Mostrando entradas con la etiqueta Pedro Sánchez. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Pedro Sánchez. Mostrar todas las entradas

lunes, 6 de noviembre de 2017

Dialéctica negativa en el PSOE




No entiendo nada (y lo entiendo todo) de lo que está pasando en el PSOE últimamente. Veo a aquellos mismos a los que vi hace más de un año gritando "No es No" o "Traidores", a los mismos que huían de un Comité Federal, prometiendo no volver, a gente de las bases del PSOE rebelarse contra el propio Pedro Sánchez. Es cierto que mi anterior entrada del blog era que las bases acabarían con el actual secretario general del PSOE, pero esperaba que lo hiciesen por otros motivos y en otra ocasión, en otro momento de la historia. Pero no. Gentes que apoyaron hasta la extenuación a Sánchez, ahora le exigen que haga lo que ellos y ellas quieren. Porque eso es ser de izquierdas y conjuga con el lema que presiden Ferraz "Somos la izquierda".

Piden mediante carta, que hacen pública en los medios de comunicación y en las redes sociales, al secretario general y su Ejecutiva para que reconsideren su actitud respecto a lo que viene sucediendo en Cataluña. Lo primero que solicitan es que el PSOE (y su socio el PSC, evidentemente) hagan el esfuerzo por establecer un diálogo político que supere la crisis del Estado y aminore la tensión social ("en nuestra sociedad" afirman, como si en Madrid estuviese la gente pegándose por las calles, en vez de estar hasta los mismísimos del tema catalán). Perplejos y con malestar se hayan los firmantes  de la misiva. Analizaré, desde el cariño que guardo a algunas de las personas firmantes, lo que piden, intentando desentrañar lo que puede haber de verdad. Pero antes de entrar en el tema en sí decir que, paradójicamente, si algo ha hecho el PSOE ha sido dialogar en todo este tiempo como reflejan los medios de comunicación. Otra cosa es que haya sido algo silenciado por estrategia o ese diálogo no guste. Pero sobre gustos...

En el primer punto solicitan: "Propuestas concretas que
señalen una posible hoja de ruta para el mismo, recogiendo entre ellas de forma
explícita el proyecto de un Estado federal plurinacional para España". Veo bien el establecimiento de una hoja de ruta que debería ser a medio plazo por culpa de la tensión social. No se debe, como máxima política, hacer decidir a las personas bajo presión, salvo que esa presión sea en tu beneficio. Pero como los firmantes son deliberativos, creo que es buena idea bajar la tensión y realizar esa hoja de ruta. Ahora bien, sueltan lo del Estado Federal Plurinacional como si eso fuese cosa sabida y común a todas las personas. Cierto que lo pone en las resoluciones del 39° Congreso, pero de forma tan vaga que casi cabe cualquier cosa. ¿Por qué? Porque se ha dejado para un debate posterior la determinación de todo el entramado.

Sin embargo, sí se pueden decir cosas. La primera que creo que entre todos los firmantes no se pondrían de acuerdo en qué tipo de Estado sería eso federal. Todos, yo me incluyo, pueden estar de acuerdo con el fin que se desea, pero dudo que los medios a elegir fuesen los mismos. Y los medios, en este caso que hablamos de configuración estatal mucho más, determinan la solvencia del fin deseado. De los firmantes sólo conocemos, por su libro (los que lo hayamos leído), lo que propone Pérez Tapias. Y vuelvo a decir, comparto el fin, pero no la sustancia, la esencia, el en sí de ese Estado federal. Básicamente porque da a entender, en cierto modo, lo que constituiría ese estado federal serían estados-nación pequeñitos. Habla de Kymlicka para superar esa posibilidad, pero al negar la nación española (rebajar sus perfiles como nación), para incluir otras naciones, reafirma el aspecto fuertes de las demás. ¿Por qué negar que en Cataluña (o Euskadi, Baleares, Valencia, Galicia o Ceuta) hay personas que se sienten españolas con todo lo que ello implique? Es más, aquellos y aquellas que no están en un territorio nacionalista ¿por qué van a tener que ver como disuelven su sentido de pertenencia? Se equivocan al querer dotar de plurinacionalidad a España mediante la negación de la "nación España". ¿Por qué transformar la nación España? ¿Qué raro subjetivismo hay detrás de ello? Si el federalismo es "unidad en la diversidad", la nación España tiene su cabida. La ciudadanía española, que es lo republicano, no tiene por qué coincidir con la nación española.

Lo federal también incluye otro tipo de aspectos sobre la soberanía, que parece que se quita al pueblo en algunas ocasiones, pero se le da carácter de nacional en otras. Y así con una serie de cuestiones que son sumamente debatibles y no están prefiguradas de antemano al decir federal y plurinacional. Aspectos sustanciales que transforman la arquitectura federal sin duda, y en especial, el hecho de ser una monarquía federal... pero no hay espacio para ese debate general de ideas.

Segundo punto: "Reconocer la insuficiencia de la actuación del PSOE al
desechar la posibilidad de un referéndum legal pactado en Catalunya sobre sus
posibles modo de inserción o de relación con el Estado español". Todo ello porque lo apoya un 80% de los encuestados. ¿En qué momento ha desechado el PSOE de Pedro Sánchez un referéndum? Que se sepa no está en la resolución política del Congreso Federal, ergo no hay mandato de las bases en ese sentido. Hasta este fin de semana no ha quedado configurado el Comité Federal, por lo que no ha habido posibilidad de consulta. Aunque alguno de los firmantes lo ha pedido en las redes sociales, saltándose con ello los mínimos democráticos del propio partido. Bien es cierto, que esa cuestión quedó cerrada hace un tiempo, pero hasta el momento Sánchez y su equipo (donde hay muchas personas que defienden ese referéndum) no han podido decir ni mu. Criticar a alguien que sigue los procedimientos democráticos porque no se los salta es cuando menos paradójico.

Ahora bien ¿qué referéndum apoyan los firmantes? Seguramente entre ellos no se pondrían de acuerdo. Muchos y muchas querrían un referéndum de autodeterminación para decidir si sí o si no permanece Cataluña. Pero otros no piensan así. Es más, el redactor de la carta quiere un referéndum donde se exprese el derecho a decidir, que significa según expone en sus textos varios, decidir si se van o si se quedan, pero sin tener carácter de autodeterminación. El derecho de autodeterminación vendría después. En otro referéndum. Entonces para que los catalanes pudiesen decidir habría que proporcionarles una alternativa factible, no una ilusión en el tiempo. ¿Dónde esta a día de hoy esa alternativa factible? No la hay. Hasta que la Comisión sobre el Modelo Territorial que ha impulsado el PSOE (y a la que no se han adherido ni Podemos, ni los grupos nacionalistas) provoque ese debate y pueda sacar unas conclusiones reales y factibles (incluso, que no hay factibilidad alguna con PP y Ciudadanos enrocados en su visión decimonónica del Estado español) ¿para qué poner en un aprieto al secretario general y su ejecutiva? ¿Qué alternativa real presentar?

Punto tres: "Es de todo punto necesario hacer una revisión crítica de la interpretación y aplicación que se han hecho del artículo 155 de la CE, de manera que se haga patente que el PSOE está comprometido con la defensa de la legalidad sin merma alguna de la calidad democrática de nuestro sistema político, lo que exige marcar distancias respecto a los modos autoritarios del gobierno del PP". Difícilmente se puede hacer revisión crítica de algo que nunca había acontecido, de un artículo sin desarrollo y donde los propios juristas no se ponen de acuerdo. ¿Qué querían los firmantes? Lo primero que el PSOE no se juntase con el PP. La verdad es que llegando hasta aquí ya no haría falta más análisis. Lo que les encorajina no es que se aplique el 155, sino que se hace de la mano del PP. Pues como a la mayoría de las personas del PSOE. Pero ¿cómo hacer con un grupo de políticos que proclaman, saltándose las leyes la república catalana? Quitarles del poder y convocar elecciones parece lo más racional. Y esto no es ser autoritario.

El PP tiene en su ser una deriva autoritaria porque, al fin y al cabo, son hijos e hijas de la dictadura. Es cierto y de vez en cuando enseñan la patita. Pero me gustaría que en la misiva se indicasen cuáles son los modos autoritarios, más que nada porque poco o nada puedo debatir o criticar si no sé sobre qué hablan. ¿Los palos el día 1 de octubre?, ¿la prisión de los Jordis?, ¿la prisión del ex-Govern?

Punto Cuarto: "Es por ello que, sin merma del respeto que merece nuestro ordenamiento legal, ha de plantearse que las personas imputadas no tengan que estar necesariamente en la situación de prisión preventiva incondicional".  Porque los delitos que se les acusan están cogidos al pelo y zurcidos. En parte tienen toda la razón, pero es paradójico que por el buenismo de algún diputado del PSOE en el pasado (Diego López Garrido) la rebelión tenga que ser violenta para ser delito. Así que proclamar una república o una secesión (sea quien sea) no es causa penal. Salvo que la violencia se pueda considerar desde varios aspectos y no sólo física o personal. Si esto pasase en Alemania y se encarcelase a los "rebeldes", seguramente nadie diría nada. Salvo los buenistas. Es cierto que las medidas podían haber sido otras y es desproporcionada la prisión sin fianza, pero lo que escriben se podría aplicar a Ignacio González (que está imputado y en la cárcel sin fianza). Y la ley debe ser igual para todos los penados.

Quinto punto:"Es preciso que el PSOE, junto al PSC, perfile una posición propia claramente reconocible que le permita aportar junto a otras fuerzas políticas el potencial de mediación que tantas veces se invoca, máxime cuando ella se hace más necesaria aún a la vista de lo que supone el eco internacional del conflicto de Catalunya". Debe ser que Pedro Sánchez, junto a Iceta, Montilla y otros próceres no intentaron mediar junto a Urkullu. Eso han contado los protagonistas y parece que no ha existido para algunas cabezas pensantes. Además, el PSOE y el PSC vienen explicando en las últimas fechas que piensan solventar el problema social tanto como el político. No entiendo a qué viene esta petición. ¡Ah! Por si hay un intento de formar un bloque constitucionalista, como aquel que hizo Redondo Terreros en Euskadi, lo dirán. Pues juraría haber escuchado a Iceta negar eso. Pero bueno, igual estoy equivocado.

No comparto esa carta, ni el momento de publicarla. Es de suponer que Sánchez hará caso de la misiva y se pondrá rápidamente a seguir al pie de la letra lo que en ella se dice. Y espero que el debate no sea, al final, entre iluminados, élite, aparato y demás especies, sino que sea un debate donde las bases deliberen y puedan aportar de verdad. O ¿no? Una dialéctica negativa atraviesa estos tiempos al PSOE, veremos cuál es la síntesis. Igual la vuelta a la oscuridad, o la caída en el bonapartismo. ¿Quién sabe? Pero hay cosas que no entiendo y acabo por comprenderlas totalmente.

miércoles, 10 de mayo de 2017

Si gana, a Pedro Sánchez lo acuchillarán las bases



A diferencia de César que fue asesinado por los senadores que querían parar su desmesura dictatorial, si ganase las primarias a Pedro Sánchez lo acabarían acuchillando las propias bases. Esta vez no habrá un Bruto como podía ser López o Luena, sino que la propia militancia socialista se acabará dando cuenta del cesarismo que arrastra el dirigente madrileño en su cuenta y le acabarán echando. Ahora Sánchez se encuentra en la fase totémica, como diría Sigmund Freud, de máxima mitificación de su figura. Las huestes socialistas le ven como la persona que fue expulsada por una conjura, la de los necios a sus ojos.

Da igual, en estos momentos, que se intente hacer ver que la realidad no ha sido así. Eduardo Madina en un tuit ha intentado explicar cómo fueron las cosas pero da igual. La verdad no está hoy en las primarias socialistas. Me recuerda, en cierto sentido, a lo que aconteció en el 28° Congreso del PSOE donde se mitificó el tema del marxismo, que realmente era la punta de lanza contra Felipe González y Alfonso Guerra por la falta de democracia como denunciaba Luis Gómez Llorente, y al final se causó la muerte del “padre”. De esta forma se totemizó al líder socialista y se convirtió en un ser intocable y carismático. No va a suceder lo mismo con Sánchez por carecer de discurso, de carisma y de capacidades intelectuales similares a González. Pero en estos momentos no es que haya posverdad, es que directamente las huestes sanchistas viven en la mentira. Una mentira deificada a verdad por los sucesos del 1 de octubre y la aberrante abstención del PSOE.


Si existe esa mitificación o totemización de Sánchez ¿por qué mantengo que será aniquilado por sus propias huestes? Dos son los factores que he podido observar. El propio movimiento de las bases socialistas y la actuación del propio Sánchez frente a ellas. Pedro Sánchez no crea ni apoya el movimiento del No es No. Surge de las propias bases socialistas no por Sánchez sino por dar el gobierno al PP. Para un socialista español existe un límite ético y político que marca una línea roja. Dar el gobierno al PP, y más a este partido conservador corrupto y dictatorial (como se demuestra en el control de todas las estructuras del Estado), es algo que no es cabe en la cabeza de ningún socialista de base. Tampoco lo fue para quienes lo propugnaban pero se movían en la razón instrumental, no en el plano emotivo.

A ese movimiento que hacía florecer la lucha de las bases socialistas se fueron acoplando personas de muy diversa procedencia dentro del partido. Los diputados del No eran reclamados por todo el país para que diesen charlas, el movimiento recogía firmas (que cayeron en manos del oscuro aparato de Sánchez), se presentaban denuncias, incluso los trotskistas aparecían con su entrismo en escena. Sánchez había renunciado, dejando tirados a sus compañeros y compañeras de hemiciclo, y llorado sus penas en televisión. Había abandonado el barco junto a las ratas (los que pasaron de apoyar el No a la abstención por salvar las hipotecas). Pero mandó a sus personas de confianza, a sus nuevas personas de confianza habría que decir porque cambia de equipo como de calzoncillos, para mover ese movimiento espontáneo a su completo favor y que le acabasen reclamando con adoración.

Es en ese momento cuando comienza la perversión del movimiento de lucha espontánea que había surgido. Poco a poco las personas que encabezaron las plataformas de toda España son sustituidas por el aparato de Sánchez en cada provincia. Aparato compuesto de neófitos del sanchismo, de correveidiles y algunos amargados y amargadas. Personas que se partieron la cara en el propio hemiciclo, como Susana Sumelzo, es dejada a su suerte frente a Lambán, en favor de algunos abstencionistas porque Sánchez sí paga traidores. Todo aquel que le aporte, en estos momentos, algo de brillo y sometimiento a su voluntad es bienvenido. Las plataformas del No es No han acabado desapareciendo en favor de la organización de una facción sanchista dentro del partido.

Incluso en el plano ideológico y organizativo Sánchez ha colocado a sus amigos. Salvo Odón Elorza, ninguno de los que estuvieron presentes el día de la presentación de su documento en Madrid se había partido la cara en los meses anteriores. No se puede dudar del voluntarismo de Tezanos o Escudero, para ellos es casi un honor que los vuelvan a llamar, pero el resto de los participantes en aquello son tan aparato como las huestes de los barones. O desean volver al aparato. ¿Qué dice democrático el documento? Que se consultará a las bases decisiones fundamentales y que se quiere elegir por listas abiertas a los miembros del Comité Federal. No veo mucha democracia. No veo que el demos socialista se acerque al cratos. Es más, todo ello supone la instauración de un sistema bonapartista y plebiscitario donde todos los mecanismos intermedios de control quedan completamente anulados. Vamos lo que pretende hacer Maduro en Venezuela y que tan poco gusta a Sánchez.

Ya se puede observar que Sánchez tiene poco apego a la democracia. Ya dijeron sus abogados que las primarias eran para tener entretenidas a las bases. Pues ahora tendrán plebiscitos donde él preguntará lo que quiera y de la forma que quiera y las bases se limitarán a votar. Ni más, ni menos. Tragarán las bases, como ya tragaron y eso que se reclaman de izquierdas, con acuerdos con Ciudadanos que serán completamente de derechas. O aceptarán coaliciones con Podemos donde el PSOE será solamente un comodín de maquillaje del líder morado con Sánchez llevado a muchos actos para dorarle la píldora. Mientras el ego de Sánchez esté lleno, le importa la democracia y el PSOE muy poco. Y de esto ya hay mucha gente de las bases y del movimiento democrático del PSOE que se están dando cuenta.

Cree Sánchez que ha logrado un nivel carismático como el de González, Comienza a verse intocable y se lo cree. Comienza a parecer mucho más Calígula que César. Pero el equivocado es él. No a mucho tardar las bases igual que se han levantado contra las baronías, de las que dependen monetariamente en muchas ocasiones, se levantarán contra la mentira democrática que es Sánchez. Ya tiene montado su aparato frente a las bases. De momento muchas personas siguen creyendo en él, pero otras muchas ya se han dado cuenta cómo es. Muchos de los que le apoyan son conscientes de que Sánchez es un medio, no el fin. Él, evidentemente, no lo ha entendido. Y muchas personas de las bases saben que algún día tendrán que acuchillarle políticamente. De momento les sirve en la consecución de un PSOE de izquierdas y democráticos, aunque saben que Sánchez ni es democrático (ya lo demostró durante su mandato), y es un liberal humanista. Saben que lo tendrán que matar simbólicamente, y saben que no dudarán ni un minuto en hacerlo. Eso sí, igual en todo este juego de máscaras, espejos y medias verdades se llevan al PSOE por delante dando un gusto enorme a PP y Podemos. Es el riesgo que asumieron las bases al sublevarse y apoyarse en Sánchez. Si lo hubiesen hecho en otros igual…

martes, 7 de febrero de 2017

¿CANDIDATOS? LOS ESTATUTOS, LO IMPORTANTE SON LOS ESTATUTOS



En estas fechas la militancia socialista se encuentra dividida entre candidaturas y la Ponencia Política que elabora la cleptocracia de Ferraz. Nada de eso importa realmente. Da igual relativamente. La batalla que deberían estar preparando todos esos militantes indignados se encuentra en los estatutos del partido. Ahí está la clave. Alfonso Guerra ganó la batalla del 28° Congreso cambiando los estatutos mientras los puristas se afanaban en defender los postulados marxistas. Todos alelados en la superestructura cuando se la jugaban a nivel estructural. Demostraron ser malos marxistas porque, según Marx, la estructura es la que determina la superestructura. ¡Ahora vais y lo cascáis!

Importancia de los candidatos

Votar a Patxi López, a Susana Díaz (que sigue escondida y nadie sabe si saldrá), a Pedro Sánchez o a Ignacio Urquizu (¿quién le ha dicho a este chico que sirve para algo más que la sociología?) es indiferente en sí mismo. 

Patxi López lleva ya dos pactos con el PP, en Euskadi y en Madrid. Y lo peor es que sigue aceptando los pactos, así sean más o menos beneficiosos (que algunos como los de la pobreza energética son para darles de gorrazos). Por mucho que él hable de una izquierda radical, no tiene visos de ser más que una rememoración de la socialdemocracia caduca y pactista del finales del siglo XX.

Susana Díaz. Habría que preguntarse si esta mujer es realmente de izquierdas o sólo es nacionalista española y andaluza. Reúne en sí misma todo lo malo del clientelismo político, exacerbado en Andalucía; lo malo de la oligarquía dominante de los aparato de partido; y lo peor de los niños y niñas criados en las Juventudes Socialistas y que no tienen mayor visión política que el partido, las elecciones y el manual de estilo.

Pedro Sánchez. ¿Qué decir de Sánchez? De izquierdas no es. ¡Oh sorpresa! Y lo demuestra su rapidez en llegar a un acuerdo con el PP naranja, esa secta llamada Ciudadanos, antes que intentar un giro a la izquierda. Sólo, y remarco ese sólo, se atrevió a dar el paso de contactar con los partidos de izquierdas del Parlamento en las segundas elecciones y como forma de salvarse él personalmente. Su único mérito es que se mantuvo firme en el No es No a la derecha española, la primera y la segunda vez. Eso le salva en parte y le sitúa en el favor de los militantes. Pero, sólo sería aceptable, rodeado de personas de claro compromiso con la izquierda. Nada de perfileros que ahora hay muuuuchos en el PSOE.

Importancia de la Ponencia Política

En la Ponencia Política del PSOE, además de el resumen de lo que han hecho (mal) y lo que pretenden que se haga (políticas públicas, al fin y al cabo) queda un espacio para los valores del partido. El ser de la organización queda ahí reflejado mediante un discurso ideológico (siendo optimistas) que dan la sustancia a las políticas a realizar. ¿Alguien se ha parado a pensar que eso se cumple? Sucede como lo que ha pasado con Ciudadanos, han cambiado a ser un partido liberal, y a nadie le ha importado porque sus actos ya demostraban que lo eran. Por eso, los militantes en lucha han de pasar de pelear en esta sección. ¡Como si prometen llevar a cabo la revolución de los soviets! Es todo mentira.

Leo y escucho a muchos militantes que hablan con indignación sobre la necesidad de posicionar al PSOE a la izquierda de una vez por todas. Estoy de acuerdo, pero batallar sólo en ese espacio y dejarse llevar por lo que digan los candidatos al respecto es un error. ¡Un grave error! Que la gestora desea que el PSOE sea un partido socialdemócrata, ecologista, feminista y más ismos colocados uno detrás de otro sin verificación? Que lo pongan. Pero lo importante no son los valores escritos en un papel, sino los valores que se demuestren en el día a día. Frente a hechos contingentes el valor se encuentra en las personas que sacan adelante el proyecto. Por lo que mantener una oligarquía del no-trabajo civil es contraproducente.

Los estatutos, la clave

La batalla de las plataformas de militantes y de los movimientos críticos debe centrarse en los estatutos. La defensa de una profundización democrática sólo está en esa parte de la lucha. Las demás batallas serían un desgaste para Guerra que se está librando.

Mi consejo es que desde el minuto uno las plataformas de militantes indignados, apoyen a Pedro Sánchez o a Perico el de los palotes, es que obtengan cuantos más delegados y delegadas mejor en todos los procesos congresuales. Desde la Asamblea local al Congreso Regional, pasando por los provinciales. ¡Dejaros de negociaciones cursis y oligárquicas! Si tenéis el 30% de los votos a presentar lista alternativa siempre. Esos ya no os los podrán quitar.

Desde la solidaridad de clase os ofrezco unos cambios que deberían ser fijos en la lucha por los estatutos:

Primarias a dos vueltas y sin avales

Limitación de mandatos en todas las estructuras del partido

Consulta de las decisiones estratégicas a la militancia

Cambio en la elección a nivel local de las listas de concejales. Volviendo a la posibilidad de listas alternativas y votación de las mismas.

El Comité Ejecutivo Federal debería estar formado por la Ejecutiva Federal, los Secretarios Generales de Federaciones, cinco miembros elegidos en los congresos regionales y el resto de miembros elegidos mediante sorteo entre toda la militancia y proporcional al número de militantes de esa región. Se acabaron las delegaciones de mantenidos y prebendados. (Lo mismo se haría a nivel regional y provincial)

Rotación de género. Para los cargos de las diferentes ejecutivas debería existir una rotación de género. Que no siempre un hombre tenga que ser secretario de organización o de relaciones institucionales o portavoz. Cada ocho años deberá cambiar el género de las personas que ocupen los cargos.

Las delegadas y delegados a los Congresos Federales se deberán elegir directamente desde los Congresos Provinciales o Regionales en las regiones uniprovinciales. Dejando un 10% de los mismos a las votaciones en las agrupaciones locales.

Ampliar el Congreso Federal de 850 delegados a 3.000 para que haya posibilidad de que acudan personas no vinculadas a los cargos públicos.

Supongo que habrá muchas más propuestas de ampliación de la democracia, pero éstas las considero mínimas para decir que el PSOE posee una democracia interna decente.

jueves, 5 de enero de 2017

TENEMOS UNA IZQUIERDA QUE NO NOS MERECEMOS



Tenemos una izquierda en España que realmente parece cualquier cosa menos una izquierda. Dando por amortizada a Izquierda Unida, pues así lo quieren sus máximos dirigentes, nos quedan dos partidos que sen encuentran divididos. Para mal o para peor no parece que las soluciones que se aporten en los próximos congresos vayan a mejorar la situación actual. Como máximo tendremos dos partidos con una oligarquía al mando pero ¿con una clara visión ideológica del futuro?

PSOE

El histórico partido socialista se debate en estos momentos entre, al menos, dos posibilidades. Dar continuidad a las políticas de la Gestora y de la Gran Coalición mediante el ascenso al poder de Susana Díaz (o persona interpuesta), o volver a las políticas de nosesabequé de Pedro Sánchez. Y una tercera vía, con Rubalcaba, en la sombra supone seguir en la misma senda.

Susana Díaz encarna lo peor que ha ido gestando el socialismo patrio durante años. Capacidad intelectual bajo cero, gestión para mantenerse en el poder y una ideología trufada de lugares comunes de lz nueva izquierda que fracasó a principios de siglo. O de buenismo si lo prefieren. Pedro Sánchez es lo mismo. No se equivoquen. ¿Cuál es la diferencia? Ninguna. Salvo que en el caso de Sánchez se ha apuntado al carro de la democracia interna en el PSOE. Ni una ni otro tienen proyecto futuro tanto de gestión como ideológico. Dudo que sepan como está configurado el sistema social en la actualidad. Así que para pedirles opinión sobre el futuro, aunque sean deseos, mejor esperamos a otros.

La desgracia del PSOE es que se enfrenta a la aniquilación por dejación de funciones (lo que representaría Díaz) o al encumbramiento al Olimpo socialista de una persona totalmente incapaz, Sánchez. A Díaz le pueden haber tocado los dioses del socialismo, pero a Sánchez le debieron tocar los astros de la negligencia. Se quejan los seguidores de Sánchez que la Gestora está purgando. Pues en la misma forma en que lo hizo el "niño bien". O ¿es que llevarse por delante las federaciones madrileña y gallega no es purgar?. Ninguno de los dos plausibles candidatos son de fiar. Carecen de ideología más allá del mantra de partido y en lo orgánico la democracia es algo que les provoca urticaria.

Algo bueno sí ha ocurrido en los últimos tiempos dentro del PSOE. La Gestora con sus desfachateces ha conseguido transformar a muchos afiliados en militantes. El afiliado es esa persona que acude a reuniones para escuchar, vota lo que le dice su cacique de turno y apoya al partido en la campañas electorales. El militante pelea y habla dentro de la organización, toma posición más ideológica u orgánica, se deja comprar más fácilmente (no quiero obviar lo negativo), pero reclama democracia y compromiso. Ahora en el PSOE existen más militantes y eso supone una inyección de energía positiva en la organización. El proceso dialéctico de situar al PSOE en posiciones de rendirse con total evidencia al bloque en el poder, ha generado su antítesis en la formación de un cuerpo de rebeldes.

El PSOE debería abandonar las chorradas de la Nueva Izquierda, del buenismo, de la moral cristiana que pueblan su actual ideología y pasar a analizar con rigor el sistema. Sigue anclado en un discurso que pertenece a un tiempo que ya pasó. No hay pacto por el bienestar desde hace 30 años como poco, pero se sigue hablando como si la lucha fuese sólo el Estado de Bienestar. ¡No! No quiero un Estado benefactor que sea mal gestionado en favor de unos cuantos amigotes. Así sean de izquierdas o de derechas. El PSOE debe ser consciente de que o se está con el bloque en el poder (como lleva desde 1982) o se está con la ciudadanía. Aquí tampoco se puede estar en misa y repicando. No valen parches liberales para tapar los errores sistémicos. Sino la transformación del propio sistema. Y para eso hace falta entenderlo. Algo que hace muchos años que el PSOE no hace con pensamiento transformador aunque sí con maneras acomodaticias. 

Lo ideal sería la presencia de una tercera vía completamente de izquierdas. No García Page no es de izquierdas y Patxi López se parece más a un cura de pueblo. Pero esa tercera vía, que en tiempos pretéritos encarnaba Pérez Tapias, ya no es posible porque la militancia está al puro juego del poder, de la guerra cainita, de la venganza o de la rendición a los poderes fácticos con todo el arsenal. Así que casi mejor que se disolviese y aquí paz y después gloria.

PODEMOS

La situación en el partido morado, no siendo halagüeña, es un pelín mejor que la del partido socialista. Al menos tienen un debate de estrategia política con algún toque ideológico. La división, empero, es bastante más profunda que la del PSOE. Existen tres facciones claramente definidas que van de arriba a abajo en la propia organización. Si pudiesen solventar de manera democrática la existencia y convivencia de las tres facciones tendrían mucho ganado. Pero el carácter leninista del amado líder creo que impedirá ese proceso. Pablo Iglesias está tan pagado de sí mismo que no puede abrirse al pluralismo y a otra cosa que no sea él y su circunstancia. Entiende que el partido es lo que él entiende que es. Esto es, su voluntad y su táctica son las mejores porque son suyas.

El artículo de Monedero diciendo que sin Pablo Iglesias Podemos desaparecería (y os jodéis), es el claro ejemplo de entronización y divinización de una persona en el poder. Querer establecer una capacidad carismática en Iglesias, como se hacía con los reyes medievales, supone que el partido perderá toda capacidad de autoanálisis y de crítica. Ya se ha visto en los últimos procesos regionales como los pablista han ido laminando a los errejonistas con el consentimiento de los anticapitalistas, que se han beneficiado de ello. Idolatrar a Iglesias supone a medio plazo matar el proyecto. Solo hay que mirar lo que ha venido pasando en el PSOE para darse cuenta.

En el debate estratégico las posiciones son más calle y volver a representar al proletariado, que es la opinión de Iglesias, y más diálogo y transformación de la sociedad que es la posición de Errejón. Anticapitalistas están en el viejo estructuralismo leninista y casi no cuentan en esto. La posición de Iglesias puede tener réditos a corto plazo y dar muchas portadas y programas de televisión, pero yerra por dos motivos fundamentales. Primero, la política hecha con las tripas sirve para períodos cortos de movilización pero no para gestionar o crear leyes. Y mientras estemos en un sistema democrático-liberal ese factor es determinante. Y, segundo, porque el sujeto de acción colectiva al que se refiere Iglesias prácticamente no existe. El debate sobre la clase en sí o para sí fue eterno y erróneo y parece que Iglesias persiste en el error. Los factores de producción generan la pertenencia de clase sí, pero si ya no existen los factores que generaban el proletariado (al menos en gran parte de las sociedades occidentales), a poco proletario puedes defender. Además, la determinación de clase tiene un componente supraestructural que los pablistas desestiman.

Creo que la posición de Errejón, que no es completamente incompatible con ciertas dosis de tripas, es mucho más acertada. Para conquistar el poder hay que trabajar con ciertos parámetros supraestructurales o mentales, si se prefiere, que no son incompatibles en sí, pero que sí deben armonizarse. Ganar el pueblo, como reto populista, exige un proceso de transformación societal que necesita de pactos y acuerdos por el camino. Querer que las personas piensen y actúen en el modo correcto para poder transformar el sistema no se consigue con gritos, sino con leyes, republicanismo y mucha pedagogía. Esto Iglesias no lo entiende, pero los errejonistas sí. Por eso sus intentos de pluralizar Podemos, de volver a los círculos, de hacer pueblo. El inconveniente de esta propuesta es que el hambre se pasa hoy, que las mujeres son asesinadas hoy, que el sistema responde. En otras palabras, el tiempo juega en su contra.

Estamos, como se ve, ante un panorama en la izquierda donde los más atractivos (PSOE) son incapaces analizar y ser algo más que un mero apéndice del bloque en el poder. Y los que analizan mejor (PODEMOS) son incapaces de tener una estrategia adecuada.

lunes, 31 de octubre de 2016

Pedro Sánchez: traidor, populista, demagogo y llorón



Interesante la entrevista de Pedro Sánchez en Salvados. ha dejado claro que, como he denunciado reiteradamente, en su cabeza solo cabe un proyecto: él mismo. Renunciar al acta de diputado, gesto que algunos ven como digno pero yo lo califico de cobardía e insolidaridad, para dedicarse a recorrer las agrupaciones socialistas en pos de una nueva elección suya; e ir a una entrevista post-dimisión para darse autobombo contra el PSOE, no es la mejor solución para resolver los problemas del socialismo patrio. Y menos aún por la senda que ha elegido el señor Sánchez, el populismo barato (al menos Podemos es un populismo pensado). De igual forma queda patente que en algún momento de este recorrido ha estado mintiendo dolosamente. Descubrir si es ahora o antes será crucial para el devenir del PSOE (Pedro Sánchez en el confesionario).
Comenzando por lo menos importante, reitero que la dimisión (la segunda en apenas un mes) de Sánchez no la calificaría de acto de dignidad política. Nadie le hubiese reprochado votar NO el sábado y hubiese reforzado su imagen de haber sucumbido a las baronías territoriales. Esa postura le hubiese afectado positivamente, consiguiendo además un refuerzo entre la militancia. Pero no. Esperó a hasta saber que ni los diputados del PSE, ni algunos de sus más estrechos colaboradores se iban a abstener y huyó pegando un portazo, asegurándose de desencajar las molduras. Fue cobarde por no encarar la batalla por segunda vez y fue desleal con compañeras y compañeros que sí se arriesgaron votando NO (más "sus" dos independientes). Se va para intentar volver al estilo Mac Arthur aunque me temo que jamás regresará a Ítaca.

Pedro Sánchez me recuerda en este sentido a Paris, el hijo cobarde de Príamo que raptó a la bella Helena pero que, por su cobardía, acaba llevando a la muerte a sus hermanos (en especial Héctor) y a la desaparición de Troya. Al igual que Paris, Sánchez ha sido incapaz de enfrentarse a las baronías de verdad. Y cuando se vio frente al peligro huyó tanto de la ejecutiva como del parlamento. Analizándolo con serenidad, si no hubiese dimitido de secretario general igual ahora estaríamos hablando de otra situación a nivel general. Los estatutos le respaldaban para seguir el tiempo necesario. Pero ante la primera herida (como la que le hizo Menelao a Paris) salió corriendo, en su caso hasta Estados Unidos, dejando a sus congéneres troyanos batiéndose el cobre. Y en la segunda batalla (la parlamentaria), ha vuelto a hacer lo mismo. Tras ver que la abstención iba a ser mayoritaria, huye de nuevo dejando solos a sus conmilitones. Vamos ni lo ha intentado. Si la historia troyana (más mito y leyenda que realidad) nos demostró algo es que más vale perecer como héroe (Héctor o Aquiles) que salvarse como un cobarde (Paris), porque los cobardes no son de fiar y no sirven para generar nada nuevo (Eneas sería el héroe de la fundación de Roma tras salir de Troya). Solo quedan como recuerdo de lo que no debe ser. Y como tampoco tiene la inteligencia de Ulises, pues malo.

Lo que he expuesto es solo una descripción que define al personaje. Un claro ejemplo de los cuadros que posee el PSOE en estos tiempos. Aupados a las mieles por ser buenos ejecutantes y saber utilizar un léxico inocuo, siempre se acaban plegando ante los poderosos o los valerosos. Si se dan cuenta, Susana Díaz sigue pautas de comportamiento similares. No entra en las batallas hasta que están ganadas. Dejaré el tema psicológico-sociológico a un lado para analizar algo que me preocupa bastante más. No solo sale huyendo Sánchez sino que se va haciendo todo el daño posible y prometiendo regresar con un gran proyecto: él mismo.

Como he dicho, malo es evitar la confrontación, pero peor es intentar hacer tierra quemada al irte. Eso es situarte en el terreno agonístico y no en el adversarial deliberativo. Y su entrevista en Salvados más que despejar dudas las genera. Decir que el grupo PRISA y ciertos poderes le habrían presionado para abstenerse no resulta sorprendente. La coalición dominante lo hace, o intenta hacer, siempre sobre todos los partidos (incluso Podemos se ve afectado por ello aunque no lo parezca). Por eso son la coalición dominante del bloque en el poder. Ahora bien, ni las fechas cuadran, ni la actitud de algunos personajes tampoco. Normalmente para ejercer presión, los poderosos se sirven de edecanes e intermediarios, no lo hacen directamente. Extraña por tanto que el propio César Alierta se haya metido en ese charco directamente. Como mucho preguntaría ¿has valorado la abstención en favor del PP? O algo por el estilo. Claro, que reconoce también que sí le dijo lo de la abstención de González, así que la capacidad de mentir de este personaje es cuando menos manifiesta (Pedro Sánchez pidió ayuda a Telefónica).

Tampoco extraña que los medios estén a favor o en contra de unos y otras. Todos tienen el suyo en algún momento y cualquier país. Es puro marketing y búsqueda de mercado más o menos especializado. Pero igual que a Sánchez le apoyó PRISA en las primarias, en la caza y captura de la federación madrileña, así mismo se pueden poner en contra. Nada nuevo bajo el sol y nada que reprochar. Al contrario, bien estúpido él por pensar que podría aprovecharse de los medios. Pero me preocupa más lo que no está siendo noticia. Lo que dijo sobre el partido.

Volvió a reiterar que hay que darle la voz a la militancia con primarias y un congreso; que el mandato de la gestora expiraba ya; que se equivocó al calificar a Podemos como populista; y la relación con el PSC. Comenzaré por esto último. La relación PSOE-PSC siempre se ha visto salpicada de roces desde 1978. Hay que tener en cuenta que el PSC se forma con la unión de Convergencia Socialista de Cataluña (en el resto de España también se asociaron porque tenían cuadros muy válidos y presencia, que no militantes), Reagrupament y la Federación del PSOE en Cataluña. Tres corrientes bien distintas y con personalidades diferenciadas. En todo este tiempo, esas tres almas se fueron diluyendo en el PSC de las dos almas (la catalanista y la españolista regionalista). Existía un quid pro quo donde el PSOE no se metía en las cosas del PSOE, y el PSC en las del PSOE aunque participasen en los órganos del último. Tensiones siempre hubo porque querían más catalanismo en el PSC, lo que culminó en el Tripartito y el nuevo Estatuto de Autonomía. Desde entonces comienza el declive del PSC y su deriva más catalana que es aprovechada por C's (mucho más que en Comú Podem). 

Pero las relaciones asimétricas al final tienden a estallar por algún lado. No puede ser que el PSC haga de su capa un sayo y actúe completamente con independencia y, a su vez, quiera seguir influyendo directamente en el PSOE. Sin duda debe existir un debate claro. Pero la defensa que hace de la relación Sánchez nada tiene que ver con la relación en sí. Si le han escuchado no ha dicho absolutamente nada salvo que hay que mantener la relación. Los defiende porque no quiere perder sus votos. No vean en ello una defensa de valores ni nada por el estilo. Son votos solamente. Ni sabe lo que es una nación de naciones (una contradictio in terminis), ni sabe lo que es el federalismo (esto creo que ni la gran mayoría de los que hablan sobre ello y hasta publican libros y artículos), solo se mueve, como siempre ha hecho, en las coordenadas de poder del partido. Pero, por mucho que le pese a Sánchez, el debate va a estar presente porque no se puede obviar, no tanto por mantener el No que es completamente lícito, sino por los argumentos de autonomía institucional que han esgrimido (por cierto, el PSC pedía una consulta a la militancia que ellos no han realizado).

También entona el mea culpa Sánchez con Podemos al decir que se equivocó al calificarlos de populistas. Y, añade, que debía haber alcanzado un acuerdo con ellos. Lo del acuerdo es discutible según las propuestas, el tono y el acuerdo de gobierno en sí. Pero decir que Podemos no es populista es como decir que la Tierra es plana. Podemos son populistas, ellos mismos se autodefinen así, y antisistema (hay populismos sistémicos). Y eso es bueno o malo según como se mire. No voy a entrar en virtudes y negatividades del modelo de Podemos, ni en su ideología, pero que Pedro Sánchez diga ahora que fue un error calificarlos así demuestra dos cosas: primero, parece que quiere hacerse un hueco en los medios del espectro podemita; y segundo, sigue situando los errores del PSOE fuera del partido y no dentro. Si, como he mantenido en otros momentos, todo esto proviene de la época de Rodríguez, Podemos es un síntoma no la enfermedad. Por tanto, si pretende retornar como Cirujano de Hierro que ya conoce la enfermedad, creo que sigue sin darse cuenta y comienza a dar pánico. Esto no se trata de populismo, sino de análisis general. Un análisis que él nunca ha entendido. Ni cuando posó con una megabandera española, ni ahora que cree que sus amigos son los de Podemos.

¿Expira el mandato de la Gestora? Solo cuando se elija una nueva ejecutiva. ¿Debe convocar un congreso ya? No si es extraordinario, ya que volveríamos a aplazar lo inaplazable que es el análisis. Son cada vez más las voces, a ambos lados, en favor de que se convoque un congreso ordinario y que las primarias sean posteriores. Esto supondría saltarse los estatutos, sí. Pero también se los saltaron en el año 2000 cuando fue elegido Rodríguez, y en el año 2014 cuando fue elegido Sánchez y a nadie le pareció mal del todo. Y entiendo que existe ese consenso en la militancia para hacer las cosas distintas. Las primarias tienen algunas virtudes si son libres pero numerosos efectos secundarios. Y ahora no es tiempo de hablar de personas sino de proyectos. Por tanto, Sánchez está volviendo a poner la carreta delante de los bueyes. Sigue en la lógica de personas que hacen proyectos (puramente elitista) y no en proyectos que generan personas. Lo primero es lucha de poder, bonapartismo, cesarismo y demagogia; lo segundo deliberación y análisis previo a la oligarquización. Porque, por mucho que se diga, si hay organización hay oligarquía. La cual será más o menos estable y perdurable dependiendo de la conformación estructural-sistémica. Por eso es necesario que exista un congreso de ideas y modelo de partido y no uno extraordinario de personas y aclamación de las élites. Y Sánchez está en lo segundo.

Pero aún más preocupante me parece el giro hacia el populismo demagógico que está teniendo. El populismo de Podemos está muy trabajado y en constante movimiento. Lo de Sánchez está más cerca del bananerismo o el Estado soy yo versallesco que de una democracia deliberativa. En la parte de la entrevista que no dedicó a despellejar a nadie, no le pudimos escuchar ni una sola propuesta programática (no las tiene) ni organizativa. Solo habló de devolver la voz a la militancia con congreso y primarias, y que las consultas iban a ser cada vez más utilizadas en asuntos trascendentes. Y a esto lo llamó democracia directa. Pues es todo mentira. Ni la militancia tiene voz en los congresos (tiene representantes como mucho), ni la tiene en las primarias (elige entre oligarcas), ni las consultas son democracia directa. La democracia directa incluye el debate libre de todos en asamblea (imposible por magnitud territorial y censal) y la elección de los temas y preguntas por todos. Pedro Sánchez defiende un modelo donde el debate lo llevan a cabo representantes de representantes, donde la militancia tiene vedada la posibilidad de poder optar a cargos por las reglas impuestas, y donde las preguntas las hace uno para que sean ratificadas o no. No hay mucha diferencia con la democracia orgánica de los conservadores si nos fijamos bien.

Esta es la parte demagógica del discurso, el populismo tiene que ver con sus quejas sobre la presiones del aparato del partido y de la coalición dominante sobre él, que solo ha sido el representante de una militancia a la que se quiere quitar la voz. Simplifica en su favor las cosas para hablar de buenos y malos y de militancia y oligarquía. Claro, en estos dilemas fabricados por él, se sitúa como el adalid y sumo sacerdote de la militancia, con la que tiene un vínculo personal(ista). Por eso va a recorrer España, para escuchar a su pueblo, a sus militantes, a los que son como él. Populismo barato que, como he enseñado, contiene la perversidad de negar la deliberación, la ideas y el debate en favor del ser superior, el conocedor de alma militante. ¡¡Cuando lleva 20 años incrustado en el aparato del partido!! Y este populismo, alimentado por la demagogia y el ocultamiento, es el que ha atrapado el ser de Sánchez. Ha pasado de ser un apparatachik del partido a un demagogo populista. Si al menos fuese vanguardia tendría un pase, pero para eso hay que estudiar y pensar, y eso cuesta más.

Muchos y muchas le seguirán porque, o bien carecen de capacidad analítica y se dejan llevar por sentimientos (lo que no es malo a priori), o bien quieren buscar su hueco en el sol de los cargos (cada vez menos). Lo sencillo en democracia s estar en la algarada porque es gratis. Lo difícil es estar en el debate y la toma de decisiones porque conllevan costes de todo tipo. El PSOE no necesita ni populistas, ni demagogos, ni salvadoras, ni algaradas, ni baronías. Solo desde la pausa y la modificación del programa y las estructuras sistémicas se puede conseguir. Si la batalla es Pedro o Susana (y si aparece Borrell, para salir corriendo), iluminados o salvapatrias, el PSOE seguirá por el camino equivocado. Por lo pronto, habrá que dejar de hacer caso a quien por postularse arremete contra el partido y la inteligencia para calentar las tripas y no reflexionar. También es cierto que el PSOE no suele conceder segundas oportunidades a los cobardes que dimiten en vez de luchar hasta el último aliento. Y menos si deja tiradas a personas que se han partido la cara por él y por lo que creían justo. Así pues solo cabe tiempo de reflexión profunda sin pensar en nombres propios, porque tanto personalismo (mediático) está matando al PSOE.

lunes, 17 de octubre de 2016

DAR LA CARA, AUNQUE TE LA PARTAN



"El diálogo, relación de las personas,
ha sido sustituido por la propaganda 
la polémica,
 que son dos especies de monólogo".
El Hombre rebelde, Albert Camus

Hoy he podido tener la contraposición, en los medios de comunicación, entre dos posturas enfrentadas, sobre lo que debería hacer el PSOE. Por un lado Susana Sumelzo (El PSOE debe mantener su no a Rajoy) en El Mundo y, por otro, Guillermo Fernández Vara (Hoy por Hoy) en la cadena SER. Frente a la demagogia y la impecabilidad de muchos otros, estas dos personas han expuesto de manera racional argumentos a favor del NO y de la abstención. Tal demostración no debería extrañarnos pues lo lógico es un partido, que se dice democrático, es que haya un debate, un contraste de ideas y, si fuese posible, un posicionamiento dialogado. Mas causa extrañeza porque pocos son los que están dando la cara de verdad, aunque acaben partiéndosela.

El texto se Sumelzo acierta completamente al situar la defensa del No en el Contrato Social que suponen los compromisos electorales. Advierte, con agudeza, que el PP no ha cambiado su actitud respecto a su compromiso parlamentario (respeto por la cámara baja), ni ha cambiado de candidato (por responsabilidad política en casos de corrupción), ni ha hecho la mínima intención de cambiar sus políticas sociales. En un proceso de gradación, Sumelzo explica, evitando todo sentido pasional, esos porqués en favor del NO. Sin duda al articulo se le pueden hacer matices y contraargumentaciones (que no vienen al caso), pero su propuesta racionalista es encomiable y centra el debate en factores cuantificables y valorables sin caer en la cerrazón. Además, y esto es muy importante, añade al final del artículo la postura lógica a tomar en el próximo Comité Federal, realizar una consulta a la militancia. Huye del populismo y frente a la magnitud de la decisión a tomar, apuesta por una toma de posición general de la militancia, sin esconder los propios matices del problema.

En el otro lado del tablero Fernández Vara (que nunca ha escondido sus preferencias por la abstención desde el 20-D), realiza otra exposición alejada de la pasión y en clave racional. Si Sumelzo situaba el No en un contrato social, Fernández Vara sitúa la abstención en la razón de Estado. La inevitabilidad de un gobierno de Rajoy "hoy o dentro de 55 días con mayoría absoluta", por circunstancias sobrevenidas tampoco carece de lógica. Es más apunta a un mal que tenemos en España como es el cortoplacismo y no la mirada global. Para él, hay que hacer de la necesidad virtud y utilizar este tiempo en reconstruir el proyecto, el modelo de partido, el modelo de país y repensar la socialdemocracia patria. Visto fríamente tampoco carece de razón su exposición. Pero, a diferencia de Sumelzo, no cree que se deba consultar a la militancia por la bipolaridad que supone elegir entre sí y no, limitando con ello los matices posibles y olvidando la tradición representativa del PSOE.

Se podría argüir que la posición de Sumelzo nada a favor de corriente mientras que la de Fernández Vara se expone mucho más. Sin duda eso puede ser así, pero existen matices suficientes en su artículo para separarla de las posiciones impecables e irracionales de otros. Ambas posiciones son el punto de partida de un debate que se debe producir, pero que está siendo evitado. Sumelzo habla claramente de consulta a la militancia, algo que, salvo Izquierda Socialista, nadie ha solicitado claramente. Ella no habla sobre posiciones de poder o de personas, incluso deja a un lado el componente puramente ideológico. Habla de no romper los contratos sociales contraídos con la ciudadanía. Esto supone llevar el debate a, sobre si bajo determinadas circunstancias, debe pesar más el contrato al completo o la razón de Estado. Si hay que mantenerse firmes o hay que ceder. La única crítica que podríamos hacer a Sumelzo es que no plantea una alternativa concreta a no romper el contrato (también la carencia de espacio cuenta), como sí recuerda Fernández Vara (No a Rajoy y no a independentistas son parte también del contrato). Además, en favor de Sumelzo hay que decir que ella era parte de la ejecutiva federal y no es dirigente regional, por lo que se expone ella sola frente a los contrarios. Es consciente de que en unas terceras elecciones igual no iría en las listas, pero aún así da la cara por algo que cree justo, frente a la callada de otros en su misma posición (especialmente hirientes las vacaciones de Sánchez). No solo tiene valor su defensa racional sino su implicación personal, su salto sin red. Como ha hecho Fernández Vara al otro lado, por cierto (aunque él si tiene red).

En el lado del NO podrían decirme que están hablando muchos. Sin duda es así pero sin la argumentación de Sumelzo. Veámoslo. Francina Armengol ha defendido por activa y por pasiva el No al PP, pero ella misma ha roto el contrato social al hablar de un gobierno con los independentistas. Por tanto, siguiendo su misma lógica habría que consultar a la militancia sobre esa posibilidad también. Pero esto no lo ha defendido, ni la consulta tampoco. Miquel Iceta también se ha posicionado en favor del No y lo ha hecho desde el corazón. Pero ha introducido dos matices, uno similar al de Armengol (por lo tanto no hablaré del mismo) y un chantaje orgánico. Para él, decida lo que decida el Comité Federal, el PSC votará No. Como tampoco ha apostado por una consulta a la militancia, esto introduce una grave consecuencia como es no aceptar la democracia interna del PSOE (hasta que se modifiquen los estatutos o haya consulta, en el Comité Federal recae la voluntad general) y el intento de hacer, una vez más, del PSC un partido autónomo. El cual puede decidir sobre asuntos del PSOE, pero en el que el PSOE no puede decidir nada. Así pues está defendiendo desde el corazón otra cosa, aprovechando el caos.

Algunos podrán argumentar que alcaldes, mandos intermedios y personalidades están pidiendo que decidan los militantes. Les diría que piden primarias y congreso, lo que lleva a debatir sobre personas y cargos, pero no sobre abstención u otra alternativa. No piden consulta como Sumelzo. Luego están Borrell, Elorza o Pérez Tapias que apoyan esa plataforma. Y les contestaré que es loable pero que esperaba algo más profundo y racional de ellos. Que ayudasen a centrar el debate actual y a rebajar tensiones. Algo que no han hecho. Están en la posición del ciudadano impecable donde prima la posición ética/estética por encima de la propia realidad. Como el superhombre de Nietzsche se han situado más allá del bien y del mal y desde su montaña observan al resto de seres humanos. Hay que bajar a la arena y mojarse en el debate, aceptar que el otro puede tener algo de razón y que hoy toca consulta y no hablar de congresos. Que frente a la posición ética/estética hay una posición del manejo del día a día. Que los problemas financieros de las Comunidades Autónomas y Ayuntamientos se resuelven no con postulados sino con políticas públicas (las cuales pueden y deben estar aromatizadas por la ideología). Su postura es digna y coherente, pero Sumelzo sí se moja al centrar el debate en la facticidad de las cosas. Se moja al no hablar de cargos sino de realidades y de decisiones que deben tomarse.

En el lado de la abstención, sin embargo, solo Javier Fernández, Fernández Vara y Torres Mora (Los buenos políticos van al infierno) se han mojado. Dejando a un lado su ideología, muy a su pesar (Torres Mora defendía el No en Julio), y han intentado racionalizar el dilema apostando por la abstención. Pueden o no tener razón. Pueden estar más o menos acertados que los impecables. Pero están dando la cara aunque se la vayan a partir. Y ello no les hace ser menos de izquierdas, como les califican, sino que exponen argumentos más centrados en la razón de Estado. Otros y otras callan y no están dando la cara en el grupo de la abstención. Y si lo hubiesen hecho, igual no presenciaríamos esta locura.

Todos aquellos que callan y utilizan a personas interpuestas (como Sánchez o Díaz) hacen un flaco favor al PSOE. Primero porque no ayudan a calmar los ánimos. Segundo porque el debate y la reflexión desaparecen en favor del bandismo, la confrontación y la irracionalidad. Sumelzo y Fernández Vara, al menos, intentan ese debate. Los otros prefieren la trifulca y el pescar en aguas revueltas. En tirar la piedra y esconder la mano. Y, tercero, los que no hablan, creo, algo deben temer o esconder. Y mucho me temo que son personalismos o intereses particulares.

El debate es claro, o abstención o terceras elecciones y que decida la militancia en una consulta o no. Hablar de congresos, pactos de gobierno alternativo, primarias o demás inventos s desviar la atención. Y quienes distraen la atención es porque o bien carecen de argumentos racionales, o bien ocultan intenciones personales, o bien están en el juego de poder interno del partido. El PSOE necesita situar el debate como ha hecho Sumelzo y ha contrapuesto Fernández Vara. Ahora es el momento de debatir sobre eso y no sobre otras cosas. Porque para debatir sobre el modelo de partido, la ideología o el modelo de Estado ya habrá tiempo más adelante. Contando, además, que tal y como están de exaltados los ánimos no deberían llevarse a cabo esos debates porque primaría la irracionalidad o la pasión y no la cabeza. Si algo queda de marxismo en el PSOE que sea el rigor del análisis científico y eso en un congreso exprés no es posible. Salvo que los superhombres nos lo quieran imponer. Y yo siempre fui de un mundano oscuro como Batman, no de Superman.

Me alegro pues del atrevimiento de Sumelzo y Fernández Vara. Si todos y todas hablasen igual de claro que ellos no habría este maremoto socialista y se hablaría de lo que hay que hablar. Pero como ya dijeron los expertos del análisis de masas (Le Bon, Freud, Tarde o Canetti), sin alguien que canalice la energía desencadenada por la turba, la masa arrasa con todo. Y en el PSOE no hay nadie que canalice eso. Por eso poner la cara intentando racionalizar y centrar el debate tiene un mérito enorme porque, en tiempos de incertidumbre, argumentar racionalmente, aunque sea contra la masa, es jugarse el tipo. Y eso en política es un valor a tener en cuenta. Lo fácil es dejarse llevar por la marea de la muchedumbre, alimentarla e intentar situarse en la cresta como adalid de la misma, pero nuestros protagonistas han intentado lo contrario. De ahí su mérito.

martes, 4 de octubre de 2016

LA OPERA BUFA DEL PSOE



En toda esta historia de batallas internas que llevamos sufriendo en el PSOE desde 2014, al menos, nos han estado metiendo goles a todos desde el minuto uno. Y lo peor es que con esos falsos argumentos, medias verdades e intrigas palaciegas han estado a punto de llevarse por delante el partido, si es que no lo han hecho. Para la militancia y los espectadores (neutrales o no) puede haber sido una batalla ideológica, de tácticas, de maniobras, de lo que mejor hayan entendido ustedes. Pero, realmente, ha sido una ópera bufa o un sainete (con poca gracia), donde cada actor/intérprete nunca ha sido realmente lo que el papel parecía ofrecernos. Lo mejor para entender esta obra en cuatro tiempos y una coda es hacer un repaso cronológico.

(Aviso que lo que viene a continuación está escrito con vehemencia, aunque respetando la veracidad de los hechos, y con la única intención de situar a cada cual en su verdadero contexto escénico. He evitado casi los análisis para no perturbar el contexto y me remito a la coda para ellos)

Movimiento I: Andante

Cuando Rubalcaba dimite tras el mal resultado de las elecciones europeas de 2014, no sabía que estaba destapando la caja de Pandora socialista. No había nadie realmente dispuesto y con cierta autoridad para coger el rumbo de la nave socialista. Madina llevaba tiempo trabajando y preparando su candidatura para a la presidencia del gobierno (aceptaba una bicefalía con su mentor Rubalcaba y realizar una suave transición a la secretaría general); Pérez Tapias estaba en su decanato granadino y presentando su libro sobre federalismo; Pedro Sánchez estaba en su mundo de apparatachik; Susana Díaz acababa de ser nombrada en Andalucía por aquellos que ahora están imputados en los EREs; y la siempre dispuesta Carme Chacón estaba por esos mundos de dios haciendo a saber qué. Es decir, pilló a todo el mundo con el pie cambiado.

Aún así, tres aventureros decidieron dar el paso de aspirar a la secretaría general, aunque Madina insistió, de forma alegal, que fuese mediante primarias y no de la forma tradicional. Quería saltarse el contar soldados y comprar voluntades y salir aupado por la propia militancia. Pero recuerden que fue Madina quién insistió hasta la extenuación que fuese 1 militante, 1 voto. Hubo, por tanto primarias, y en ellas los rubalcabistas apoyaron a Madina (Fernández Vara incluído) y los demás a Pedro Sánchez porque veían en el vasco a un candidato muy autónomo y con autoridad. Pérez Tapias era el apóstrofe a todo ello, resucitando un sentido y ánimo de izquierdas que se creía perdido en el PSOE. Los madinistas intentaron que ese ala izquierda no pasase el corte de los avales, pero los sanchistas, analizando que les beneficiaba electoralmente, hicieron oídos sordos y validaron los avales.

Llegaron las elecciones primarias y la derecha del PSOE venció con su candidato. ¡Ojo, la derecha del partido! Creyeron, los que apoyaban a Sánchez, que el electo sería mucho más razonable y abierto a las sugerencia que Madina. Vamos más maleable. El Ibex35 ya había colocado con un sueldo de lujo a la esposa de Madina y ahora tenían a un candidato... guapo. En el congreso ratificador hubo reparto equitativo para todos y comenzaba un nuevo tiempo de, se presumía, felicidad para todos. Había triunfado la democracia, se decían para sí con la boca pequeña, y ahora tocaba comenzar la reconquista del poder.

Realmente unos y otros habían puesto la piedra del mal que luego les llevaría a la situación actual. Por parecer más demócratas que Pericles, habían inyectado el virus de la legitimidad, del autoritarismo y de la bronca en el interior del PSOE.

Movimiento II, Allegro ma non troppo.

Comenzó el segundo movimiento con la preparación de las primarias a candidatos y candidatas a las elecciones autonómicas y municipales. Salvo alguna bronca típica entre rivales, todo discurría con relativa normalidad y la ejecutiva, salvo en La Rioja y alguna parte de Galicia (en la que seguían las órdenes y deseos de Pepe Blanco, padre político de Sánchez), no intervino ni en favor, ni en contra de nadie y, aún menos, contra los dirigentes regionales.

Los únicos que daban la nota eran los miembros de Izquierda Socialista, los cuales pasaron su propio calvario por la cabezonería de algunos en no dar un paso a un lado (Vicent Garcés) y las intenciones de los históricos (especialmente los de Madrid) de cargarse a Beatriz Talegón (parte por envidia de su presencia mediática, parte por la ambición desmedida que manifestaba). Por tanto, quedaba un partido con Madina en los cuarteles de invierno y una izquierda muerta por incapacidad propia para articular nada que fuesen los egos y la nomenklatura (y siguen en lo mismo, por cierto). El camino quedaba expedito para Sánchez. Y bien que lo aprovechó.

Cuando todo parecía calmado dentro del PSOE, Sánchez, viendo que las encuestas no repuntaban y que él no calaba entre la población, frente al arrollador nuevo viento de Podemos y C's (obvio pues él era la reencarnación de la derecha del partido), y que se veía incapaz de ofrecer un nuevo discurso, decidió dar un golpe de mano y atizar donde creía contar con mayor apoyo de la militancia, Madrid. Decidió cargarse a Tomás Gómez por unas supuestas irregularidades en el contrato del tranvía de Parla. Se apoyaba en unas supuestas filtraciones del diario El País en las que se afirmaba que llegaría pronto la imputación. Así que decidió disolver la federación madrileña e imponer un candidato y nuevas listas. Que Gómez es un gestor pésimo, sí, pero eso no es óbice para utilizar una prerrogativa, para la que no contó con el Comité Federal, y hacer tal estropicio. Antonio M. Carmona se salvó por los pelos al carecer de candidato aceptable, aunque caería más adelante.

Sánchez utilizó su poder para dar un golpe de estado de Madrid y pasarse la democracia y las preferencias de la militancia por el forro del sombrero. Con esta actuación mandó un recado claro, aunque equivocado a mi modo de ver, sobre quién era el detentador del poder en el PSOE. Los jefes/dirigentes inseguros siempre recurren a este tipo de decisiones autoritarias para refrendarse frente al grupo. En la sociología de los grupos pequeños se ha estudiado en los clanes mafiosos, sectas y pandillas callejeras, cómo aquellos que carecen de auctoritas (por su saber, personalidad, actuaciones destacadas...) recurren a la crueldad y la violencia como punto de inicio de su poder en el grupo. Algunos solo recurren a una vez y otros, siguiendo el ejemplo de los homínidos (vean El nacimiento del Planeta de los simios para observar lo que estoy explicando), hacen de la potestas la base de su mandato.

Las elecciones pasaron y el batacazo fue tremendo. En muchas grandes ciudades se pasó a tercera o cuarta fuerza, pero la proporcionalidad sirvió para salvar la cara mediante acuerdos. Curiosamente aquellos barones que sí tienen auctoritas en sus territorios fueron los mejor parados (Extremadura, Aragón, Asturias, Castilla La Mancha...), pero el golpe fue terrible. La diosa fortuna quiso que, más preocupados por sus acuerdos, las baronías no criticasen en exceso a Sánchez en el comité federal. Hubo algún aviso por parte de Madina (considerado un renconroso), de lo que quedaba de IS y poco más. Esto lo interpretó Sánchez como una victoria de sus tesis y su modo de obrar y decidió convocar primarias para candidato a La Moncloa, sabiendo que nadie podría presentarse en su contra (Susana Díaz estaba a punto de dar a luz). No hubo candidatura alternativa y nadie pudo votar (es lo que tienen las primarias centralistas, oligárquicas y plebiscitarias). Comenzaba la disputa por ganar la elecciones.

Movimiento III: Adagio.

Las elecciones de diciembre de 2015 se presentaban como el momento cumbre o el camino al fracaso de Pedro Sánchez. Ya iba mostrando su prepotencia al hacer la campaña donde obviaba, bastante, a las baronías y centraba todo en su persona. Hubo jaleo al trastocar las listas a su antojo, en especial (¡qué fijación!) en Madrid, donde colocó a Irene Lozano (ex UPyD), la cual había insultado gravemente en el pasado reciente a los socialistas; a Zaida Cantera (ex-comandante de las FAS) y que se ha mostrado como una currante; y humilló a Madina al colocarle en una posición muy atrasada. Pero es que además, si se descuida un poco no pone a ningún candidato del propio partido madrileño. Esto no gustó en el seno del partido, pero por disciplina (mal entendida) se tragó. Y eso que numerosos barones y personas afines a Sánchez le insistieron en que no hiciese sangre a un compañero, bien visto en la sociedad, como Madina. Pero no hizo caso a nadie, pese a haber obtenido el apoyo Madina del 80% de las agrupaciones madrileñas. Quería evitar a un contrincante en el propio grupo parlamentario por si iban mal las cosas. Típico de las personas autoritarias, rodearse de los fieles e incapaces.

Su campaña fue un desastre postulándose como el "hombre del verdadero cambio" frente a Rivera e Iglesias y como el honrado frente a Rajoy. Dijo reiteradamente que no pactaría ni con el PP, ni con populistas, ni con aquellos que querían dividir España. Por favor, recuerden estas promesas. No ganó ninguno de los dos debates. En el debate a cuatro se quedó pálido cuando le insistieron que explicase su modelo federal y no supo, algo que también preguntó Rajoy días después en el debate a dos. Durante toda la campaña se le vio ir a remolque del PP y de Podemos y con un gesto adusto y de cabreo permanente. Un desastre de campaña.

Llegó el día de las votaciones y el PSOE bajó hasta los 90 diputados y perdiendo casi un 10% del voto. Siendo esto malo para un partido de gobierno como es el PSOE, a Sánchez no se le ocurrió otra cosa que manifestar la misma noche electoral que se estaba ante unos resultados históricos. Y no por malos precisamente sino todo lo contrario. Pero en su cabeza ya estaba desdecirse de lo dicho en campaña y mandar sus promesas al garete traicionando al electorado socialista. Ya pensaba en gobernar junto al PP naranja y esperando el apoyo de los "populistas". Y para ello no se le ocurrió otra cosa que pedir carta blanca al partido con el único fin de llegar al gobierno. Ahora no se recordará por la vorágine de las fiestas navideñas, pero así fue.

Le daba igual haber obtenido los peores resultados de la democracia, haber caído a cuarta fuerza en Madrid (su propia papeleta), él se sentía triunfante porque la suma de todos contra Rajoy daba y pedía carta blanca. Luego se vería que esa suma no daba realmente. Solo le quedaba salvar la cara ante el Comité Federal, que se intuía iba a ser muy crítico y le podría pedir la cabeza. Al pedir la carta blanca hizo que las baronías le dijesen que no todo valía para ser presidente del gobierno. Por ese motivo convocó el viernes al consejo territorial y negoció una serie de líneas rojas con los dirigentes territoriales. Ni con PP, ni con independentistas. Al fin y al cabo casi lo que se había prometido al electorado. Por lo que los barones salieron contentos de la reunión y aprobaron el día siguiente el documento. Así pues fue él quien estableció las líneas rojas que tanto ha cacareado. El ansia viva por ser presidente del gobierno le podía.

Como recordarán, una vez el cobarde Rajoy declinó la investidura, Sánchez aceptó probar fortuna... para ir corriendo a los brazos de aquellos con los que más a gusto se encuentra, Ciudadanos (el PP naranja, el centro liberal, o el calificativo que deseen). Negoció en menos de una semana 250 propuestas que tuvieron críticas en el seno del partido. Recuerden los nombres para más adelante. Susana Díaz, Javier Fernández, Eduardo Madina e IS no estaban de acuerdo con gran parte de los puntos alcanzados. Y como veía que le podrían tumbar el acuerdo en el Comité Federal, sacó el plebiscito de la militancia para escapar. Otra vez utilizando a los de abajo en su pelea oligárquica. Evitó el debate (algo muy de su gusto porque no da para más) y realizó una pregunta oscura, incidiendo en que había que apoyarla porque le daría el gobierno al PSOE y a él. La disciplina volvió a actuar y sacó adelante la propuesta con un 80% del 50% de la militancia. Por vez primera dijo "o yo, o el caos".

El debate de investidura le pasó por encima como un panzer alemán y quedó malparado frente a sus otros contendientes. Rajoy le barrió. Rivera defendió mejor que Sánchez la investidura. E Iglesias le sacó de sus casillas pero sin capacidad de reacción. Cuando le achacó la cal viva Sánchez ni defendió al partido, ni a González. Eso olió a cuerno quemado dentro de la militancia (porque esas cosas duelen) y tuvo que salir al siguiente día a pedir perdón.

Para las siguientes elecciones volvió a demostrar su cariz democrático convocando primarias un sábado para entregar avales al viernes siguiente. Ni el aparato del partido casi pudo lograrlas. Según me han contado se validaron las duplicadas en papel y electrónicas, y aumentó el voto electrónico extrañamente los dos últimos días para obtener las 15.000 necesarias. En vez de aceptar, por la premura de tiempo, una confirmación de su candidatura, por la excepcionalidad del caso, del Comité Federal, el cual le podría haber dicho que no, utilizó un mecanismo democrático pero saltándose las reglas del juego. Vamos todo muy autoritario.

Movimiento IV: Vivace ad libitum.

Se celebraron las elecciones del 26-J con el resultado que todos conocen. Otra bajada del PSOE hasta los 85 escaños. Las cuentas en el hemiciclo seguían sin salir, pero el discurso de Sánchez esa noche fue la gota que colmó el vaso de la paciencia de muchas y muchos en el PSOE. Su alegría se concretaba en que seguían siendo la fuerza más grande "de la oposición", que habían vencido ¡a las encuestas! y para más inri apareció con toda su tropa de fieles para un discurso sin ningún atisbo de autocrítica. hasta en Podemos habían admitido la derrota y el golpe que suponía. Pero el señor Sánchez nos mostraba una realidad paralela.

Insistía en la posibilidad de un gobierno del cambio, pero si antes no había sido posible un acuerdo C's-PSOE-Podemos ¿por qué iba a ser posible ahora? Tres posibilidades cabían para Sánchez: abstención pactada y draconiana; hacerse fuerte en el bunker de Ferraz; o dimitir. Eligió la segunda esperando forzar la situación y conseguir un acuerdo de gobierno. Pero ante todo, quería ver perder a Rajoy una sesión de investidura para no quedar él como el único en la historia que había pasado por ese trance. Su ego por encima de todo.

En el Comité Federal posterior, las baronías y los representantes de la militancia esperaban algún gesto por parte de Sánchez, bien mediante la apertura del debate, bien mediante una dimisión. Todo lo contrario, expuso en su discurso (que hasta en la sal de prensa sorprendió a mal) la posibilidad de gobernar y marcar una época de cambio y regeneración (recordemos que el PP tiene mayoría en el Senado y bloquearía cualquier cambio constitucional), que las cosas no habían salido tan mal porque seguían siendo segunda fuerza y que el PSOE estaba ante una oportunidad histórica. Ni un solo párrafo a la derrota, la asunción de responsabilidades, o una propuesta real de futuro. Él en su mundo.

Las críticas vinieron de todos los sectores, menos sus corifeos. Le pidieron reflexionar y abrir un debate otro día para ver qué se hacía. Pero no quiso escuchar a las baronías y, para dejarles contentos, les dijo que él respetaría las líneas rojas fijadas en Comité Federal del 28 de diciembre. Emiliano García Page salió pálido (literalmente) y el resto de críticos ponían unas caras de no entender nada. Sánchez se bunkerizó en Ferraz y puso en marcha la táctica de autolegitimarse, de radicalización del discurso y de ataque a los dirigentes regionales. Porque al igual que me llegó a mi la información, le debió llegar a él que los críticos iban a destituirle al primer Comité Federal que convocase.

Se fue un mes de vacaciones pero antes engañó a propios y extraños. Les prometió que votaría no en la primera investidura pero que se abstendría en la segunda con condiciones. Se lo dijo a Mariano Rajoy, a Felipe González, a Albert Rivera y a algunos dirigentes regionales. Por ese motivo estuvieron callados hasta que vieron que en la segunda votación el No era repetido.

En ese momento Fernández Vara, que se sentía engañado, pidió abrir el debate en el Comité Federal. Sánchez que sabía que se lo podrían cargar, prefirió esperar hasta después de las Gallegas y Vascas, pero lanzando ataques durísimos a Vara por medio de terceras personas. Este estalló y salieron todos los dirigentes a defenderle, como era de esperar. Ya había obtenido excusas perfectas Sánchez para mantenerse en el poder, pasase lo que pasase en las elecciones. Las cuales fueron otra derrota. Eso sí, antes de las elecciones, el jueves anterior a la votación para ser más concretos, César Luena filtró que ya había una acuerdo con Podemos y los catalanes para investir a Sánchez como presidente. Un bulo que fue rápidamente desmontado por los periodistas que cubren la información del PSOE. Porque fueron tan estúpidos que pasaron el bulo a quien no debían.

Pasadas las elecciones, Sánchez no solo no dimitió sino que intentó dar un autogolpe de estado en el PSOE. Tras llamar sulbalternos a los dirigentes regionales (escuchen su rueda de prensa del lunes) quitándoles toda legitimidad, convocó, nuevamente, unas primarias exprés (a realizar en menos de un mes) y un congreso ad hoc a su causa. Esgrimió que él estaba legitimado por la militancia y que para abrir el debate, nada mejor que lo debatiesen quienes le legitimaban a él. Yo, yo, yo, yo... egocentrismo puro y duro. Los críticos reaccionaron y ya saben todos lo que ha pasado. Bronca, bochorno, peleas, puñaladas y dimisión de Pedro Sánchez. El viernes antes de la bronca, cabe recordar, que Luena y Óscar López estuvieron llamando por teléfono a los miembros del Comité Federal para saber con cuántos soldados contaban. Al ver que eran insuficientes, decidieron que Sánchez diese una rueda de prensa exprés y de forma maniquea volviese al "Yo o el caos". Esta vez ganó el caos.

Coda.

Con el relato cronológico, matizado cuando era preciso, pretendo, primero, contextualizar la actuación de Sánchez; segundo, ver que las bases han importado poco en este período; y, tercero, observar que las legitimidades y las culpas están repartidas entre todos. Sin duda Sánchez y sus corifeos son los mayores culpables por enrocarse, bunkerizarse y fisurar como nunca al partido por un anhelo personal. Pero las baronías no quedan exentas de culpa por no haber actuado antes y no haber sido claros. Aquí van algunas conclusiones.

1.) Pedro Sánchez entiende que su legitimidad de las bases (recordemos que solo le voto el 33% real de la militancia) es una carta banca para actuar. Según su punto de vista, puramente bonapartista, la unión de su persona y la masa le legitima para actuar a su libre albedrío hasta el siguiente congreso. Y si tiene dudas, con realizar una consulta sin debate y sin oposición, y de modo plebiscitario (o me hacéis caso o me voy), es suficiente para ser democrático. Como él mismo afirmó el lunes 26 de septiembre, el partido debe, después de las primarias, estar unido y ser totalmente fiel a su secretario general. Esto es, una vez elegido no hay contrapoder democrático a su voluntad. Y lo increíble es que hay personas que, bajo el febril entusiasmo para-democrático, le compra el cuento. ¡¡Pero si os está vendiendo una dictadura unipersonal!!

2.) Sánchez y sus corifeos manifestaban que, puesto que él había sido por la militancia, debía ser la militancia la que le quitase. Esto es hacer trampas en el solitario porque en los estatutos no hay ninguna regla que dictamine cómo hacer eso. Y claro, mediante primarias es engañar porque no es que te quiten, sino que confían en otra persona que no eres tú. Y si no hubiese habido la obligación de convocar congreso ¿durante cuatro años qué primarias o mecanismo podría utilizar la militancia para quitarle? Ninguno. Pero es más. Salvo en las primarias donde fue elegido secretario general, las demás han sido subvirtiendo el propio reglamento de primarias e imposibilitando la presentación de alternativas. Están diseñadas de tal forma que o bien eres parte de la oligarquía del partido, o bien no te puedes presentar. Realmente, con esta defensa de las bases ¿dónde quedan las bases? En su casa esperando a que las llamen a votar cada cuatro años. Eso no es democracia participativa sino bonapartismo.

3.) Si Sánchez tiene una legitimidad de origen, que no de acto cuidado, las baronías tienen la misma legitimidad que él. Todos han ganado elecciones primarias y/o congresos para ser lo que son. Es más, muchos de ellos tienen la legitimidad de acto porque han ganado elecciones y él no. Así que tan legitimados para hablar y actuar dentro del partido están.

4.) El Comité Federal es el Parlamento de los socialistas elegido en el Congreso Federal por los militantes allí representados y por los Congresos Regionales de la misma forma y manera. No les han votado unos señores que pasaban por allí, ni el Ibex35, sino militantes. Y como Parlamento tiene el poder de contrapeso a las decisiones de la Ejecutiva y el secretario general. La división de poderes, ese producto tan necesario y que se reclama para el Estado como democrático, parece que no lo es tanto dentro del PSOE según los sanchistas. Lo que es sospechoso de poco democrático pues desligitiman al poder legislativo socialista.

5.) La democracia y las opiniones de las bases poco le han importado a Sánchez, como hemos visto, durante este período. Vimos como las opiniones de los militantes de Madrid fueron disueltas, o las de La Rioja, o las purgas de listas. Sánchez ha hecho y deshecho a su antojo cuando ha querido, teniendo un comportamiento más autoritario que democrático.

6.) Los barones son culpables de no haber sido claros por no parecer los malos (lo han acabado pareciendo) y pensar más en ellos que en el partido. Si querían una abstención, por cuestiones financieras de sus comunidades autónomas y ayuntamientos, tendrían que haberlo dicho así de claro. Una postura racional puede ser perfectamente comprensible para la militancia y la ciudadanía, aunque no la compartan. Si explican que se pueden perder, con dato, inversiones, proyectos sociales, etc., el común posiblemente se resigne. Pero han hurtado ese debate claro y conciso. Es más, ellos no abrieron la posibilidad del debate cediendo a los deseos de Sánchez. Con un tercio de los miembros podían haber convocado un Comité extraordinario para eso. Es cierto que Sánchez les engañó regalándoles los oídos, pero que hubiesen sido valientes. Así se habrían ahorrado este espectáculo lamentable.

7.) Sánchez ha jugado con la ilusión y esperanza de la militancia y la ciudadanía de izquierdas, al insinuar unos acuerdo que nunca ha tenido cerca de la mano. Si él hubiese querido, lo hubiese cerrado en la anterior legislatura. O lo hubiese cerrado en julio y haber esperado a la investidura para anunciarlo. Pero no, todo era mentira y juegos de manos para engañar a buenas gentes que confiaban en él. Aunque radicalice sus palabras, él es el verdadero representante de la derecha del partido socialista y del Ibex35. Recuerden que proviene de los balbases (los del tamayazo) y de la cuadra de Pepe Blanco. ha utilizado el No es No para ganarse de manera torticera a la militancia. Pero le ha salido mal.

8.) Tampoco los barones tienen unos ánimos democráticos mayores. Están deseoso de acabar con las primarias para las secretarías generales (invento de Rubalcaba e imposición de Madina) y que todo se resuelva en los Congresos. Porque allí se cuentan soldados y se pueden comprar voluntades con mayor facilidad. Y, además, su modelo de partido es completamente feudal y de vasallaje. Quieren unas federaciones fuertes, rendidas al señor de turno y un partido con un primus inter pares de secretario general. Un igual al que dirigir si hace falta.

9.) Si el debate ahora en el PSOE es debatir entre el bonapartismo del secretario general y el feudalismo de los barones, lo mejor que se puede hacer es cerrar el chiringuito o volver a los antiguos estatutos pre-Zapatitos. No había primarias, pero mandatabas a unos delegados, podías presentar listas alternativas a todo y para todo y, curioso, podías presentar una alternativa al secretario general sin avales, solo con el expreso deseo. No solo están acabando con la ideología socialista, sino que están masacrando la esencia del propio partido por personalismos. Además de personas que, en su mayor parte, no han trabajado fuera del partido y sus alrededores. Sospechen de primarias y demás elementos oligárquicos que vengan a imponerles. Por magnitud no hay posibilidad de democracia directa con debate y diálogo. 

PS. Verán que pongo una foto reciente al principio y otra más antigua al final. En la actual solo hay personas que viven de la política, en la segunda hay políticos. Y en ambas ocasiones había una gran crisis en el partido.