martes, 19 de abril de 2016

PSOE-PODEMOS: UN MISMO OBJETIVO DIFERENTES ESTRATEGIAS



En vista de que vamos a nuevas elecciones, salvo cataclismo cósmico, muchas y muchos se preguntarán por qué el PSOE y Podemos no han podido llegar a un acuerdo de gobierno. Si se analizan los programas electorales, las coincidencias son amplias y las divergencias realmente salvables. Si el problema fuese de personas habría que decir a las organizaciones y a esas personas que diesen un paso atrás en beneficio de la sociedad. Una sociedad que no está dispuesta a aguantar egoísmos mientras lo está pasando mal. Y todo ello porque objetivamente se dirigen a las mismas personas, el PSOE un poco más escorado a la derecha y Podemos un poco más hacia la izquierda. Incluso se podría decir que Podemos es el PSOE del año 1979. Por tanto, si yo me lo pregunto creo que otras personas también estarán con el por qué en la cabeza.

Tras darle vueltas, analizarlo con cierta profundidad y quitándome mis propia máscara ideológica, creo haber encontrado el hecho diferencial que imposibilita el acuerdo. Chocan por el posicionamiento y la estrategia política frente al sistema actual y el devenir histórico. Es decir, la contingencia es resuelta de forma diferente y con una visión futura distinta. Las políticas públicas a implementar podrían ser las mismas pero la finalidad no. Para el señor Sánchez, la ejecutiva del PSOE y las baronías el acuerdo con C's puede cumplir perfectamente las expectativas interclasistas que lo impulsaron. Esto es, frente a la contingencia de la crisis del capitalismo suturar la herida para salvar el sistema. Para Podemos, sin embargo, no hay que suturar la herida provocada por las contradicciones y la contingencia ya que es la única forma de superación del sistema. Por eso ni para la formación morada ni para el 21% de la militancia socialista el acuerdo es aceptable.

Ya los clásicos del marxismo post-Marx habían advertido que el proletariado o la clase trabajadora, como prefieran, no tenía una conciencia de sí misma respecto a su posición en el sistema y el devenir histórico. Parte de ello es el debate de conciencia en sí y para sí, sobre lo que no abundaré. También fueron dándose cuenta de que la historia no tenía por qué generar en la clase trabajadora al sujeto histórico revolucionario. En sí la historia no seguía una secuencia lineal tal y como habían afirmado Marx y Engels (y algunos pensadores liberales). Al contrario, pensadores como Bernstein, Bloch o Gramsci supieron ver que no había unidad y sí que existían posiciones fragmentadas dentro de la clase trabajadora. No solo intervenían factores como nación (en esto los austromarxistas fueron pioneros), cultura y/o religión, sino que también dependiendo de la posición de cada persona en el proceso productivo (aunque no se produzca nada en sí como ocurre en los trabajos burocráticos) existía una autoubicación distinta. El invento de la "gran clase media" es producto de este devenir histórico, por ejemplo. Por tanto, el llamamiento de los partidos de izquierda hacia la unidad de acción debía situarse en otro lado o en otro sentido. Los partidos socialistas y socialdemócratas fueron avanzando por la senda del interclasismo y los partidos comunistas por el camino del abismo. Existe numerosa literatura sobre ello y no insistiré en ello. Sin embargo, es obvio que frente a una unidad y conciencia de clase de la coalición dominante del bloque en el poder, existía (y existe) una diseminación, en parte natural, en parte provocada, de la clase asalariada. Una disgregación de pensamientos que aumentó con la entrada de nuevas demandas sociales como el ecologismo, el feminismo, el desarrollismo, etc. Todos los partidos fueron convirtiéndose en catch-all o atrapalo todo. Es decir, se manejaban en distintas variables y no solo en izquierda-derecha.

A esta situación de diversidad habría que añadir el cambio en el concepto de democracia representativa que se ha ido realizando. El sistema democrático ya no es visto como un sistema donde el demos es considerado soberano y donde la participación (por mínima que sea) genera ciudadanos y ciudadanas en su amplio sentido. No. Ahora la ciudadanía es considerada como una miríada de personas maximizadoras de las oportunidades que genera el sistema político para su plena satisfacción. Es decir, se aplica la lógica del mercado al sistema representativo liberal. Se constituye un sistema que es capaz de generar un equilibrio general enviando las demandas no-sistémicas fuera del propio sistema. Se pasó de un sistema, en teoría, de representación de intereses a un sistema de oferta y demanda. Un sistema falso como bien explicó C.B. Macpherson en su libro La democracia liberal y su época. Todas las teorías pluralistas y de elección racional no son más que justificaciones y legitimaciones de este modelo de democracia mercantilista.

Bajo estas premisas de diversidad y de democracia de equilibrio es donde juegan PSOE y Podemos, y respecto a ello es donde se encuentran las diferencias que pueden impedir un gobierno de coalición. Podría calificar cada posición como contingente o adaptativa para el PSOE y desarrollista o evolutiva para Podemos. El PSOE se adapta a la contingencia de responder a un sujeto político diversificado como lo harían unos grandes almacenes. Ante diversas demandas de "productos", propone ofertas para todos y todas las posibles compradoras. Si alguien es ecologista le ofrece desarrollo sostenible; si alguien feminista, igualdad efectiva; si alguien humanista, propuestas sociales; si alguien nacionalista unidad nacional y federalismo; etcétera. De esta forma va construyendo un discurso con distintos agregados sin importarle las contradicciones y sin tener un análisis social profundo. Como en un supermercado va llenando los estantes con productos diversos en distintas secciones para el consumidor político. Con esta estrategia espera ser el comercio político que más clientes atraiga, dejando su ventaja competitiva a un residuo histórico. Pablo Iglesias, Julián Besterio o, incluso, Felipe González son fotos colgadas en la pared de los fundadores y los continuadores de la empresa. Se apela a la tradición para establecer ese factor diferencial entre los demás competidores. Se maneja en la contingencia política mediante la adaptación a las circunstancias imperantes y mercantiles.

Por su parte Podemos, pese a actuar en un sistema político tipo mercado, tiene otro propósito y otra estrategia. Con razón se les ha calificado de populistas, porque lo son. Pero no en el sentido peyorativo en que se ha afirmado. los y las integrantes del partido morado son conscientes de esa diversificación existente entre la clase asalariada como dijeron los autores clásicos del socialismo. Mas su intención representativa no se encuentra inscrita en el puro mercadeo, existe un fuerte componente ideológico, teórico y grupal que les lleva a ser transversales, que no interclasistas. A pesar de que también, como parece lógico, utilicen los mismos mecanismos de mercadotecnia que los demás partidos. Provenientes de la tradición gramsciana que acaba expresándose en Ernesto Laclau y en Chantal Mouffe, lo que pretende la dirigencia de Podemos es representar esa diversidad de opiniones del sujeto histórico llamado a cambiar el orden actual. Para ello hay que conformar un bloque hegemónico donde confluyen esas diferentes perspectivas y anhelos de un mundo mejor y una superación del orden capitalista. Por ello son partidarios de una democracia radical y agonística. Esto supone ir acercando el cratos cada vez más al demos. Es decir, acercar al pueblo a los distintos recipientes de poder del sistema capitalista. Cambiar la poliarquía pluralista liberal y mercantil actual por una verdadera democracia. Por eso su visión agonística no entiende de competidores en el mercado político sino de adversarios en la consecución de los distintos cambios sistémicos que se necesitan.

Por esto Podemos no podía firmar nada con C's, porque esa firma sería un chalaneo mercantil (como el que ha hecho el PSOE, por cierto) con un adversario político que pretende asegurar las partes más importantes del sistema capitalista. Esto no lo ha entendido el PSOE porque se encuentra en plena subasta y compra-venta de políticas públicas. Por no entender este cambio social que pretende Podemos, el PSOE está haciendo el juego a la coalición dominante como miembro casi integrante del bloque en el poder. Cuando  en Podemos critican a los partidos del turnismo lo hacen porque PP y PSOE son fuerzas mercantiles de ese bloque en el poder que ejerce la hegemonía en España (y el resto del mundo). Podemos aún puede pactar reformas con el PSOE por cercanía ideológica y porque entienden que podrían atraerle hacia ese bloque hegemónico de cambio sistémico, no tanto por la dirigencia socialista como por las bases y los votantes. Pero nunca juntándose con un representante de la coalición dominante, ni mercadeando reformas. Y esto parece, igualmente, que no lo han entendido en Ferraz aún.

Oír a César Luena decir que igual el PSOE debería virar más a la izquierda hace sonrojarse a Izquierda Socialista (la corriente de izquierdas del PSOE) y a cualquier analista político serio. Ya no valen esos trucos del mercadeo y marketing. Si a Pérez Tapias le calificaron de radical durante la campaña de primarios, ¿vamos a creer que ahora la derecha del PSOE va a cambiar? No. Siguen sin entender que Podemos tiene fuerza por un posicionamiento ideológico, no por una oferta mercantil. Su "ventaja competitiva" es que lo que dicen lo llevan dentro y lo que pudiera decir la dirigencia socialista no se lo creen ni ellos ni ellas. Más le vale al PSOE comenzar a reconstruir su ideología y hacer caso a Izquierda Socialista, aunque sea por error. Y Gramsci cuando dijo que "la voluntad colectiva es resultado de la articulación política-ideológica de fuerzas históricas dispersas y fragmentadas". Esto lo han entendido en Podemos, en el PSOE no.

PS. La foto del artículo es de Nicos Poulantzas el gran olvidado del pensamiento socialista radical.

jueves, 14 de abril de 2016

PODEMOS + IU: CUANDO EN POLÍTICA 1+1 NO SUMAN DOS



Ante la inminencia de unas posibles elecciones generales se está hablando, y más si existe un café a dos entre Garzón e Iglesias, de la posibilidad de una coalición electoral entre Podemos e IU. Algunos periodistas lo ven como algo irreversible y otros comienzan a hacer cábalas, como algunas empresas demoscópicas. Pero si existe un punto en común entre los periodistas es que caen en el mismo error. Dan por hecho que los votos de IU sumarían a Podemos. ¡Ah! Pero en política uno más uno no siempre suman dos para desgracia de estos opinadores. Es lógico que hagan este tipo de análisis superficial pues carecen de las herramientas profesionales para ello. Son periodistas no sociólogos o politólogas. Y la historia se ha empeñado en mostrarnos que la unión de dos fuerzas no tiene porqué sumar resultados en positivo.

Es en el orden cualitativo donde se han de analizar los pros y los contras de ese posible pacto Podemos-IU. En primer lugar, el millón de votantes que no transfirieron su voto a Podemos por algo sería. Tuvieron la oportunidad de hacerlo (como hizo casi un millón y pico) y no lo hicieron. Y no creo que hubiese detrás de ello una suerte de patriotismo de partido más allá de cierta cantidad de personas, sino más bien una reacción anti-Podemos. Viejos comunistas, defensoras del feminismo, personas de más de 45 años, sindicalistas, etc. prefirieron a IU porque su modo de entender la lucha es diferente a la de Podemos. Por tanto, nadie aseguraría que la unión de ambas organizaciones provocase la transferencia directa de votos. Los que sintieron a Podemos como IU 2.0. ya hicieron el viaje. Los demás no y creo que no lo harían. En parte por traidores (recordemos que salieron de IU todos y todas), en parte porque ese electorado no conecta con las formas y métodos de Iglesias y compañía.

Y, en segundo lugar, ¿quién nos dice que no haya gente que se fue de IU o haya llegado desde otras posiciones ideológicas y partidistas y decidan irse por la propia coalición electoral? Esto es, votantes que ya no creían en el proyecto de IU y que no quieren ver esa fusión que les remitiría mentalmente a un fracaso, por ejemplo. O votantes de derechas o del PSOE que no quieran vérselas con el antiguo PCE. Como he dicho en política uno más uno nunca son dos. Pero además es que creo que IU saldría perjudicado de tal alianza por algunas razones.

Alberto Garzón y Sol Sánchez se han ganado un gran respeto popular con sus intervenciones parlamentarias y mediáticas (cuando les dejan). En este sentido han salido reforzados en sus posiciones. Fueron los convocantes  y provocadores de la mesa a cuatro para negociar una fórmula de gobierno que estropeó Pedro Sánchez. Han hecho discursos mucho más contundentes y de mayor calado político e ideológico que la gente de Podemos y sin tanto teatro y prepotencia. Y, junto a Mónica Oltra, han sido el verdadero descubrimiento político a nivel estatal. Ello por ser coherentes con sus ideas y tener un sentido político que no poseen ni Sánchez, ni Rivera, ni Iglesias, ni obviamente el presidente plasmagórico (más conocido por el sobresueldos). Unirse en coalición con Podemos lapidaría su buen trabajo y su imagen. Es más les recomendaría un acuerdo con Compromís en la comunidad valenciana. Ambas formaciones obtendrían un magnífico resultado posiblemente sin ir de la mano de Podemos. Allí Podemos les resta más que les suma.

Un aspecto a su favor es que las encuestas les dan un cierto aumento en base a esa buena imagen, pero una coalición con Podemos ¿les garantizaría los dos diputados que tienen en la actualidad? No creo. Como mucho creo que facilitarían la entrada de Garzón pero no la de Sol Sánchez. Y en otras provincias (ahora que sí se tienen datos electorales sobre los que hacer cálculos) no veo que la situación cambiase. Así que volverían a tener dos diputados como mucho y con una gran pérdida identitaria y procedimental. Porque no podrían tener grupo parlamentario propio al estar incluidos en Podemos. De esta forma un pacto como el que dicen supondría la liquidación definitiva de IU.

Y todo esto pasaría porque en política no se debe negociar en posiciones de fuerza disimilares. Y cuando hablo de fuerzas no lo digo en el sentido puramente numérico (que es el que se tiende a valorar) sino a la fuerza de la legitimidad, la histórica, etc. Garzón debería negociar casi en igualdad de condiciones por su peso y legitimidad histórica (e incluso por la aportación de cuadros técnicos) pero tiene un gran hándicap, IU no tiene ni un solo euro para hacer campaña electoral ni para, incluso sostener a la propia organización. Y eso le hace restar muchas fuerzas en su posición cualitativa e histórica.

En mi opinión me la jugaría a ir en solitario (salvo el acuerdo valenciano) porque a peor no va a ir y podría mejorar sus resultados y obtener grupo parlamentario propio en las siguientes elecciones. Cualquier otra estrategia sería acabar con su carrera política y con IU. El pacto con Podemos sería el abrazo del oso de Favila.


viernes, 8 de abril de 2016

PEDRO SÁNCHEZ CULPABLE Y DIMISIÓN



Se acabó lo que se daba. Parece que, salvo cambio radical, vamos a unas elecciones generales el 26 de junio de 2016. Culpables en sí son todos los partidos políticos mayoritarios por no haber sabido dialogar con humildad. Pero si alguien tiene la mayor culpa de todos los responsables políticos es Pedro Sánchez.

Albert Rivera, como bien ha manifestado, ha cedido todo lo que podía ceder con el PSOE. Son liberales y nacionalistas y es lógico que tengan ciertos límites hacia la izquierda. Engañó a Sánchez de manera obvia pero no va a ir más allá del acuerdo firmado. Obvio.

El presidente plasmagórico bastante tiene con sus sobresueldos y toda la corrupción de su partido. nadie le quiere como es lógico. Así que a sentarse y a esperar. Nadie esperaba nada del PP. Ni regeneración, ni salirse de su línea de apoyo a la coalición dominante del bloque en el poder. Son un partido oligarca y católico y así van a seguir siendo.

Podemos, pese a su exceso en las formas (algo que les penaliza en muchas ocasiones), ha cedido en sus planteamientos iniciales y ha aceptado una reunión a tres. Pero no cede en sus posicionamientos ideológicos como era de esperar y desear. No van a permitir que les chuleen ni que les hagan tragar sapos. Bastante que han decidido convocar a sus inscritos para que les digan, mediante consulta interna, si apoyan o no el acuerdo C's-PSOE. Salvo colapso mental de los inscritos y las inscritas el voto será negativo.

Ahora bien, Pedro Sánchez sí que sale de todo este paripé como gran derrotado y como culpable de esta situación. Hizo una apuesta y le salió mal según parece. Desde el minuto 1 pudo haber llegado a un gobierno de izquierdas y no quiso o no pudo. Ya planteé en mi post anterior que se le vio muy rápido en pactar con C's y muy reticente a hacer lo mismo con una alianza de izquierdas. Igualmente dije que supongo que el cuerpo le pide eso mucho más. Así solo suman 130 diputados y ya se rechazó en el Congreso. ¿Por qué insistir?

Antonio Hernando ha sido muy claro esta mañana en Espejo Público: "Solo cabe la vía 199 (C's-PSOE-Podemos), ni es posible la vía 130 (C's-PSOE), ni la 161 (PSOE-Podemos-IU-Compromís)". Es más se ha reafirmado en que ni iban a intentar la posibilidad 161. Por tanto, ahora de nada sirve echar las culpas a tirios y troyanos. Que asuman su derrota y se vayan a su casa. Han fracasado y deben dimitir.

Y creo que Pedro Sánchez es culpable por los siguientes motivos. Primero, por su incapacidad negociadora con el resto de la izquierda de este país. Como estrategia, flirtear con C's podía tener su lógica para rebajar los humos y las peticiones de Podemos. Pero por la esencia del mismo PSOE y lo que opinan sus bases (las cuales fueron engañadas en la consulta realizada) debía haber abandonado a los ultraliberales y haber iniciado otro camino que nunca ha querido llevar a cabo. No sabe negociar con la izquierda por miedo a quedar como un liberalote. Vamos lo que realmente es. Y más cuando piden algo lógico como una consulta a la ciudadanía catalana. Negando ese aspecto, niega no solo los derechos de aquellos que se siente más catalanes, sino la de aquellos que se sienten españoles y quedan al albur de las locuras de los independentistas.

Segundo, es culpable porque no ha tenido arrestos para enfrentarse a los barones y la condesa-duquesa de San Telmo. No ha hecho valer su legitimidad que había sido conferida por la militancia socialista frente a legitimidades menores. A él lo eligieron todos y todas las militantes del PSOE. A los demás solo una parte. Tan solo ha intentado ir salvando su cara en los diversos frentes que se ha encontrado. Así que lo que le ocurra es culpa suya.

Tercero. Es culpable de que se repitan las elecciones porque ha engañado a la militancia socialista. Nunca ha tenido capacidad alguna de formar gobierno porque él no ha querido. El malísimo acuerdo con C's no resultó. Y pidió en el último Comité Federal más tiempo para mirar otras vías de negociación que no eran factibles desde hace tiempo. Él sabía que con Podemos no iba a acordar nada. Salvo que se bajasen los pantalones morados y tragasen con todo no había acuerdo posible. Y no por culpa del referéndum o de los puestos en el gobierno (algo lógico por otra parte). Sino porque sabían que el tema económico que les pone realmente a la dirigencia socialista es bien distinto al de Podemos. Porque la reforma laboral que les mola es diferente a la de Podemos. Porque pasan de la educación salvo en el aspecto público. Porque viven solamente por el cargo y para el cargo. Por eso ha estado engañando a la militancia socialista.

Por estos motivos, y todos los que vengo explicando en este blog, el señor Sánchez debe dimitir, junto a todo su equipo, y dejar paso a otra candidatura socialista. ha demostrado su completa incapacidad. Así que mejor que pase el o la siguiente.

lunes, 28 de marzo de 2016

PEDRO SÁNCHEZ: UNA NUEVA DECEPCIÓN



He estado resistiéndome a escribir sobre el personaje por si al final saltaba la sorpresa y la realidad o algún proceso místico le hacía recapacitar de sus posiciones de partida. Pero no. Pedro Sánchez vaga por las lacónicas praderas de la política española como vagaba Alonso Quijano junto a su escudero Sancho Panza. Y donde en éste había locura y cierto utopismo en aquel no hay más que la nada más profunda. Donde en don Quijote había cierto punto de locura por una época que se iba, en Sánchez no hay más que un débil intento de salvar su pellejo político (y tampoco es seguro que lo vaya a conseguir).

La posible ilusión por un gobierno de izquierdas quedó difuminada hace tiempo ya. Para algunos cuando firmó el acuerdo con C's y para otros por la desidia mostrada por el interfecto. Aunque hubiese un acuerdo, que veo ya lejano, con Podemos y demás grupos de izquierdas ya nada va a ser igual. Porque, entre otras muchas cosas, no se le ve con ganas de llevarlo a cabo en el propio rostro. Si se dan cuenta desde, incluso, la firma del acuerdo con el ultraliberalismo español, la cara de Pedro Sánchez ha perdido brillo y la sonrisa parece impostada. En diferentes entrevistas o durante los paseos que está dando por España (no sabemos muy para qué), Sánchez aparece rígido, a la defensiva según su expresión corporal y con un semblante demudado. Parece que las fuerzas le van abandonando poco a poco. No porque vaya a fallecer o porque esté cansado por el esfuerzo realizado (tampoco parece que se haya matado trabajando a tenor de los resultados). La energía que transmitía cuando le encargaron la formación de gobierno ha desaparecido y esa sensación se transmite a la ciudadanía.

Nunca tuve confianza en que esta persona fuese a posicionar al PSOE en un marco ideológico socialdemócrata potente, pero esperaba que frente a unos resultados como los producidos el 20 de diciembre de 2015, sí fuese valiente para apostar por un gobierno hacia la izquierda. Pero no, en su cabeza, por mucho que digan, nunca estuvo ese pacto como primordial. Cuando comenzó las negociaciones y avanzaba con C's pensé que se trataba de una estrategia para hacer la envolvente a Podemos y que bajasen su nivel de crítica y a Pablo Iglesias para que fuese menos prepotente. Pero no tardó ni cinco minutos en firmar un acuerdo de derechas mientras estaba a la mesa con la izquierda. Y lo que podía ser estratégico, resultó que era pura convicción y estar más a gusto con la derecha.

Ideológicamente jamás Sánchez se ha caracterizado por ser un socialdemócrata profundo, sino como lo fue Rodríguez un liberal humanista o un liberal radical. Esto es, un liberal con ciertas inclinaciones sociales o un buenista o un new ager, pero nunca un socialdemócrata. Sánchez es parte de esa miríada de personas que pueblan el PSOE y que están es ese partido porque en la derecha no podrían estar (por cuestiones familiares, por cuestiones del alma, o por cuestiones de solidaridad humanística), pero en ningún momento cuestionan al capitalismo en sí, solo quieren parchearlo para evitar las más graves consecuencias, a simple vista claro está, que provoca. Son personas que al no existir antes C's vieron en el PSOE un buen lugar donde estar porque cubría sus expectativas de integración en el sistema y de humanismo cristiano. Por este motivo la poca izquierda que sigue habiendo en el PSOE jamás pasó del 20% y lo extraño es que aún siga moviéndose en ese porcentaje. Pablo Iglesias se equivoca al hablar de las dos almas del PSOE. Para desgracia de muchos y muchas el alma de la izquierda hace tiempo que es poco más que ese 20%, el resto del partido o es demasiado mayor como para manifestarse en contra de la dirección o está formado en ese sentido liberal humanista que sale huyendo de todo aquello que suponga un gran esfuerzo analítico y de cambio (gradual) del sistema capitalista.

Cuando habla de progresismo Sánchez, y el resto de la dirigencia del PSOE, al igual que cuando habla de la clase media trabajadora se intenta converger mediante con la izquierda. Pero progresistas también pueden ser los liberales, los radicales, los ecologistas, los neomarxistas, los frankfurtianos, etc., el matiz reside en qué significa progreso para cada uno de esos grupos. Por tanto cuando dice que va a hacer políticas de progreso no quiere decir que vayan a ser de izquierdas porque el progreso material nada tiene que ver con el progreso de la persona o de la humanidad o del cambio de sistema, por ejemplo. Tampoco es para sorprenderse esta carencia en el secretario general del PSOE, eso ya lo sabíamos desde que se presentó a las primarias. Se le eligió, no por guapo como algunos maliciosamente dicen, sino porque siendo un "niño" del propio sistema servía a los recién llegados a los poderes regionales como legitimación frente a la vieja guardia. Eduardo Madina era el claro representante de esa vieja guardia (Rubalcaba le preparó las primarias para tal efecto como se las ponían a Fernando VII) de la que se querían ir separando los barones y la condesa-duquesa de San Telmo. Y nada mejor que Pedro Sánchez para legitimarse en sus nuevas posiciones. Vamos que la chicha del caucus socialista era lo viejo y lo nuevo dentro de la misma posición de centro, de liberalismo humanista. Pérez Tapias con su propuesta hacia una izquierda socialdemócrata era visto como Belcebú porque ni ayudaba a legitimar las nuevas posiciones, ni su ideología era compartida por la dirigencia y los cuadros del partido.

Si ideológicamente es imposible ver a Sánchez a la izquierda (ni en el centro de su propio partido) sus actos ¿podrán decirnos algo? La firma tan rápida del acuerdo con C's ya nos indica que Sánchez se encuentra más cercano a las posiciones del liberalismo que del socialismo sin duda. Aceptar ese proyecto económico y social ya le sitúa a él y a sus conmilitones a la derecha del PSOE que ya de por sí es de centro izquierda... así que casi podría decirse que estarían más a gusto en C's que en el PSOE si no fuese por el buenismo o el humanismo grecolatino (por no decir cristiano). Ni ha intentado llegar a un acuerdo con Podemos según han demostrado los hechos. Bien es cierto que la prepotencia de Iglesias y algunas palabras de más pueden haber dificultado la negociación, pero es que no han puesto mucha "ilusión" por entenderse (por ambos lados incluso). Esto ya nos indica algo de la comodidad ideológica de Sánchez y más cuando va cogido de la mano de Rivera para intentar cerrar acuerdos.

Otro de los actos destacados de Sánchez fue la laminación del PSOE de Madrid. Bajo una serie de argumentos baladíes y prefabricados se decidió acabar con la ejecutiva de Tomás Gómez. Las formas fueron poco democráticas y se saltaban lo determinado en los estatutos del partido. Bien es cierto que cualquiera que llega nuevo a una posición de poder como la obtenida por Sánchez, intenta en cierta forma asentar su poder de algún modo, pero en su caso fue nada democrática. Además las causas peregrinas que eximieron nos dan a entender que había otras causas internas que no se explicaron. Gómez apoyó a Sánchez así que por ese lado no tendrían que haber tenido problemas. Es más sigue siendo miembro de su ejecutiva. Sabemos que lo del tranvía de Parla, aún basado en ciertos datos de malísima gestión y posible cohecho, fueron manipulados por cierto grupo mediático para apoyar la decisión que se tenía tomada desde hace tiempo. Que las encuestas fueran penosas tampoco es ningún indicativo y más cuando eso se sabía antes de haberse presentado Gómez a las primarias. ¿Dónde estaba entonces el elemento de fricción? En la mala gestión de Gómez al frente del PSOE de Madrid con un pufo de casi dos millones de euros; por haber laminado agrupaciones porque estaban en su contra; porque tras haber perdido las anteriores elecciones autonómicas no hizo nada; por la no presencia mediática y haber dejado a las mareas y a los sindicatos casi abandonados; y, creo que esto fue fundamental, por haber amenazado y utilizado su poder para impedir que hubiese una candidatura alternativa a la suya como candidato (de hecho varias personas de esa candidatura ya no están dentro del PSOE).

Esto nos ayuda a entender la posición ideológica de Sánchez. Se mueve tan solo por poder y cargos bajo una pátina de humanismo. Pero es que el propio personaje ha demostrado una gran carencia de recursos propios en las distintas vicisitudes a las que se ha tenido que enfrentar. En primer lugar, y al igual que sucede con los demás políticos y políticas de España, se dedica a recitar los mantras del laboratorio de su ejecutiva. Lo malo es que no sabe salirse de ellos (como le sucede a Rivera, por cierto), no tiene capacidad de reacción y de salirse del guión establecido. En segundo lugar, y derivado de los anterior, en el debate de investidura se le vieron todas las costuras al traje de dirigente. No solo es que llevase las contrarréplicas preparadas de casa (que eso es de político mediocre) sino que frente a los ataques al PSOE de Iglesias no supo reaccionar con contundencia. Se mostró mohíno y descolocado. Desde luego los militantes del PSOE se sintieron huérfanos en ese momento y seguramente la mayoría de los votantes. Se demostró que no tiene cuajo político, que solo una sonrisa no se va a ningún sitio. Algo que es el prototipo de cuadro que ha venido generando el PSOE en los últimos tiempos. Mantristas sin ideología y más preocupados de colocarse que de defender a la ciudadanía. Y en tercer lugar, lo que para mí es más sorprendente, es su nula capacidad para manejarse en el debate económico (tanto micro como macro) siendo él doctor en Económicas. Si le observan tiene dificultades para hablar en términos económicos y rebatir los datos generales. Es algo que me ha sorprendido desfavorablemente, su incapacidad para debatir económicamente. Así no te entiendan nada más que los entendidos, pero de cara a la galería quedas bien e incluso puedes humillar al contrario. Pero ni eso.

Claro que solo con ver la trayectoria de Sánchez es comprensible todo lo que he detallado. Es un producto de las senectudes socialistas que se preocupan más por no molestar y pasar desapercibidos para poder situarse en los cargos que en defender el socialismo. Ha sido renovador de la base de Balbás (sí, el del tamayazo), ha estado con el "gran ideólogo del zapaterismo" y destructor del PSOE José Blanco... vamos lo mejor que ha dado el PSOE pero que le ha servido para irse colocando de concejal, de asesor en la UE y diputado (al tran tran bien es cierto). Por tanto no es de extrañar su poco poso ideológico, pero sí su escasa virtud estratégica. Porque en este aspecto, incluso, es torpe porque se le ve la jugada. Ahora quiere retrasar el congreso del PSOE para ver si así logra o bien formar gobierno o bien salvarse como candidato a las posibles elecciones. Y más cuando parece que la condesa-duquesa de San Telmo va a cruzar Despeñaperros como César cruzó el Rubicón. Alea jacta est.

Igual hasta logra formar gobierno por salvar sus posaderas pero la decepción que ya ha generado en la militancia y en la ciudadanía que le votó creo que no va a desaparecer. Solo las ganas de que el presidente plasmagórico, sobresueldos y escondido deje de serlo le salvaría. Pero que nadie espere un giro a la izquierda de esta persona porque en su fuero interno no está ese poso ideológico. Igual acaba en C's de la mano de su socio Rivera. Ojalá por el bien del PSOE y de la izquierda patria.

jueves, 3 de marzo de 2016

EL NO DEBATE DE NO INVESTIDURA


¡¡¡VERGÜENZA!!! No existe mejor adjetivo calificativo para evocar lo acontecido en el Parlamento español en el No debate de investidura de Pedro Sánchez. Los doxósofos (los sabios de la opinión pública) están devanándose las meninges para hacer ver que lo que allí ha acontecido o bien ha sido una patraña o ha sido una asamblea estudiantil. Se habla de perdedores y ganadores, cuando la verdad es que si esa es la representación de la soberanía popular o bien la soberanía está mal, o bien el populus no pinta nada, o bien ambas cosas a la vez.

Ya el día anterior sufrimos el discurso del becario, pero en esta ocasión hemos visto al payaso, al listo y al delegado de clase que junto al anterior nos han mostrado un circo más que una sesión parlamentaria. Han salido memes y mensajes de twitter diciendo que en cierto programa de Tele 5 harían fortuna, pero eso no es lo peor. Lo peor es que han ignorado las preocupaciones de las personas por enfrascarse en peleas que harán mucha gracia a los periodistas pero no al común. Paso a analizar las impresiones que me han dejado los intervinientes para que comprendan mejor mi queja.

Mariano Rajoy, más conocido por el plasmagórico o el sobresueldos, se ha dedicado a hacer chanzas y burlas de la propuesta de PSOE y C's sin ofrecer alternativas y vanagloriándose de sus "supuestos" logros al frente del gobierno. Ha tratado de estúpidos y estúpidas a las personas que conforman el grupo socialista y nos ha sacado las cuentas del presidente Rodríguez, su cobardía y su desconocimiento de la historia. Lo entiendo porque es sentimiento y tiene ser humano. La canción de que el PSOE es paro y crisis económica ya suena a cansina porque en 17 años de gobierno socialista es evidente que alguna crisis mundial han sufrido pero también es cierto que han creado más puestos de trabajo que el PP en sus tres legislaturas (solo hay que ver los datos) y vanagloriarse de sus logros económicos cuando la deuda la ha situado al 100% del PIB y la bajada de la población activa ha sido producto de la emigración y de las jubilaciones anticipadas, que han llevado a cabo con los parados de 62 o más años, es de chufa (¡lo peor es que nadie se lo ha recordado!). Además, con tono de risa y chanza, ha admitido que él rechazó la propuesta del jefe del Estado para lograr el apoyo de la Cámara porque sabía que nadie le iba a apoyar. Pues debería, más que reírse, pensar (como le dijo Sánchez) que el problema puede ser él y su partido. Si ni a derecha ni a izquierda le quieren por algo será. Poco le importa, eso es gracioso y además la culpa es de los demás. Impresentable, cobarde y "ruíz".

Y su referencia al Pacto de los toros de Guisando ni es gracioso ni tiene nada que ver con el acuerdo entre dos partidos políticos. Lo que se acordó en Guisando fue la sucesión a la corona de Castilla de Enrique IV en favor de su hermana Isabel de Castilla porque su hija (Juana de Castilla, más conocida como la beltraneja) no fue reconocida por los nobles castellanos al sospechar que era producto de la unión carnal entre la reina y el duque de Alburquerque. Vamos que el rey, en base a su impotencia conocida, habría consentido unos cuernos para tener descendencia. Nos tendría que explicar, por tanto, Rajoy su papel en el pacto, porque no sabemos si es la beltraneja o el cornudo consentidor. Mas del acuerdo y si le parecían bien las propuestas o no aún desconocemos su opinar. Así que ya conocemos al payaso de la función.

Paso a hablar del listo. Y lo catalogo como listo porque de todo el debate parece el mejor parado. Albert Rivera no solo consiguió "clavarle" a Sánchez gran parte de sus propuestas programáticas, pulidas por matices, sino que en el propio debate fue quien mejor defendió el acuerdo. ¡Claro, si es que es casi todo suyo! Acertó al tomar como ejemplo histórico a Adolfo Suárez y seguir esa tradición, además de saber conservar la compostura entre el alboroto. Si estaba jugando a nuevas elecciones, y con la cantidad de casos de corrupción que tiene el PP en su propio seno, la jugada puede salirle bien. Si estaba jugando a ser la salsa en todas las comidas igual el tiro le sale por la culata. Pero, tomando el calificativo de Alfonso Guerra a Suárez, estamos ante un nuevo tahúr del Mississippi.

Vayamos con el delegado de clase o el bolchevique de fábrica porque con su actuación de ayer no se muy bien cómo calificar a Pablo Iglesias. La verdad es que le gusta la teatralización y la tontería a destiempo a este chico y eso le hace a veces muy bufo. Pero si algo hay que decir es que ayer le perdieron las formas totalmente. Se puede decir lo mismo con las mismas palabras pero sin necesidad de gritar. No sabe controlarse. De esta forma, lo que tiene de razón lo pierde totalmente. Además, tiene la curiosa facilidad de meterse en berenjenales que ni son necesarios, ni tienen gracia para sus electores. Empezaré por lo que medianamente me pareció bien de sus intervenciones. A diferencia de los demás gallitos, fue el único que realmente puso en evidencia los matices liberales que posee el acuerdo PSOE-C's y que, aunque nos vendan otra cosa, son muchos y peligrosos. En ese momento se vio que realmente alguien había preparado el debate como lo que es un debate de investidura para formar gobierno. Ni Sánchez, ni Rajoy, ni Rivera hablaron de un verdadero programa de gobierno. Estuvo genial al decirle a Sánchez que la próxima vez enviase a negociar a un economista socialista en vez de a uno que trabaja para Price Waterhouse and Coopers y poco más. Si hubiese utilizado el tono correcto la sensación sería distinta.

¿Qué hizo mal Iglesias? Todo lo demás. Desde el tono agresivo hasta las tonterías que se le ocurre decir y hacer a este hombre. Le elegirían delegado de clase por gritón y por payasete desde luego. Primero, a qué viene citar a Salvador Puig Antich y rememorarle como muerto del franquismo. Lo que pidió la sociedad y las instituciones internacionales es que no le aplicasen la pena de muerte. No que fuese un preso político o algo por el estilo. Estaba condenado a muerte porque había asesinado a un policía sin más. Da igual que fuese anarquista u otra cosa, lo cierto es que estaba en la cárcel por asesino. Así que ¿ahora Iglesias defiende a asesinos? Cuando no se sabe la historia o se manipula tiene estas cosas, que uno puede quedar como estúpido. Además, debe tener el síndrome de la transición porque se pone a evocar aquella época con fruición y, lo que es peor, con errores impropios de alguien que, en teoría, ha estudiado historia de España. ¡Mete cada gazapo! Y recordar el pasado totalitario de los padres de la gente del PP, hablar de Millán Astray y tonterías de esas ¿a qué viene? Es un discurso guerracivilista que nada tiene que ver con su electorado ni con la gente del 15-M. Todos tenemos un pasado, por desgracia, en España y el suyo por cierto se vincula a organizaciones terroristas y dictaduras. Pero si algo bueno trajo la transición es que se ha intentado superar eso, las dos Españas. De verdad que el trauma freudiano que tiene este chico con esa época es tremendo. Esta bien que hable de oligarcas y de plutócratas y que utilice un lenguaje áspero y que dejemos atrás lo políticamente correcto y que al pan pan y al vino vino, pero de ahí a irse a cuarenta años atrás para justificarse él solo. No lo entiendo y creo que no lo entiende tampoco la ciudadanía.

Y luego en las réplicas ya fue para morirse. Hay que ser muy bruto para decir que Felipe González tiene las manos manchadas de cal viva. Es miserable y un insulto a los socialistas y a la gente que les vota. En primer lugar, el asunto de la cal viva sucedió en el cuartel de Intxaurrondo porque se les fue la mano o saber qué a unos guardias civiles que habían detenido a dos etarras. El caso fue juzgado y el general Rodríguez Galindo está en la cárcel por ello. Ni el ministro, ni el presidente del gobierno supieron de ello ni lo ejecutaron. ¡Señor Iglesias aprenda historia de España que me parece que está flojo en la materia!. En segundo lugar, si lo decía por el GAL, debería preguntar a su loado (en el discurso) Gerardo Iglesias y a Santiago Carrillo por ello. Igual son culpables por acción u omisión. Esto es que consintieron sabiendo. Así que igual el pasado del que se reconoce Iglesias está manchado igualmente con el GAL. Es lo malo de escupir para arriba, que te puede caer en un ojo. Y luego las tonterías de levantar el puño, saludar a los colegas del hemiciclo, darse besos y abrazos. Teatro bufo que una vez tiene gracia, dos molesta a los ojos. Si está preparando las elecciones igual se lleva una sorpresa porque las tonterías reiteradas y el mal gesto no gustan a las personas. Además que la gente que les votó del 15-M ni son comunistas, ni leches, solo son personas que están quemadas de malas gestiones y de abusos de poder. Y eso se combate con mala leche, con palabras duras, pero con muuuucha ironía. Que es lo que le falta a Iglesias.

Y ¿qué decir del becario? Horroso. Si el día de la exposición solo nos habló del acuerdo y nada de un verdadero programa de gobierno, que es lo que se hace en los debates de investidura, en las réplica y contrarréplicas estuvo soso, sin ideas, aburrido, poco brillante, etc. Lo de llevar las réplicas por escrito y desde casa es tomar el pelo a la ciudadanía (como bien dijo Iglesias). Con lo fácil que hubiese sido decirle sobresueldos al sobresueldos, no. Se dedicó al tapón para arriba tapón para abajo. Con Iglesias cometió un error indignante que es usar a los muertos de ETA para echárselos en cara. Hasta Carmén Chacón dejo de aplaudir. No es que sea un error, pro mucha provocación que le haya hecho Iglesias, es que es vergonzoso. Todas las personas saben que el PSOE ha puesto muchos muertos en la lucha contra el terrorismo etarra pero no se utilizan los muertos contra el adversario. Además, un adversario que nada ha tenido que ver con eso. Impresentable. No solo nos ha querido meter un programa liberal sino que se ha mostrado falto de punch parlamentario. Claro como no permite los debates en el PSOE y los que hay están manipulados, pues pasan estas cosas.

Respecto a los outsiders me gustaron mucho Domenech, Alexandra Fernández y Alberto Garzón por contundentes y duros contra el acuerdo, pero irónicos y sin estridencias. Homs y Tardá estuvieron en su tono defendiendo Cataluña y ofreciendo una solución al problema catalán. Y Baldoví de Compromís exigente y duro pero dialogante. Vamos casi fueron mejores los minoritarios que los mayoritarios.

Agradezco que el debate se enriquezca con tantas opiniones nuevas en el Parlamento y se deje lo políticamente correcto fuera, pero es de desear que todos y todas mantengan las formas porque no solo son representantes de la soberanía popular, sino que tienen una función pedagógica que parecen haber olvidado. De verdad, ayer sentí VERGÜENZA.