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martes, 11 de octubre de 2016

¿CÓMO HUBIESE SIDO UN GOBIERNO ALTERNATIVO? POLÍTICA FICCIÓN CRÍTICA



En el Huffington Post de hoy, 11 de octubre, Gonzalo Velasco, filósofo de la Universidad Camilo José Cela (por tanto ex-compañero de Pedro Sánchez), nos ha dibujado una prospección de lo que podía haber sido y significado la formación de un gobierno alternativo o frankestein para el PSOE (PSOE: lo que podría haber sido y ya no será). Observo que su componente filosófico parece no ser el positivismo y se decanta por la especulación y el deber ser. Digo esto porque parte de supuestos no insertados en la realidad que hemos venido observando. Lógicamente, como politólogo que soy, parto de la realidad de la complejidad política y social para analizar y teorizar. Desde mi punto de vista el análisis de Velasco está más cercano a la Utopía de Tomás Moro o al idealismo alemán que al análisis de los datos que manejamos. Datos muchas veces subjetivos, porque trabajamos con seres humanos y la subjetividad es parte de los mismos, pero datos cuando menos razonables.

Dentro de las subjetividades comienza Velasco, en su análisis parasociológico, introduciendo que el acuerdo con todos esos grupos políticos permitiría al PSOE un mejor anclaje regional y salir de sus caladeros de votos habituales. Visto así parece hasta lógico, pero debemos ver cómo lo dice él: "Aceptar la especificidad e igual dignidad de los sujetos políticos de estos territorios les habría permitido volver a entrar en liza por la confianza de gallegos, vascos y catalanes, imprescindibles para salir airosos a escala nacional". Según nuestro filósofo el PSOE jamás ha reconocido la especificidad de estos partidos, algo que la historia demuestra falso. Que yo recuerde el PSOE ha gobernado junto al BNG en Galicia, junto al PNV en Euskadi y junto a ERC en Cataluña. ¿Qué mayor reconocimiento les podría dar? El problema actual con Las Mareas y ERC es que solicitan un referéndum de independencia en el mejor de los casos, cuando no salirse directamente del Estado español. Y eso choca con el patriotismo constitucional que defiende el PSOE. El socialismo patrio no ha virado hacia el tradicionalismo, sigue en su misma concepción de nación de naciones conformada por el respeto a las leyes que todos nos hemos dado (soberanía nacional). Y aún menos el PSOE ha calificado alguna vez de indignas esas posiciones.

Además, los datos sociológicos e históricos muestran que el PSOE en esos territorios ha perdido fuerza por distintas razones, que poco o nada tienen que ver algunas con el regionalismo. En Galicia, el PSdG es un partido roto literalmente desde los tiempos de Francisco Vázquez, al menos. Un partido dominado por un gran señor y distintos pequeños caciques, que han hecho y deshecho a su antojo. Principalmente Pepe Blanco en la última década. Pero no solo eso, sino que  también es el representante más caduco del socialismo patrio. Así pues, no es tanto el regionalismo como estructural e ideológico.

En el País Vasco, el problema sí tiene un componente regional. Patxi López (miembro afín a Pedro Sánchez, no lo olvidemos) se desentendió del vasquismo socialista que había sido típico del PSE. Pero ha sido incluso peor el despropósito continuo que ha venido después de salir de la lehendakaritza sin vasquismo constitucional y sin propuestas realmente propias en el apoyo al gobierno del PNV y al trabajo en las calles.

Y en Cataluña los datos sí son tozudos. Según éstos, los votos del PSC han ido al caladero de Ciudadanos, que son quienes realmente les han comido el terreno. Han dejado de representar al español que se siente realmente cómodo siendo también catalán y que no quiere que le atosiguen por su origen. El currante de la SEAT o la gauche divine tampoco están ya en el PSC representados. Se han vuelto catalanistas posibilistas. Esto es, les gustaría independizarse pero más adelante, poco a poco. O si se prefiere son fueristas a los que los trabajadores comienzan a molestar un poco por no ser tan divinos como ellos. Así pues no es un problema regionalista lo que hay en Cataluña.

Pero hablar de estos territorios esconde una realidad. Tanto en Madrid como en el País valenciano, y en otras regiones (sin nacionalismo o regionalismos), el PSOE ha bajado tanto o más en votos. Por tanto el problema debe estar en otro lugar. Y compartir gobierno con unos u otros no te va a reportar más votos en esas regiones.

Velasco nos habla de recuperar a al juventud gracias al gobierno frankestein. En este punto hay mucha más lógica que en el anterior y los datos demuestran que los jóvenes, en su mayoría, no votan al PSOE. ¿Ven al PSOE como casta? Sin duda. ¿En las últimas elecciones han votado con las tripas por la situación de crisis económica y hartazgo político? También. ¿Formar ese tipo de gobierno serviría de vaso comunicante con la juventud? No es tan obvio. Tal y como plantea nuestro filósofo su hipótesis onírica, parece que ni Podemos, IU o Compromís existan en el gobierno. Da por hecho que sería un gobierno monocolor. Y aquí está el problema. Ni por asomo Podemos dejaría de estar en el gobierno del Estado. Dos razones para ello. Una, Pablo Iglesias siempre ha querido participar para controlar al PSOE ya que no se fían. Y, segunda, no van a dejar de subirse al poder y ejercer la presión suficiente para lograr una cultura hegemónica afín a sus propósitos (sean estos los que sean). Incluso una tercera posibilidad como es la de acceder a cargos y dar alicientes a sus cuadros. Por tanto, los que aprovecharían a sus votantes (los jóvenes) serían Podemos, IU o Compromís. No conozco una regla de tres que demuestre que una capa generacional (que no lo hace) apoyaría al PSOE por compartir gobierno con Podemos y demás partidos. Ya se encargarían estos últimos de impedirlo, además.

Pero no solo recuperaría a los jóvenes sino que ejercería de catalizador de demandas. "Asimilar las demandas y transformarlas en reformas moderadas, capaces de contentar a un espectro sociológico de amplio alcance" afirma nuestro idealista. La afirmación contiene tres posibles errores. Uno sociológico, uno político y un tercero de realismo político. El sociológico supone que la moderación de las demandas atraería a un mayor espectro sociológico al PSOE. ¿Por qué? Si hasta el momento los datos demuestran que el abandono de los votantes socialistas ha sido por ser, precisamente, moderados ¿por qué habrían de volver? Si las preferencias fuesen solamente políticas moderadas hubieran votado PSOE y no Podemos. Eso sería un voto racional y lógico, pero quien ha dejado al PSOE ha sido por cabreo y hartazgo de moderación. Y quien se ha ido por la derecha ha sido por incongruencia con el patriotismo constitucional. No hay ningún dato de los que disponemos que refuerce esa idea en el plano sociológico.

El posible error político se fundamenta en que Podemos, que compartiría gobierno de una manera u otra, podría aceptar alguna moderación en las leyes (pongamos Educación, por ejemplo), pero no en todos los casos porque le haría perder sus bases. ¿Alguien cree que va a renunciar a cargar impositivamente a los más ricos? ¿Que van a renunciar legislar contra los bancos? ¿Que van a aceptar una reforma light de la Constitución? De ningún modo. Y eso estando en el gobierno. Estando fuera renunciarían a muy pocas cosas porque para ellos todo es ganancia electoral y política. Y generar inestabilidad sistémica no es un problema para Podemos, y menos después de escuchar a Pablo Iglesias afirmar que han de volver al discurso duro. Y estando en el gobierno transaccionarían las leyes de los ministerios socialistas pero casi nada en las leyes que afectasen a sus propios ministerios. No seamos ilusos, las broncas en las reuniones de secretarios de estado y del consejo de ministros serían épicas. Por tanto, el PSOE sería prisionero de Podemos, los cuales, además comunican mejor.

Y respecto al posible error de realismo político, solo cabe decir que en ningún momento se ha tenido en cuenta la política de recortes que se va a tener que hacer sí o sí. cabe saltarse la ley, como hace Podemos en el Ayuntamiento de Madrid, pero no está en la agenda del PSOE y crearía una grave fricción entre ambos. Si a esto le sumamos que, durante un año al menos, estarían casi sin dinero para desarrollar políticas nuevas. Lo que significa que ni unos ni otros podrían sacar rédito electoral alguno. Y lo peor es que las Comunidades Autónomas y los Ayuntamientos se quejarían de la ineficacia del gobierno que les deja sin dinero, sobrecargando de esta forma el sistema estatal. 

Así ni se atrae a los jóvenes, ni a las capas medias, ni nada. Es más, la historia nos ha demostrado algo. Después de un aluvión de intensidad política (especialmente positiva) siempre llega el desencanto. Y ese desencanto afectaría a quienes estuviesen en el gobierno obviamente. Y ahí tendríamos otra bronca en base a las responsabilidades de unos y otros en la consumación de ese desencanto. Pensar que ese gobierno iba a traer el maná y no lo ha traído llevaría a numerosos ciudadanos a encerrarse en sus casas y volver al escepticismo en el mejor de los casos. Algo así pasó en el periodo 1979-1982 en España.

La realpolitik y el análisis científico ayudan en ocasiones a no lanzarse al voluntarismo o al utopismo. Ni a soltar boutades como que el PSOE no participó en Las Mareas (blanca, verde, etc.) o distintos movimientos sociales. Cuando la realidad es que ha estado en todos desde el principio, antes incluso que las gentes de Podemos, y sigue estando. O que debe existir una relación osmótica entre partidos y sociedad civil para evitar el cisma generacional. ¿Acaso no existe ya esa relación? y, por otro lado, ¿es pertinente esa relación o es mejor un diálogo desde la independencia? Y, la última boutade, sugerir que solo un líder carismático puede solventar esto, es como pedir que se nos aparezca la virgen de Fátima. Es desconocer el significado del líder carismático y su rareza dentro del mundo político y del liderazgo. Con que hubiese un líder valdría. Pero, vamos, nunca podría ser quien él afirma: Ángel Gabilondo. Este hombre tiene muchas virtudes intelectuales pero no es un líder ni en potencia. Y él es consciente de ello y por eso evita ciertas responsabilidades. Además que no es miembro del PSOE, lo cual es un matiz en su contra. Todo esto huele más bien a sanchismo encubierto.

Desde el liberalismo democrático hasta la extrema izquierda hubiésemos deseado que se produjese ese gobierno de progreso (ahora lo veo harto complicado después de lo acontecido en el PSOE). Pero hay que ser realistas. Al beneficio de expulsar al presidente plasmagórico y sus secuaces (y propiciar en el PP una regeneración difícil) y cambiar el ritmo político en España, hay que contraponer las dificultades y la realidad. No vale escenificar esa posibilidad como una Edad de Oro. Como un nuevo tiempo donde nacería el hombre nuevo. No. Habría muchas dificultades que hay que exponer para no llevarnos a engaño, ni pensar que todo va a ser felicidad. Hay caracteres encontrados; distintos ritmos de cambio; confrontaciones ideológicas entre socialismo y populismo; poco dinero en las arcas; y un problema secesionista que no se resuelve con federalismos chapuceros (eso cuando se sabe de lo que se habla, porque lo que me enseñaron a mí los expertos no se parece a lo que exponen algunos. Es más creo que confunden federalismo con otra cosa). Es tiempo de realismo político y creo que entre los partidos que quieren el cambio hay poco o nada de eso.

Hasta que no se baje al análisis del suelo, de la realidad compleja, a utilizar la racionalidad y ser valientes en exponer a la ciudadanía los diferentes escenarios a encarar. Cualquier intento de gobierno de progreso traerá broncas, frustraciones y, al final, una mayoría conservadora si no se explican las cosas. Por desgracia desde el 20-D todos han mirado más por sus intereses particulares que por los de la ciudadanía. Y artículos utópicos como este de Gonzalo Velasco solo llevan a generar ilusiones falsas. Cabeza e ilusión; ideología y racionalismo; libertad y seguridad. Lo demás es vivir en la isla de Tomás Moro.

lunes, 11 de julio de 2016

LA VÍA CANADIENSE DEL PSC



Miquel Iceta, primer secretario del PSC, ha reclamado la vía canadiense para solucionar el problema catalán. Frente a esta propuesta el PP ha denunciado que la solución solo pasa por la defensa de la soberanía nacional. Desde el PSOE, Guillermo Fernández Vara ha pedido que el PSC se deje de aventuras nacionalistas o que deje de ser un partido aliado. ¿Por qué tanta inquina? Porque la propuesta de Iceta es de una estupidez intelectual enorme. Solo plantea la vía canadiense para el posible referéndum de autodeterminación.

Soy de la opinión de que un referéndum de tales características, siempre y cuando se respeten ciertas circunstancias vitales, sociales y políticas, sin duda es una vía para la solución del conflicto. Ahora no se dan esas circunstancias en sí por lo que no insistiré en el tema. Pero sí quiero analizar esa vía canadiense, o mejor llamarla quebecois, para demostrar el engaño histórico de Iceta y sus corifeos.

La solución quebecois, la real, se fundamenta en un nacionalismo cívico o político por ambas comunidades, por un respeto basado en el multiculturalismo (como bien ha estudiado Will Kymlicka) y por una sociedad libre. Todos estos condicionantes no se dan en plenitud en Cataluña. Hace años, en el pujolismo político (sí, el de Andorra y el 3%), autores como Ferran Requejo Coll o políticos como Pascual Maragall defendían la existencia de ese nacionalismo cívico en Cataluña. Todo ello como respuesta, para evitar comparaciones, al nacionalismo cultural del País Vasco, donde ETA asesinaba por ser distinto. Y la gente lo creyó. Sin embargo, había un germen culturalista (porque utilizar racista no sería correcto lingüística y conceptualmente) y sometedor en todas las acciones que llevaban a cabo la Generalitat, las Diputaciones y las alcaldías. El nacionalismo bueno debía ser protegido (así pensaban algunos) frente al nacionalismo malo (lo mismo que pasaba en Cataluña, ocurría mientras tanto en la Comunidad Valenciana, gobernada por el PP, ojo al dato). Pero ese nacionalismo bueno iba sojuzgando lo español poco a poco. Creando, de este modo, una sociedad exclusivista, culturalmente monocorde y antiespañola.

 Por eso defiendo que en Cataluña exista una "verdadera" vía canadiense. Esto es. Que toda la sociedad sea bilingüe y que cada cual elija su lengua vehicular durante su día a día libremente. Que puedan existir de facto colegios, institutos y universidades cuya lengua de uso sea el español (como McGuill y UQAM en Quebec), sin que estas instituciones sean perseguidas por ello. Que todas las señalizaciones sean en los dos idiomas. Que se pueda acceder a impresos oficiales en la lengua que cada ciudadano/administrado elija. Que los locales comerciales puedan rotular y utilizar el idioma que ellos deseen (en Barcelona se obliga siempre a rotular todo en catalán al menos, pero no se ponen esas trabas si rotulas en inglés o en pakistaní). Que, al fin y al cabo, exista libertad y respeto a ambos tipos de cultura. Eso no lo dice Iceta, porque al fin y al cabo no deja de ser parte de esa gauche divine que siempre ha estado en el poder, de esa burguesía progre catalana que realmente manda en el PSC. 

En Cataluña existe una carencia de libertad evidente. En nada se parece al modelo canadiense. Por tanto, aplíquese de verdad el modelo quebecois, sin persecuciones a lo español, antes de poder llevar a cabo un referéndum. Además, habría que hacer constar que gran parte de la deuda de la administración de Cataluña es producto de la imposición de lo catalán a toda la población, sin respetar la alteridad. Tantas subvenciones a canales de TV, radios, editoriales, etc., en catalán han costado muchísimos miles de millones a los catalanes. Si en vez de a esas cosas, se hubiesen destinado a las personas igual no estaban tan mal. España no roba, lo hacen los Pujol, los Más y el intento de que todo sea catalán. Si el modelo cívico de convivencia hubiese estado realmente presente igual las cosas hoy serían distintas. Además pregunto ¿los independentistas estarían dispuestos a respectar los derechos (lingüísticos, económicos, sociales, etc.) de los españoles que viviesen en una república catalana? Me da que no, porque lo mismo que ellos critican de España, es lo que hacen en su terreno político. Vayamos, entonces, a la vía canadiense de verdad, no a la imaginaria de Iceta y sus corifeos.

martes, 12 de enero de 2016

O TANQUES O REFERÉNDUM



Leído así el titular puede parecer exagerado, que lo es, pero la exageración responde perfectamente a las cortas miras de la dirigencia política española frente a la deriva independentista catalana. Por suerte o por desgracia, la clase política española nunca se atrevería a intervenir militarmente en Cataluña. Son demasiado melindres para eso y cuidado que estarían legitimados ante la opinión pública "española" e internacional. Pero no hay arrestos, ni es la solución requerida. ¿Por qué hablo de tanques entonces? Porque es la forma irónica de reírme de esos y esas que nos dicen representar y que están dando la nota a cada intervención. Comenzando por el primero de todos y todas, el presidente del gobierno en funciones, Mariano Rajoy. Si la solución al problema catalán es lo que nos están contando mejor que piensen en los tanques que serían más molestos pero más eficaces. ¡Qué poca talla política están demostrando! 

El presidente plasmagórico en funciones ha advertido al Parlament y al nuevo president de la Generalitat, Carles Puigdemont, que va a hacer todo lo que la ley le permite para interrumpir el proceso secesionista. Vamos que denunciará al Tribunal Constitucional las resoluciones que tome la cámara catalana en la creación de una estructura estatal y las proclamaciones independentistas. ¡Como si a los independentistas les importase eso! ¡Si ya se han pasado por el forro la inconstitucionalidad de la primera proclama! Vamos la panacea ha encontrado el lector del Marca. Además, desde ABC y La Razón, obviamente, claman con fervor en favor de la aplicación del artículo 155 de la constitución española.
Artículo 155
    1. Si una Comunidad Autónoma no cumpliere las obligaciones que la Constitución u otras leyes le impongan, o actuare de forma que atente gravemente al interés general de España, el Gobierno, previo requerimiento al Presidente de la Comunidad Autónoma y, en el caso de no ser atendido, con la aprobación por mayoría absoluta del Senado, podrá adoptar las medidas necesarias para obligar a aquélla al cumplimiento forzoso de dichas obligaciones o para la protección del mencionado interés general.
    2. Para la ejecución de las medidas previstas en el apartado anterior, el Gobierno podrá dar instrucciones a todas las autoridades de las Comunidades Autónomas.

Vamos en ningún momento dice que se disuelva la Comunidad en sí, ni el parlamento catalán. Por lo tanto, seguirían funcionando y avanzando en el proceso según marca la famosa hoja de ruta. Porque las obligaciones las van a seguir cumpliendo hasta el penúltimo día. Y habría que preguntarse si los mossos d'esquadra pasasen a control estatal ¿acatarían las órdenes del gobierno central? Que esto no es "¡Ahora soy jefe yo y me hacéis caso!" señores y señoras del gobierno. La situación no es tan simple o sencilla como parece anidar en las cabezas del gobierno y otras. Quitar las atribuciones que permite la constitución no evita la deriva iniciada, es más, la podría fomentar más. Y además se permiten el lujo de no establecer ningún tipo de diálogo o de acercamiento para ver si existe una posible solución al conflicto fuera de la llamada legalidad. Mejor vamos viendo si los tanques están disponibles ¿no?

Vayamos al campo de la oposición en funciones. Inés Arrimadas (esta chica tiene soluciones siempre iguales para todo) es otra buena muestra de que la "nueva política" es casi peor que la vieja. Ni ideas, ni talla política, ni soluciones. En su discurso en el parlament reprochó al, ahora, president Puigdemont por unos twits y unas declaraciones en los que calificaba a las tropas italianas y alemanas de invasoras de la península durante la guerra civil. Es que lo eran señora. Ella quería hacer ver que se refería a los españoles y, además (miren que ataque tan duro), le reprendió por decir viva Catalunya Lliure. Los independentistas, por si no se ha dado cuenta aún, quieren una Cataluña libre, señora Arrimadas. Pero no para aquí la ilustre jefa de la oposición catalana. Las entrevistas tanto en Tele5 como en Antena 3 nos mostraron cuál es la solución que tiene ella y su gente de C's para el problema catalán: ¡Aplicar el programa de C's! A saber, acabar con la corrupción, reformar la constitución (por cierto, C's no lleva ningún tipo de encaje de las realidades nacionalistas en su programa) y cambiar el sistema político. Si la han escuchado las gentes de CDC, ERC y la CUP las risas deberían seguir escuchándose. Vamos que el programa de C's es el bálsamo de fierabrás que todo lo cura. Miedo me dan estas personas sin talla, ni ideas para solucionar los problemas, ni nada de nada. Solo marketing. ¿Hay bastante gasolina para los tanques?

Y ¿qué decir del PSOE? Por un lado, tenemos a la condesa-duquesa de San Telmo y sus conmilitones baroniles presentándonos un discurso carpetovetónico y de aferramiento a la Constitución como salvaguarda de la patria española, impresionante las declaraciones de García-Page afirmando que si Cataluña se va es como si él perdiese un brazo (habría que decirle que si está gangrenado el brazo lo mejor sería cortar para no perder el resto... pero vamos que esto se lo puede decir su propio consejero de sanidad). Y lo peor no es ese discurso, un tanto rancio, ajustado a la legalidad vigente (y subrayo lo de vigente), sino que le han impuesto como línea roja para cualquier diálogo el que no puede haber ningún referéndum de autodeterminación al secretario general Pedro Sánchez. Ellos y ella hablando por todos y todas las militantes del partido que, siendo como proclaman democrático, algo tendrían que decir ¿no? Y, por otro lado, tenemos a Pedro Sánchez que, habiendo perdido las elecciones, parece el vencedor de la contienda porque todo el mundo le pone líneas rojas (baronías, El País, Podemos, etc.), pero que está demostrando más inteligencia que muchos otros del gobierno en funciones y de su propio partido. En primer lugar, tiene al menos en la cabeza una idea de federalismo que parece ser (y podría ser) una solución. Que dudo que sepan bien a que se refieren con federalismo, así sea asimétrico o simétrico, sí, pero es una opción que los demás no tienen en mente. Lo que ya es algo. Y, en segundo lugar, tiene la firma intención de establecer un diálogo con las fuerzas independentistas para solventar el problema que es algo que lo demás parecen descartar con las frecuentes alusiones a la legalidad. Es más estoy convencido de que el plantear un referéndum consultivo no es una opción que él descarte de plano.

El PSOE siempre destacó por su compromiso con las nacionalidades y los regionalismos que en estos momentos parece estar ausente. Al igual que hace el presidente plasmagórico en funciones, hay un grupo que se aferra a la defensa del estado de derecho (lo que no es malo en sí mismo) y al respeto de la democracia. Sí, como lo oyen. La Democracia. Y hacen esa defensa bajo una fórmula muy curiosa al afirmar que el devenir de la ciudadanía catalana depende de la "voluntad de toda la ciudadanía española". Esto es, de la sacra Constitución que fue votada por el conjunto de la ciudadanía española. ¡Oleeeee! A ver. Yo no voté esa constitución, y la condesa-duquesa de San Telmo por edad tampoco por cierto, así que ¿me incluyo en esa totalidad o se me asimila por derivación? Obviamente es por derivación, por aceptar la nacionalidad española (tampoco podía optar a otra ¡eh!) y, especialmente, porque parece que existe una inmutabilidad constitucional. Considerar la máxima ley de convivencia como algo sagrado es irónico en un país como España donde hemos tenido casi tantas constituciones y proyectos constitucionales como decenios ha habido desde 1800. Y todo para decir, desde el presidente del gobierno en funciones hasta la derecha del PSOE pasando por C's, que es ilegal separarse de España y solo puede serlo por la voluntad de la ciudadanía española que reside no en el parlamento sino en la Constitución. Qué vayan viendo si además de gasolina hay soldados suficientes para los tanques.

Podemos, que ha sido la única fuerza que sí apuesta por el referéndum, está en un sin vivir. Porque no saben cómo encajar la propuesta en una fórmula que sea aceptable para los medios de comunicación adversos. Aguantar que los llamen bolivarianos e izquierdosos les da rédito electoral y les ayuda a seguir en la pomada mediática. Pero que los acusen de rompe patrias no les hace tanta gracia. Además, como reconocen que ya no son 69 diputados sino 42 por sus distintas confluencias, las cuales tienen cierta deriva nacionalista e independentista, los líderes estatales están que no les llega el agua al cuello. Las mareas gallegas ya están pidiendo un referéndum para Galicia (que no estaba previsto) contraviniendo un tanto lo que habían expresado en campaña. Sobre todo cuando han afirmado que referéndum sí pero que no están dispuestos y dispuestas a que España acabe rompiéndose. Deben tener un gran dilema y de difícil encaje marketiniano que es lo que les gusta de verdad. Pero al menos han sido coherentes con sus principios y han planteado el referéndum.

Como he expresado en el título del artículo, defiendo la presentación de un referéndum de autodeterminación y van a entender el porqué. A todos esos y esas legalistas que afirman que Cataluña no se puede independizar porque sería ilegal (excluyo a los y las extremistas de la sacra Constitución y de España como una grande y libre), les recuerdo, por si no lo saben (los independentistas lo tienen muy claro), que las revoluciones no han tenido la virtud de ser legales. Y el proceso actual es revolucionario porque ya han advertido que no van a respetar la legalidad vigente en ese aspecto ni en otros. ¿Los van a denunciar al Tribunal Supremo o al Constitucional por cometer una ilegalidad? Que lo hagan que ya veremos si consiguen encarcelar a todos y todas las independentistas. Pero si es que en España, a pesar de la Ley para la Reforma Política, nos saltamos las Leyes Fundamentales del Reino para conseguir la democracia (¿Aquello de la ruptura pactada lo recuerdan?). Además, me gustaría recordarles que cuando Kosovo consiguió la independencia por un levantamiento de los "albano-kosovares" nada dijeron de que fuese ilegal extirpar a Serbia de un territorio histórico para ellos. Es más, lo apoyaron. Por tanto, insistir en lo que es obvio (la ilegalidad) como vienen haciendo desde hace cuatro o cinco años, no propiciará más que aumentar el deseo independentista. Es que parece que no lo han visto estos años ¡por favor!

Amenazar con las maldades de quedar fuera de la UE y del contexto internacional tampoco es algo que les importe a día de hoy a los y las independentistas. Ya saldrá una Venezuela, un Ecuador, un Irán y países por el estilo para reconocerlos y nombrar embajadores. La política internacional no se mueve al gusto de Rajoy o de Díaz, por suerte. Así que en diez años acabarían integrados internacionalmente y les darían legalidad internacional. La legalidad sirve poco en estos casos.

Sin embargo, la legitimidad sí es un factor importante y a tener en cuenta. Tanto la interior como la exterior. Persistiendo en el enfoque de buenos/malos, legal/ilegal las tropas independentistas, como se he ido viendo en los últimos años, aumentan su legitimidad interior para caminar hacia la independencia. Ya no es solo la falta de diálogo sino la propia obsesión legalista la que está legitimando frente a la ciudadanía catalana el proceso en sí. Es esa dicotomía y la cezarrón de la dirigencia española los que han acabado con las voces del diálogo (las famosas dos almas del catalán) y de la mayoría silenciosa catalana.. Una mayoría que, de persistir en el error, acabará en brazos de los independentistas porque no les va a quedar otro remedio. Incluso el miedo legitima a los independentistas.

¿Qué se consigue con el referéndum? En primer lugar, ser consecuentes con los valores democráticos de respeto a la voluntad de una gran parte de la población. Esto no es el cantonalismo de la I República. Pero es que el derecho de autodeterminación es también y principalmente individual como ya advertimos en un artículo anterior. En segundo lugar, reconocer, como no lo hace en sí la Constitución Española, la especificidad catalana. ¿Saben ustedes que Andalucía y la comunidad Valenciana son naciones como Cataluña, tal y como recogen sus estatutos de autonomía que fueron aprobados por el parlamento español? Seguramente no y hasta podría parecerles estúpido este juego del "y yo también". En tercer lugar, el referéndum legitimaría al Estado español en su relación con Cataluña y frente a los poderes internacionales. Si la opción del no a la independencia venciese, que es muy factible, el Estado español estaría legitimado para cualquier tipo de acción a tomar en defensa de la mayoría de la ciudadanía. Esto es, deslegitimaría a los propios independentistas. Y, en cuarto lugar, abriría puertas al diálogo y cerraría debates similares por al menos tres generaciones o más. En el caso, poco probable, de que ganase el sí, al menos habría condiciones negociadas sobre el proceso y en beneficio de la ciudadanía. Porque ahora los españoles-catalanes están vendidos totalmente. Y al final de todo ¿es realmente en la ciudadanía en quien hay que pensar por encima de intereses de partido o propios? ¿O no? Pero si es que hasta los propios independentistas están solicitando el referéndum.

Miren, las personas suelen ser más sensatas en este tipo de cuestiones que la clase dirigente, de uno y otro lado, y entenderían mucho mejor un referéndum que medidas legalistas o de otro tipo. Por desgracia estamos ante un momento en que la talla política de esa clase dirigente brilla por su ausencia. Por lo tanto, la salida será o tanques (fuerza) o referéndum. Los que aún creemos que la democracia es importante debemos potenciar el uso de la razón y evitar todo lo que estamos viendo.

miércoles, 23 de diciembre de 2015

AUTODETERMINACIÓN

Escuchando a dirigentes del PSOE parece ser que el único problema para una posible coalición de izquierdas es el referéndum de autodeterminación, o mejor dicho, el derecho de autodeterminación de Cataluña. No creo que aquí se encuentre la clave de la operación sino que es una simple excusa para establecer posiciones, ya que Pablo Iglesias les ganó por la mano el mismo día de las elecciones al establecer las líneas rojas de cualquier pacto. Pero aún no siendo el punto clave, creo que hay otros motivos más importantes detrás, sí me da pie a explicar qué es eso de la autodeterminación que tanto asusta a dirigentes socialistas como Díaz, García Page o Carmona, por citar a algunas y algunos.
Autodeterminación y nacionalismo no son conceptos vinculados como dan a entender las declaraciones de unas y otros, aunque sí tienen una relación estrecha por lo que explicaré a continuación. Ambos son conceptos antiguos pero que, surgiendo de ámbitos distintos, han sufrido cambios hasta llegar a una posible confluencia. El concepto de nación puede encontrarse ya en los antiguos textos bíblicos donde se hablaba del pueblo de dios, el pueblos de Israel y la conformación de la nación judía. Lo mismo que hablar del pueblo griego o persa unos siglos después. Pero el sentido que se le da al término nación actual es bastante posterior. No será hasta la revolución francesa y el romanticismo del siglo XIX cuando se conforme totalmente. Alguien podría decir que los tercios españoles existían con anterioridad. Sí, pero eran los "otros" quienes nos nombraban así. Dentro de España seguíamos denominándonos como castellanos, catalanes, valencianos, vascos, etc. El sentimiento español como lo conocemos ahora no fraguó hasta la guerra de Independencia y el resto del siglo XIX. Esto es, la autoidentificación nacional no se sitúa en los Reyes Católicos como nos hacía creer cierta historiografía. El punto clave de todo el asunto, aquí o en cualquier otro lugar, es esa autoidentificación nacional. No voy a explicar todo el proceso de construcción (sí es un constructo) porque no es el lugar indicado pero creo que con unas pinceladas se entenderá que la formación nacional no surge de la nada, pero sí tiene un componente autoafirmativo.

Por su parte, pueden distinguirse dos tipos de nacionalismo: cívico o cultural. En términos muy resumidos, el nacionalismo cívico es aquel que incorpora a la nación a todas las personas (en un territorio dado) solo por el hecho de querer formar parte de ella sin importar su procedencia, religión, etc. El nacionalismo cultural es aquel que, por su parte, incluye a aquellas personas que comparten una misma cultura, raza, religión, etc. En España se han puesto de ejemplo a Cataluña como nación cívica y a Euskadi como nación cultural. El nacionalismo cívico se encuentra estrechamente ligado al Estado-nación y el nacionalismo cultural a los nacionalismos periféricos y/o religiosos. Aunque la realidad demuestra que ambos tipos tienen una gran mezcolanza, pues ambos son inclusivos y exclusivos a la vez. Pero lo que me interesa remarcar es que las naciones se insertan, salvo raras excepciones, en un territorio localizado y que existe una autoidentificación clara de ser distintos a los "otros".

Por su parte la autodeterminación es un concepto en su origen individual. Desde la Grecia clásica existe una lucha constante entre el individuo y la colectividad. Entre ser y dejarse llevar. Entre ser y pertenecer. La autodeterminación sería, por tanto, el deseo de que cada persona pueda realizarse plenamente en su individualidad. El republicanismo, el liberalismo e, incluso, algunos sectores del socialismo han defendido esta idea del hombre autodeterminado o mujer autodeterminada, viviendo en la plenitud de su ser. Pero de un ser que decide qué quiere ser. Obviamente esta persona vive en sociedad y está expuesta a las limitaciones básicas, pero la autodeterminación individual estima que, salvo por la violencia y el mínimo decoro y respeto, la persona debería poder desarrollarse plenamente en sí y para sí. Esto es, ser lo que se quiera ser sin limitaciones sociales y estructurales.

En este punto recomiendo vivamente la lectura de Sobre la libertad de John Stuart Mill para comprender el sentido de la autodeterminación que expreso aquí. Otros autores y otras autoras lo entienden en el sentido religioso, laboral, etc. pero no comprenden como Mill que, aún habiendo restricciones sociales y éticas, el ser humano debe tener la libertad de autodeterminarse pues es parte del propio progreso humano.

Si la autodeterminación es individual principalmente ¿puede formar parte del ideario de una colectividad? Sí, sin lugar a dudas. Si tribus urbanas se autoafirman y autodeterminan como colectivo, igualmente puede hacerlo una colectividad y entidad mayor como es lo que se llama nación. Ernest Renan lo expresó perfectamente en ¿Qué es una nación?. No es ni el idioma, ni la historia, ni la antropología, ni la cultura lo que determina la construcción de una nación sino la voluntad de todas las personas de querer formar parte de ella. Por lo tanto, la nación se constituye por la suma de autodeterminaciones individuales. Autodeterminaciones que confluyen en una voluntad de ser nación (por los motivos que se quieran). Por este motivo la nación catalana, la nación vasca o la nación española también, es una realidad que no se puede obviar y que tiene su derecho a autodeterminarse como tal. Y no necesita de referendo en sí para definirse. Pero obviamente de algún modo político debe poder autodeterminarse como nación. Por tanto, y por mucho que moleste, debe existir un referéndum de autodeterminación y de expresión de esa voluntad, ya que los demás parecen no reconocer esa existencia nacional. Ahora bien ¿ese referéndum de autodeterminación es lo mismo que un referéndum de independencia? Sí y no.
Sí porque, tal y como pervirtieron la constitución de la URSS y las Naciones Unidas, se vinculó autodeterminación de un pueblo y/o nación a la existencia de un Estado-nación. Craso error. Porque si bien las naciones tienden a asentarse en un territorio, no tiene porqué ser un Estado, podría darse otro tipo de autonomía política. Pero al establecer en derecho, por mucho que hablen de colonialismo o de imperialismo, un precedente, éste puede ser esgrimido con total razón. ¿Acaso los catalanes o los castellanos no eran naciones antes de la imposición estatal unitaria de España? Sí. Por lo tanto serían naciones tan oprimidas como otras del África subsahariana, por ejemplo.

Y No tiene porqué implicar la independencia un referéndum de autodeterminación si la voluntad es la de afirmarse "plenamente" como nación. Y a partir de ahí, establecer su propio sistema relacional con el resto del mundo. Y hago esta clara distinción porque, primero, hay que establecer si existe esa nación como autodeterminación individual de la ciudadanía catalana, en qué términos y en qué cantidad. y, segundo, si es su voluntad el formar un Estado propio. Solo así se respetarán los derechos de autodeterminación individuales y colectivos de todas las personas que conforman el territorio denominado Cataluña.

por tanto, las personas que allí residen tienen derecho a autodeterminarse (como las de cualquier otro territorio, por cierto) en el doble sentido, como nación y como Estado. Así pues, negar como hace la clase política nacionalista española un referéndum atenta contra la libertad más elemental de la persona, su propia autodeterminación y posicionamiento en el mundo. La propuesta de Podemos es un acto completamente democrático y más si se hace en el doble sentido que he expuesto.

Lo que no entiendo es cómo dirigentes políticos que se dicen de izquierdas pueden negar este principio ¡¡¡Si la autodeterminación individual es fundamental para acabar con la opresión del sistema capitalista!!! (Y de la autodeterminación colectiva del proletariado o clase trabajadora para qué hablar) Igual es porque son gauche caviar o izquierda melindres, o directamente no son de izquierdas algunos y algunas. Ser de izquierdas implica todo un corpus ideológico completo al que no se puede eliminar su fundamento principal. Igual por ahí van los tiros del fracaso del PSOE y no por culpa del populismo ni cosas así.

Post Scriptum: Los y las nacionalistas catalanes también deben aplicarse lo que he citado en el artículo. Se puede ser catalán y pertenecer a otro Estado. Así que mejor harían en no manipular los datos a su antojo y tener el valor de apoyar la autodeterminación nacional y luego la independencia.