ninguno de los dos debates. En el debate a cuatro se quedó pálido cuando le insistieron que explicase su modelo federal y no supo, algo que también preguntó Rajoy días después en el debate a dos. Durante toda la campaña se le vio ir a remolque del PP y de Podemos y con un gesto adusto y de cabreo permanente. Un desastre de campaña.
Llegó el día de las votaciones y el PSOE bajó hasta los 90 diputados y perdiendo casi un 10% del voto. Siendo esto malo para un partido de gobierno como es el PSOE, a Sánchez no se le ocurrió otra cosa que manifestar la misma noche electoral que se estaba ante unos resultados históricos. Y no por malos precisamente sino todo lo contrario. Pero en su cabeza ya estaba desdecirse de lo dicho en campaña y mandar sus promesas al garete traicionando al electorado socialista. Ya pensaba en gobernar junto al PP naranja y esperando el apoyo de los "populistas". Y para ello no se le ocurrió otra cosa que pedir carta blanca al partido con el único fin de llegar al gobierno. Ahora no se recordará por la vorágine de las fiestas navideñas, pero así fue.
Le daba igual haber obtenido los peores resultados de la democracia, haber caído a cuarta fuerza en Madrid (su propia papeleta), él se sentía triunfante porque la suma de todos contra Rajoy daba y pedía carta blanca. Luego se vería que esa suma no daba realmente. Solo le quedaba salvar la cara ante el Comité Federal, que se intuía iba a ser muy crítico y le podría pedir la cabeza. Al pedir la carta blanca hizo que las baronías le dijesen que no todo valía para ser presidente del gobierno. Por ese motivo convocó el viernes al consejo territorial y negoció una serie de líneas rojas con los dirigentes territoriales. Ni con PP, ni con independentistas. Al fin y al cabo casi lo que se había prometido al electorado. Por lo que los barones salieron contentos de la reunión y aprobaron el día siguiente el documento. Así pues fue él quien estableció las líneas rojas que tanto ha cacareado. El ansia viva por ser presidente del gobierno le podía.
Como recordarán, una vez el cobarde Rajoy declinó la investidura, Sánchez aceptó probar fortuna... para ir corriendo a los brazos de aquellos con los que más a gusto se encuentra, Ciudadanos (el PP naranja, el centro liberal, o el calificativo que deseen). Negoció en menos de una semana 250 propuestas que tuvieron críticas en el seno del partido. Recuerden los nombres para más adelante. Susana Díaz, Javier Fernández, Eduardo Madina e IS no estaban de acuerdo con gran parte de los puntos alcanzados. Y como veía que le podrían tumbar el acuerdo en el Comité Federal, sacó el plebiscito de la militancia para escapar. Otra vez utilizando a los de abajo en su pelea oligárquica. Evitó el debate (algo muy de su gusto porque no da para más) y realizó una pregunta oscura, incidiendo en que había que apoyarla porque le daría el gobierno al PSOE y a él. La disciplina volvió a actuar y sacó adelante la propuesta con un 80% del 50% de la militancia. Por vez primera dijo "o yo, o el caos".
El debate de investidura le pasó por encima como un panzer alemán y quedó malparado frente a sus otros contendientes. Rajoy le barrió. Rivera defendió mejor que Sánchez la investidura. E Iglesias le sacó de sus casillas pero sin capacidad de reacción. Cuando le achacó la cal viva Sánchez ni defendió al partido, ni a González. Eso olió a cuerno quemado dentro de la militancia (porque esas cosas duelen) y tuvo que salir al siguiente día a pedir perdón.
Para las siguientes elecciones volvió a demostrar su cariz democrático convocando primarias un sábado para entregar avales al viernes siguiente. Ni el aparato del partido casi pudo lograrlas. Según me han contado se validaron las duplicadas en papel y electrónicas, y aumentó el voto electrónico extrañamente los dos últimos días para obtener las 15.000 necesarias. En vez de aceptar, por la premura de tiempo, una confirmación de su candidatura, por la excepcionalidad del caso, del Comité Federal, el cual le podría haber dicho que no, utilizó un mecanismo democrático pero saltándose las reglas del juego. Vamos todo muy autoritario.
Movimiento IV: Vivace ad libitum.
Se celebraron las elecciones del 26-J con el resultado que todos conocen. Otra bajada del PSOE hasta los 85 escaños. Las cuentas en el hemiciclo seguían sin salir, pero el discurso de Sánchez esa noche fue la gota que colmó el vaso de la paciencia de muchas y muchos en el PSOE. Su alegría se concretaba en que seguían siendo la fuerza más grande "de la oposición", que habían vencido ¡a las encuestas! y para más inri apareció con toda su tropa de fieles para un discurso sin ningún atisbo de autocrítica. hasta en Podemos habían admitido la derrota y el golpe que suponía. Pero el señor Sánchez nos mostraba una realidad paralela.
Insistía en la posibilidad de un gobierno del cambio, pero si antes no había sido posible un acuerdo C's-PSOE-Podemos ¿por qué iba a ser posible ahora? Tres posibilidades cabían para Sánchez: abstención pactada y draconiana; hacerse fuerte en el bunker de Ferraz; o dimitir. Eligió la segunda esperando forzar la situación y conseguir un acuerdo de gobierno. Pero ante todo, quería ver perder a Rajoy una sesión de investidura para no quedar él como el único en la historia que había pasado por ese trance. Su ego por encima de todo.
En el Comité Federal posterior, las baronías y los representantes de la militancia esperaban algún gesto por parte de Sánchez, bien mediante la apertura del debate, bien mediante una dimisión. Todo lo contrario, expuso en su discurso (que hasta en la sal de prensa sorprendió a mal) la posibilidad de gobernar y marcar una época de cambio y regeneración (recordemos que el PP tiene mayoría en el Senado y bloquearía cualquier cambio constitucional), que las cosas no habían salido tan mal porque seguían siendo segunda fuerza y que el PSOE estaba ante una oportunidad histórica. Ni un solo párrafo a la derrota, la asunción de responsabilidades, o una propuesta real de futuro. Él en su mundo.
Las críticas vinieron de todos los sectores, menos sus corifeos. Le pidieron reflexionar y abrir un debate otro día para ver qué se hacía. Pero no quiso escuchar a las baronías y, para dejarles contentos, les dijo que él respetaría las líneas rojas fijadas en Comité Federal del 28 de diciembre. Emiliano García Page salió pálido (literalmente) y el resto de críticos ponían unas caras de no entender nada. Sánchez se bunkerizó en Ferraz y puso en marcha la táctica de autolegitimarse, de radicalización del discurso y de ataque a los dirigentes regionales. Porque al igual que me llegó a mi la información, le debió llegar a él que los críticos iban a destituirle al primer Comité Federal que convocase.
Se fue un mes de vacaciones pero antes engañó a propios y extraños. Les prometió que votaría no en la primera investidura pero que se abstendría en la segunda con condiciones. Se lo dijo a Mariano Rajoy, a Felipe González, a Albert Rivera y a algunos dirigentes regionales. Por ese motivo estuvieron callados hasta que vieron que en la segunda votación el No era repetido.
En ese momento Fernández Vara, que se sentía engañado, pidió abrir el debate en el Comité Federal. Sánchez que sabía que se lo podrían cargar, prefirió esperar hasta después de las Gallegas y Vascas, pero lanzando ataques durísimos a Vara por medio de terceras personas. Este estalló y salieron todos los dirigentes a defenderle, como era de esperar. Ya había obtenido excusas perfectas Sánchez para mantenerse en el poder, pasase lo que pasase en las elecciones. Las cuales fueron otra derrota. Eso sí, antes de las elecciones, el jueves anterior a la votación para ser más concretos, César Luena filtró que ya había una acuerdo con Podemos y los catalanes para investir a Sánchez como presidente. Un bulo que fue rápidamente desmontado por los periodistas que cubren la información del PSOE. Porque fueron tan estúpidos que pasaron el bulo a quien no debían.
Pasadas las elecciones, Sánchez no solo no dimitió sino que intentó dar un autogolpe de estado en el PSOE. Tras llamar sulbalternos a los dirigentes regionales (escuchen su rueda de prensa del lunes) quitándoles toda legitimidad, convocó, nuevamente, unas primarias exprés (a realizar en menos de un mes) y un congreso ad hoc a su causa. Esgrimió que él estaba legitimado por la militancia y que para abrir el debate, nada mejor que lo debatiesen quienes le legitimaban a él. Yo, yo, yo, yo... egocentrismo puro y duro. Los críticos reaccionaron y ya saben todos lo que ha pasado. Bronca, bochorno, peleas, puñaladas y dimisión de Pedro Sánchez. El viernes antes de la bronca, cabe recordar, que Luena y Óscar López estuvieron llamando por teléfono a los miembros del Comité Federal para saber con cuántos soldados contaban. Al ver que eran insuficientes, decidieron que Sánchez diese una rueda de prensa exprés y de forma maniquea volviese al "Yo o el caos". Esta vez ganó el caos.
Coda.
Con el relato cronológico, matizado cuando era preciso, pretendo, primero, contextualizar la actuación de Sánchez; segundo, ver que las bases han importado poco en este período; y, tercero, observar que las legitimidades y las culpas están repartidas entre todos. Sin duda Sánchez y sus corifeos son los mayores culpables por enrocarse, bunkerizarse y fisurar como nunca al partido por un anhelo personal. Pero las baronías no quedan exentas de culpa por no haber actuado antes y no haber sido claros. Aquí van algunas conclusiones.
1.) Pedro Sánchez entiende que su legitimidad de las bases (recordemos que solo le voto el 33% real de la militancia) es una carta banca para actuar. Según su punto de vista, puramente bonapartista, la unión de su persona y la masa le legitima para actuar a su libre albedrío hasta el siguiente congreso. Y si tiene dudas, con realizar una consulta sin debate y sin oposición, y de modo plebiscitario (o me hacéis caso o me voy), es suficiente para ser democrático. Como él mismo afirmó el lunes 26 de septiembre, el partido debe, después de las primarias, estar unido y ser totalmente fiel a su secretario general. Esto es, una vez elegido no hay contrapoder democrático a su voluntad. Y lo increíble es que hay personas que, bajo el febril entusiasmo para-democrático, le compra el cuento. ¡¡Pero si os está vendiendo una dictadura unipersonal!!
2.) Sánchez y sus corifeos manifestaban que, puesto que él había sido por la militancia, debía ser la militancia la que le quitase. Esto es hacer trampas en el solitario porque en los estatutos no hay ninguna regla que dictamine cómo hacer eso. Y claro, mediante primarias es engañar porque no es que te quiten, sino que confían en otra persona que no eres tú. Y si no hubiese habido la obligación de convocar congreso ¿durante cuatro años qué primarias o mecanismo podría utilizar la militancia para quitarle? Ninguno. Pero es más. Salvo en las primarias donde fue elegido secretario general, las demás han sido subvirtiendo el propio reglamento de primarias e imposibilitando la presentación de alternativas. Están diseñadas de tal forma que o bien eres parte de la oligarquía del partido, o bien no te puedes presentar. Realmente, con esta defensa de las bases ¿dónde quedan las bases? En su casa esperando a que las llamen a votar cada cuatro años. Eso no es democracia participativa sino bonapartismo.
3.) Si Sánchez tiene una legitimidad de origen, que no de acto cuidado, las baronías tienen la misma legitimidad que él. Todos han ganado elecciones primarias y/o congresos para ser lo que son. Es más, muchos de ellos tienen la legitimidad de acto porque han ganado elecciones y él no. Así que tan legitimados para hablar y actuar dentro del partido están.
4.) El Comité Federal es el Parlamento de los socialistas elegido en el Congreso Federal por los militantes allí representados y por los Congresos Regionales de la misma forma y manera. No les han votado unos señores que pasaban por allí, ni el Ibex35, sino militantes. Y como Parlamento tiene el poder de contrapeso a las decisiones de la Ejecutiva y el secretario general. La división de poderes, ese producto tan necesario y que se reclama para el Estado como democrático, parece que no lo es tanto dentro del PSOE según los sanchistas. Lo que es sospechoso de poco democrático pues desligitiman al poder legislativo socialista.
5.) La democracia y las opiniones de las bases poco le han importado a Sánchez, como hemos visto, durante este período. Vimos como las opiniones de los militantes de Madrid fueron disueltas, o las de La Rioja, o las purgas de listas. Sánchez ha hecho y deshecho a su antojo cuando ha querido, teniendo un comportamiento más autoritario que democrático.
6.) Los barones son culpables de no haber sido claros por no parecer los malos (lo han acabado pareciendo) y pensar más en ellos que en el partido. Si querían una abstención, por cuestiones financieras de sus comunidades autónomas y ayuntamientos, tendrían que haberlo dicho así de claro. Una postura racional puede ser perfectamente comprensible para la militancia y la ciudadanía, aunque no la compartan. Si explican que se pueden perder, con dato, inversiones, proyectos sociales, etc., el común posiblemente se resigne. Pero han hurtado ese debate claro y conciso. Es más, ellos no abrieron la posibilidad del debate cediendo a los deseos de Sánchez. Con un tercio de los miembros podían haber convocado un Comité extraordinario para eso. Es cierto que Sánchez les engañó regalándoles los oídos, pero que hubiesen sido valientes. Así se habrían ahorrado este espectáculo lamentable.
7.) Sánchez ha jugado con la ilusión y esperanza de la militancia y la ciudadanía de izquierdas, al insinuar unos acuerdo que nunca ha tenido cerca de la mano. Si él hubiese querido, lo hubiese cerrado en la anterior legislatura. O lo hubiese cerrado en julio y haber esperado a la investidura para anunciarlo. Pero no, todo era mentira y juegos de manos para engañar a buenas gentes que confiaban en él. Aunque radicalice sus palabras, él es el verdadero representante de la derecha del partido socialista y del Ibex35. Recuerden que proviene de los balbases (los del tamayazo) y de la cuadra de Pepe Blanco. ha utilizado el No es No para ganarse de manera torticera a la militancia. Pero le ha salido mal.
8.) Tampoco los barones tienen unos ánimos democráticos mayores. Están deseoso de acabar con las primarias para las secretarías generales (invento de Rubalcaba e imposición de Madina) y que todo se resuelva en los Congresos. Porque allí se cuentan soldados y se pueden comprar voluntades con mayor facilidad. Y, además, su modelo de partido es completamente feudal y de vasallaje. Quieren unas federaciones fuertes, rendidas al señor de turno y un partido con un primus inter pares de secretario general. Un igual al que dirigir si hace falta.
9.) Si el debate ahora en el PSOE es debatir entre el bonapartismo del secretario general y el feudalismo de los barones, lo mejor que se puede hacer es cerrar el chiringuito o volver a los antiguos estatutos pre-Zapatitos. No había primarias, pero mandatabas a unos delegados, podías presentar listas alternativas a todo y para todo y, curioso, podías presentar una alternativa al secretario general sin avales, solo con el expreso deseo. No solo están acabando con la ideología socialista, sino que están masacrando la esencia del propio partido por personalismos. Además de personas que, en su mayor parte, no han trabajado fuera del partido y sus alrededores. Sospechen de primarias y demás elementos oligárquicos que vengan a imponerles. Por magnitud no hay posibilidad de democracia directa con debate y diálogo.
PS. Verán que pongo una foto reciente al principio y otra más antigua al final. En la actual solo hay personas que viven de la política, en la segunda hay políticos. Y en ambas ocasiones había una gran crisis en el partido.
Las elecciones pasaron y el batacazo fue tremendo. En muchas grandes ciudades se pasó a tercera o cuarta fuerza, pero la proporcionalidad sirvió para salvar la cara mediante acuerdos. Curiosamente aquellos barones que sí tienen auctoritas en sus territorios fueron los mejor parados (Extremadura, Aragón, Asturias, Castilla La Mancha...), pero el golpe fue terrible. La diosa fortuna quiso que, más preocupados por sus acuerdos, las baronías no criticasen en exceso a Sánchez en el comité federal. Hubo algún aviso por parte de Madina (considerado un renconroso), de lo que quedaba de IS y poco más. Esto lo interpretó Sánchez como una victoria de sus tesis y su modo de obrar y decidió convocar primarias para candidato a La Moncloa, sabiendo que nadie podría presentarse en su contra (Susana Díaz estaba a punto de dar a luz). No hubo candidatura alternativa y nadie pudo votar (es lo que tienen las primarias centralistas, oligárquicas y plebiscitarias). Comenzaba la disputa por ganar la elecciones.
Movimiento III: Adagio.
Las elecciones de diciembre de 2015 se presentaban como el momento cumbre o el camino al fracaso de Pedro Sánchez. Ya iba mostrando su prepotencia al hacer la campaña donde obviaba, bastante, a las baronías y centraba todo en su persona. Hubo jaleo al trastocar las listas a su antojo, en especial (¡qué fijación!) en Madrid, donde colocó a Irene Lozano (ex UPyD), la cual había insultado gravemente en el pasado reciente a los socialistas; a Zaida Cantera (ex-comandante de las FAS) y que se ha mostrado como una currante; y humilló a Madina al colocarle en una posición muy atrasada. Pero es que además, si se descuida un poco no pone a ningún candidato del propio partido madrileño. Esto no gustó en el seno del partido, pero por disciplina (mal entendida) se tragó. Y eso que numerosos barones y personas afines a Sánchez le insistieron en que no hiciese sangre a un compañero, bien visto en la sociedad, como Madina. Pero no hizo caso a nadie, pese a haber obtenido el apoyo Madina del 80% de las agrupaciones madrileñas. Quería evitar a un contrincante en el propio grupo parlamentario por si iban mal las cosas. Típico de las personas autoritarias, rodearse de los fieles e incapaces.
Su campaña fue un desastre postulándose como el "hombre del verdadero cambio" frente a Rivera e Iglesias y como el honrado frente a Rajoy. Dijo reiteradamente que no pactaría ni con el PP, ni con populistas, ni con aquellos que querían dividir España. Por favor, recuerden estas promesas. No ganó ninguno de los dos debates. En el debate a cuatro se quedó pálido cuando le insistieron que explicase su modelo federal y no supo, algo que también preguntó Rajoy días después en el debate a dos. Durante toda la campaña se le vio ir a remolque del PP y de Podemos y con un gesto adusto y de cabreo permanente. Un desastre de campaña.
Llegó el día de las votaciones y el PSOE bajó hasta los 90 diputados y perdiendo casi un 10% del voto. Siendo esto malo para un partido de gobierno como es el PSOE, a Sánchez no se le ocurrió otra cosa que manifestar la misma noche electoral que se estaba ante unos resultados históricos. Y no por malos precisamente sino todo lo contrario. Pero en su cabeza ya estaba desdecirse de lo dicho en campaña y mandar sus promesas al garete traicionando al electorado socialista. Ya pensaba en gobernar junto al PP naranja y esperando el apoyo de los "populistas". Y para ello no se le ocurrió otra cosa que pedir carta blanca al partido con el único fin de llegar al gobierno. Ahora no se recordará por la vorágine de las fiestas navideñas, pero así fue.
Le daba igual haber obtenido los peores resultados de la democracia, haber caído a cuarta fuerza en Madrid (su propia papeleta), él se sentía triunfante porque la suma de todos contra Rajoy daba y pedía carta blanca. Luego se vería que esa suma no daba realmente. Solo le quedaba salvar la cara ante el Comité Federal, que se intuía iba a ser muy crítico y le podría pedir la cabeza. Al pedir la carta blanca hizo que las baronías le dijesen que no todo valía para ser presidente del gobierno. Por ese motivo convocó el viernes al consejo territorial y negoció una serie de líneas rojas con los dirigentes territoriales. Ni con PP, ni con independentistas. Al fin y al cabo casi lo que se había prometido al electorado. Por lo que los barones salieron contentos de la reunión y aprobaron el día siguiente el documento. Así pues fue él quien estableció las líneas rojas que tanto ha cacareado. El ansia viva por ser presidente del gobierno le podía.
Como recordarán, una vez el cobarde Rajoy declinó la investidura, Sánchez aceptó probar fortuna... para ir corriendo a los brazos de aquellos con los que más a gusto se encuentra, Ciudadanos (el PP naranja, el centro liberal, o el calificativo que deseen). Negoció en menos de una semana 250 propuestas que tuvieron críticas en el seno del partido. Recuerden los nombres para más adelante. Susana Díaz, Javier Fernández, Eduardo Madina e IS no estaban de acuerdo con gran parte de los puntos alcanzados. Y como veía que le podrían tumbar el acuerdo en el Comité Federal, sacó el plebiscito de la militancia para escapar. Otra vez utilizando a los de abajo en su pelea oligárquica. Evitó el debate (algo muy de su gusto porque no da para más) y realizó una pregunta oscura, incidiendo en que había que apoyarla porque le daría el gobierno al PSOE y a él. La disciplina volvió a actuar y sacó adelante la propuesta con un 80% del 50% de la militancia. Por vez primera dijo "o yo, o el caos".
El debate de investidura le pasó por encima como un panzer alemán y quedó malparado frente a sus otros contendientes. Rajoy le barrió. Rivera defendió mejor que Sánchez la investidura. E Iglesias le sacó de sus casillas pero sin capacidad de reacción. Cuando le achacó la cal viva Sánchez ni defendió al partido, ni a González. Eso olió a cuerno quemado dentro de la militancia (porque esas cosas duelen) y tuvo que salir al siguiente día a pedir perdón.
Para las siguientes elecciones volvió a demostrar su cariz democrático convocando primarias un sábado para entregar avales al viernes siguiente. Ni el aparato del partido casi pudo lograrlas. Según me han contado se validaron las duplicadas en papel y electrónicas, y aumentó el voto electrónico extrañamente los dos últimos días para obtener las 15.000 necesarias. En vez de aceptar, por la premura de tiempo, una confirmación de su candidatura, por la excepcionalidad del caso, del Comité Federal, el cual le podría haber dicho que no, utilizó un mecanismo democrático pero saltándose las reglas del juego. Vamos todo muy autoritario.
Movimiento IV: Vivace ad libitum.
Se celebraron las elecciones del 26-J con el resultado que todos conocen. Otra bajada del PSOE hasta los 85 escaños. Las cuentas en el hemiciclo seguían sin salir, pero el discurso de Sánchez esa noche fue la gota que colmó el vaso de la paciencia de muchas y muchos en el PSOE. Su alegría se concretaba en que seguían siendo la fuerza más grande "de la oposición", que habían vencido ¡a las encuestas! y para más inri apareció con toda su tropa de fieles para un discurso sin ningún atisbo de autocrítica. hasta en Podemos habían admitido la derrota y el golpe que suponía. Pero el señor Sánchez nos mostraba una realidad paralela.
Insistía en la posibilidad de un gobierno del cambio, pero si antes no había sido posible un acuerdo C's-PSOE-Podemos ¿por qué iba a ser posible ahora? Tres posibilidades cabían para Sánchez: abstención pactada y draconiana; hacerse fuerte en el bunker de Ferraz; o dimitir. Eligió la segunda esperando forzar la situación y conseguir un acuerdo de gobierno. Pero ante todo, quería ver perder a Rajoy una sesión de investidura para no quedar él como el único en la historia que había pasado por ese trance. Su ego por encima de todo.
En el Comité Federal posterior, las baronías y los representantes de la militancia esperaban algún gesto por parte de Sánchez, bien mediante la apertura del debate, bien mediante una dimisión. Todo lo contrario, expuso en su discurso (que hasta en la sal de prensa sorprendió a mal) la posibilidad de gobernar y marcar una época de cambio y regeneración (recordemos que el PP tiene mayoría en el Senado y bloquearía cualquier cambio constitucional), que las cosas no habían salido tan mal porque seguían siendo segunda fuerza y que el PSOE estaba ante una oportunidad histórica. Ni un solo párrafo a la derrota, la asunción de responsabilidades, o una propuesta real de futuro. Él en su mundo.
Las críticas vinieron de todos los sectores, menos sus corifeos. Le pidieron reflexionar y abrir un debate otro día para ver qué se hacía. Pero no quiso escuchar a las baronías y, para dejarles contentos, les dijo que él respetaría las líneas rojas fijadas en Comité Federal del 28 de diciembre. Emiliano García Page salió pálido (literalmente) y el resto de críticos ponían unas caras de no entender nada. Sánchez se bunkerizó en Ferraz y puso en marcha la táctica de autolegitimarse, de radicalización del discurso y de ataque a los dirigentes regionales. Porque al igual que me llegó a mi la información, le debió llegar a él que los críticos iban a destituirle al primer Comité Federal que convocase.
Se fue un mes de vacaciones pero antes engañó a propios y extraños. Les prometió que votaría no en la primera investidura pero que se abstendría en la segunda con condiciones. Se lo dijo a Mariano Rajoy, a Felipe González, a Albert Rivera y a algunos dirigentes regionales. Por ese motivo estuvieron callados hasta que vieron que en la segunda votación el No era repetido.
En ese momento Fernández Vara, que se sentía engañado, pidió abrir el debate en el Comité Federal. Sánchez que sabía que se lo podrían cargar, prefirió esperar hasta después de las Gallegas y Vascas, pero lanzando ataques durísimos a Vara por medio de terceras personas. Este estalló y salieron todos los dirigentes a defenderle, como era de esperar. Ya había obtenido excusas perfectas Sánchez para mantenerse en el poder, pasase lo que pasase en las elecciones. Las cuales fueron otra derrota. Eso sí, antes de las elecciones, el jueves anterior a la votación para ser más concretos, César Luena filtró que ya había una acuerdo con Podemos y los catalanes para investir a Sánchez como presidente. Un bulo que fue rápidamente desmontado por los periodistas que cubren la información del PSOE. Porque fueron tan estúpidos que pasaron el bulo a quien no debían.
Pasadas las elecciones, Sánchez no solo no dimitió sino que intentó dar un autogolpe de estado en el PSOE. Tras llamar sulbalternos a los dirigentes regionales (escuchen su rueda de prensa del lunes) quitándoles toda legitimidad, convocó, nuevamente, unas primarias exprés (a realizar en menos de un mes) y un congreso ad hoc a su causa. Esgrimió que él estaba legitimado por la militancia y que para abrir el debate, nada mejor que lo debatiesen quienes le legitimaban a él. Yo, yo, yo, yo... egocentrismo puro y duro. Los críticos reaccionaron y ya saben todos lo que ha pasado. Bronca, bochorno, peleas, puñaladas y dimisión de Pedro Sánchez. El viernes antes de la bronca, cabe recordar, que Luena y Óscar López estuvieron llamando por teléfono a los miembros del Comité Federal para saber con cuántos soldados contaban. Al ver que eran insuficientes, decidieron que Sánchez diese una rueda de prensa exprés y de forma maniquea volviese al "Yo o el caos". Esta vez ganó el caos.
Coda.
Con el relato cronológico, matizado cuando era preciso, pretendo, primero, contextualizar la actuación de Sánchez; segundo, ver que las bases han importado poco en este período; y, tercero, observar que las legitimidades y las culpas están repartidas entre todos. Sin duda Sánchez y sus corifeos son los mayores culpables por enrocarse, bunkerizarse y fisurar como nunca al partido por un anhelo personal. Pero las baronías no quedan exentas de culpa por no haber actuado antes y no haber sido claros. Aquí van algunas conclusiones.
1.) Pedro Sánchez entiende que su legitimidad de las bases (recordemos que solo le voto el 33% real de la militancia) es una carta banca para actuar. Según su punto de vista, puramente bonapartista, la unión de su persona y la masa le legitima para actuar a su libre albedrío hasta el siguiente congreso. Y si tiene dudas, con realizar una consulta sin debate y sin oposición, y de modo plebiscitario (o me hacéis caso o me voy), es suficiente para ser democrático. Como él mismo afirmó el lunes 26 de septiembre, el partido debe, después de las primarias, estar unido y ser totalmente fiel a su secretario general. Esto es, una vez elegido no hay contrapoder democrático a su voluntad. Y lo increíble es que hay personas que, bajo el febril entusiasmo para-democrático, le compra el cuento. ¡¡Pero si os está vendiendo una dictadura unipersonal!!
2.) Sánchez y sus corifeos manifestaban que, puesto que él había sido por la militancia, debía ser la militancia la que le quitase. Esto es hacer trampas en el solitario porque en los estatutos no hay ninguna regla que dictamine cómo hacer eso. Y claro, mediante primarias es engañar porque no es que te quiten, sino que confían en otra persona que no eres tú. Y si no hubiese habido la obligación de convocar congreso ¿durante cuatro años qué primarias o mecanismo podría utilizar la militancia para quitarle? Ninguno. Pero es más. Salvo en las primarias donde fue elegido secretario general, las demás han sido subvirtiendo el propio reglamento de primarias e imposibilitando la presentación de alternativas. Están diseñadas de tal forma que o bien eres parte de la oligarquía del partido, o bien no te puedes presentar. Realmente, con esta defensa de las bases ¿dónde quedan las bases? En su casa esperando a que las llamen a votar cada cuatro años. Eso no es democracia participativa sino bonapartismo.
3.) Si Sánchez tiene una legitimidad de origen, que no de acto cuidado, las baronías tienen la misma legitimidad que él. Todos han ganado elecciones primarias y/o congresos para ser lo que son. Es más, muchos de ellos tienen la legitimidad de acto porque han ganado elecciones y él no. Así que tan legitimados para hablar y actuar dentro del partido están.
4.) El Comité Federal es el Parlamento de los socialistas elegido en el Congreso Federal por los militantes allí representados y por los Congresos Regionales de la misma forma y manera. No les han votado unos señores que pasaban por allí, ni el Ibex35, sino militantes. Y como Parlamento tiene el poder de contrapeso a las decisiones de la Ejecutiva y el secretario general. La división de poderes, ese producto tan necesario y que se reclama para el Estado como democrático, parece que no lo es tanto dentro del PSOE según los sanchistas. Lo que es sospechoso de poco democrático pues desligitiman al poder legislativo socialista.
5.) La democracia y las opiniones de las bases poco le han importado a Sánchez, como hemos visto, durante este período. Vimos como las opiniones de los militantes de Madrid fueron disueltas, o las de La Rioja, o las purgas de listas. Sánchez ha hecho y deshecho a su antojo cuando ha querido, teniendo un comportamiento más autoritario que democrático.
6.) Los barones son culpables de no haber sido claros por no parecer los malos (lo han acabado pareciendo) y pensar más en ellos que en el partido. Si querían una abstención, por cuestiones financieras de sus comunidades autónomas y ayuntamientos, tendrían que haberlo dicho así de claro. Una postura racional puede ser perfectamente comprensible para la militancia y la ciudadanía, aunque no la compartan. Si explican que se pueden perder, con dato, inversiones, proyectos sociales, etc., el común posiblemente se resigne. Pero han hurtado ese debate claro y conciso. Es más, ellos no abrieron la posibilidad del debate cediendo a los deseos de Sánchez. Con un tercio de los miembros podían haber convocado un Comité extraordinario para eso. Es cierto que Sánchez les engañó regalándoles los oídos, pero que hubiesen sido valientes. Así se habrían ahorrado este espectáculo lamentable.
7.) Sánchez ha jugado con la ilusión y esperanza de la militancia y la ciudadanía de izquierdas, al insinuar unos acuerdo que nunca ha tenido cerca de la mano. Si él hubiese querido, lo hubiese cerrado en la anterior legislatura. O lo hubiese cerrado en julio y haber esperado a la investidura para anunciarlo. Pero no, todo era mentira y juegos de manos para engañar a buenas gentes que confiaban en él. Aunque radicalice sus palabras, él es el verdadero representante de la derecha del partido socialista y del Ibex35. Recuerden que proviene de los balbases (los del tamayazo) y de la cuadra de Pepe Blanco. ha utilizado el No es No para ganarse de manera torticera a la militancia. Pero le ha salido mal.
8.) Tampoco los barones tienen unos ánimos democráticos mayores. Están deseoso de acabar con las primarias para las secretarías generales (invento de Rubalcaba e imposición de Madina) y que todo se resuelva en los Congresos. Porque allí se cuentan soldados y se pueden comprar voluntades con mayor facilidad. Y, además, su modelo de partido es completamente feudal y de vasallaje. Quieren unas federaciones fuertes, rendidas al señor de turno y un partido con un primus inter pares de secretario general. Un igual al que dirigir si hace falta.
9.) Si el debate ahora en el PSOE es debatir entre el bonapartismo del secretario general y el feudalismo de los barones, lo mejor que se puede hacer es cerrar el chiringuito o volver a los antiguos estatutos pre-Zapatitos. No había primarias, pero mandatabas a unos delegados, podías presentar listas alternativas a todo y para todo y, curioso, podías presentar una alternativa al secretario general sin avales, solo con el expreso deseo. No solo están acabando con la ideología socialista, sino que están masacrando la esencia del propio partido por personalismos. Además de personas que, en su mayor parte, no han trabajado fuera del partido y sus alrededores. Sospechen de primarias y demás elementos oligárquicos que vengan a imponerles. Por magnitud no hay posibilidad de democracia directa con debate y diálogo.
PS. Verán que pongo una foto reciente al principio y otra más antigua al final. En la actual solo hay personas que viven de la política, en la segunda hay políticos. Y en ambas ocasiones había una gran crisis en el partido.
lunes, 26 de septiembre de 2016
SÁNCHEZ Y LUENA ENTRAN EN BARRENA
La batalla por el poder dentro del PSOE estaba lanzada después de los malos resultados del 26 de junio y, especialmente, por la respuesta que ofreció Pedro Sánchez tanto la noche electoral como en el comité federal posterior. Había entrado en un impasse, tan solo alterado, mínimamente, por alguna declaración suelta de dirigente menor o alguna boutade de la propia ejecutiva. ¿Había reuniones y filtraciones? Sí. ¿Que todos sabíamos que iba a caer Sánchez? También. Pero, por mor de cierto sentido de la responsabilidad política, se dejaba hacer a quien correspondía (Rajoy).
En esto, Sánchez volvió de las eternas vacaciones en plan soberbio (y no lo digo por el No es No) atacando a todo aquel que discrepase de él. Una vez pasada la fallida investidura del presidente plasmagórico (Sánchez no quedaba como el único en palmar una investidura y su ego quedaba a salvo), algunos barones reclamaron un debate serio. Y aquí es donde la soberbia del secretario general socialista estalló y se lanzó a un ataque contra los suyos. Como los malos boxeadores que, cuando se ven acorralados y al borde del KO, lanzan golpes "tipo molinillo" para defenderse y ver si enganchan un golpe certero, Sánchez ha convocado primarias y congreso federal.
En vez de tener la dignidad de dimitir, tras otra noche histórica de derrotas electorales, se lanza al ataque molinillo junto a su secuaz Luena y los pelotas de la ejecutiva que aún le quedan (¡Ay madre, lo que cuesta dejar un sillón y trabajar!). Para poder entender que esto no es más que un intento de salvar tan solo su "culo" y en nada piensan en el partido, contextualicemos.
Primero, la Comisión Permanente de la Ejecutiva Federal no tiene capacidad de convocar nada. Es más, debe ser la Ejecutiva Federal completa la que proponga al Comité Federal la convocatoria y el calendario. Por tanto, ni Sánchez, ni Luena están legitimados para convocar nada, ni para proponer nada sin aceptación de la Ejecutiva.
Segundo, solo el Comité Federal tiene capacidad de convocatoria del Congreso federal y del Calendario de Primarias. Así que por mucho que quieran Sánchez y Luena, las fechas propuestas ilegítimamente, pueden ser removidas por el CF. Algo que, me da en la nariz, que hará el mismo 1 de octubre. Pero las fechas propuestas sí son parte del análisis que desarrollaré a continuación.
Y tercero, en espera de que los resultados electorales fuesen dignos lanzaron el bulo entre los medios de comunicación de que el pacto de izquierdas estaba ya hecho (incluso con el apoyo de ERC). Ni les ha servido para subir voto en gallegas y vascas (una de sus pretensiones), ni les ha servido para que pidan su cabeza a voces desde las distintas federaciones. Han mareado la perdiz para salvar su cara solamente. Y más si tenemos en cuenta que hoy mismo Podemos de Castilla La Mancha ha roto, con altavoces enormes, su pacto con el PSOE CLM.
¿Por qué digo que entran en barrena? Porque todo esto no es en favor de la democracia interna, ni en favor de la militancia (como ahora veremos), tan solo es para tener munición contra los dirigentes regionales que, ya, se han rebelado contra ellos. Quieren seguir en el poder a toda costa sin importarles el propio partido. Si con todo esto lograsen sacar 20 escaños (los suyos) ellos y ellas serían felices. Lo que pase fuera de su mundo les da igual.
Pero no solo eso, las propuestas de primarias y congreso son de una gravísima irresponsabilidad política. En primer lugar, porque el país se encuentra en una situación de interinidad que no quedará resuelta hasta que algún candidato obtenga la investidura o pasen las terceras elecciones (y aún así habría que ver). Ponen al partido contra la situación política actual. Y en segundo lugar, porque ellos mismos rompen su propio discurso de la formación de un gobierno de cambio. Si estás seguro de lograrlo no convocas primarias porque podría suceder que lograses el pacto y a la vez perdieses las primarias. Si yo tuviese el convencimiento de que eso es lo necesario no convocaría nada. Esperaría hasta lograr el acuerdo del cambio. Por tanto, al convocar primarias doy a entender que ni gobierno del cambio, ni nada por el estilo es lo que está en mi pensamiento.
Nunca han tenido intención de formar gobierno por la izquierda como queda demostrado, y sí solo salvarse ellos mismos al precio que sea. Incluso destruyendo al propio partido si hiciese falta. Las personas que militan en el PSOE saben de sobra que desde hace años no hay renovación de ideas, de estructuras o de familias. Es más, son plenamente conscientes de la anomía en que se encuentra el partido. Y estas acciones solo redundan en ello. Las baronías no es que estén libres de pecado, también son parte del problema, pero no están al frente del PSOE federal. Por tanto, la ejecutiva ha descubierto sus cartas y ha desligitimado su propio discurso al proponer unas fechas que se solapan con posibles pactos (que no quieren ni han querido Sánchez y sus amigos).
Pero es que además las fechas son imposibles si nos atenemos a los reglamentos internos (lo que da que pensar que carecen del sentido del cálculo temporal, al menos). Quieren primarias el 23 de octubre, bien. Y según el reglamento existen quince días para la recogida de avales y quince días para la campaña electoral, al ser unas primarias ordinarias (y este dato es importante). Por tanto, aunque el comité federal las aprobase el mismo día uno, ¿las primarias se celebrarían el día? 1 de noviembre. O ¿es que piensan saltarse los estatutos, otra vez, para asegurarse ellos el poder? Eso están intentando, pero vamos, lo indignante es que piensen que los militantes del PSOE son estúpidos y no saben ni los estatutos ni contar. Es más, la fecha del 23 está situada para presionar con negociaciones falsas y posibles investiduras.
Vayamos con las fechas del Congreso Federal que desean para los días 1 y 2 de diciembre. Si el Comité Federal aceptase la convocatoria de Congreso, la Ejecutiva Federal debería presentar, al menos con una semana de antelación la Ponencia Marco para el debate y enmienda de la misma. Luena debería presentarla con el visto bueno del nuevo Secretario General como poco el 1 de noviembre. Al siguiente fin de semana, por tanto, serían los debates y elecciones de delegados en las agrupaciones locales. Al siguiente, los Congresos Provinciales. Y al siguiente los regionales. ¿En qué fechas se convocarían los regionales? El 1 y 2 de diciembre curiosamente. Así que el Congreso Federal solo podría hacerse el 8 y 9 de diciembre en pleno puente y en plena campaña electoral. Vamos la O con un canuto.
Pero imaginemos el escenario de que se aprueben esas fechas y se inserten a cascoporro. En ese caso, se estaría imposibilitando a la militancia el ejercer su derecho de sufragio activo y se le engañaría en el pasivo. Me explico. Se impediría que alguien, como sucedió con Pérez Tapias, fuera de los círculos de poder se presentase. Y, además, se impediría el debate real sobre la situación del partido, del país y de las necesarias reformas democratizadoras que necesita el PSOE para no estar en manos de unos pocos y menos de las ejecutivas de todos los niveles. Se impediría, por tanto, el mínimo sentido democrático que se espera.
¿Qué haría yo? Cargarme a Sánchez en el próximo Comité Federal. Nombrar una gestora que negociase con Rajoy una abstención a cambio de la transformación de estas Cortes en Constituyentes en el plazo máximo de dos años. Algunos dirán, con razón, que es darle el poder a la derecha. Sí, es cierto. Pero no deja de ser menos cierto que sería un gobierno en minoría (sin poder legislar casi nada) y temporal hasta la reforma de la Constitución. En este período daría tiempo al PSOE, y creo que a Podemos también, para enterrar las cuitas internas y renovarse personal, estructural e ideológicamente para poder ser una alternativa de cambio real para la sociedad.
Además, con la reforma constitucional cambiaría el sistema electoral, se podría hacer un encaje territorial confederal, se establecerían con racionalidad las competencias estatales, regionales y locales y se podrían consagrar ciertos derechos constitucionalmente. Tal y como está el Parlamento compuesto ahora sería una Constitución de amplio consenso, que es lo ideal. Y en las siguientes elecciones, y un nuevo sistema electoral, las cosas serían radicalmente distintas. No digo que favorables a unos y otros, sino distintas. Item más, durante los debates constitucionales se permitiría a la ciudadanía ver las propuestas reales de los políticos y ello ayudaría a mejorar la cultura política.
Pero lo que pretende ahora Sánchez y sus corifeos no. Es más, deberían mandarlos a su casa y a un trabajo en la vida normal a todos y todas por un laaaaargo período.
PS. ¿Se atrevería Rajoy a negociar la abstención o también es postureo? Si lo segundo, la táctica daría al PSOE un millón de votos así sin más.
PS. ¿Se atrevería Rajoy a negociar la abstención o también es postureo? Si lo segundo, la táctica daría al PSOE un millón de votos así sin más.
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