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domingo, 5 de marzo de 2017

La metedura de pata de Susana Díaz


Había manifestado que las personas quieren que vuelva el PSOE, que sepa de dónde viene, a dónde va y qué es lo que quiere para España y Andalucía. Iba subiendo el calor, que no el rigor, del discurso de la dirigente socialista. En un momento dado (ver vídeo), enfervorecida recordó que el PSOE de antes era un PSOE en el “que cabía desde Paco Vázquez a Pablo Castellano”. Los investigadores de la historia del PSOE dieron un respingo y cayeron en la cuenta del patinazo de Susana Díaz.



Sin duda Pablo Castellano fue un dirigente socialista, divergente con las tesis del felipismo, y fundador de Izquierda Socialista, que convivió con González y Guerra, hasta que lo expulsaron en 1987. Había criticado la política de reconversión industrial y poco socialdemócrata de Boyer y Solchaga, había defendido el No a la OTAN en el 30 Congreso del PSOE y durante la campaña del referéndum, o criticaba la falta de democracia interna dentro de la organización.
Sin embargo, no fue hasta que denunció un posible caso de tráfico de influencias de Txiqui Benegas y Abel Matutes (sí, el que fuera ministro del PP) cuando se le expulsó sin tramitación de expediente el 20 de octubre de 1987. Por tanto, parece que no cabía Castellano en el PSOE. ¿Este es el PSOE que quiere Susana Díaz?

Pepote Rodríguez de la Borbolla defenestrado

José “Pepote” Rodríguez de la Borbolla, al que Díaz debe conocer muy bien, fue otro de los políticos defenestrados en su momento por ir por libre. Y eso que era el presidente de la Junta de Andalucía. Pepote fue, primero, desplazado de la secretaría general del PSOE-A mediante distintas maniobras de Alfonso Guerra, que puso a Carlos Sanjuán. Y, segundo, le quitaron de la Junta de Andalucía nombrando a Manuel Chaves para relevarle. El escándalo, por enfrentarse a Guerra, provocó la reunión del clan de Chamartín que dio origen a lo que luego se llamaría renovación.
Es conocida la anécdota que tuvo con Guerra. Pepote preguntó a Alfonso qué había que hacer para estar bien con él. El vicesecretario le contestó que había que situarse en la línea. Pepote inquirió de nuevo “¿Dónde está la línea?”. A lo que Guerra contestó: “La línea se mueve”. De esta forma Guerra situaba la capacidad de estar en el PSOE a su propia voluntad y deseos. A lo que quisiese la Ejecutiva Federal. ¿Este es el PSOE que desea recuperar Susana Díaz?

Otros casos a los que no dejaron vivir el PSOE

En otra parte del discurso del sábado 4 de marzo, Díaz destacó que antes en el PSOE “cabían hombres y mujeres que vivían el socialismo como les daba la gana, como querían”. Cierto, el PSOE siempre ha sido muy ácrata y, paradójicamente, muy disciplinado a la vez. Cada cual ha intentado vivir como quería el partido. Pero se podía vivir en el fondo del partido. En cuanto se ha sacado la cabeza se la han cortado.

Alonso Puerta tuvo la ocurrencia de, siendo él secretario general de Madrid, encabezar la delegación al Congreso Extraordinario de 1979. ¡Por delante de Felipe González! Éste era simplemente militante al haber renunciado. Se la guardaron y cuando denunció un posible caso de corrupción en las contratas de la basura en el Ayuntamiento de Madrid fue expulsado del PSOE. En 1981, dos años después de la ofensa, dejó de pertenecer al partido por denunciar un caso de corrupción.

José Antonio Pérez Tapias y Juan Antonio Barrio, ambos de Izquierda Socialista, fueron laminados de las listas electorales de 2012 por haber tenido la osadía de votar contra la reforma del art. 135 de la Constitución. La famosa votación donde España perdía su soberanía económica en favor de los intereses económicos europeos. Y el caso es que en Granada se solicitó que el profesor Pérez Tapias siguiese. Pero no lo aceptó el aparato. ¿Este es el PSOE que quiere Susana Díaz?

El PSC tendrá que realizar una inscripción entre sus afiliados para poder participar en las primarias del PSOE. Esto ha sido llevado a cabo por la actual Gestora del PSOE. Hasta la fecha, la militancia del PSC siempre ha podido participar en los congresos y primarias del PSOE con total libertad y en virtud al pacto que se cerró hace más de treinta años. Sin embargo, ha sido la Gestora la que ha roto relaciones con los catalanes por no seguir el voto abstencionista del Comité Federal. Por no plegarse a la voluntad de unos pocos. Al igual que sucedió con Castellano, Rodríguez de la Borbolla, Puerta o Pérez Tapias, ahora es el PSC el que no puede vivir el PSOE como le da la gana. ¿Es este el PSOE que quiere Susana Díaz?

martes, 7 de febrero de 2017

¿CANDIDATOS? LOS ESTATUTOS, LO IMPORTANTE SON LOS ESTATUTOS



En estas fechas la militancia socialista se encuentra dividida entre candidaturas y la Ponencia Política que elabora la cleptocracia de Ferraz. Nada de eso importa realmente. Da igual relativamente. La batalla que deberían estar preparando todos esos militantes indignados se encuentra en los estatutos del partido. Ahí está la clave. Alfonso Guerra ganó la batalla del 28° Congreso cambiando los estatutos mientras los puristas se afanaban en defender los postulados marxistas. Todos alelados en la superestructura cuando se la jugaban a nivel estructural. Demostraron ser malos marxistas porque, según Marx, la estructura es la que determina la superestructura. ¡Ahora vais y lo cascáis!

Importancia de los candidatos

Votar a Patxi López, a Susana Díaz (que sigue escondida y nadie sabe si saldrá), a Pedro Sánchez o a Ignacio Urquizu (¿quién le ha dicho a este chico que sirve para algo más que la sociología?) es indiferente en sí mismo. 

Patxi López lleva ya dos pactos con el PP, en Euskadi y en Madrid. Y lo peor es que sigue aceptando los pactos, así sean más o menos beneficiosos (que algunos como los de la pobreza energética son para darles de gorrazos). Por mucho que él hable de una izquierda radical, no tiene visos de ser más que una rememoración de la socialdemocracia caduca y pactista del finales del siglo XX.

Susana Díaz. Habría que preguntarse si esta mujer es realmente de izquierdas o sólo es nacionalista española y andaluza. Reúne en sí misma todo lo malo del clientelismo político, exacerbado en Andalucía; lo malo de la oligarquía dominante de los aparato de partido; y lo peor de los niños y niñas criados en las Juventudes Socialistas y que no tienen mayor visión política que el partido, las elecciones y el manual de estilo.

Pedro Sánchez. ¿Qué decir de Sánchez? De izquierdas no es. ¡Oh sorpresa! Y lo demuestra su rapidez en llegar a un acuerdo con el PP naranja, esa secta llamada Ciudadanos, antes que intentar un giro a la izquierda. Sólo, y remarco ese sólo, se atrevió a dar el paso de contactar con los partidos de izquierdas del Parlamento en las segundas elecciones y como forma de salvarse él personalmente. Su único mérito es que se mantuvo firme en el No es No a la derecha española, la primera y la segunda vez. Eso le salva en parte y le sitúa en el favor de los militantes. Pero, sólo sería aceptable, rodeado de personas de claro compromiso con la izquierda. Nada de perfileros que ahora hay muuuuchos en el PSOE.

Importancia de la Ponencia Política

En la Ponencia Política del PSOE, además de el resumen de lo que han hecho (mal) y lo que pretenden que se haga (políticas públicas, al fin y al cabo) queda un espacio para los valores del partido. El ser de la organización queda ahí reflejado mediante un discurso ideológico (siendo optimistas) que dan la sustancia a las políticas a realizar. ¿Alguien se ha parado a pensar que eso se cumple? Sucede como lo que ha pasado con Ciudadanos, han cambiado a ser un partido liberal, y a nadie le ha importado porque sus actos ya demostraban que lo eran. Por eso, los militantes en lucha han de pasar de pelear en esta sección. ¡Como si prometen llevar a cabo la revolución de los soviets! Es todo mentira.

Leo y escucho a muchos militantes que hablan con indignación sobre la necesidad de posicionar al PSOE a la izquierda de una vez por todas. Estoy de acuerdo, pero batallar sólo en ese espacio y dejarse llevar por lo que digan los candidatos al respecto es un error. ¡Un grave error! Que la gestora desea que el PSOE sea un partido socialdemócrata, ecologista, feminista y más ismos colocados uno detrás de otro sin verificación? Que lo pongan. Pero lo importante no son los valores escritos en un papel, sino los valores que se demuestren en el día a día. Frente a hechos contingentes el valor se encuentra en las personas que sacan adelante el proyecto. Por lo que mantener una oligarquía del no-trabajo civil es contraproducente.

Los estatutos, la clave

La batalla de las plataformas de militantes y de los movimientos críticos debe centrarse en los estatutos. La defensa de una profundización democrática sólo está en esa parte de la lucha. Las demás batallas serían un desgaste para Guerra que se está librando.

Mi consejo es que desde el minuto uno las plataformas de militantes indignados, apoyen a Pedro Sánchez o a Perico el de los palotes, es que obtengan cuantos más delegados y delegadas mejor en todos los procesos congresuales. Desde la Asamblea local al Congreso Regional, pasando por los provinciales. ¡Dejaros de negociaciones cursis y oligárquicas! Si tenéis el 30% de los votos a presentar lista alternativa siempre. Esos ya no os los podrán quitar.

Desde la solidaridad de clase os ofrezco unos cambios que deberían ser fijos en la lucha por los estatutos:

Primarias a dos vueltas y sin avales

Limitación de mandatos en todas las estructuras del partido

Consulta de las decisiones estratégicas a la militancia

Cambio en la elección a nivel local de las listas de concejales. Volviendo a la posibilidad de listas alternativas y votación de las mismas.

El Comité Ejecutivo Federal debería estar formado por la Ejecutiva Federal, los Secretarios Generales de Federaciones, cinco miembros elegidos en los congresos regionales y el resto de miembros elegidos mediante sorteo entre toda la militancia y proporcional al número de militantes de esa región. Se acabaron las delegaciones de mantenidos y prebendados. (Lo mismo se haría a nivel regional y provincial)

Rotación de género. Para los cargos de las diferentes ejecutivas debería existir una rotación de género. Que no siempre un hombre tenga que ser secretario de organización o de relaciones institucionales o portavoz. Cada ocho años deberá cambiar el género de las personas que ocupen los cargos.

Las delegadas y delegados a los Congresos Federales se deberán elegir directamente desde los Congresos Provinciales o Regionales en las regiones uniprovinciales. Dejando un 10% de los mismos a las votaciones en las agrupaciones locales.

Ampliar el Congreso Federal de 850 delegados a 3.000 para que haya posibilidad de que acudan personas no vinculadas a los cargos públicos.

Supongo que habrá muchas más propuestas de ampliación de la democracia, pero éstas las considero mínimas para decir que el PSOE posee una democracia interna decente.

jueves, 5 de enero de 2017

TENEMOS UNA IZQUIERDA QUE NO NOS MERECEMOS



Tenemos una izquierda en España que realmente parece cualquier cosa menos una izquierda. Dando por amortizada a Izquierda Unida, pues así lo quieren sus máximos dirigentes, nos quedan dos partidos que sen encuentran divididos. Para mal o para peor no parece que las soluciones que se aporten en los próximos congresos vayan a mejorar la situación actual. Como máximo tendremos dos partidos con una oligarquía al mando pero ¿con una clara visión ideológica del futuro?

PSOE

El histórico partido socialista se debate en estos momentos entre, al menos, dos posibilidades. Dar continuidad a las políticas de la Gestora y de la Gran Coalición mediante el ascenso al poder de Susana Díaz (o persona interpuesta), o volver a las políticas de nosesabequé de Pedro Sánchez. Y una tercera vía, con Rubalcaba, en la sombra supone seguir en la misma senda.

Susana Díaz encarna lo peor que ha ido gestando el socialismo patrio durante años. Capacidad intelectual bajo cero, gestión para mantenerse en el poder y una ideología trufada de lugares comunes de lz nueva izquierda que fracasó a principios de siglo. O de buenismo si lo prefieren. Pedro Sánchez es lo mismo. No se equivoquen. ¿Cuál es la diferencia? Ninguna. Salvo que en el caso de Sánchez se ha apuntado al carro de la democracia interna en el PSOE. Ni una ni otro tienen proyecto futuro tanto de gestión como ideológico. Dudo que sepan como está configurado el sistema social en la actualidad. Así que para pedirles opinión sobre el futuro, aunque sean deseos, mejor esperamos a otros.

La desgracia del PSOE es que se enfrenta a la aniquilación por dejación de funciones (lo que representaría Díaz) o al encumbramiento al Olimpo socialista de una persona totalmente incapaz, Sánchez. A Díaz le pueden haber tocado los dioses del socialismo, pero a Sánchez le debieron tocar los astros de la negligencia. Se quejan los seguidores de Sánchez que la Gestora está purgando. Pues en la misma forma en que lo hizo el "niño bien". O ¿es que llevarse por delante las federaciones madrileña y gallega no es purgar?. Ninguno de los dos plausibles candidatos son de fiar. Carecen de ideología más allá del mantra de partido y en lo orgánico la democracia es algo que les provoca urticaria.

Algo bueno sí ha ocurrido en los últimos tiempos dentro del PSOE. La Gestora con sus desfachateces ha conseguido transformar a muchos afiliados en militantes. El afiliado es esa persona que acude a reuniones para escuchar, vota lo que le dice su cacique de turno y apoya al partido en la campañas electorales. El militante pelea y habla dentro de la organización, toma posición más ideológica u orgánica, se deja comprar más fácilmente (no quiero obviar lo negativo), pero reclama democracia y compromiso. Ahora en el PSOE existen más militantes y eso supone una inyección de energía positiva en la organización. El proceso dialéctico de situar al PSOE en posiciones de rendirse con total evidencia al bloque en el poder, ha generado su antítesis en la formación de un cuerpo de rebeldes.

El PSOE debería abandonar las chorradas de la Nueva Izquierda, del buenismo, de la moral cristiana que pueblan su actual ideología y pasar a analizar con rigor el sistema. Sigue anclado en un discurso que pertenece a un tiempo que ya pasó. No hay pacto por el bienestar desde hace 30 años como poco, pero se sigue hablando como si la lucha fuese sólo el Estado de Bienestar. ¡No! No quiero un Estado benefactor que sea mal gestionado en favor de unos cuantos amigotes. Así sean de izquierdas o de derechas. El PSOE debe ser consciente de que o se está con el bloque en el poder (como lleva desde 1982) o se está con la ciudadanía. Aquí tampoco se puede estar en misa y repicando. No valen parches liberales para tapar los errores sistémicos. Sino la transformación del propio sistema. Y para eso hace falta entenderlo. Algo que hace muchos años que el PSOE no hace con pensamiento transformador aunque sí con maneras acomodaticias. 

Lo ideal sería la presencia de una tercera vía completamente de izquierdas. No García Page no es de izquierdas y Patxi López se parece más a un cura de pueblo. Pero esa tercera vía, que en tiempos pretéritos encarnaba Pérez Tapias, ya no es posible porque la militancia está al puro juego del poder, de la guerra cainita, de la venganza o de la rendición a los poderes fácticos con todo el arsenal. Así que casi mejor que se disolviese y aquí paz y después gloria.

PODEMOS

La situación en el partido morado, no siendo halagüeña, es un pelín mejor que la del partido socialista. Al menos tienen un debate de estrategia política con algún toque ideológico. La división, empero, es bastante más profunda que la del PSOE. Existen tres facciones claramente definidas que van de arriba a abajo en la propia organización. Si pudiesen solventar de manera democrática la existencia y convivencia de las tres facciones tendrían mucho ganado. Pero el carácter leninista del amado líder creo que impedirá ese proceso. Pablo Iglesias está tan pagado de sí mismo que no puede abrirse al pluralismo y a otra cosa que no sea él y su circunstancia. Entiende que el partido es lo que él entiende que es. Esto es, su voluntad y su táctica son las mejores porque son suyas.

El artículo de Monedero diciendo que sin Pablo Iglesias Podemos desaparecería (y os jodéis), es el claro ejemplo de entronización y divinización de una persona en el poder. Querer establecer una capacidad carismática en Iglesias, como se hacía con los reyes medievales, supone que el partido perderá toda capacidad de autoanálisis y de crítica. Ya se ha visto en los últimos procesos regionales como los pablista han ido laminando a los errejonistas con el consentimiento de los anticapitalistas, que se han beneficiado de ello. Idolatrar a Iglesias supone a medio plazo matar el proyecto. Solo hay que mirar lo que ha venido pasando en el PSOE para darse cuenta.

En el debate estratégico las posiciones son más calle y volver a representar al proletariado, que es la opinión de Iglesias, y más diálogo y transformación de la sociedad que es la posición de Errejón. Anticapitalistas están en el viejo estructuralismo leninista y casi no cuentan en esto. La posición de Iglesias puede tener réditos a corto plazo y dar muchas portadas y programas de televisión, pero yerra por dos motivos fundamentales. Primero, la política hecha con las tripas sirve para períodos cortos de movilización pero no para gestionar o crear leyes. Y mientras estemos en un sistema democrático-liberal ese factor es determinante. Y, segundo, porque el sujeto de acción colectiva al que se refiere Iglesias prácticamente no existe. El debate sobre la clase en sí o para sí fue eterno y erróneo y parece que Iglesias persiste en el error. Los factores de producción generan la pertenencia de clase sí, pero si ya no existen los factores que generaban el proletariado (al menos en gran parte de las sociedades occidentales), a poco proletario puedes defender. Además, la determinación de clase tiene un componente supraestructural que los pablistas desestiman.

Creo que la posición de Errejón, que no es completamente incompatible con ciertas dosis de tripas, es mucho más acertada. Para conquistar el poder hay que trabajar con ciertos parámetros supraestructurales o mentales, si se prefiere, que no son incompatibles en sí, pero que sí deben armonizarse. Ganar el pueblo, como reto populista, exige un proceso de transformación societal que necesita de pactos y acuerdos por el camino. Querer que las personas piensen y actúen en el modo correcto para poder transformar el sistema no se consigue con gritos, sino con leyes, republicanismo y mucha pedagogía. Esto Iglesias no lo entiende, pero los errejonistas sí. Por eso sus intentos de pluralizar Podemos, de volver a los círculos, de hacer pueblo. El inconveniente de esta propuesta es que el hambre se pasa hoy, que las mujeres son asesinadas hoy, que el sistema responde. En otras palabras, el tiempo juega en su contra.

Estamos, como se ve, ante un panorama en la izquierda donde los más atractivos (PSOE) son incapaces analizar y ser algo más que un mero apéndice del bloque en el poder. Y los que analizan mejor (PODEMOS) son incapaces de tener una estrategia adecuada.

lunes, 17 de octubre de 2016

DAR LA CARA, AUNQUE TE LA PARTAN



"El diálogo, relación de las personas,
ha sido sustituido por la propaganda 
la polémica,
 que son dos especies de monólogo".
El Hombre rebelde, Albert Camus

Hoy he podido tener la contraposición, en los medios de comunicación, entre dos posturas enfrentadas, sobre lo que debería hacer el PSOE. Por un lado Susana Sumelzo (El PSOE debe mantener su no a Rajoy) en El Mundo y, por otro, Guillermo Fernández Vara (Hoy por Hoy) en la cadena SER. Frente a la demagogia y la impecabilidad de muchos otros, estas dos personas han expuesto de manera racional argumentos a favor del NO y de la abstención. Tal demostración no debería extrañarnos pues lo lógico es un partido, que se dice democrático, es que haya un debate, un contraste de ideas y, si fuese posible, un posicionamiento dialogado. Mas causa extrañeza porque pocos son los que están dando la cara de verdad, aunque acaben partiéndosela.

El texto se Sumelzo acierta completamente al situar la defensa del No en el Contrato Social que suponen los compromisos electorales. Advierte, con agudeza, que el PP no ha cambiado su actitud respecto a su compromiso parlamentario (respeto por la cámara baja), ni ha cambiado de candidato (por responsabilidad política en casos de corrupción), ni ha hecho la mínima intención de cambiar sus políticas sociales. En un proceso de gradación, Sumelzo explica, evitando todo sentido pasional, esos porqués en favor del NO. Sin duda al articulo se le pueden hacer matices y contraargumentaciones (que no vienen al caso), pero su propuesta racionalista es encomiable y centra el debate en factores cuantificables y valorables sin caer en la cerrazón. Además, y esto es muy importante, añade al final del artículo la postura lógica a tomar en el próximo Comité Federal, realizar una consulta a la militancia. Huye del populismo y frente a la magnitud de la decisión a tomar, apuesta por una toma de posición general de la militancia, sin esconder los propios matices del problema.

En el otro lado del tablero Fernández Vara (que nunca ha escondido sus preferencias por la abstención desde el 20-D), realiza otra exposición alejada de la pasión y en clave racional. Si Sumelzo situaba el No en un contrato social, Fernández Vara sitúa la abstención en la razón de Estado. La inevitabilidad de un gobierno de Rajoy "hoy o dentro de 55 días con mayoría absoluta", por circunstancias sobrevenidas tampoco carece de lógica. Es más apunta a un mal que tenemos en España como es el cortoplacismo y no la mirada global. Para él, hay que hacer de la necesidad virtud y utilizar este tiempo en reconstruir el proyecto, el modelo de partido, el modelo de país y repensar la socialdemocracia patria. Visto fríamente tampoco carece de razón su exposición. Pero, a diferencia de Sumelzo, no cree que se deba consultar a la militancia por la bipolaridad que supone elegir entre sí y no, limitando con ello los matices posibles y olvidando la tradición representativa del PSOE.

Se podría argüir que la posición de Sumelzo nada a favor de corriente mientras que la de Fernández Vara se expone mucho más. Sin duda eso puede ser así, pero existen matices suficientes en su artículo para separarla de las posiciones impecables e irracionales de otros. Ambas posiciones son el punto de partida de un debate que se debe producir, pero que está siendo evitado. Sumelzo habla claramente de consulta a la militancia, algo que, salvo Izquierda Socialista, nadie ha solicitado claramente. Ella no habla sobre posiciones de poder o de personas, incluso deja a un lado el componente puramente ideológico. Habla de no romper los contratos sociales contraídos con la ciudadanía. Esto supone llevar el debate a, sobre si bajo determinadas circunstancias, debe pesar más el contrato al completo o la razón de Estado. Si hay que mantenerse firmes o hay que ceder. La única crítica que podríamos hacer a Sumelzo es que no plantea una alternativa concreta a no romper el contrato (también la carencia de espacio cuenta), como sí recuerda Fernández Vara (No a Rajoy y no a independentistas son parte también del contrato). Además, en favor de Sumelzo hay que decir que ella era parte de la ejecutiva federal y no es dirigente regional, por lo que se expone ella sola frente a los contrarios. Es consciente de que en unas terceras elecciones igual no iría en las listas, pero aún así da la cara por algo que cree justo, frente a la callada de otros en su misma posición (especialmente hirientes las vacaciones de Sánchez). No solo tiene valor su defensa racional sino su implicación personal, su salto sin red. Como ha hecho Fernández Vara al otro lado, por cierto (aunque él si tiene red).

En el lado del NO podrían decirme que están hablando muchos. Sin duda es así pero sin la argumentación de Sumelzo. Veámoslo. Francina Armengol ha defendido por activa y por pasiva el No al PP, pero ella misma ha roto el contrato social al hablar de un gobierno con los independentistas. Por tanto, siguiendo su misma lógica habría que consultar a la militancia sobre esa posibilidad también. Pero esto no lo ha defendido, ni la consulta tampoco. Miquel Iceta también se ha posicionado en favor del No y lo ha hecho desde el corazón. Pero ha introducido dos matices, uno similar al de Armengol (por lo tanto no hablaré del mismo) y un chantaje orgánico. Para él, decida lo que decida el Comité Federal, el PSC votará No. Como tampoco ha apostado por una consulta a la militancia, esto introduce una grave consecuencia como es no aceptar la democracia interna del PSOE (hasta que se modifiquen los estatutos o haya consulta, en el Comité Federal recae la voluntad general) y el intento de hacer, una vez más, del PSC un partido autónomo. El cual puede decidir sobre asuntos del PSOE, pero en el que el PSOE no puede decidir nada. Así pues está defendiendo desde el corazón otra cosa, aprovechando el caos.

Algunos podrán argumentar que alcaldes, mandos intermedios y personalidades están pidiendo que decidan los militantes. Les diría que piden primarias y congreso, lo que lleva a debatir sobre personas y cargos, pero no sobre abstención u otra alternativa. No piden consulta como Sumelzo. Luego están Borrell, Elorza o Pérez Tapias que apoyan esa plataforma. Y les contestaré que es loable pero que esperaba algo más profundo y racional de ellos. Que ayudasen a centrar el debate actual y a rebajar tensiones. Algo que no han hecho. Están en la posición del ciudadano impecable donde prima la posición ética/estética por encima de la propia realidad. Como el superhombre de Nietzsche se han situado más allá del bien y del mal y desde su montaña observan al resto de seres humanos. Hay que bajar a la arena y mojarse en el debate, aceptar que el otro puede tener algo de razón y que hoy toca consulta y no hablar de congresos. Que frente a la posición ética/estética hay una posición del manejo del día a día. Que los problemas financieros de las Comunidades Autónomas y Ayuntamientos se resuelven no con postulados sino con políticas públicas (las cuales pueden y deben estar aromatizadas por la ideología). Su postura es digna y coherente, pero Sumelzo sí se moja al centrar el debate en la facticidad de las cosas. Se moja al no hablar de cargos sino de realidades y de decisiones que deben tomarse.

En el lado de la abstención, sin embargo, solo Javier Fernández, Fernández Vara y Torres Mora (Los buenos políticos van al infierno) se han mojado. Dejando a un lado su ideología, muy a su pesar (Torres Mora defendía el No en Julio), y han intentado racionalizar el dilema apostando por la abstención. Pueden o no tener razón. Pueden estar más o menos acertados que los impecables. Pero están dando la cara aunque se la vayan a partir. Y ello no les hace ser menos de izquierdas, como les califican, sino que exponen argumentos más centrados en la razón de Estado. Otros y otras callan y no están dando la cara en el grupo de la abstención. Y si lo hubiesen hecho, igual no presenciaríamos esta locura.

Todos aquellos que callan y utilizan a personas interpuestas (como Sánchez o Díaz) hacen un flaco favor al PSOE. Primero porque no ayudan a calmar los ánimos. Segundo porque el debate y la reflexión desaparecen en favor del bandismo, la confrontación y la irracionalidad. Sumelzo y Fernández Vara, al menos, intentan ese debate. Los otros prefieren la trifulca y el pescar en aguas revueltas. En tirar la piedra y esconder la mano. Y, tercero, los que no hablan, creo, algo deben temer o esconder. Y mucho me temo que son personalismos o intereses particulares.

El debate es claro, o abstención o terceras elecciones y que decida la militancia en una consulta o no. Hablar de congresos, pactos de gobierno alternativo, primarias o demás inventos s desviar la atención. Y quienes distraen la atención es porque o bien carecen de argumentos racionales, o bien ocultan intenciones personales, o bien están en el juego de poder interno del partido. El PSOE necesita situar el debate como ha hecho Sumelzo y ha contrapuesto Fernández Vara. Ahora es el momento de debatir sobre eso y no sobre otras cosas. Porque para debatir sobre el modelo de partido, la ideología o el modelo de Estado ya habrá tiempo más adelante. Contando, además, que tal y como están de exaltados los ánimos no deberían llevarse a cabo esos debates porque primaría la irracionalidad o la pasión y no la cabeza. Si algo queda de marxismo en el PSOE que sea el rigor del análisis científico y eso en un congreso exprés no es posible. Salvo que los superhombres nos lo quieran imponer. Y yo siempre fui de un mundano oscuro como Batman, no de Superman.

Me alegro pues del atrevimiento de Sumelzo y Fernández Vara. Si todos y todas hablasen igual de claro que ellos no habría este maremoto socialista y se hablaría de lo que hay que hablar. Pero como ya dijeron los expertos del análisis de masas (Le Bon, Freud, Tarde o Canetti), sin alguien que canalice la energía desencadenada por la turba, la masa arrasa con todo. Y en el PSOE no hay nadie que canalice eso. Por eso poner la cara intentando racionalizar y centrar el debate tiene un mérito enorme porque, en tiempos de incertidumbre, argumentar racionalmente, aunque sea contra la masa, es jugarse el tipo. Y eso en política es un valor a tener en cuenta. Lo fácil es dejarse llevar por la marea de la muchedumbre, alimentarla e intentar situarse en la cresta como adalid de la misma, pero nuestros protagonistas han intentado lo contrario. De ahí su mérito.

miércoles, 12 de octubre de 2016

JOSÉ ANTONIO RODRÍGUEZ, O COMO MANIPULAR A LA BUENA GENTE EN PROVECHO PROPIO



José Antonio Rodríguez, más conocido como el Alcalde de Jun, ha lanzado una campaña de recogida de firmas entre la militancia socialista. Se pretende con esta iniciativa llevar a más de 90.000 firmas para solicitar la convocatoria de un Congreso Extraordinario a la mayor brevedad posible en el PSOE. Una propuesta que muchos calificarán de intachable, sin duda. ¿Pero tiene un fin realmente orgánico?

La Gestora elegida después de la dimisión de Pedro Sánchez tiene la obligación estatutaria de convocar un Congreso Extraordinario a la mayor brevedad posible y, si quisiese, con el apoyo del Comité Federal. Eso sí, solo podría plantearse en lo que determinase el orden del día previsto en la convocatoria del Congreso Extraordinario.

Nuestro sin par Alcalde de Jun está recogiendo firmas para optar a la Convocatoria sumando la mitad más uno de los militantes, tal y como reflejan los estatutos (art. 34.2). Pero está escondiendo cuál va a ser ese orden del día y el lugar de celebración. De hecho está obligado a decirlo al presentar las firmas. ¿Por qué no ha hecho público el orden del día? ¿Esconde alguna intención secreta? O ¿todo esto no es más que una campaña en su favor y en contra de Susana Díaz?

Al ser extraordinario el congreso, obviamente no hay ponencia marco y no se podrá debatir sobre el posicionamiento global e ideológico del partido. Si se pretenden modificar estatutos tendría que adelantarlo el Sr. Rodríguez. Pero su convocatoria nunca, lean bien, nunca podría proponer la elección de una ejecutiva nueva. La utilización del art. 34.2 se refiere a cuestiones excepcionales o concretas, entre las que no cabe la elección de ejecutiva porque esa capacidad reside en la Gestora y el Comité Federal en estos momentos.

¿Cuáles son las prisas? Me temo que esta manipulación que se está efectuando entre la militancia va más allá de la defensa democrática. Está intentando dar un palo a Susana Díaz con la que lleva enfrentado años. Está intentando aprovecharse personalmente de la furia desatada en el PSOE por lo acontecido en las últimas fechas. Porque realmente ese Congreso Extraordinario que intenta convocar no serviría para nada realmente. Estaría bien como reunión de amigos pero poco más.

La Gestora, seguramente, convocará el nuevo Congreso y elección de la secretaría general con todas las garantías que piden la mayoría de militantes con cabeza. Esto es, con su ponencia Marco, sus modificaciones estatutarias, su debate con tranquilidad sobre el estado del partido, sus congresos regionales, etcétera. Lo que pretende el alcalde de Jun es hurtar ese debate de todos y todas con sosiego y seguir en la lucha encarnizada, personal y sin cabeza en beneficio propio.

Yo solicitaría un congreso con asistencia de 2000 afiliados (número máximo permitido) para que el debate no solo sea de los cabeza de delegación, que haya una verdadera defensa de las enmiendas en las comisiones y pleno, que se haga una modificación hacia la democracia y la federalización real del partido en los estatutos, que se hable de ideología y no de personas, o de proyectos generales y no de particularismos. Pero todo eso no aparece en el congreso extraordinario del alcalde de Jun. Solo está en seguir removiendo las vísceras por su enfrentamiento con la secretaria general de Andalucía. Es la rebelión de los cuadros medios (tan caciques o más que los barones) frente a los señores feudales.

Y lo peor de todo es que la buena gente del PSOE está firmando sin saber para qué realmente. Pero como ha ocurrido en otras ocasiones, al final no presentará las firmas necesarias antes de que la Gestora haya convocado un congreso en condiciones y no uno exprés e inútil. Y dirá que la culpa es de los demás.

Y lo peor de todo esto es que esta acción personalista y demagógica está tapando la iniciativa de solicitar una consulta a la militancia para decidir sobre la abstención, las terceras elecciones o lo que sea que ha puesto en marcha Izquierda Socialista. Seguimos en el personalismo y las vísceras y no en lo global y lo ideológico. ¡Partido!

martes, 4 de octubre de 2016

LA OPERA BUFA DEL PSOE



En toda esta historia de batallas internas que llevamos sufriendo en el PSOE desde 2014, al menos, nos han estado metiendo goles a todos desde el minuto uno. Y lo peor es que con esos falsos argumentos, medias verdades e intrigas palaciegas han estado a punto de llevarse por delante el partido, si es que no lo han hecho. Para la militancia y los espectadores (neutrales o no) puede haber sido una batalla ideológica, de tácticas, de maniobras, de lo que mejor hayan entendido ustedes. Pero, realmente, ha sido una ópera bufa o un sainete (con poca gracia), donde cada actor/intérprete nunca ha sido realmente lo que el papel parecía ofrecernos. Lo mejor para entender esta obra en cuatro tiempos y una coda es hacer un repaso cronológico.

(Aviso que lo que viene a continuación está escrito con vehemencia, aunque respetando la veracidad de los hechos, y con la única intención de situar a cada cual en su verdadero contexto escénico. He evitado casi los análisis para no perturbar el contexto y me remito a la coda para ellos)

Movimiento I: Andante

Cuando Rubalcaba dimite tras el mal resultado de las elecciones europeas de 2014, no sabía que estaba destapando la caja de Pandora socialista. No había nadie realmente dispuesto y con cierta autoridad para coger el rumbo de la nave socialista. Madina llevaba tiempo trabajando y preparando su candidatura para a la presidencia del gobierno (aceptaba una bicefalía con su mentor Rubalcaba y realizar una suave transición a la secretaría general); Pérez Tapias estaba en su decanato granadino y presentando su libro sobre federalismo; Pedro Sánchez estaba en su mundo de apparatachik; Susana Díaz acababa de ser nombrada en Andalucía por aquellos que ahora están imputados en los EREs; y la siempre dispuesta Carme Chacón estaba por esos mundos de dios haciendo a saber qué. Es decir, pilló a todo el mundo con el pie cambiado.

Aún así, tres aventureros decidieron dar el paso de aspirar a la secretaría general, aunque Madina insistió, de forma alegal, que fuese mediante primarias y no de la forma tradicional. Quería saltarse el contar soldados y comprar voluntades y salir aupado por la propia militancia. Pero recuerden que fue Madina quién insistió hasta la extenuación que fuese 1 militante, 1 voto. Hubo, por tanto primarias, y en ellas los rubalcabistas apoyaron a Madina (Fernández Vara incluído) y los demás a Pedro Sánchez porque veían en el vasco a un candidato muy autónomo y con autoridad. Pérez Tapias era el apóstrofe a todo ello, resucitando un sentido y ánimo de izquierdas que se creía perdido en el PSOE. Los madinistas intentaron que ese ala izquierda no pasase el corte de los avales, pero los sanchistas, analizando que les beneficiaba electoralmente, hicieron oídos sordos y validaron los avales.

Llegaron las elecciones primarias y la derecha del PSOE venció con su candidato. ¡Ojo, la derecha del partido! Creyeron, los que apoyaban a Sánchez, que el electo sería mucho más razonable y abierto a las sugerencia que Madina. Vamos más maleable. El Ibex35 ya había colocado con un sueldo de lujo a la esposa de Madina y ahora tenían a un candidato... guapo. En el congreso ratificador hubo reparto equitativo para todos y comenzaba un nuevo tiempo de, se presumía, felicidad para todos. Había triunfado la democracia, se decían para sí con la boca pequeña, y ahora tocaba comenzar la reconquista del poder.

Realmente unos y otros habían puesto la piedra del mal que luego les llevaría a la situación actual. Por parecer más demócratas que Pericles, habían inyectado el virus de la legitimidad, del autoritarismo y de la bronca en el interior del PSOE.

Movimiento II, Allegro ma non troppo.

Comenzó el segundo movimiento con la preparación de las primarias a candidatos y candidatas a las elecciones autonómicas y municipales. Salvo alguna bronca típica entre rivales, todo discurría con relativa normalidad y la ejecutiva, salvo en La Rioja y alguna parte de Galicia (en la que seguían las órdenes y deseos de Pepe Blanco, padre político de Sánchez), no intervino ni en favor, ni en contra de nadie y, aún menos, contra los dirigentes regionales.

Los únicos que daban la nota eran los miembros de Izquierda Socialista, los cuales pasaron su propio calvario por la cabezonería de algunos en no dar un paso a un lado (Vicent Garcés) y las intenciones de los históricos (especialmente los de Madrid) de cargarse a Beatriz Talegón (parte por envidia de su presencia mediática, parte por la ambición desmedida que manifestaba). Por tanto, quedaba un partido con Madina en los cuarteles de invierno y una izquierda muerta por incapacidad propia para articular nada que fuesen los egos y la nomenklatura (y siguen en lo mismo, por cierto). El camino quedaba expedito para Sánchez. Y bien que lo aprovechó.

Cuando todo parecía calmado dentro del PSOE, Sánchez, viendo que las encuestas no repuntaban y que él no calaba entre la población, frente al arrollador nuevo viento de Podemos y C's (obvio pues él era la reencarnación de la derecha del partido), y que se veía incapaz de ofrecer un nuevo discurso, decidió dar un golpe de mano y atizar donde creía contar con mayor apoyo de la militancia, Madrid. Decidió cargarse a Tomás Gómez por unas supuestas irregularidades en el contrato del tranvía de Parla. Se apoyaba en unas supuestas filtraciones del diario El País en las que se afirmaba que llegaría pronto la imputación. Así que decidió disolver la federación madrileña e imponer un candidato y nuevas listas. Que Gómez es un gestor pésimo, sí, pero eso no es óbice para utilizar una prerrogativa, para la que no contó con el Comité Federal, y hacer tal estropicio. Antonio M. Carmona se salvó por los pelos al carecer de candidato aceptable, aunque caería más adelante.

Sánchez utilizó su poder para dar un golpe de estado de Madrid y pasarse la democracia y las preferencias de la militancia por el forro del sombrero. Con esta actuación mandó un recado claro, aunque equivocado a mi modo de ver, sobre quién era el detentador del poder en el PSOE. Los jefes/dirigentes inseguros siempre recurren a este tipo de decisiones autoritarias para refrendarse frente al grupo. En la sociología de los grupos pequeños se ha estudiado en los clanes mafiosos, sectas y pandillas callejeras, cómo aquellos que carecen de auctoritas (por su saber, personalidad, actuaciones destacadas...) recurren a la crueldad y la violencia como punto de inicio de su poder en el grupo. Algunos solo recurren a una vez y otros, siguiendo el ejemplo de los homínidos (vean El nacimiento del Planeta de los simios para observar lo que estoy explicando), hacen de la potestas la base de su mandato.

Las elecciones pasaron y el batacazo fue tremendo. En muchas grandes ciudades se pasó a tercera o cuarta fuerza, pero la proporcionalidad sirvió para salvar la cara mediante acuerdos. Curiosamente aquellos barones que sí tienen auctoritas en sus territorios fueron los mejor parados (Extremadura, Aragón, Asturias, Castilla La Mancha...), pero el golpe fue terrible. La diosa fortuna quiso que, más preocupados por sus acuerdos, las baronías no criticasen en exceso a Sánchez en el comité federal. Hubo algún aviso por parte de Madina (considerado un renconroso), de lo que quedaba de IS y poco más. Esto lo interpretó Sánchez como una victoria de sus tesis y su modo de obrar y decidió convocar primarias para candidato a La Moncloa, sabiendo que nadie podría presentarse en su contra (Susana Díaz estaba a punto de dar a luz). No hubo candidatura alternativa y nadie pudo votar (es lo que tienen las primarias centralistas, oligárquicas y plebiscitarias). Comenzaba la disputa por ganar la elecciones.

Movimiento III: Adagio.

Las elecciones de diciembre de 2015 se presentaban como el momento cumbre o el camino al fracaso de Pedro Sánchez. Ya iba mostrando su prepotencia al hacer la campaña donde obviaba, bastante, a las baronías y centraba todo en su persona. Hubo jaleo al trastocar las listas a su antojo, en especial (¡qué fijación!) en Madrid, donde colocó a Irene Lozano (ex UPyD), la cual había insultado gravemente en el pasado reciente a los socialistas; a Zaida Cantera (ex-comandante de las FAS) y que se ha mostrado como una currante; y humilló a Madina al colocarle en una posición muy atrasada. Pero es que además, si se descuida un poco no pone a ningún candidato del propio partido madrileño. Esto no gustó en el seno del partido, pero por disciplina (mal entendida) se tragó. Y eso que numerosos barones y personas afines a Sánchez le insistieron en que no hiciese sangre a un compañero, bien visto en la sociedad, como Madina. Pero no hizo caso a nadie, pese a haber obtenido el apoyo Madina del 80% de las agrupaciones madrileñas. Quería evitar a un contrincante en el propio grupo parlamentario por si iban mal las cosas. Típico de las personas autoritarias, rodearse de los fieles e incapaces.

Su campaña fue un desastre postulándose como el "hombre del verdadero cambio" frente a Rivera e Iglesias y como el honrado frente a Rajoy. Dijo reiteradamente que no pactaría ni con el PP, ni con populistas, ni con aquellos que querían dividir España. Por favor, recuerden estas promesas. No ganó ninguno de los dos debates. En el debate a cuatro se quedó pálido cuando le insistieron que explicase su modelo federal y no supo, algo que también preguntó Rajoy días después en el debate a dos. Durante toda la campaña se le vio ir a remolque del PP y de Podemos y con un gesto adusto y de cabreo permanente. Un desastre de campaña.

Llegó el día de las votaciones y el PSOE bajó hasta los 90 diputados y perdiendo casi un 10% del voto. Siendo esto malo para un partido de gobierno como es el PSOE, a Sánchez no se le ocurrió otra cosa que manifestar la misma noche electoral que se estaba ante unos resultados históricos. Y no por malos precisamente sino todo lo contrario. Pero en su cabeza ya estaba desdecirse de lo dicho en campaña y mandar sus promesas al garete traicionando al electorado socialista. Ya pensaba en gobernar junto al PP naranja y esperando el apoyo de los "populistas". Y para ello no se le ocurrió otra cosa que pedir carta blanca al partido con el único fin de llegar al gobierno. Ahora no se recordará por la vorágine de las fiestas navideñas, pero así fue.

Le daba igual haber obtenido los peores resultados de la democracia, haber caído a cuarta fuerza en Madrid (su propia papeleta), él se sentía triunfante porque la suma de todos contra Rajoy daba y pedía carta blanca. Luego se vería que esa suma no daba realmente. Solo le quedaba salvar la cara ante el Comité Federal, que se intuía iba a ser muy crítico y le podría pedir la cabeza. Al pedir la carta blanca hizo que las baronías le dijesen que no todo valía para ser presidente del gobierno. Por ese motivo convocó el viernes al consejo territorial y negoció una serie de líneas rojas con los dirigentes territoriales. Ni con PP, ni con independentistas. Al fin y al cabo casi lo que se había prometido al electorado. Por lo que los barones salieron contentos de la reunión y aprobaron el día siguiente el documento. Así pues fue él quien estableció las líneas rojas que tanto ha cacareado. El ansia viva por ser presidente del gobierno le podía.

Como recordarán, una vez el cobarde Rajoy declinó la investidura, Sánchez aceptó probar fortuna... para ir corriendo a los brazos de aquellos con los que más a gusto se encuentra, Ciudadanos (el PP naranja, el centro liberal, o el calificativo que deseen). Negoció en menos de una semana 250 propuestas que tuvieron críticas en el seno del partido. Recuerden los nombres para más adelante. Susana Díaz, Javier Fernández, Eduardo Madina e IS no estaban de acuerdo con gran parte de los puntos alcanzados. Y como veía que le podrían tumbar el acuerdo en el Comité Federal, sacó el plebiscito de la militancia para escapar. Otra vez utilizando a los de abajo en su pelea oligárquica. Evitó el debate (algo muy de su gusto porque no da para más) y realizó una pregunta oscura, incidiendo en que había que apoyarla porque le daría el gobierno al PSOE y a él. La disciplina volvió a actuar y sacó adelante la propuesta con un 80% del 50% de la militancia. Por vez primera dijo "o yo, o el caos".

El debate de investidura le pasó por encima como un panzer alemán y quedó malparado frente a sus otros contendientes. Rajoy le barrió. Rivera defendió mejor que Sánchez la investidura. E Iglesias le sacó de sus casillas pero sin capacidad de reacción. Cuando le achacó la cal viva Sánchez ni defendió al partido, ni a González. Eso olió a cuerno quemado dentro de la militancia (porque esas cosas duelen) y tuvo que salir al siguiente día a pedir perdón.

Para las siguientes elecciones volvió a demostrar su cariz democrático convocando primarias un sábado para entregar avales al viernes siguiente. Ni el aparato del partido casi pudo lograrlas. Según me han contado se validaron las duplicadas en papel y electrónicas, y aumentó el voto electrónico extrañamente los dos últimos días para obtener las 15.000 necesarias. En vez de aceptar, por la premura de tiempo, una confirmación de su candidatura, por la excepcionalidad del caso, del Comité Federal, el cual le podría haber dicho que no, utilizó un mecanismo democrático pero saltándose las reglas del juego. Vamos todo muy autoritario.

Movimiento IV: Vivace ad libitum.

Se celebraron las elecciones del 26-J con el resultado que todos conocen. Otra bajada del PSOE hasta los 85 escaños. Las cuentas en el hemiciclo seguían sin salir, pero el discurso de Sánchez esa noche fue la gota que colmó el vaso de la paciencia de muchas y muchos en el PSOE. Su alegría se concretaba en que seguían siendo la fuerza más grande "de la oposición", que habían vencido ¡a las encuestas! y para más inri apareció con toda su tropa de fieles para un discurso sin ningún atisbo de autocrítica. hasta en Podemos habían admitido la derrota y el golpe que suponía. Pero el señor Sánchez nos mostraba una realidad paralela.

Insistía en la posibilidad de un gobierno del cambio, pero si antes no había sido posible un acuerdo C's-PSOE-Podemos ¿por qué iba a ser posible ahora? Tres posibilidades cabían para Sánchez: abstención pactada y draconiana; hacerse fuerte en el bunker de Ferraz; o dimitir. Eligió la segunda esperando forzar la situación y conseguir un acuerdo de gobierno. Pero ante todo, quería ver perder a Rajoy una sesión de investidura para no quedar él como el único en la historia que había pasado por ese trance. Su ego por encima de todo.

En el Comité Federal posterior, las baronías y los representantes de la militancia esperaban algún gesto por parte de Sánchez, bien mediante la apertura del debate, bien mediante una dimisión. Todo lo contrario, expuso en su discurso (que hasta en la sal de prensa sorprendió a mal) la posibilidad de gobernar y marcar una época de cambio y regeneración (recordemos que el PP tiene mayoría en el Senado y bloquearía cualquier cambio constitucional), que las cosas no habían salido tan mal porque seguían siendo segunda fuerza y que el PSOE estaba ante una oportunidad histórica. Ni un solo párrafo a la derrota, la asunción de responsabilidades, o una propuesta real de futuro. Él en su mundo.

Las críticas vinieron de todos los sectores, menos sus corifeos. Le pidieron reflexionar y abrir un debate otro día para ver qué se hacía. Pero no quiso escuchar a las baronías y, para dejarles contentos, les dijo que él respetaría las líneas rojas fijadas en Comité Federal del 28 de diciembre. Emiliano García Page salió pálido (literalmente) y el resto de críticos ponían unas caras de no entender nada. Sánchez se bunkerizó en Ferraz y puso en marcha la táctica de autolegitimarse, de radicalización del discurso y de ataque a los dirigentes regionales. Porque al igual que me llegó a mi la información, le debió llegar a él que los críticos iban a destituirle al primer Comité Federal que convocase.

Se fue un mes de vacaciones pero antes engañó a propios y extraños. Les prometió que votaría no en la primera investidura pero que se abstendría en la segunda con condiciones. Se lo dijo a Mariano Rajoy, a Felipe González, a Albert Rivera y a algunos dirigentes regionales. Por ese motivo estuvieron callados hasta que vieron que en la segunda votación el No era repetido.

En ese momento Fernández Vara, que se sentía engañado, pidió abrir el debate en el Comité Federal. Sánchez que sabía que se lo podrían cargar, prefirió esperar hasta después de las Gallegas y Vascas, pero lanzando ataques durísimos a Vara por medio de terceras personas. Este estalló y salieron todos los dirigentes a defenderle, como era de esperar. Ya había obtenido excusas perfectas Sánchez para mantenerse en el poder, pasase lo que pasase en las elecciones. Las cuales fueron otra derrota. Eso sí, antes de las elecciones, el jueves anterior a la votación para ser más concretos, César Luena filtró que ya había una acuerdo con Podemos y los catalanes para investir a Sánchez como presidente. Un bulo que fue rápidamente desmontado por los periodistas que cubren la información del PSOE. Porque fueron tan estúpidos que pasaron el bulo a quien no debían.

Pasadas las elecciones, Sánchez no solo no dimitió sino que intentó dar un autogolpe de estado en el PSOE. Tras llamar sulbalternos a los dirigentes regionales (escuchen su rueda de prensa del lunes) quitándoles toda legitimidad, convocó, nuevamente, unas primarias exprés (a realizar en menos de un mes) y un congreso ad hoc a su causa. Esgrimió que él estaba legitimado por la militancia y que para abrir el debate, nada mejor que lo debatiesen quienes le legitimaban a él. Yo, yo, yo, yo... egocentrismo puro y duro. Los críticos reaccionaron y ya saben todos lo que ha pasado. Bronca, bochorno, peleas, puñaladas y dimisión de Pedro Sánchez. El viernes antes de la bronca, cabe recordar, que Luena y Óscar López estuvieron llamando por teléfono a los miembros del Comité Federal para saber con cuántos soldados contaban. Al ver que eran insuficientes, decidieron que Sánchez diese una rueda de prensa exprés y de forma maniquea volviese al "Yo o el caos". Esta vez ganó el caos.

Coda.

Con el relato cronológico, matizado cuando era preciso, pretendo, primero, contextualizar la actuación de Sánchez; segundo, ver que las bases han importado poco en este período; y, tercero, observar que las legitimidades y las culpas están repartidas entre todos. Sin duda Sánchez y sus corifeos son los mayores culpables por enrocarse, bunkerizarse y fisurar como nunca al partido por un anhelo personal. Pero las baronías no quedan exentas de culpa por no haber actuado antes y no haber sido claros. Aquí van algunas conclusiones.

1.) Pedro Sánchez entiende que su legitimidad de las bases (recordemos que solo le voto el 33% real de la militancia) es una carta banca para actuar. Según su punto de vista, puramente bonapartista, la unión de su persona y la masa le legitima para actuar a su libre albedrío hasta el siguiente congreso. Y si tiene dudas, con realizar una consulta sin debate y sin oposición, y de modo plebiscitario (o me hacéis caso o me voy), es suficiente para ser democrático. Como él mismo afirmó el lunes 26 de septiembre, el partido debe, después de las primarias, estar unido y ser totalmente fiel a su secretario general. Esto es, una vez elegido no hay contrapoder democrático a su voluntad. Y lo increíble es que hay personas que, bajo el febril entusiasmo para-democrático, le compra el cuento. ¡¡Pero si os está vendiendo una dictadura unipersonal!!

2.) Sánchez y sus corifeos manifestaban que, puesto que él había sido por la militancia, debía ser la militancia la que le quitase. Esto es hacer trampas en el solitario porque en los estatutos no hay ninguna regla que dictamine cómo hacer eso. Y claro, mediante primarias es engañar porque no es que te quiten, sino que confían en otra persona que no eres tú. Y si no hubiese habido la obligación de convocar congreso ¿durante cuatro años qué primarias o mecanismo podría utilizar la militancia para quitarle? Ninguno. Pero es más. Salvo en las primarias donde fue elegido secretario general, las demás han sido subvirtiendo el propio reglamento de primarias e imposibilitando la presentación de alternativas. Están diseñadas de tal forma que o bien eres parte de la oligarquía del partido, o bien no te puedes presentar. Realmente, con esta defensa de las bases ¿dónde quedan las bases? En su casa esperando a que las llamen a votar cada cuatro años. Eso no es democracia participativa sino bonapartismo.

3.) Si Sánchez tiene una legitimidad de origen, que no de acto cuidado, las baronías tienen la misma legitimidad que él. Todos han ganado elecciones primarias y/o congresos para ser lo que son. Es más, muchos de ellos tienen la legitimidad de acto porque han ganado elecciones y él no. Así que tan legitimados para hablar y actuar dentro del partido están.

4.) El Comité Federal es el Parlamento de los socialistas elegido en el Congreso Federal por los militantes allí representados y por los Congresos Regionales de la misma forma y manera. No les han votado unos señores que pasaban por allí, ni el Ibex35, sino militantes. Y como Parlamento tiene el poder de contrapeso a las decisiones de la Ejecutiva y el secretario general. La división de poderes, ese producto tan necesario y que se reclama para el Estado como democrático, parece que no lo es tanto dentro del PSOE según los sanchistas. Lo que es sospechoso de poco democrático pues desligitiman al poder legislativo socialista.

5.) La democracia y las opiniones de las bases poco le han importado a Sánchez, como hemos visto, durante este período. Vimos como las opiniones de los militantes de Madrid fueron disueltas, o las de La Rioja, o las purgas de listas. Sánchez ha hecho y deshecho a su antojo cuando ha querido, teniendo un comportamiento más autoritario que democrático.

6.) Los barones son culpables de no haber sido claros por no parecer los malos (lo han acabado pareciendo) y pensar más en ellos que en el partido. Si querían una abstención, por cuestiones financieras de sus comunidades autónomas y ayuntamientos, tendrían que haberlo dicho así de claro. Una postura racional puede ser perfectamente comprensible para la militancia y la ciudadanía, aunque no la compartan. Si explican que se pueden perder, con dato, inversiones, proyectos sociales, etc., el común posiblemente se resigne. Pero han hurtado ese debate claro y conciso. Es más, ellos no abrieron la posibilidad del debate cediendo a los deseos de Sánchez. Con un tercio de los miembros podían haber convocado un Comité extraordinario para eso. Es cierto que Sánchez les engañó regalándoles los oídos, pero que hubiesen sido valientes. Así se habrían ahorrado este espectáculo lamentable.

7.) Sánchez ha jugado con la ilusión y esperanza de la militancia y la ciudadanía de izquierdas, al insinuar unos acuerdo que nunca ha tenido cerca de la mano. Si él hubiese querido, lo hubiese cerrado en la anterior legislatura. O lo hubiese cerrado en julio y haber esperado a la investidura para anunciarlo. Pero no, todo era mentira y juegos de manos para engañar a buenas gentes que confiaban en él. Aunque radicalice sus palabras, él es el verdadero representante de la derecha del partido socialista y del Ibex35. Recuerden que proviene de los balbases (los del tamayazo) y de la cuadra de Pepe Blanco. ha utilizado el No es No para ganarse de manera torticera a la militancia. Pero le ha salido mal.

8.) Tampoco los barones tienen unos ánimos democráticos mayores. Están deseoso de acabar con las primarias para las secretarías generales (invento de Rubalcaba e imposición de Madina) y que todo se resuelva en los Congresos. Porque allí se cuentan soldados y se pueden comprar voluntades con mayor facilidad. Y, además, su modelo de partido es completamente feudal y de vasallaje. Quieren unas federaciones fuertes, rendidas al señor de turno y un partido con un primus inter pares de secretario general. Un igual al que dirigir si hace falta.

9.) Si el debate ahora en el PSOE es debatir entre el bonapartismo del secretario general y el feudalismo de los barones, lo mejor que se puede hacer es cerrar el chiringuito o volver a los antiguos estatutos pre-Zapatitos. No había primarias, pero mandatabas a unos delegados, podías presentar listas alternativas a todo y para todo y, curioso, podías presentar una alternativa al secretario general sin avales, solo con el expreso deseo. No solo están acabando con la ideología socialista, sino que están masacrando la esencia del propio partido por personalismos. Además de personas que, en su mayor parte, no han trabajado fuera del partido y sus alrededores. Sospechen de primarias y demás elementos oligárquicos que vengan a imponerles. Por magnitud no hay posibilidad de democracia directa con debate y diálogo. 

PS. Verán que pongo una foto reciente al principio y otra más antigua al final. En la actual solo hay personas que viven de la política, en la segunda hay políticos. Y en ambas ocasiones había una gran crisis en el partido.



lunes, 26 de septiembre de 2016

SÁNCHEZ Y LUENA ENTRAN EN BARRENA



La batalla por el poder dentro del PSOE estaba lanzada después de los malos resultados del 26 de junio y, especialmente, por la respuesta que ofreció Pedro Sánchez tanto la noche electoral como en el comité federal posterior. Había entrado en un impasse, tan solo alterado, mínimamente, por alguna declaración suelta de dirigente menor o alguna boutade de la propia ejecutiva. ¿Había reuniones y filtraciones? Sí. ¿Que todos sabíamos que iba a caer Sánchez? También. Pero, por mor de cierto sentido de la responsabilidad política, se dejaba hacer a quien correspondía (Rajoy). 

En esto, Sánchez volvió de las eternas vacaciones en plan soberbio (y no lo digo por el No es No) atacando a todo aquel que discrepase de él. Una vez pasada la fallida investidura del presidente plasmagórico (Sánchez no quedaba como el único en palmar una investidura y su ego quedaba a salvo), algunos barones reclamaron un debate serio. Y aquí es donde la soberbia del secretario general socialista estalló y se lanzó a un ataque contra los suyos. Como los malos boxeadores que, cuando se ven acorralados y al borde del KO, lanzan golpes "tipo molinillo" para defenderse y ver si enganchan un golpe certero, Sánchez ha convocado primarias y congreso federal.

En vez de tener la dignidad de dimitir, tras otra noche histórica de derrotas electorales, se lanza al ataque molinillo junto a su secuaz Luena y los pelotas de la ejecutiva que aún le quedan (¡Ay madre, lo que cuesta dejar un sillón y trabajar!). Para poder entender que esto no es más que un intento de salvar tan solo su "culo" y en nada piensan en el partido, contextualicemos.

Primero, la Comisión Permanente de la Ejecutiva Federal no tiene capacidad de convocar nada. Es más, debe ser la Ejecutiva Federal completa la que proponga al Comité Federal la convocatoria y el calendario. Por tanto, ni Sánchez, ni Luena están legitimados para convocar nada, ni para proponer nada sin aceptación de la Ejecutiva.

Segundo, solo el Comité Federal tiene capacidad de convocatoria del Congreso federal y del Calendario de Primarias. Así que por mucho que quieran Sánchez y Luena, las fechas propuestas ilegítimamente, pueden ser removidas por el CF. Algo que, me da en la nariz, que hará el mismo 1 de octubre. Pero las fechas propuestas sí son parte del análisis que desarrollaré a continuación.

Y tercero, en espera de que los resultados electorales fuesen dignos lanzaron el bulo entre los medios de comunicación de que el pacto de izquierdas estaba ya hecho (incluso con el apoyo de ERC). Ni les ha servido para subir voto en gallegas y vascas (una de sus pretensiones), ni les ha servido para que pidan su cabeza a voces desde las distintas federaciones. Han mareado la perdiz para salvar su cara solamente. Y más si tenemos en cuenta que hoy mismo Podemos de Castilla La Mancha ha roto, con altavoces enormes, su pacto con el PSOE CLM.

¿Por qué digo que entran en barrena? Porque todo esto no es en favor de la democracia interna, ni en favor de la militancia (como ahora veremos), tan solo es para tener munición contra los dirigentes regionales que, ya, se han rebelado contra ellos. Quieren seguir en el poder a toda costa sin importarles el propio partido. Si con todo esto lograsen sacar 20 escaños (los suyos) ellos y ellas serían felices. Lo que pase fuera de su mundo les da igual.

Pero no solo eso, las propuestas de primarias y congreso son de una gravísima irresponsabilidad política. En primer lugar, porque el país se encuentra en una situación de interinidad que no quedará resuelta hasta que algún candidato obtenga la investidura o pasen las terceras elecciones (y aún así habría que ver). Ponen al partido contra la situación política actual. Y en segundo lugar, porque ellos mismos rompen su propio discurso de la formación de un gobierno de cambio. Si estás seguro de lograrlo no convocas primarias porque podría suceder que lograses el pacto y a la vez perdieses las primarias. Si yo tuviese el convencimiento de que eso es lo necesario no convocaría nada. Esperaría hasta lograr el acuerdo del cambio. Por tanto, al convocar primarias doy a entender que ni gobierno del cambio, ni nada por el estilo es lo que está en mi pensamiento.

Nunca han tenido intención de formar gobierno por la izquierda como queda demostrado, y sí solo salvarse ellos mismos al precio que sea. Incluso destruyendo al propio partido si hiciese falta. Las personas que militan en el PSOE saben de sobra que desde hace años no hay renovación de ideas, de estructuras o de familias. Es más, son plenamente conscientes de la anomía en que se encuentra el partido. Y estas acciones solo redundan en ello. Las baronías no es que estén libres de pecado, también son parte del problema, pero no están al frente del PSOE federal. Por tanto, la ejecutiva ha descubierto sus cartas y ha desligitimado su propio discurso al proponer unas fechas que se solapan con posibles pactos (que no quieren ni han querido Sánchez y sus amigos).

Pero es que además las fechas son imposibles si nos atenemos a los reglamentos internos (lo que da que pensar que carecen del sentido del cálculo temporal, al menos). Quieren primarias el 23 de octubre, bien. Y según el reglamento existen quince días para la recogida de avales y quince días para la campaña electoral, al ser unas primarias ordinarias (y este dato es importante). Por tanto, aunque el comité federal las aprobase el mismo día uno, ¿las primarias se celebrarían el día? 1 de noviembre. O ¿es que piensan saltarse los estatutos, otra vez, para asegurarse ellos el poder? Eso están intentando, pero vamos, lo indignante es que piensen que los militantes del PSOE son estúpidos y no saben ni los estatutos ni contar. Es más, la fecha del 23 está situada para presionar con negociaciones falsas y posibles investiduras.

Vayamos con las fechas del Congreso Federal que desean para los días 1 y 2 de diciembre. Si el Comité Federal aceptase la convocatoria de Congreso, la Ejecutiva Federal debería presentar, al menos con una semana de antelación la Ponencia Marco para el debate y enmienda de la misma. Luena debería presentarla con el visto bueno del nuevo Secretario General como poco el 1 de noviembre. Al siguiente fin de semana, por tanto, serían los debates y elecciones de delegados en las agrupaciones locales. Al siguiente, los Congresos Provinciales. Y al siguiente los regionales. ¿En qué fechas se convocarían los regionales? El 1 y 2 de diciembre curiosamente. Así que el Congreso Federal solo podría hacerse el 8 y 9 de diciembre en pleno puente y en plena campaña electoral. Vamos la O con un canuto.

Pero imaginemos el escenario de que se aprueben esas fechas y se inserten a cascoporro. En ese caso, se estaría imposibilitando a la militancia el ejercer su derecho de sufragio activo y se le engañaría en el pasivo. Me explico. Se impediría que alguien, como sucedió con Pérez Tapias, fuera de los círculos de poder se presentase. Y, además, se impediría el debate real sobre la situación del partido, del país y de las necesarias reformas democratizadoras que necesita el PSOE para no estar en manos de unos pocos y menos de las ejecutivas de todos los niveles. Se impediría, por tanto, el mínimo sentido democrático que se espera.

¿Qué haría yo? Cargarme a Sánchez en el próximo Comité Federal. Nombrar una gestora que negociase con Rajoy una abstención a cambio de la transformación de estas Cortes en Constituyentes en el plazo máximo de dos años. Algunos dirán, con razón, que es darle el poder a la derecha. Sí, es cierto. Pero no deja de ser menos cierto que sería un gobierno en minoría (sin poder legislar casi nada) y temporal hasta la reforma de la Constitución. En este período daría tiempo al PSOE, y creo que a Podemos también, para enterrar las cuitas internas y renovarse personal, estructural e ideológicamente para poder ser una alternativa de cambio real para la sociedad.

Además, con la reforma constitucional cambiaría el sistema electoral, se podría hacer un encaje territorial confederal, se establecerían con racionalidad las competencias estatales, regionales y locales y se podrían consagrar ciertos derechos constitucionalmente. Tal y como está el Parlamento compuesto ahora sería una Constitución de amplio consenso, que es lo ideal. Y en las siguientes elecciones, y un nuevo sistema electoral, las cosas serían radicalmente distintas. No digo que favorables a unos y otros, sino distintas. Item más, durante los debates constitucionales se permitiría a la ciudadanía ver las propuestas reales de los políticos y ello ayudaría a mejorar la cultura política.

Pero lo que pretende ahora Sánchez y sus corifeos no. Es más, deberían mandarlos a su casa y a un trabajo en la vida normal a todos y todas por un laaaaargo período. 

PS. ¿Se atrevería Rajoy a negociar la abstención o también es postureo? Si lo segundo, la táctica daría al PSOE un millón de votos así sin más.

jueves, 22 de septiembre de 2016

EL QUE SE MUEVE NO SALE EN LA FOTO



Esta frase que se le adjudica a Alfonso Guerra bien podrían aplicársela la Ejecutiva Federal y las baronías del PSOE. Todos se mueven para salir en la foto e igual todos se quedan sin aparecer.

El problema que atenaza al PSOE no es tanto con quién pactar, sino de falta de programa ideológico y de estructura esclerotizada por unos estatutos que Rodríguez Zapatero impuso para salvaguardarse. Si a eso le añadimos unas falsas primarias, impuestas para el secretario general sin estar en los estatutos y reglamentadas, pues tenemos la casa sin barrer.

En esta batalla se están diciendo cosas de un lado y de otro, bien directamente como Guillermo Fernández Vara, bien mediante la miríada de trolls y pelotas de turno. Pero todo son falsedades o medias verdades como vamos a ver.

En primer lugar, los sanchistas afirman que el secretario general fue elegido por la mayoría de los militantes del PSOE. Falso. Como candidato no fue elegido por nadie ni para diciembre, ni para junio. Un reglamento oligárquico y la escasez de tiempo impidieron a otras opciones presentarse. Ahora bien si lo que quieren decir es que fue elegido secretario general con mayoría, también mienten (aunque con menor intensidad). Pedro Sánchez, al que algunos querrían apodar como el breve, fue votado por el 48,63% de un 66% de participación de la militancia. Por tanto, tiene el apoyo de 32, 09% de la militancia socialista. Vamos ni un tercio de apoyo real. Y si a eso le sumas que quienes le apoyaron haciendo presión ya no le apoyan... calculen ustedes cuánta gente le apoya en estos momentos.

Otra mentira, esta utilizada por sanchistas y baronías. Según unos, el secretario general no puede apoyar un gobierno del PP porque el acuerdo del Comité Federal del 28 de diciembre lo impide. A su vez, las baronías, acogiéndose a ese mismo acuerdo, establecen que no se puede hacer un gobierno frankenstein. Pues ese acuerdo no tiene validez alguna. He discutido con miembros de la ejecutiva y algún enteradillo esta cuestión y, en cuanto les he ejemplificado el asunto, se han callado todos.

El acuerdo del 28-D tiene la validez de todos los acuerdos electorales del Comité Federal, las siguientes elecciones. ¿Ha habido siguientes elecciones? Sí. Por tanto el acuerdo no tiene validez y Pedro Sánchez podría negociar a derecha y a izquierda. Y me dirán, como me han dicho, es que las elecciones han sido muy juntas. ¿Y? No dejan de ser elecciones. Es más, si las resoluciones del Comité Federal tuviesen validez in aeternum, se podría reclamar salir de la OTAN, por ejemplo. En suma, mienten adrede porque les sirve de argumento contra el otro.

¿Estamos ante una batalla ideológica? No. Los sanchistas venden que el honor del socialismo patrio es lo que está en juego y por tanto No es No es una apuesta ética. Y ¿votar el cambio del artículo 135 junto al PP qué es? Haber establecido una ley de vivienda que impedía la dación en pago como antes, como hizo el gobierno de Rodríguez ¿no es hacer el juego de la derecha? Afirmar que las clases sociales se determinan según el consumo, como afirman los economistas de cabecera de la ejecutiva, ¿no es conservador o capitalista? Ni uno de los miembros de la ejecutiva actual protesto frente a estas situaciones (incluso alguno las apoyó). Lo que intentan es salvarse ellos mismos, nada más.

Las baronías defienden que, de haber abstención técnica (aunque entre ellos no se ponen muy de acuerdo), es en favor de la patria y el peligro secesionista. También parece una buena postura, pero.... Siempre hay peros. ¿Ximo Puig no está continuando con la política lingüística y segregacionista del PP, que es la misma de los nacionalistas catalanes? ¿No ha decretado Lambán que en Aragón se adopte como lengua co-oficial el catalán? ¿Esto qué es? Hacer lo mismo que los nacionalistas, eso sí sin pedir la independencia, de momento.

Los otros barones, que están en coalición con Podemos y sus quince mil siglas, desean abstenerse no por un sentido patrio (que lo podría entender), sino por mandar a la mierda a Podemos y que les garanticen C's y PP su poder. ¿Que en muchas cosas tienen razón al no querer el apoyo de Podemos? Sí. ¿Que les gustaría más otro apoyo distinto? También. Por tanto, ni los unos miran por la ideología, ni los otros por la patria (concepto que además creo que ignoran su significado).

Entonces, ¿qué hacer? A día de hoy: cargarse a Pedro Sánchez (que más que el breve ha sido el cruel); convocar congreso ordinario y cambiar todas las baronías; refundar ideológicamente el PSOE; y sobre el gobierno, que se negocie lo que se negocie pero sin concultar a la militancia. Y ¿por qué no? Porque es poner a pelear de manera cainita, otra vez, a personas que no tienen culpa de nada; porque cuando se elige a alguien para un cargo dirigente es para que tome decisiones y asuma las consecuencias de ello (para bien o para mal); y porque el plebiscito sin debate abierto es más propio de una dictadura que de una democracia. Por tanto, si hay abstención o gobierno frankenstein que sea con nombres y apellidos claritos.

PS. Por cierto, la frase de Alfonso Guerra era quien pase la línea está fuera. Pepote Rodríguez de la Borbolla le preguntó ¿dónde está la línea para no pasarla? Y Guerra contestó, no se, la línea se mueve.