domingo, 18 de septiembre de 2016

¿ES CIERTO EL NO es NO?


Estos días, de trasiego cainita dentro del PSOE, parecen haber definido dos posiciones claras respecto a la política de alianzas a establecer. Por un lado el No es No del secretario general y, por otro, aquellos que apoyan algún tipo de acuerdo y abstención con el PP. Analicemos ambas posiciones.

Comenzando por aquellos que, en base a la razón de Estado, podrían ceder en la abstención al PP los hay de dos tipos: por un lado, aquellos que propugnan una abstención negociada para una legislatura corta, transformando las actuales Cortes en Constituyentes en dos años aproximadamente; y aquellos que a cambio de la abstención piden la cabeza del presidente plasmagórico y acuerdos solo en lo relativo a Cataluña y la financiación de las CCAA. Entre los primeros estaría Guillermo Fernández Vara y entre los segundos Susana Díaz. Eso sí, todos los que se encuentran en este lado del espectro no desean un gobierno frankenstein con Podemos y separatistas.

En el otro bando se encuentra el secretario general y las secretarias generales de País Vasco y Baleares más Iceta y lo que quiera que haya en parte de Galicia. La postura es clara, No a pactar cualquier tipo de acuerdo con Rajoy y sí a sondear un gobierno de cambio con Ciudadanos y Podemos, o el gobierno frankenstein (Podemos, separatistas, nacionalistas de derechas y quien por allí se apunte). Un supuesto, que a la luz del posicionamiento ideológico, parecería más razonable que lo otro. Ahora bien ¿es ideológica esa apuesta o estratégica?

Conociendo a Pedro Sánchez, su discurso pre-secretario, y su vida dentro del PSOE no parece muy lógico ese cambio ideológico. Es y no ha dudado de reconocerlo parte de la gauche caviar, de la beautiful socialista. En todas las votaciones que se le conocen, en caso de duda entre capitalismo o no, ha votado capitalismo. Proviene de los renovadores de la base de Balbás y José Blanco, es decir, de la gente del tamayazo, de los que ponían a concejales y diputados para favorecer sus actividades económicas, los que en el poder han quitado democracia y han depurado a los divergentes. Vamos lo menos socialista que ha podido existir en el PSOE. Serían de centro derecha en el PP casi. ¿Como Pablo ha caído Pedro Sánchez del caballo capitalista cegado por el rayo socialista o es pura estrategia interna?

Lamentablemente es pura estrategia. Fundamento primero. Ni lo propuso ni quiso probar la fórmula frankenstein en la primera ronda tras el 20D. Fue corriendo a los brazos de Ciudadanos y desde ahí intento que Podemos se uniese. Tampoco le pidió al PP que se abstuviese, aunque ahora hable de esa posibilidad. Cuando intentó algo con Podemos, los cuales por cierto le chulearon todo lo que quisieron, Ciudadanos se opuso de acuerdo a sus principios.

Ahora, está sondeando esa posibilidad otra vez por mera supervivencia personal de él y su equipo. Alargar los plazos para que sea inevitable seguir aguantándole a él ahí arriba y tener una referencia ético-ideológica como defensa. En la batalla interna deben creer dentro de la ejecutiva del PSOE que pueden presentarse como los adalides de la izquierda (esperen que paro de reírme para poder seguir escribiendo), gracias al No es No y los contactos con otras formaciones de ese bando político. De esta forma se estarían ganando a la parte del PSOE más urbana que no está presionada por las baronías y que suponen un peso electoral importante.

Para esta táctica cuentan con algunos iluminados que lo apoyan, por motivos ideológicos, pero que no ven la estrategia de puro poder que es la realmente importante. Hablo de personas como Pérez Tapias, Elorza, etc. Personajes solitarios que pueden aparecer mucho en los medios pero que, dentro de la organización, no tienen apoyos de casi nadie. La mera presencia de ellos hace que se legitime la postura orgánica del secretario general como alguien de izquierdas y comprometido con la vía de la gran izquierda. Teatro, la vida es puro teatro. Pedro y sus corifeos tan solo quieren el poder para perpetuarse en él todo lo que puedan. O, al menos, tener un eximente para buscar trabajo cuando les echen de los puestos aúricos.

Que no les confundan. Ni a unos u otros les interesa la ideología en sí en esta batalla. Es pura y rotundamente una batalla por el poder y por asegurar el sistema. A cambio de la abstención Fernández Vara o García Page tendrán el apoyo asegurado en sus Comunidades (incluso Fernández o Lambán) y la condesa-duquesa de San Telmo desembarcará en Madrid con portero de librea, alfombra roja y parabienes de todo tipo.

Y, por desgracia, la izquierda del PSOE ni está ni se la espera.

martes, 12 de julio de 2016

SOBRE LOS COMISARIOS POLÍTICOS Y PODEMOS


La payasada del "día sin bañador" ha diluido, como era de esperar porque así se planificó, la creación de 118 agentes de barrio y juicios populares en los barrios de Madrid. Para una mayoría de las mentes secas lo anecdótico del bañador oculta una realidad más peligrosa, es parte del Estado espectáculo al que acuden con frecuencia los políticos y, por mor de las ventas, los medios de comunicación. La fase de asentamiento populista va tomando cara. Una faz que ya henos visto en otras ocasiones con resultados nefastos para la ciudadanía.

Primero analizaré la propuesta populista desde un punto de vista meramente técnico y económico, para posteriormente adentrarme en la sinuosa posibilidad político-ideológica del proyecto. Proyecto este que se suma a los grupos de barrio que controlarán el cumplimiento de la normativa municipal y autonómica en los distintos establecimientos lúdicos (en especial las terrazas). la propuesta de los podemitas consiste en la implantación de unos juzgados populares de barrio donde se diriman las disputas vecinales y las infracciones cometidas. De esta forma, dicen, personas sin recursos accederán a una justicia gratuita llevada a cabo por los propios vecinos y los infractores serán reeducados en base a la publicidad de los juicios y las charlas. Serán grupos de vecinos que, junto al agente de barrio, harán justicia. Ni son tribunales de arbitraje, ni jueces de aguas, ni jueces de paz (figuras jurídicas ya existentes), sino justicia popular. Además de esto, se nombrarán 118 agentes de barrio, dependientes de Alcaldía, que tendrán bajo su manto a la policía local y controlarán lo que suceda en el barrio. Al ser personas conocidas, argumentan los morados, asegurarán que los conflictos se reduzcan. Leyéndolo así parece hasta idílico. Pero se sostiene bajo una imposibilidad económica y técnica.

En primer lugar, contratar (a dedo) a 118 personas que tendrían una posición similar a un funcionario del grupo A, supondría gastar cerca e 40.000 euros en los salarios de cada persona. Eso supondría un gasto anual de 4.720.000 de euros solo en salarios. Obviamente estas personas deberán disponer de una infraestructura mínima para llevar a cabo sus funciones. Y qué menos que dispongan de un teléfono, un ordenador, una silla, una mesa, agua, electricidad, etc. Si a ello sumamos que los juzgados populares necesitarían también una infraestructura con al menos algún administrativo y algún asesor jurídico, esos otros salarios supondrían unos 6 millones más que añadir. Por lo pronto, el ayuntamiento de Madrid subiría sus gastos corrientes en al menos unos 15 millones de euros. Eso en un ayuntamiento que está ya sobredimensionado y con una deuda enorme. Si ya se quejaban los vecinos de la gran cantidad de asesores que existían, ahora habría que añadir 354 personas enchufadas. ¿No decían en Ahora Madrid que iban a acabar con los cortijos, los enchufes, los asesores y que iban a bajar los sueldos? De momento ni lo uno, ni lo otro.

Mas no solo lo narrado hasta aquí hace difícil su puesta en marcha, además hay una serie de inconvenientes técnicos que lo impiden. En primer lugar, el ayuntamiento no tiene competencias para crear tribunales populares. En segundo lugar, no se especifica la composición de los mismos (si será o no obligatorio ser jurado o no, y quiénes lo compondrían). Y, en tercer lugar, al carecer de potestad nadie está obligado a acudir por mucho que le acusen. Recuérdese que el arbitraje es de mutuo acuerdo, por ejemplo. Por tanto, no es más que otra muestra de demagogia barata (como los falsos presupuestos participativos) y una cortina de humo para implantar a los agentes civiles de barrio. Y es en este punto cuando entramos en el terreno político-ideológico.

Hay que decir que esos agentes, los cuales tendrían bajo su mando dotaciones policiales, no tendrían en ningún momento potestad per se porque no pueden dársela, ni el ayuntamiento tiene transferidas esas competencias. Por tanto, solo pueden ser agentes políticos al servicio del barrio y, esto es importante, de quien le paga. Porque esta propuesta no es más que una fórmula de agencia de colocación y de suministración de doctrinal barrial. Lo que pretenden crear son comisarios políticos que controlen lo que acontece en el barrio e informar a los superiores. Algo así como los vigilantes franquistas o los círculos de seguridad venezolanos.

La táctica transversal populista necesita no solo de demagogia y mesianismo (de esto hablaré otro día) sino de penetrar en las estructuras de la sociedad civil. El entrismo comunista del pasado no es suficiente porque solo es informativo pero no proactivo, esto es, adoctrinador. En este caso los agentes políticos tendrán la misión de adoctrinar, manipular y castigar dentro de la sociedad civil. Aquellas entidades que se presten a colaborar serán beneficiadas con distintas dádivas, y aquellas que se nieguen sufrirán las consecuencias mediante los tribunales populares, las sanciones del agente de barrio y el miedo. La finalidad es convencer por los medios necesarios. Por ese  motivo quieren dotarles de potestad policial. Para trincar a un manguta ya se valen los propios policías.

Al igual que ocurre con los vigilantes de terrazas y demás negocios lúdicos, se quiere crear una policía política paralela. Se adoctrinará mediante el palo y la zanahoria para conseguir el movimiento histórico que persiguen. La libertad quedaría subyugada frente a la política del miedo o la delación. No es de extrañar este tipo de actuaciones de Ahora Madrid (Podemos) porque el fin último del populismo es la negación de la política, su destrucción en favor del movimiento populista. O estas conmigo o contra mí. No hay alternativa ni diálogo posible. Todo lo que queda fuera del movimiento es lo perverso, lo corrupto, lo malo, lo que debe ser extirpado. La política en sí requiere del diálogo entre ciudadanos, no contra los mismos. Estos agentes del ayuntamiento obtendrían sumisión por convencimiento o combate. Desaparece, por tanto, la política y la ciudadanía.

Y esto es importante. el crear agentes para negar la ciudadanía en sí. Para los populistas el momento republicano no es la creación de ciudadanía sino de patria/país (léase a Laclau, Mouffe, Errejón y demás). El patriotismo es excluyente frente a la ciudadanía que es incluyente. Solo los patriotas, que suelen ser identificados con los de abajo y los excluidos del sistema, pertenecen al movimiento (peronismo puro y duro). Los demás quedan excluidos. No hay más que leer las conclusiones del Consejo Ciudadano de Podemos para observar lo que digo. Pervierten el republicanismo mediante el patriotismo populista. La ciudadanía es negada, porque incluye tanto a patriotas como no patriotas, y con ello se comienza a poner fin al fundamento del sentido de la política. Se la niega para abolirla. Y sin política solo queda el poder en sí y el culto religioso o carismático al movimiento histórico.

Se elimina la política y, por ende, la libertad y la justicia. Los agentes de barrio no son más que la punta de lanza del fin de la política y la era del populismo. Y pensar que el factio populorum lo que defendió fue el derecho a ser ciudadano romano de verdad. Hemos llegado a la perversión de las palabras, al mesianismo político y a la negación de la alteridad. Solo habrá una doctrina y moral posible, la del movimiento populista. Solo hay que leer sus textos para observar que esto es lo que quieren. Frente a ello solo cabe más ciudadanía y republicanismo político (que no tiene nada que ver con la II república española, por cierto). Más política, debate y deliberación. Destruir la política diciendo que se va a procurar más democracia es muy sencillo. Y que no les engañen el plebiscito no es en sí democracia directa (Pedro Sánchez también tiene esta manía), sino consulta directa.

Post Scriptum. He obviado del análisis los posible comportamiento mafiosos, generados por la propia persona o grupos de personas, que puedan provocar este tipo de políticas y acciones. Obviamente ese peligro existe pero no es achacable a la ideología en sí sino a la podredumbre moral de las personas (y más si son apoyadas por un relato mesiánico). El matonismo político sí deriva de factores ideológicos, los cuales he querido remarcar. Pero no se puede olvidar que se podrían dar casos de matonismo criminal si se abre la caja de Pandora.

lunes, 11 de julio de 2016

LA VÍA CANADIENSE DEL PSC



Miquel Iceta, primer secretario del PSC, ha reclamado la vía canadiense para solucionar el problema catalán. Frente a esta propuesta el PP ha denunciado que la solución solo pasa por la defensa de la soberanía nacional. Desde el PSOE, Guillermo Fernández Vara ha pedido que el PSC se deje de aventuras nacionalistas o que deje de ser un partido aliado. ¿Por qué tanta inquina? Porque la propuesta de Iceta es de una estupidez intelectual enorme. Solo plantea la vía canadiense para el posible referéndum de autodeterminación.

Soy de la opinión de que un referéndum de tales características, siempre y cuando se respeten ciertas circunstancias vitales, sociales y políticas, sin duda es una vía para la solución del conflicto. Ahora no se dan esas circunstancias en sí por lo que no insistiré en el tema. Pero sí quiero analizar esa vía canadiense, o mejor llamarla quebecois, para demostrar el engaño histórico de Iceta y sus corifeos.

La solución quebecois, la real, se fundamenta en un nacionalismo cívico o político por ambas comunidades, por un respeto basado en el multiculturalismo (como bien ha estudiado Will Kymlicka) y por una sociedad libre. Todos estos condicionantes no se dan en plenitud en Cataluña. Hace años, en el pujolismo político (sí, el de Andorra y el 3%), autores como Ferran Requejo Coll o políticos como Pascual Maragall defendían la existencia de ese nacionalismo cívico en Cataluña. Todo ello como respuesta, para evitar comparaciones, al nacionalismo cultural del País Vasco, donde ETA asesinaba por ser distinto. Y la gente lo creyó. Sin embargo, había un germen culturalista (porque utilizar racista no sería correcto lingüística y conceptualmente) y sometedor en todas las acciones que llevaban a cabo la Generalitat, las Diputaciones y las alcaldías. El nacionalismo bueno debía ser protegido (así pensaban algunos) frente al nacionalismo malo (lo mismo que pasaba en Cataluña, ocurría mientras tanto en la Comunidad Valenciana, gobernada por el PP, ojo al dato). Pero ese nacionalismo bueno iba sojuzgando lo español poco a poco. Creando, de este modo, una sociedad exclusivista, culturalmente monocorde y antiespañola.

 Por eso defiendo que en Cataluña exista una "verdadera" vía canadiense. Esto es. Que toda la sociedad sea bilingüe y que cada cual elija su lengua vehicular durante su día a día libremente. Que puedan existir de facto colegios, institutos y universidades cuya lengua de uso sea el español (como McGuill y UQAM en Quebec), sin que estas instituciones sean perseguidas por ello. Que todas las señalizaciones sean en los dos idiomas. Que se pueda acceder a impresos oficiales en la lengua que cada ciudadano/administrado elija. Que los locales comerciales puedan rotular y utilizar el idioma que ellos deseen (en Barcelona se obliga siempre a rotular todo en catalán al menos, pero no se ponen esas trabas si rotulas en inglés o en pakistaní). Que, al fin y al cabo, exista libertad y respeto a ambos tipos de cultura. Eso no lo dice Iceta, porque al fin y al cabo no deja de ser parte de esa gauche divine que siempre ha estado en el poder, de esa burguesía progre catalana que realmente manda en el PSC. 

En Cataluña existe una carencia de libertad evidente. En nada se parece al modelo canadiense. Por tanto, aplíquese de verdad el modelo quebecois, sin persecuciones a lo español, antes de poder llevar a cabo un referéndum. Además, habría que hacer constar que gran parte de la deuda de la administración de Cataluña es producto de la imposición de lo catalán a toda la población, sin respetar la alteridad. Tantas subvenciones a canales de TV, radios, editoriales, etc., en catalán han costado muchísimos miles de millones a los catalanes. Si en vez de a esas cosas, se hubiesen destinado a las personas igual no estaban tan mal. España no roba, lo hacen los Pujol, los Más y el intento de que todo sea catalán. Si el modelo cívico de convivencia hubiese estado realmente presente igual las cosas hoy serían distintas. Además pregunto ¿los independentistas estarían dispuestos a respectar los derechos (lingüísticos, económicos, sociales, etc.) de los españoles que viviesen en una república catalana? Me da que no, porque lo mismo que ellos critican de España, es lo que hacen en su terreno político. Vayamos, entonces, a la vía canadiense de verdad, no a la imaginaria de Iceta y sus corifeos.

viernes, 24 de junio de 2016

El Imperio Británico se va de la UE



Y ganó el Brexit en el referéndum llevado a cabo en Gran bretaña. Y se dispararon las alarmas y los análisis a vuelapié. Lo que más me ha sorprendido de todo lo que he podido ir escuchando durante la mañana es la falta de análisis de las causas profundas y los vaticinios catastrofistas de la parte económica. Ni unos ni otros creo que aciertan. Veámoslo por partes.

En términos económicos la salida de la Unión Europea de Gran Bretaña supone un riesgo para los británicos. Primero porque muchas empresas que tenían su sede europea allí se desplazarán a otros lugares de la UE. Y segundo porque el peso financiero que tenía la capital británica posiblemente decline. Si los ingleses, que no británicos, han decidido irse por propia voluntad que les vaya bonito. Ya lo pagarán seguramente. En la UE se reforzarán las inversiones continentales seguramente. La inestabilidad actual, que se verá a corto y medio, es fruto del proceso de reajuste. Los británicos no han entendido que el 75% de los movimientos de productos, servicios y finanzas en Europa se producen dentro de la UE, así que los continentales seguiremos a lo nuestro. Por tanto, miedo económico no. 

En términos políticos se habla de victoria del populismo, del racismo o demás peligros. Los que atizan con el populismo ven el peligro por Le Pen o Podemos. Más bien Podemos en España. Es común utilizar sucesos exteriores para justificar ataques o medidas interiores, pero poco o nada tiene que ver el populismo con lo que ha sucedido en el Reino Unido. Es algo más profundo. Ni Le Pen ni Iglesias, como dirigentes populistas, se expresan de igual manera que Boris Johnson. El populismo lo que pretende, principalmente, es crear una nueva cultura política y una nueva sociedad. Y Johnson más bien parece querer volver al siglo XIX. De momento lo dejo aquí.

Otros, por el lado izquierda, hablan que todos esto es culpa del austericidio de la Unión Europea. En Gran bretaña poco austericidio han tenido y pocas intervenciones de bancos y demás. Por tanto, el argumento cae por su propio peso en sí. Y la falta de oportunidades de los jóvenes británicos (con salarios bajos dicen algunos trasladando la situación española a otro sitio imaginario) tiene más que ver con medidas que se tomaron en los años ochenta y la existencia de la Commonwealth que con las políticas de la UE. Es más, la pertenencia a la UE suponía un escape a la realización profesional de muchos de ellos. Argumento falso.

Han atizado el racismo para salir de la UE como los populismos de derechas y fascistas. Juro que esto lo he escuchado y leído. El partido Conservador británico lleva atacando a los inmigrantes desde su fundación. Son Tories en parte por esto. La rama Whigh o liberal que se incorporó al partido a finales del XIX es más permisiva, pero poco más eh! No hay un racismo inherente en el partido, existe en la propia sociedad británica. Y quien haya vivido o estado en Gran Bretaña sabe que en el fondo de su pensamiento son así. Algunos y algunas por suerte evolucionaron, pero quedan muchas personas que tienen ese poso. 

En un libro editado hace muchos años True Blues (Paul Whiteley, Patrick Seys y Jeremy Richardson), los autores nos enseñan que existe una amplia facción en ese partido, que ellos califican de Tradicionalista, a la que hoy representa Boris Johnson. Siempre han defendido la repatriación de inmigrantes, la no integración europea, la no solidaridad con otros países, etc. (p. 133). Por tanto no se de que se asombran. Pero ese racismo latente no es la principal causa de su salida. Es más ese rechazo al otro tiene una gran raíz en la verdadera causa primigenia.

La salida de Gran Bretaña de la Unión Europea está vinculada al pensamiento Imperial del país. Por ese motivo, ni Irlanda, ni Escocia han votado a favor de ella. El sentido imperial tiene gran poso en los ingleses (no en todos los británicos), como el nacer de la cultura occidental lo tiene entre los griegos, por ejemplo. Parte de su conciencia colectiva se funda en ello (otra parte, la del origen, en las leyendas artúricas). No son racistas porque nieguen al otro en sí, sino porque, sin negar su humanidad, lo ven como un ser inferior frente al imperio que ellos representan. 

Esta creencia imperial, que se puede observar en toda la pompa y circunstancia que les rodea siempre, es la que provoca que hayan decidido irse de la UE. Europa continental, como adversario siempre, les ha estado negando su propio destino histórico. Ellos tienen su Commonwealth donde son los primeros. No los iguales (los iguales son sus pares que están en la cámara de los Lores), sino los primeros y más influyentes. Estar en la UE supone, en la mente de estas personas, estar ahogados por unas normas que no son las suyas. Ellos no necesitan un Bill of rights o una Constitución, solo con su Tradición les basta. Ellos son la cabeza del Imperio y no tienen porqué claudicar ni tratar a nadie como un igual.

No hay populismo en ello. No quieren una nueva cultura que supere dialécticamente a la existente. Ellos ya tienen su cultura que entienden superior. Para mercadear ya sacarán sus ideas librecambistas, como hicieron a finales del siglo 18 y durante el 19. Y si no, ya tienen a su hermano pequeño (Estados Unidos) y sus colonias para ello. Se sienten europeos en tanto en cuanto parte del continente euroasiático. Pero siempre, desde el rey Arturo al menos, ellos son diferentes a los continentales. Ni su filosofía, ni su derecho, ni su mentalidad ha ido pareja a la de aquellos que vivían allende los mares.

Exacto, no solo son un Imperio sino que, además, son una isla en el Atlántico y el mar del norte. No son iguales en modo algunos a los burócratas de Bruselas, ni a los cabeza cuadradas de Berlín, ni a los sofisticados de París, ni a los toreros vagos de Madrid. Ellos son superiores por Imperio, cultura y tradición. No busquen en cosas raras la salida. La historia y la antropología política ya nos muestran los porqués. El discurso de la opinión publicada (no la doxa griega que es lo que yo he mostrado) es una justificación in externis.

miércoles, 15 de junio de 2016

REFLEXIONES IDEOLÓGICAS SOBRE EL DEBATE



En el post anterior hablé sobre las impresiones que deja el debate a cuatro en el inconsciente de las personas. En ese caso en el mío propio. Casi todas las crónicas posteriores, el llamado postdebate que es tan importante como el debate en sí mismo, hablan de ganadores y perdedores. Se hacen encuestas, trolleadas por los distintos Dircoms de los partidos eso sí, para seguir en el juego antagonista de buenos y malos. Incluso en mi propio post yo me lance, en cierto modo, a ese juego. Pero la perspectiva temporal y el alejarme de lo escrito "en caliente" ayuda a reflexionar sobre aspectos del propio debate que son tan importantes como lo dicho en sí. Mi reflexión actual apunta, por tanto, al relato teórico del propio debate, a lo que se encuentra detrás de los eslóganes y propuestas presentadas; a la ideología o sentimiento ideológico de lo que allí se dijo.

Comenzando por el presidente del gobierno en funciones y plasmagórico, más conocido como el sobresueldos, decir que en materia económica siguió la líneas del liberalismo (de amiguetes), ora dictado desde Berlín, ora dictado desde la cúpula de la CEOE. Las propuestas realizadas están más en consonancia con la apertura total del mercado primando al factor capital frente al factor trabajo. Rajoy es el muñeco político de las grandes empresas de la coalición dominante del bloque en el poder en materia económica. Toda su argumentación se encaminaba a salvaguardar al capitalismo financiero, el cual es quien domina el sistema. Su preocupación por el Brexit británico no era tanto por la quiebra de la unidad de la UE como por las pérdidas financieras que supondrían para el capital español. La íntima red de intereses puramente financieros es la preocupación máxima del Ibex 35. Lo que le ocurra a las PYMES ya se verá, lo principal es salvaguardar las finanzas de unos pocos. Ni una de las propuestas se encaminaban a mejorar las condiciones económicas del factor trabajo, ni de las personas autónomas.

En el plano de la teoría política, que no se puede desligar del factor económico, Rajoy mostró ser un pleno defensor de la posición conservadora. Su defensa de la unidad de España se hizo desde una visión donde la pluralidad es negada rotundamente, Me recordó en algunos pasajes a De Maistre, pero sin capacidad mental, porque mostró un tradicionalismo exacerbado. Como buen conservador (y católico) su visión sociopolítica de España es aquella donde los mejores (ellos) deben gobernar y dominar el sistema. Queda la ciudadanía, entonces, como mera agregación de individuos iguales ante la ley y como mero elemento decorativo al servicio de los intereses de clase. Incluso cometió un error histórico en sus ataques, la Constitución de 1812 no tuvo aplicación real jamás en 1812, por tanto la Inquisición no fue abolida ese año sino en 1834 durante la regencia de María Cristina y el gobierno de Martínez de la Rosa (Napoleón y José I la abolieron también pero legalmente no fue hasta ese año). Pero lo peor no fue el lapsus histórico sino acusar de inquisidor a alguien que pretende que el gobierno deje de controlar el poder judicial. Fortalecer la división de poderes le parece mal al señor Rajoy porque así no podría seguir con su tradicionalismo y su mentalidad de que España es su cortijo privado. Solo ellos (sí utilizo adrede el masculino) están ungidos por dios para gobernar los designios de la triunfal y gran España. El mito de la España imperial sigue presente en sus cabezas. La ley mordaza, que le recordó Iglesias, es solo un instrumento para mantener el orden (su orden) y conseguir la completa subordinación de las mentalidades de los españoles y las españolas a su doctrina.

Pablo Iglesias, bajo un tono moderado y conciso, expuso una serie de recetas económicas que afirmaban su apuesta por el modelo nórdico de gestión económica y fiscal. Lo del catálogo de IKEA se encuentra muy vinculado a su teoría económica y social. Defendió postulados clásicos de la socialdemocracia sueca y/o noruega apoyándose en un crecimiento por el lado de la demanda y con políticas expansivas. Muy keynesiano en suma. Sus propuestas, seguramente, calaron en el ánimo de las personas porque incluían muchos elementos de protección y, cosa que no hicieron los otros tres, propuso un impuesto a las transacciones (aunque no explicó si las comerciales estaban incluidas o no) de capitales. Atacó directamente, de esta forma, a la coalición dominante actual. En mi opinión esto no es suficiente porque deja de lado algunos factores económicos importantes pero, dejando de lado las cifras reales o irreales que ofreció, retomó el discurso ochentero del PSOE (cuando mayor crecimiento productivo se ha tenido en democracia) para actualizarlo y dejar en bragas al propio PSOE.

Donde peor estuvo fue en el terreno de la teoría política o ideología que sustenta su proyecto. En el tema de la pluralidad de España estuvo perfecto a presentar otra forma de gestionar los nacionalismos. Ponerse como ejemplo diciendo que son mayoritarios en Cataluña y Euskadi y afirmar que no hay que tener miedo a la democracia sumó en su favor. Poner en valor la democracia frente al tradicionalismo fue un acierto, mas sigue sin explicar el porqué (no se si por desconocimiento) del referéndum como algo necesario y democrático. Sin embargo, producto de la moderación que está teniendo como primera fuerza de la oposición, perdió el punch o la frescura de su proyecto populista y/o hegemónico. La virtud de Podemos se encontraba ahí precisamente, pero ahora parece haber una confusión teórica que provoca la pérdida de la transversalidad errejoniana en favor de otra cosa o mezcolanza. Eso sí, siguen sin aclarar cómo hacer, en sentido práctico, más democrática la democracia. Pero es lo que tiene aspirar a gobernar un país, que las aristas se van limando.

Albert Rivera no se escondió en el plano económico. Es claramente un liberal clásico para lo bueno y lo malo. Tiene el contenido social de Churchill o Beveridge pero es un claro defensor de una economía de mercado lo más libre posible. Potenciando el factor capital siempre. Van incluso más allá que el PP y se nos muestran como auténticos librecambista para todos los factores productivos. A diferencia del liberalismo económico del partido conservador, Rivera se muestra disconforme con el capitalismo del amiguetes pues es lo contrario al esfuerzo creativo del modelo ideal de empresario.

En el plano de la teoría política no se puede decir mucho salvo la defensa del constitucionalismo y la división de poderes. No existe más teoría en ellos salvo la visión del individuo/empresario. Es paradójico que llamándose Ciudadanos no apuesten por el republicanismo liberal, por un concepto más elevado de ciudadanía o por una defensa del agonismo. No sabemos su posición respecto a la libertad, la igualdad y la justicia social. Y no creo que piensen igual que el PP en este punto, pero no se han definido o no saben definirse. Tal vez tengan demasiados abogados y economistas y pocos técnicos en otras materias.

Pedro Sánchez es el típico producto de la factoría de cuadros débiles del PSOE. Sus propuestas económicas no van más allá de una pequeña expansión del gasto por vía de la demanda pero sin atajar problemas derivados del modelo de producción. Iglesias apostó por un nuevo modelo basado en las fuentes alternativas de energía y Rivera por uno basado en las nuevas tecnologías. Sánchez no expuso nada parecido porque le vale lo mismo ocho que ochenta. Su interés estaba en las políticas sociales (lo que no es malo) o, mejor dicho, en asegurar los servicios sociales, independientemente de quien los ofrezca. Su gran propuesta fue eliminar el copago farmacéutico a los y las pensionistas ¿y el resto de cuestiones que afectan a las demás personas qué? Incluso Rivera fue más explicito en la defensa de la ley de dependencia que él. Aquí radica el gran problema del PSOE de Sánchez y Sevilla, que con fórmulas liberales en lo económico (sin atacar a la coalición dominante) pretenden generar ingresos suficientes para hacer políticas sociales. Y así no se consigue salvo en etapas de sobreabundancia económica. Pero es que, además, se pretende sufragar casi cualquier cosa al albur de la última tontada que se ponga de moda y parezca progre. ¡¡Pero si han dejado en la estacada a la cultura desde hace años!!

En el plano de la teoría política el PSOE se ha instalado en el buenismo. Pedro Sánchez se dice socialdemócrata pero ni su discurso ni su actitud denotan ese marchamo ideológico. ¿Qué libertad defiende? ¿Qué igualdad defiende? ¿Qué fraternidad defiende? ¿Qué aspectos del republicanismo defiende? ¿Qué sociedad futura defiende? Ni él ni nadie por él puede responder a estas preguntas claves porque tienen difícil respuesta. Dijo que el PSOE era el partido de las mujeres como máxima esa noche. Habría que decirle que de parte de las mujeres porque el movimiento queer creo que está con Unidos Podemos. Pero hablaré más adelante del machismo. No vale con catalogarse de socialdemócrata, hay que demostrarlo en lo económico y lo político. Y, por desgracia, las diferencias de fondo no existen con un partido liberal.

De verdad que tenemos unos dirigentes políticos poco leídos. Iglesias tal vez el que más pero solo de una parte del espectro intelectual, lo que le deja cojo. Se queja Sánchez y sus corifeos de que hay una pinza entre Rajoy e Iglesias para polarizar la campaña y no lo creo. Lo que hay son dos posiciones que tienen clara su ideología en términos económicos y políticos. El PSOE y C's fallan en ese sentido, y más en lo político. Si el debate se hubiese definido en términos económicos, sin duda los vencedores por tener la mayor convicción de lo que defendían, hubiesen sido Iglesias y Rivera. Si en términos éticos, se repetirían los vencedores. Si en términos políticos Iglesias y Rajoy. Si en términos internacionales Sánchez y Rivera. Si en términos empresariales Rajoy y Rivera. Si en modelo productivo Iglesias y Rivera. Si en términos globales, Rajoy e Iglesias. Puede gustar o no lo que digan, pero en términos generales demuestran más solvencia general.

Eso sí, los cuatro fallaron en términos feministas. Todos ellos son representantes del patriarcado, del macho alfa. Su lenguaje fue totalmente machista, sin capacidad de utilizar los términos neutros. Sánchez de vez en cuando utiliza ambos géneros, pero en cuanto se sale del guión y los papeles, no es capaz de hablar neutro. Lo más gracioso es que se pusieron a defender el feminismo sin saber qué es. Desde luego el PSOE ha destacado en la defensa de los derechos y la igualdad efectiva, pero Sánchez no lo ha asimilado y se queda en la mera receta. El proyecto hegemónico de Iglesias no hace distinciones porque ataca al núcleo duro del patriarcado. Por tanto, lo femenino queda subsumido en una lucha global. A Rajoy no le vamos a pedir que cambie ya, y más cuando las propias mujeres del PP son felices con el rol que tienen. Y Rivera debería estudiar más como le pasa en lo político.

Como dije en el post de ayer, hubiese sido mejor que debatiesen confrontando sus ideas y teorías que las propuestas en sí. La ciudadanía hubiese sacado más cosas en claro. Si se utiliza la propuesta como ejemplo de la teoría no solo transmites valores sino que capacitas la imaginación del electorado para vislumbrar el futuro. ¡Ah pero para eso hay que tener cabeza y aptitudes! Y parece que esta gente no las tiene. En definitiva, uno esperaba algo más de estos políticos pero acabé aburrido y defraudado. En el caso de Rajoy, Sánchez y Rivera porque parece que no dan para más, y en el caso de Iglesias porque se quedó corto y tímido. Así nos lo ponen difícil para votar. Bueno, siempre queda el PCPE.