martes, 11 de octubre de 2016

¿CÓMO HUBIESE SIDO UN GOBIERNO ALTERNATIVO? POLÍTICA FICCIÓN CRÍTICA



En el Huffington Post de hoy, 11 de octubre, Gonzalo Velasco, filósofo de la Universidad Camilo José Cela (por tanto ex-compañero de Pedro Sánchez), nos ha dibujado una prospección de lo que podía haber sido y significado la formación de un gobierno alternativo o frankestein para el PSOE (PSOE: lo que podría haber sido y ya no será). Observo que su componente filosófico parece no ser el positivismo y se decanta por la especulación y el deber ser. Digo esto porque parte de supuestos no insertados en la realidad que hemos venido observando. Lógicamente, como politólogo que soy, parto de la realidad de la complejidad política y social para analizar y teorizar. Desde mi punto de vista el análisis de Velasco está más cercano a la Utopía de Tomás Moro o al idealismo alemán que al análisis de los datos que manejamos. Datos muchas veces subjetivos, porque trabajamos con seres humanos y la subjetividad es parte de los mismos, pero datos cuando menos razonables.

Dentro de las subjetividades comienza Velasco, en su análisis parasociológico, introduciendo que el acuerdo con todos esos grupos políticos permitiría al PSOE un mejor anclaje regional y salir de sus caladeros de votos habituales. Visto así parece hasta lógico, pero debemos ver cómo lo dice él: "Aceptar la especificidad e igual dignidad de los sujetos políticos de estos territorios les habría permitido volver a entrar en liza por la confianza de gallegos, vascos y catalanes, imprescindibles para salir airosos a escala nacional". Según nuestro filósofo el PSOE jamás ha reconocido la especificidad de estos partidos, algo que la historia demuestra falso. Que yo recuerde el PSOE ha gobernado junto al BNG en Galicia, junto al PNV en Euskadi y junto a ERC en Cataluña. ¿Qué mayor reconocimiento les podría dar? El problema actual con Las Mareas y ERC es que solicitan un referéndum de independencia en el mejor de los casos, cuando no salirse directamente del Estado español. Y eso choca con el patriotismo constitucional que defiende el PSOE. El socialismo patrio no ha virado hacia el tradicionalismo, sigue en su misma concepción de nación de naciones conformada por el respeto a las leyes que todos nos hemos dado (soberanía nacional). Y aún menos el PSOE ha calificado alguna vez de indignas esas posiciones.

Además, los datos sociológicos e históricos muestran que el PSOE en esos territorios ha perdido fuerza por distintas razones, que poco o nada tienen que ver algunas con el regionalismo. En Galicia, el PSdG es un partido roto literalmente desde los tiempos de Francisco Vázquez, al menos. Un partido dominado por un gran señor y distintos pequeños caciques, que han hecho y deshecho a su antojo. Principalmente Pepe Blanco en la última década. Pero no solo eso, sino que  también es el representante más caduco del socialismo patrio. Así pues, no es tanto el regionalismo como estructural e ideológico.

En el País Vasco, el problema sí tiene un componente regional. Patxi López (miembro afín a Pedro Sánchez, no lo olvidemos) se desentendió del vasquismo socialista que había sido típico del PSE. Pero ha sido incluso peor el despropósito continuo que ha venido después de salir de la lehendakaritza sin vasquismo constitucional y sin propuestas realmente propias en el apoyo al gobierno del PNV y al trabajo en las calles.

Y en Cataluña los datos sí son tozudos. Según éstos, los votos del PSC han ido al caladero de Ciudadanos, que son quienes realmente les han comido el terreno. Han dejado de representar al español que se siente realmente cómodo siendo también catalán y que no quiere que le atosiguen por su origen. El currante de la SEAT o la gauche divine tampoco están ya en el PSC representados. Se han vuelto catalanistas posibilistas. Esto es, les gustaría independizarse pero más adelante, poco a poco. O si se prefiere son fueristas a los que los trabajadores comienzan a molestar un poco por no ser tan divinos como ellos. Así pues no es un problema regionalista lo que hay en Cataluña.

Pero hablar de estos territorios esconde una realidad. Tanto en Madrid como en el País valenciano, y en otras regiones (sin nacionalismo o regionalismos), el PSOE ha bajado tanto o más en votos. Por tanto el problema debe estar en otro lugar. Y compartir gobierno con unos u otros no te va a reportar más votos en esas regiones.

Velasco nos habla de recuperar a al juventud gracias al gobierno frankestein. En este punto hay mucha más lógica que en el anterior y los datos demuestran que los jóvenes, en su mayoría, no votan al PSOE. ¿Ven al PSOE como casta? Sin duda. ¿En las últimas elecciones han votado con las tripas por la situación de crisis económica y hartazgo político? También. ¿Formar ese tipo de gobierno serviría de vaso comunicante con la juventud? No es tan obvio. Tal y como plantea nuestro filósofo su hipótesis onírica, parece que ni Podemos, IU o Compromís existan en el gobierno. Da por hecho que sería un gobierno monocolor. Y aquí está el problema. Ni por asomo Podemos dejaría de estar en el gobierno del Estado. Dos razones para ello. Una, Pablo Iglesias siempre ha querido participar para controlar al PSOE ya que no se fían. Y, segunda, no van a dejar de subirse al poder y ejercer la presión suficiente para lograr una cultura hegemónica afín a sus propósitos (sean estos los que sean). Incluso una tercera posibilidad como es la de acceder a cargos y dar alicientes a sus cuadros. Por tanto, los que aprovecharían a sus votantes (los jóvenes) serían Podemos, IU o Compromís. No conozco una regla de tres que demuestre que una capa generacional (que no lo hace) apoyaría al PSOE por compartir gobierno con Podemos y demás partidos. Ya se encargarían estos últimos de impedirlo, además.

Pero no solo recuperaría a los jóvenes sino que ejercería de catalizador de demandas. "Asimilar las demandas y transformarlas en reformas moderadas, capaces de contentar a un espectro sociológico de amplio alcance" afirma nuestro idealista. La afirmación contiene tres posibles errores. Uno sociológico, uno político y un tercero de realismo político. El sociológico supone que la moderación de las demandas atraería a un mayor espectro sociológico al PSOE. ¿Por qué? Si hasta el momento los datos demuestran que el abandono de los votantes socialistas ha sido por ser, precisamente, moderados ¿por qué habrían de volver? Si las preferencias fuesen solamente políticas moderadas hubieran votado PSOE y no Podemos. Eso sería un voto racional y lógico, pero quien ha dejado al PSOE ha sido por cabreo y hartazgo de moderación. Y quien se ha ido por la derecha ha sido por incongruencia con el patriotismo constitucional. No hay ningún dato de los que disponemos que refuerce esa idea en el plano sociológico.

El posible error político se fundamenta en que Podemos, que compartiría gobierno de una manera u otra, podría aceptar alguna moderación en las leyes (pongamos Educación, por ejemplo), pero no en todos los casos porque le haría perder sus bases. ¿Alguien cree que va a renunciar a cargar impositivamente a los más ricos? ¿Que van a renunciar legislar contra los bancos? ¿Que van a aceptar una reforma light de la Constitución? De ningún modo. Y eso estando en el gobierno. Estando fuera renunciarían a muy pocas cosas porque para ellos todo es ganancia electoral y política. Y generar inestabilidad sistémica no es un problema para Podemos, y menos después de escuchar a Pablo Iglesias afirmar que han de volver al discurso duro. Y estando en el gobierno transaccionarían las leyes de los ministerios socialistas pero casi nada en las leyes que afectasen a sus propios ministerios. No seamos ilusos, las broncas en las reuniones de secretarios de estado y del consejo de ministros serían épicas. Por tanto, el PSOE sería prisionero de Podemos, los cuales, además comunican mejor.

Y respecto al posible error de realismo político, solo cabe decir que en ningún momento se ha tenido en cuenta la política de recortes que se va a tener que hacer sí o sí. cabe saltarse la ley, como hace Podemos en el Ayuntamiento de Madrid, pero no está en la agenda del PSOE y crearía una grave fricción entre ambos. Si a esto le sumamos que, durante un año al menos, estarían casi sin dinero para desarrollar políticas nuevas. Lo que significa que ni unos ni otros podrían sacar rédito electoral alguno. Y lo peor es que las Comunidades Autónomas y los Ayuntamientos se quejarían de la ineficacia del gobierno que les deja sin dinero, sobrecargando de esta forma el sistema estatal. 

Así ni se atrae a los jóvenes, ni a las capas medias, ni nada. Es más, la historia nos ha demostrado algo. Después de un aluvión de intensidad política (especialmente positiva) siempre llega el desencanto. Y ese desencanto afectaría a quienes estuviesen en el gobierno obviamente. Y ahí tendríamos otra bronca en base a las responsabilidades de unos y otros en la consumación de ese desencanto. Pensar que ese gobierno iba a traer el maná y no lo ha traído llevaría a numerosos ciudadanos a encerrarse en sus casas y volver al escepticismo en el mejor de los casos. Algo así pasó en el periodo 1979-1982 en España.

La realpolitik y el análisis científico ayudan en ocasiones a no lanzarse al voluntarismo o al utopismo. Ni a soltar boutades como que el PSOE no participó en Las Mareas (blanca, verde, etc.) o distintos movimientos sociales. Cuando la realidad es que ha estado en todos desde el principio, antes incluso que las gentes de Podemos, y sigue estando. O que debe existir una relación osmótica entre partidos y sociedad civil para evitar el cisma generacional. ¿Acaso no existe ya esa relación? y, por otro lado, ¿es pertinente esa relación o es mejor un diálogo desde la independencia? Y, la última boutade, sugerir que solo un líder carismático puede solventar esto, es como pedir que se nos aparezca la virgen de Fátima. Es desconocer el significado del líder carismático y su rareza dentro del mundo político y del liderazgo. Con que hubiese un líder valdría. Pero, vamos, nunca podría ser quien él afirma: Ángel Gabilondo. Este hombre tiene muchas virtudes intelectuales pero no es un líder ni en potencia. Y él es consciente de ello y por eso evita ciertas responsabilidades. Además que no es miembro del PSOE, lo cual es un matiz en su contra. Todo esto huele más bien a sanchismo encubierto.

Desde el liberalismo democrático hasta la extrema izquierda hubiésemos deseado que se produjese ese gobierno de progreso (ahora lo veo harto complicado después de lo acontecido en el PSOE). Pero hay que ser realistas. Al beneficio de expulsar al presidente plasmagórico y sus secuaces (y propiciar en el PP una regeneración difícil) y cambiar el ritmo político en España, hay que contraponer las dificultades y la realidad. No vale escenificar esa posibilidad como una Edad de Oro. Como un nuevo tiempo donde nacería el hombre nuevo. No. Habría muchas dificultades que hay que exponer para no llevarnos a engaño, ni pensar que todo va a ser felicidad. Hay caracteres encontrados; distintos ritmos de cambio; confrontaciones ideológicas entre socialismo y populismo; poco dinero en las arcas; y un problema secesionista que no se resuelve con federalismos chapuceros (eso cuando se sabe de lo que se habla, porque lo que me enseñaron a mí los expertos no se parece a lo que exponen algunos. Es más creo que confunden federalismo con otra cosa). Es tiempo de realismo político y creo que entre los partidos que quieren el cambio hay poco o nada de eso.

Hasta que no se baje al análisis del suelo, de la realidad compleja, a utilizar la racionalidad y ser valientes en exponer a la ciudadanía los diferentes escenarios a encarar. Cualquier intento de gobierno de progreso traerá broncas, frustraciones y, al final, una mayoría conservadora si no se explican las cosas. Por desgracia desde el 20-D todos han mirado más por sus intereses particulares que por los de la ciudadanía. Y artículos utópicos como este de Gonzalo Velasco solo llevan a generar ilusiones falsas. Cabeza e ilusión; ideología y racionalismo; libertad y seguridad. Lo demás es vivir en la isla de Tomás Moro.

miércoles, 5 de octubre de 2016

1 Militante, 1 Voto = 1 Pagacuotas



La vorágine que ha atrapado al partido socialista, en estas tristes fechas, parece haberse llevado cualquier atisbo de racionalidad, de pensamiento o del mínimo sentido común. La militancia socialista está actuando más con las tripas que con la cabeza. Y cuando alguien pretende poner cordura (en cualquiera de los bandos), es atacado de manera inmisericorde. Ya decía Gustave LeBon en su Psychologie des foules que, en las épocas turbulentas, la parte irracional del ser humano campa a sus anchas. Pero estimo que, si es verdad la idea de progreso, hemos avanzado lo suficiente para poner un poco de cordura. Y eso es lo que pretendo con estas palabras.

Desde Pérez Tapias a Borrell, pasando por Sánchez y sus corifeos, están reclamando una consulta a la militancia para decidir qué debe hacer el PSOE. Al estar el partido en Gestora la idea es sumamente atractiva y, hasta cierto punto, pero solo hasta cierto, coherente. Se justifica, la consulta, sobre la base de la democracia directa y de la participación de la militancia. Se establece que es el modo más democrático de decisión. Pues no lo es como ahora explicaré. Tiene razón Javier Fernández al decir que el PSOE se había podemizado. Y en efecto lo ha hecho pero en lo electivo, no en lo discursivo. Y el sistema que ellos tienen no tiene porqué ser peor, no. Es distinto, pero no es mejor ni más efectivo que el que siempre ha tenido el PSOE.

¿Tiene sentido reclamar esa consulta dadas las circunstancias actuales? Lo tiene. ¿Será una consulta democrática? Ahí tengo muchísimas más dudas. En primer lugar, hay un problema técnico-democrático. Para establecer la consulta, lo primero sería decidir sobre qué alternativas se va a decidir. No puede ser a favor o contra la abstención porque nos quedamos sin alternativas. No existe solo esa dicotomía. El problema es más complejo y se presentan, al menos, otras dos alternativa factibles. La primera qué tipo de abstención se llevaría a cabo: sin contraprestaciones o con ellas. Y si hubiese contraprestaciones que solicitar ¿cuáles serían?. Si no se aceptase la abstención ¿querría ir usted a terceras elecciones tal y como ha quedado el partido? Si es que sí, ¿aceptaría unas primarias exprés con o sin avales? Si ha contestado que no ¿qué otro tipo de alternativa queda?

Solo para una simple, en principio, consulta fíjense en la cantidad de variables que habría que manejar. Se hace entonces, en segundo lugar, necesario establecer un debate profundo en el seno de la organización donde todos y cada uno de los militantes analicen profundamente los pros y contras de cada una de las posibilidades y sus alternativas. No es un problema dicotómico sino pluriforme. Esto me genera la duda de si los que piden consulta han pensado en todo esto. Si no lo han hecho malo. Y si lo han hecho casi peor porque pretenden entonces hurtar información a la militancia.

Creo que la consulta no puede ser utilizada, como se quiere, para seguir la guerra por otros medios. Es necesario el debate se quiera o no. Pero claro, por la premura de tiempo ese debate solo se producirá en el Comité Federal. ¡Ajajá! Las oligarquías del partido pensando por los demás. Los iluminados que nos han llevado a esta situación por acción u omisión debatirán y nos presentarán sus resultados y la pregunta mágica. Eso sí, 1 militante, 1 voto estará presente porque es lo más democrático. Y me da que nos la quieren colar otra vez. Las bases no pintan nada, solo sirven para pagar cuotas según parece.

Pero es que además, consultar directamente a la militancia no es más ni menos democrático que otras opciones. Convengamos en que existe una democracia representativa, una democracia participativa, una democracia directa y una democracia plebiscitaria. En la democracia representativa se eligen unos representantes que actúan y deciden en base programas o ideologías. En la democracia directa es el mismo pueblo en asamblea el que debate y decide. Y cuando hay que actuar sortea los cargos entre todos para ejecutar los mandatos de la asamblea. La democracia participativa sería una posición intermedia de las anteriores. Existen unos representantes que para ciertas cuestiones hacen participar a la ciudadanía mediante debates, exposiciones y que para decidir crea unas comisiones paritarias donde acuden ciudadanos mandatados. Y por último está la democracia plebiscitaria que es aquella donde se consulta a la ciudadanía sobre una cuestión concreta (OTAN sí o no, por ejemplo). Pero la ciudadanía no participa en el debate, ni elige la pregunta, ni elige las opciones, tan solo vota sí o no.

Pues la consulta que se pretende es plebiscitaria y no participativa. Y cuando Fernández aludía a la podemización del PSOE era en gran parte por este tipo de gestión del día a día. Sin debate y con solo posiciones maniqueas no se puede hablar de democracia y si de bonapartismo, porque durante todo el proceso las bases no están ni se las quiere. Como dijo Luena, las bases están para aparentar en las primarias. No es democracia participativa, ni directa. No se dejen engañar. Porque, además, con este tipo de gestión consultiva el dirigente político nunca pierde ni se moja. Y con las magnitudes de personas con las que nos manejamos, los dirigentes lo que deben hacer es mojarse y actuar ellos con todas las consecuencias. Si se hurta el debate y los datos a la ciudadanía este tipo de consultas no son más que un engañabobos.

Durante el referéndum de la OTAN hubo casi un año donde todas las posiciones pudieron exponer los pros y contras de la decisión a tomar. Las personas pudieron debatir aunque fuera en la tasca. Tuvieron información de sobra. Con esta consulta, tal y como pretenden algunos hacerla, la militancia socialista carece de datos, de las posibles alternativas y los posibles efectos de cada decisión. Recuerden que el 80% de la militancia que fue a votar, voto sí al acuerdo con Cs ¿cuántos lo leyeron? Creo que ni el 1% de los del sí. 

Se vota por fidelidad, cariño o no joder al partido, no por utilizar los elementos racionales. Y eso es lo que pido para esta consulta que sea racional y no solo emocional. Que no se hurte el derecho a estar bien informado de la militancia de base dejando el debate solo en el Comité Federal de los listos e iluminados. Alguno me dirá que, al fin y al cabo, son nuestros representantes. En efecto lo son. Pero si yo no puedo debatir, tampoco quiero que me carguen el muerto. Si son representantes y solo ellos pueden debatir y conocer, que decidan ellos que para eso les hemos elegido. Y esto no es menos democrático. Sin información, es incluso más democrático.

Raciocinio y sentido común. Consulta sí. Pero consulta con debate general y con representantes mandatados. Si no, que apechuguen con la responsabilidad aquellos en quienes hemos confiado. No me hagan plebiscitos y luego solo cuenten conmigo para la cuota. 1 militante, 1 voto no siempre es más democrático. Muchas veces es demagogia y manipulación pura y dura. Mi cuota, mi debate sería mejor decir.

martes, 4 de octubre de 2016

LA OPERA BUFA DEL PSOE



En toda esta historia de batallas internas que llevamos sufriendo en el PSOE desde 2014, al menos, nos han estado metiendo goles a todos desde el minuto uno. Y lo peor es que con esos falsos argumentos, medias verdades e intrigas palaciegas han estado a punto de llevarse por delante el partido, si es que no lo han hecho. Para la militancia y los espectadores (neutrales o no) puede haber sido una batalla ideológica, de tácticas, de maniobras, de lo que mejor hayan entendido ustedes. Pero, realmente, ha sido una ópera bufa o un sainete (con poca gracia), donde cada actor/intérprete nunca ha sido realmente lo que el papel parecía ofrecernos. Lo mejor para entender esta obra en cuatro tiempos y una coda es hacer un repaso cronológico.

(Aviso que lo que viene a continuación está escrito con vehemencia, aunque respetando la veracidad de los hechos, y con la única intención de situar a cada cual en su verdadero contexto escénico. He evitado casi los análisis para no perturbar el contexto y me remito a la coda para ellos)

Movimiento I: Andante

Cuando Rubalcaba dimite tras el mal resultado de las elecciones europeas de 2014, no sabía que estaba destapando la caja de Pandora socialista. No había nadie realmente dispuesto y con cierta autoridad para coger el rumbo de la nave socialista. Madina llevaba tiempo trabajando y preparando su candidatura para a la presidencia del gobierno (aceptaba una bicefalía con su mentor Rubalcaba y realizar una suave transición a la secretaría general); Pérez Tapias estaba en su decanato granadino y presentando su libro sobre federalismo; Pedro Sánchez estaba en su mundo de apparatachik; Susana Díaz acababa de ser nombrada en Andalucía por aquellos que ahora están imputados en los EREs; y la siempre dispuesta Carme Chacón estaba por esos mundos de dios haciendo a saber qué. Es decir, pilló a todo el mundo con el pie cambiado.

Aún así, tres aventureros decidieron dar el paso de aspirar a la secretaría general, aunque Madina insistió, de forma alegal, que fuese mediante primarias y no de la forma tradicional. Quería saltarse el contar soldados y comprar voluntades y salir aupado por la propia militancia. Pero recuerden que fue Madina quién insistió hasta la extenuación que fuese 1 militante, 1 voto. Hubo, por tanto primarias, y en ellas los rubalcabistas apoyaron a Madina (Fernández Vara incluído) y los demás a Pedro Sánchez porque veían en el vasco a un candidato muy autónomo y con autoridad. Pérez Tapias era el apóstrofe a todo ello, resucitando un sentido y ánimo de izquierdas que se creía perdido en el PSOE. Los madinistas intentaron que ese ala izquierda no pasase el corte de los avales, pero los sanchistas, analizando que les beneficiaba electoralmente, hicieron oídos sordos y validaron los avales.

Llegaron las elecciones primarias y la derecha del PSOE venció con su candidato. ¡Ojo, la derecha del partido! Creyeron, los que apoyaban a Sánchez, que el electo sería mucho más razonable y abierto a las sugerencia que Madina. Vamos más maleable. El Ibex35 ya había colocado con un sueldo de lujo a la esposa de Madina y ahora tenían a un candidato... guapo. En el congreso ratificador hubo reparto equitativo para todos y comenzaba un nuevo tiempo de, se presumía, felicidad para todos. Había triunfado la democracia, se decían para sí con la boca pequeña, y ahora tocaba comenzar la reconquista del poder.

Realmente unos y otros habían puesto la piedra del mal que luego les llevaría a la situación actual. Por parecer más demócratas que Pericles, habían inyectado el virus de la legitimidad, del autoritarismo y de la bronca en el interior del PSOE.

Movimiento II, Allegro ma non troppo.

Comenzó el segundo movimiento con la preparación de las primarias a candidatos y candidatas a las elecciones autonómicas y municipales. Salvo alguna bronca típica entre rivales, todo discurría con relativa normalidad y la ejecutiva, salvo en La Rioja y alguna parte de Galicia (en la que seguían las órdenes y deseos de Pepe Blanco, padre político de Sánchez), no intervino ni en favor, ni en contra de nadie y, aún menos, contra los dirigentes regionales.

Los únicos que daban la nota eran los miembros de Izquierda Socialista, los cuales pasaron su propio calvario por la cabezonería de algunos en no dar un paso a un lado (Vicent Garcés) y las intenciones de los históricos (especialmente los de Madrid) de cargarse a Beatriz Talegón (parte por envidia de su presencia mediática, parte por la ambición desmedida que manifestaba). Por tanto, quedaba un partido con Madina en los cuarteles de invierno y una izquierda muerta por incapacidad propia para articular nada que fuesen los egos y la nomenklatura (y siguen en lo mismo, por cierto). El camino quedaba expedito para Sánchez. Y bien que lo aprovechó.

Cuando todo parecía calmado dentro del PSOE, Sánchez, viendo que las encuestas no repuntaban y que él no calaba entre la población, frente al arrollador nuevo viento de Podemos y C's (obvio pues él era la reencarnación de la derecha del partido), y que se veía incapaz de ofrecer un nuevo discurso, decidió dar un golpe de mano y atizar donde creía contar con mayor apoyo de la militancia, Madrid. Decidió cargarse a Tomás Gómez por unas supuestas irregularidades en el contrato del tranvía de Parla. Se apoyaba en unas supuestas filtraciones del diario El País en las que se afirmaba que llegaría pronto la imputación. Así que decidió disolver la federación madrileña e imponer un candidato y nuevas listas. Que Gómez es un gestor pésimo, sí, pero eso no es óbice para utilizar una prerrogativa, para la que no contó con el Comité Federal, y hacer tal estropicio. Antonio M. Carmona se salvó por los pelos al carecer de candidato aceptable, aunque caería más adelante.

Sánchez utilizó su poder para dar un golpe de estado de Madrid y pasarse la democracia y las preferencias de la militancia por el forro del sombrero. Con esta actuación mandó un recado claro, aunque equivocado a mi modo de ver, sobre quién era el detentador del poder en el PSOE. Los jefes/dirigentes inseguros siempre recurren a este tipo de decisiones autoritarias para refrendarse frente al grupo. En la sociología de los grupos pequeños se ha estudiado en los clanes mafiosos, sectas y pandillas callejeras, cómo aquellos que carecen de auctoritas (por su saber, personalidad, actuaciones destacadas...) recurren a la crueldad y la violencia como punto de inicio de su poder en el grupo. Algunos solo recurren a una vez y otros, siguiendo el ejemplo de los homínidos (vean El nacimiento del Planeta de los simios para observar lo que estoy explicando), hacen de la potestas la base de su mandato.

Las elecciones pasaron y el batacazo fue tremendo. En muchas grandes ciudades se pasó a tercera o cuarta fuerza, pero la proporcionalidad sirvió para salvar la cara mediante acuerdos. Curiosamente aquellos barones que sí tienen auctoritas en sus territorios fueron los mejor parados (Extremadura, Aragón, Asturias, Castilla La Mancha...), pero el golpe fue terrible. La diosa fortuna quiso que, más preocupados por sus acuerdos, las baronías no criticasen en exceso a Sánchez en el comité federal. Hubo algún aviso por parte de Madina (considerado un renconroso), de lo que quedaba de IS y poco más. Esto lo interpretó Sánchez como una victoria de sus tesis y su modo de obrar y decidió convocar primarias para candidato a La Moncloa, sabiendo que nadie podría presentarse en su contra (Susana Díaz estaba a punto de dar a luz). No hubo candidatura alternativa y nadie pudo votar (es lo que tienen las primarias centralistas, oligárquicas y plebiscitarias). Comenzaba la disputa por ganar la elecciones.

Movimiento III: Adagio.

Las elecciones de diciembre de 2015 se presentaban como el momento cumbre o el camino al fracaso de Pedro Sánchez. Ya iba mostrando su prepotencia al hacer la campaña donde obviaba, bastante, a las baronías y centraba todo en su persona. Hubo jaleo al trastocar las listas a su antojo, en especial (¡qué fijación!) en Madrid, donde colocó a Irene Lozano (ex UPyD), la cual había insultado gravemente en el pasado reciente a los socialistas; a Zaida Cantera (ex-comandante de las FAS) y que se ha mostrado como una currante; y humilló a Madina al colocarle en una posición muy atrasada. Pero es que además, si se descuida un poco no pone a ningún candidato del propio partido madrileño. Esto no gustó en el seno del partido, pero por disciplina (mal entendida) se tragó. Y eso que numerosos barones y personas afines a Sánchez le insistieron en que no hiciese sangre a un compañero, bien visto en la sociedad, como Madina. Pero no hizo caso a nadie, pese a haber obtenido el apoyo Madina del 80% de las agrupaciones madrileñas. Quería evitar a un contrincante en el propio grupo parlamentario por si iban mal las cosas. Típico de las personas autoritarias, rodearse de los fieles e incapaces.

Su campaña fue un desastre postulándose como el "hombre del verdadero cambio" frente a Rivera e Iglesias y como el honrado frente a Rajoy. Dijo reiteradamente que no pactaría ni con el PP, ni con populistas, ni con aquellos que querían dividir España. Por favor, recuerden estas promesas. No ganó ninguno de los dos debates. En el debate a cuatro se quedó pálido cuando le insistieron que explicase su modelo federal y no supo, algo que también preguntó Rajoy días después en el debate a dos. Durante toda la campaña se le vio ir a remolque del PP y de Podemos y con un gesto adusto y de cabreo permanente. Un desastre de campaña.

Llegó el día de las votaciones y el PSOE bajó hasta los 90 diputados y perdiendo casi un 10% del voto. Siendo esto malo para un partido de gobierno como es el PSOE, a Sánchez no se le ocurrió otra cosa que manifestar la misma noche electoral que se estaba ante unos resultados históricos. Y no por malos precisamente sino todo lo contrario. Pero en su cabeza ya estaba desdecirse de lo dicho en campaña y mandar sus promesas al garete traicionando al electorado socialista. Ya pensaba en gobernar junto al PP naranja y esperando el apoyo de los "populistas". Y para ello no se le ocurrió otra cosa que pedir carta blanca al partido con el único fin de llegar al gobierno. Ahora no se recordará por la vorágine de las fiestas navideñas, pero así fue.

Le daba igual haber obtenido los peores resultados de la democracia, haber caído a cuarta fuerza en Madrid (su propia papeleta), él se sentía triunfante porque la suma de todos contra Rajoy daba y pedía carta blanca. Luego se vería que esa suma no daba realmente. Solo le quedaba salvar la cara ante el Comité Federal, que se intuía iba a ser muy crítico y le podría pedir la cabeza. Al pedir la carta blanca hizo que las baronías le dijesen que no todo valía para ser presidente del gobierno. Por ese motivo convocó el viernes al consejo territorial y negoció una serie de líneas rojas con los dirigentes territoriales. Ni con PP, ni con independentistas. Al fin y al cabo casi lo que se había prometido al electorado. Por lo que los barones salieron contentos de la reunión y aprobaron el día siguiente el documento. Así pues fue él quien estableció las líneas rojas que tanto ha cacareado. El ansia viva por ser presidente del gobierno le podía.

Como recordarán, una vez el cobarde Rajoy declinó la investidura, Sánchez aceptó probar fortuna... para ir corriendo a los brazos de aquellos con los que más a gusto se encuentra, Ciudadanos (el PP naranja, el centro liberal, o el calificativo que deseen). Negoció en menos de una semana 250 propuestas que tuvieron críticas en el seno del partido. Recuerden los nombres para más adelante. Susana Díaz, Javier Fernández, Eduardo Madina e IS no estaban de acuerdo con gran parte de los puntos alcanzados. Y como veía que le podrían tumbar el acuerdo en el Comité Federal, sacó el plebiscito de la militancia para escapar. Otra vez utilizando a los de abajo en su pelea oligárquica. Evitó el debate (algo muy de su gusto porque no da para más) y realizó una pregunta oscura, incidiendo en que había que apoyarla porque le daría el gobierno al PSOE y a él. La disciplina volvió a actuar y sacó adelante la propuesta con un 80% del 50% de la militancia. Por vez primera dijo "o yo, o el caos".

El debate de investidura le pasó por encima como un panzer alemán y quedó malparado frente a sus otros contendientes. Rajoy le barrió. Rivera defendió mejor que Sánchez la investidura. E Iglesias le sacó de sus casillas pero sin capacidad de reacción. Cuando le achacó la cal viva Sánchez ni defendió al partido, ni a González. Eso olió a cuerno quemado dentro de la militancia (porque esas cosas duelen) y tuvo que salir al siguiente día a pedir perdón.

Para las siguientes elecciones volvió a demostrar su cariz democrático convocando primarias un sábado para entregar avales al viernes siguiente. Ni el aparato del partido casi pudo lograrlas. Según me han contado se validaron las duplicadas en papel y electrónicas, y aumentó el voto electrónico extrañamente los dos últimos días para obtener las 15.000 necesarias. En vez de aceptar, por la premura de tiempo, una confirmación de su candidatura, por la excepcionalidad del caso, del Comité Federal, el cual le podría haber dicho que no, utilizó un mecanismo democrático pero saltándose las reglas del juego. Vamos todo muy autoritario.

Movimiento IV: Vivace ad libitum.

Se celebraron las elecciones del 26-J con el resultado que todos conocen. Otra bajada del PSOE hasta los 85 escaños. Las cuentas en el hemiciclo seguían sin salir, pero el discurso de Sánchez esa noche fue la gota que colmó el vaso de la paciencia de muchas y muchos en el PSOE. Su alegría se concretaba en que seguían siendo la fuerza más grande "de la oposición", que habían vencido ¡a las encuestas! y para más inri apareció con toda su tropa de fieles para un discurso sin ningún atisbo de autocrítica. hasta en Podemos habían admitido la derrota y el golpe que suponía. Pero el señor Sánchez nos mostraba una realidad paralela.

Insistía en la posibilidad de un gobierno del cambio, pero si antes no había sido posible un acuerdo C's-PSOE-Podemos ¿por qué iba a ser posible ahora? Tres posibilidades cabían para Sánchez: abstención pactada y draconiana; hacerse fuerte en el bunker de Ferraz; o dimitir. Eligió la segunda esperando forzar la situación y conseguir un acuerdo de gobierno. Pero ante todo, quería ver perder a Rajoy una sesión de investidura para no quedar él como el único en la historia que había pasado por ese trance. Su ego por encima de todo.

En el Comité Federal posterior, las baronías y los representantes de la militancia esperaban algún gesto por parte de Sánchez, bien mediante la apertura del debate, bien mediante una dimisión. Todo lo contrario, expuso en su discurso (que hasta en la sal de prensa sorprendió a mal) la posibilidad de gobernar y marcar una época de cambio y regeneración (recordemos que el PP tiene mayoría en el Senado y bloquearía cualquier cambio constitucional), que las cosas no habían salido tan mal porque seguían siendo segunda fuerza y que el PSOE estaba ante una oportunidad histórica. Ni un solo párrafo a la derrota, la asunción de responsabilidades, o una propuesta real de futuro. Él en su mundo.

Las críticas vinieron de todos los sectores, menos sus corifeos. Le pidieron reflexionar y abrir un debate otro día para ver qué se hacía. Pero no quiso escuchar a las baronías y, para dejarles contentos, les dijo que él respetaría las líneas rojas fijadas en Comité Federal del 28 de diciembre. Emiliano García Page salió pálido (literalmente) y el resto de críticos ponían unas caras de no entender nada. Sánchez se bunkerizó en Ferraz y puso en marcha la táctica de autolegitimarse, de radicalización del discurso y de ataque a los dirigentes regionales. Porque al igual que me llegó a mi la información, le debió llegar a él que los críticos iban a destituirle al primer Comité Federal que convocase.

Se fue un mes de vacaciones pero antes engañó a propios y extraños. Les prometió que votaría no en la primera investidura pero que se abstendría en la segunda con condiciones. Se lo dijo a Mariano Rajoy, a Felipe González, a Albert Rivera y a algunos dirigentes regionales. Por ese motivo estuvieron callados hasta que vieron que en la segunda votación el No era repetido.

En ese momento Fernández Vara, que se sentía engañado, pidió abrir el debate en el Comité Federal. Sánchez que sabía que se lo podrían cargar, prefirió esperar hasta después de las Gallegas y Vascas, pero lanzando ataques durísimos a Vara por medio de terceras personas. Este estalló y salieron todos los dirigentes a defenderle, como era de esperar. Ya había obtenido excusas perfectas Sánchez para mantenerse en el poder, pasase lo que pasase en las elecciones. Las cuales fueron otra derrota. Eso sí, antes de las elecciones, el jueves anterior a la votación para ser más concretos, César Luena filtró que ya había una acuerdo con Podemos y los catalanes para investir a Sánchez como presidente. Un bulo que fue rápidamente desmontado por los periodistas que cubren la información del PSOE. Porque fueron tan estúpidos que pasaron el bulo a quien no debían.

Pasadas las elecciones, Sánchez no solo no dimitió sino que intentó dar un autogolpe de estado en el PSOE. Tras llamar sulbalternos a los dirigentes regionales (escuchen su rueda de prensa del lunes) quitándoles toda legitimidad, convocó, nuevamente, unas primarias exprés (a realizar en menos de un mes) y un congreso ad hoc a su causa. Esgrimió que él estaba legitimado por la militancia y que para abrir el debate, nada mejor que lo debatiesen quienes le legitimaban a él. Yo, yo, yo, yo... egocentrismo puro y duro. Los críticos reaccionaron y ya saben todos lo que ha pasado. Bronca, bochorno, peleas, puñaladas y dimisión de Pedro Sánchez. El viernes antes de la bronca, cabe recordar, que Luena y Óscar López estuvieron llamando por teléfono a los miembros del Comité Federal para saber con cuántos soldados contaban. Al ver que eran insuficientes, decidieron que Sánchez diese una rueda de prensa exprés y de forma maniquea volviese al "Yo o el caos". Esta vez ganó el caos.

Coda.

Con el relato cronológico, matizado cuando era preciso, pretendo, primero, contextualizar la actuación de Sánchez; segundo, ver que las bases han importado poco en este período; y, tercero, observar que las legitimidades y las culpas están repartidas entre todos. Sin duda Sánchez y sus corifeos son los mayores culpables por enrocarse, bunkerizarse y fisurar como nunca al partido por un anhelo personal. Pero las baronías no quedan exentas de culpa por no haber actuado antes y no haber sido claros. Aquí van algunas conclusiones.

1.) Pedro Sánchez entiende que su legitimidad de las bases (recordemos que solo le voto el 33% real de la militancia) es una carta banca para actuar. Según su punto de vista, puramente bonapartista, la unión de su persona y la masa le legitima para actuar a su libre albedrío hasta el siguiente congreso. Y si tiene dudas, con realizar una consulta sin debate y sin oposición, y de modo plebiscitario (o me hacéis caso o me voy), es suficiente para ser democrático. Como él mismo afirmó el lunes 26 de septiembre, el partido debe, después de las primarias, estar unido y ser totalmente fiel a su secretario general. Esto es, una vez elegido no hay contrapoder democrático a su voluntad. Y lo increíble es que hay personas que, bajo el febril entusiasmo para-democrático, le compra el cuento. ¡¡Pero si os está vendiendo una dictadura unipersonal!!

2.) Sánchez y sus corifeos manifestaban que, puesto que él había sido por la militancia, debía ser la militancia la que le quitase. Esto es hacer trampas en el solitario porque en los estatutos no hay ninguna regla que dictamine cómo hacer eso. Y claro, mediante primarias es engañar porque no es que te quiten, sino que confían en otra persona que no eres tú. Y si no hubiese habido la obligación de convocar congreso ¿durante cuatro años qué primarias o mecanismo podría utilizar la militancia para quitarle? Ninguno. Pero es más. Salvo en las primarias donde fue elegido secretario general, las demás han sido subvirtiendo el propio reglamento de primarias e imposibilitando la presentación de alternativas. Están diseñadas de tal forma que o bien eres parte de la oligarquía del partido, o bien no te puedes presentar. Realmente, con esta defensa de las bases ¿dónde quedan las bases? En su casa esperando a que las llamen a votar cada cuatro años. Eso no es democracia participativa sino bonapartismo.

3.) Si Sánchez tiene una legitimidad de origen, que no de acto cuidado, las baronías tienen la misma legitimidad que él. Todos han ganado elecciones primarias y/o congresos para ser lo que son. Es más, muchos de ellos tienen la legitimidad de acto porque han ganado elecciones y él no. Así que tan legitimados para hablar y actuar dentro del partido están.

4.) El Comité Federal es el Parlamento de los socialistas elegido en el Congreso Federal por los militantes allí representados y por los Congresos Regionales de la misma forma y manera. No les han votado unos señores que pasaban por allí, ni el Ibex35, sino militantes. Y como Parlamento tiene el poder de contrapeso a las decisiones de la Ejecutiva y el secretario general. La división de poderes, ese producto tan necesario y que se reclama para el Estado como democrático, parece que no lo es tanto dentro del PSOE según los sanchistas. Lo que es sospechoso de poco democrático pues desligitiman al poder legislativo socialista.

5.) La democracia y las opiniones de las bases poco le han importado a Sánchez, como hemos visto, durante este período. Vimos como las opiniones de los militantes de Madrid fueron disueltas, o las de La Rioja, o las purgas de listas. Sánchez ha hecho y deshecho a su antojo cuando ha querido, teniendo un comportamiento más autoritario que democrático.

6.) Los barones son culpables de no haber sido claros por no parecer los malos (lo han acabado pareciendo) y pensar más en ellos que en el partido. Si querían una abstención, por cuestiones financieras de sus comunidades autónomas y ayuntamientos, tendrían que haberlo dicho así de claro. Una postura racional puede ser perfectamente comprensible para la militancia y la ciudadanía, aunque no la compartan. Si explican que se pueden perder, con dato, inversiones, proyectos sociales, etc., el común posiblemente se resigne. Pero han hurtado ese debate claro y conciso. Es más, ellos no abrieron la posibilidad del debate cediendo a los deseos de Sánchez. Con un tercio de los miembros podían haber convocado un Comité extraordinario para eso. Es cierto que Sánchez les engañó regalándoles los oídos, pero que hubiesen sido valientes. Así se habrían ahorrado este espectáculo lamentable.

7.) Sánchez ha jugado con la ilusión y esperanza de la militancia y la ciudadanía de izquierdas, al insinuar unos acuerdo que nunca ha tenido cerca de la mano. Si él hubiese querido, lo hubiese cerrado en la anterior legislatura. O lo hubiese cerrado en julio y haber esperado a la investidura para anunciarlo. Pero no, todo era mentira y juegos de manos para engañar a buenas gentes que confiaban en él. Aunque radicalice sus palabras, él es el verdadero representante de la derecha del partido socialista y del Ibex35. Recuerden que proviene de los balbases (los del tamayazo) y de la cuadra de Pepe Blanco. ha utilizado el No es No para ganarse de manera torticera a la militancia. Pero le ha salido mal.

8.) Tampoco los barones tienen unos ánimos democráticos mayores. Están deseoso de acabar con las primarias para las secretarías generales (invento de Rubalcaba e imposición de Madina) y que todo se resuelva en los Congresos. Porque allí se cuentan soldados y se pueden comprar voluntades con mayor facilidad. Y, además, su modelo de partido es completamente feudal y de vasallaje. Quieren unas federaciones fuertes, rendidas al señor de turno y un partido con un primus inter pares de secretario general. Un igual al que dirigir si hace falta.

9.) Si el debate ahora en el PSOE es debatir entre el bonapartismo del secretario general y el feudalismo de los barones, lo mejor que se puede hacer es cerrar el chiringuito o volver a los antiguos estatutos pre-Zapatitos. No había primarias, pero mandatabas a unos delegados, podías presentar listas alternativas a todo y para todo y, curioso, podías presentar una alternativa al secretario general sin avales, solo con el expreso deseo. No solo están acabando con la ideología socialista, sino que están masacrando la esencia del propio partido por personalismos. Además de personas que, en su mayor parte, no han trabajado fuera del partido y sus alrededores. Sospechen de primarias y demás elementos oligárquicos que vengan a imponerles. Por magnitud no hay posibilidad de democracia directa con debate y diálogo. 

PS. Verán que pongo una foto reciente al principio y otra más antigua al final. En la actual solo hay personas que viven de la política, en la segunda hay políticos. Y en ambas ocasiones había una gran crisis en el partido.



lunes, 26 de septiembre de 2016

SÁNCHEZ Y LUENA ENTRAN EN BARRENA



La batalla por el poder dentro del PSOE estaba lanzada después de los malos resultados del 26 de junio y, especialmente, por la respuesta que ofreció Pedro Sánchez tanto la noche electoral como en el comité federal posterior. Había entrado en un impasse, tan solo alterado, mínimamente, por alguna declaración suelta de dirigente menor o alguna boutade de la propia ejecutiva. ¿Había reuniones y filtraciones? Sí. ¿Que todos sabíamos que iba a caer Sánchez? También. Pero, por mor de cierto sentido de la responsabilidad política, se dejaba hacer a quien correspondía (Rajoy). 

En esto, Sánchez volvió de las eternas vacaciones en plan soberbio (y no lo digo por el No es No) atacando a todo aquel que discrepase de él. Una vez pasada la fallida investidura del presidente plasmagórico (Sánchez no quedaba como el único en palmar una investidura y su ego quedaba a salvo), algunos barones reclamaron un debate serio. Y aquí es donde la soberbia del secretario general socialista estalló y se lanzó a un ataque contra los suyos. Como los malos boxeadores que, cuando se ven acorralados y al borde del KO, lanzan golpes "tipo molinillo" para defenderse y ver si enganchan un golpe certero, Sánchez ha convocado primarias y congreso federal.

En vez de tener la dignidad de dimitir, tras otra noche histórica de derrotas electorales, se lanza al ataque molinillo junto a su secuaz Luena y los pelotas de la ejecutiva que aún le quedan (¡Ay madre, lo que cuesta dejar un sillón y trabajar!). Para poder entender que esto no es más que un intento de salvar tan solo su "culo" y en nada piensan en el partido, contextualicemos.

Primero, la Comisión Permanente de la Ejecutiva Federal no tiene capacidad de convocar nada. Es más, debe ser la Ejecutiva Federal completa la que proponga al Comité Federal la convocatoria y el calendario. Por tanto, ni Sánchez, ni Luena están legitimados para convocar nada, ni para proponer nada sin aceptación de la Ejecutiva.

Segundo, solo el Comité Federal tiene capacidad de convocatoria del Congreso federal y del Calendario de Primarias. Así que por mucho que quieran Sánchez y Luena, las fechas propuestas ilegítimamente, pueden ser removidas por el CF. Algo que, me da en la nariz, que hará el mismo 1 de octubre. Pero las fechas propuestas sí son parte del análisis que desarrollaré a continuación.

Y tercero, en espera de que los resultados electorales fuesen dignos lanzaron el bulo entre los medios de comunicación de que el pacto de izquierdas estaba ya hecho (incluso con el apoyo de ERC). Ni les ha servido para subir voto en gallegas y vascas (una de sus pretensiones), ni les ha servido para que pidan su cabeza a voces desde las distintas federaciones. Han mareado la perdiz para salvar su cara solamente. Y más si tenemos en cuenta que hoy mismo Podemos de Castilla La Mancha ha roto, con altavoces enormes, su pacto con el PSOE CLM.

¿Por qué digo que entran en barrena? Porque todo esto no es en favor de la democracia interna, ni en favor de la militancia (como ahora veremos), tan solo es para tener munición contra los dirigentes regionales que, ya, se han rebelado contra ellos. Quieren seguir en el poder a toda costa sin importarles el propio partido. Si con todo esto lograsen sacar 20 escaños (los suyos) ellos y ellas serían felices. Lo que pase fuera de su mundo les da igual.

Pero no solo eso, las propuestas de primarias y congreso son de una gravísima irresponsabilidad política. En primer lugar, porque el país se encuentra en una situación de interinidad que no quedará resuelta hasta que algún candidato obtenga la investidura o pasen las terceras elecciones (y aún así habría que ver). Ponen al partido contra la situación política actual. Y en segundo lugar, porque ellos mismos rompen su propio discurso de la formación de un gobierno de cambio. Si estás seguro de lograrlo no convocas primarias porque podría suceder que lograses el pacto y a la vez perdieses las primarias. Si yo tuviese el convencimiento de que eso es lo necesario no convocaría nada. Esperaría hasta lograr el acuerdo del cambio. Por tanto, al convocar primarias doy a entender que ni gobierno del cambio, ni nada por el estilo es lo que está en mi pensamiento.

Nunca han tenido intención de formar gobierno por la izquierda como queda demostrado, y sí solo salvarse ellos mismos al precio que sea. Incluso destruyendo al propio partido si hiciese falta. Las personas que militan en el PSOE saben de sobra que desde hace años no hay renovación de ideas, de estructuras o de familias. Es más, son plenamente conscientes de la anomía en que se encuentra el partido. Y estas acciones solo redundan en ello. Las baronías no es que estén libres de pecado, también son parte del problema, pero no están al frente del PSOE federal. Por tanto, la ejecutiva ha descubierto sus cartas y ha desligitimado su propio discurso al proponer unas fechas que se solapan con posibles pactos (que no quieren ni han querido Sánchez y sus amigos).

Pero es que además las fechas son imposibles si nos atenemos a los reglamentos internos (lo que da que pensar que carecen del sentido del cálculo temporal, al menos). Quieren primarias el 23 de octubre, bien. Y según el reglamento existen quince días para la recogida de avales y quince días para la campaña electoral, al ser unas primarias ordinarias (y este dato es importante). Por tanto, aunque el comité federal las aprobase el mismo día uno, ¿las primarias se celebrarían el día? 1 de noviembre. O ¿es que piensan saltarse los estatutos, otra vez, para asegurarse ellos el poder? Eso están intentando, pero vamos, lo indignante es que piensen que los militantes del PSOE son estúpidos y no saben ni los estatutos ni contar. Es más, la fecha del 23 está situada para presionar con negociaciones falsas y posibles investiduras.

Vayamos con las fechas del Congreso Federal que desean para los días 1 y 2 de diciembre. Si el Comité Federal aceptase la convocatoria de Congreso, la Ejecutiva Federal debería presentar, al menos con una semana de antelación la Ponencia Marco para el debate y enmienda de la misma. Luena debería presentarla con el visto bueno del nuevo Secretario General como poco el 1 de noviembre. Al siguiente fin de semana, por tanto, serían los debates y elecciones de delegados en las agrupaciones locales. Al siguiente, los Congresos Provinciales. Y al siguiente los regionales. ¿En qué fechas se convocarían los regionales? El 1 y 2 de diciembre curiosamente. Así que el Congreso Federal solo podría hacerse el 8 y 9 de diciembre en pleno puente y en plena campaña electoral. Vamos la O con un canuto.

Pero imaginemos el escenario de que se aprueben esas fechas y se inserten a cascoporro. En ese caso, se estaría imposibilitando a la militancia el ejercer su derecho de sufragio activo y se le engañaría en el pasivo. Me explico. Se impediría que alguien, como sucedió con Pérez Tapias, fuera de los círculos de poder se presentase. Y, además, se impediría el debate real sobre la situación del partido, del país y de las necesarias reformas democratizadoras que necesita el PSOE para no estar en manos de unos pocos y menos de las ejecutivas de todos los niveles. Se impediría, por tanto, el mínimo sentido democrático que se espera.

¿Qué haría yo? Cargarme a Sánchez en el próximo Comité Federal. Nombrar una gestora que negociase con Rajoy una abstención a cambio de la transformación de estas Cortes en Constituyentes en el plazo máximo de dos años. Algunos dirán, con razón, que es darle el poder a la derecha. Sí, es cierto. Pero no deja de ser menos cierto que sería un gobierno en minoría (sin poder legislar casi nada) y temporal hasta la reforma de la Constitución. En este período daría tiempo al PSOE, y creo que a Podemos también, para enterrar las cuitas internas y renovarse personal, estructural e ideológicamente para poder ser una alternativa de cambio real para la sociedad.

Además, con la reforma constitucional cambiaría el sistema electoral, se podría hacer un encaje territorial confederal, se establecerían con racionalidad las competencias estatales, regionales y locales y se podrían consagrar ciertos derechos constitucionalmente. Tal y como está el Parlamento compuesto ahora sería una Constitución de amplio consenso, que es lo ideal. Y en las siguientes elecciones, y un nuevo sistema electoral, las cosas serían radicalmente distintas. No digo que favorables a unos y otros, sino distintas. Item más, durante los debates constitucionales se permitiría a la ciudadanía ver las propuestas reales de los políticos y ello ayudaría a mejorar la cultura política.

Pero lo que pretende ahora Sánchez y sus corifeos no. Es más, deberían mandarlos a su casa y a un trabajo en la vida normal a todos y todas por un laaaaargo período. 

PS. ¿Se atrevería Rajoy a negociar la abstención o también es postureo? Si lo segundo, la táctica daría al PSOE un millón de votos así sin más.

jueves, 22 de septiembre de 2016

EL QUE SE MUEVE NO SALE EN LA FOTO



Esta frase que se le adjudica a Alfonso Guerra bien podrían aplicársela la Ejecutiva Federal y las baronías del PSOE. Todos se mueven para salir en la foto e igual todos se quedan sin aparecer.

El problema que atenaza al PSOE no es tanto con quién pactar, sino de falta de programa ideológico y de estructura esclerotizada por unos estatutos que Rodríguez Zapatero impuso para salvaguardarse. Si a eso le añadimos unas falsas primarias, impuestas para el secretario general sin estar en los estatutos y reglamentadas, pues tenemos la casa sin barrer.

En esta batalla se están diciendo cosas de un lado y de otro, bien directamente como Guillermo Fernández Vara, bien mediante la miríada de trolls y pelotas de turno. Pero todo son falsedades o medias verdades como vamos a ver.

En primer lugar, los sanchistas afirman que el secretario general fue elegido por la mayoría de los militantes del PSOE. Falso. Como candidato no fue elegido por nadie ni para diciembre, ni para junio. Un reglamento oligárquico y la escasez de tiempo impidieron a otras opciones presentarse. Ahora bien si lo que quieren decir es que fue elegido secretario general con mayoría, también mienten (aunque con menor intensidad). Pedro Sánchez, al que algunos querrían apodar como el breve, fue votado por el 48,63% de un 66% de participación de la militancia. Por tanto, tiene el apoyo de 32, 09% de la militancia socialista. Vamos ni un tercio de apoyo real. Y si a eso le sumas que quienes le apoyaron haciendo presión ya no le apoyan... calculen ustedes cuánta gente le apoya en estos momentos.

Otra mentira, esta utilizada por sanchistas y baronías. Según unos, el secretario general no puede apoyar un gobierno del PP porque el acuerdo del Comité Federal del 28 de diciembre lo impide. A su vez, las baronías, acogiéndose a ese mismo acuerdo, establecen que no se puede hacer un gobierno frankenstein. Pues ese acuerdo no tiene validez alguna. He discutido con miembros de la ejecutiva y algún enteradillo esta cuestión y, en cuanto les he ejemplificado el asunto, se han callado todos.

El acuerdo del 28-D tiene la validez de todos los acuerdos electorales del Comité Federal, las siguientes elecciones. ¿Ha habido siguientes elecciones? Sí. Por tanto el acuerdo no tiene validez y Pedro Sánchez podría negociar a derecha y a izquierda. Y me dirán, como me han dicho, es que las elecciones han sido muy juntas. ¿Y? No dejan de ser elecciones. Es más, si las resoluciones del Comité Federal tuviesen validez in aeternum, se podría reclamar salir de la OTAN, por ejemplo. En suma, mienten adrede porque les sirve de argumento contra el otro.

¿Estamos ante una batalla ideológica? No. Los sanchistas venden que el honor del socialismo patrio es lo que está en juego y por tanto No es No es una apuesta ética. Y ¿votar el cambio del artículo 135 junto al PP qué es? Haber establecido una ley de vivienda que impedía la dación en pago como antes, como hizo el gobierno de Rodríguez ¿no es hacer el juego de la derecha? Afirmar que las clases sociales se determinan según el consumo, como afirman los economistas de cabecera de la ejecutiva, ¿no es conservador o capitalista? Ni uno de los miembros de la ejecutiva actual protesto frente a estas situaciones (incluso alguno las apoyó). Lo que intentan es salvarse ellos mismos, nada más.

Las baronías defienden que, de haber abstención técnica (aunque entre ellos no se ponen muy de acuerdo), es en favor de la patria y el peligro secesionista. También parece una buena postura, pero.... Siempre hay peros. ¿Ximo Puig no está continuando con la política lingüística y segregacionista del PP, que es la misma de los nacionalistas catalanes? ¿No ha decretado Lambán que en Aragón se adopte como lengua co-oficial el catalán? ¿Esto qué es? Hacer lo mismo que los nacionalistas, eso sí sin pedir la independencia, de momento.

Los otros barones, que están en coalición con Podemos y sus quince mil siglas, desean abstenerse no por un sentido patrio (que lo podría entender), sino por mandar a la mierda a Podemos y que les garanticen C's y PP su poder. ¿Que en muchas cosas tienen razón al no querer el apoyo de Podemos? Sí. ¿Que les gustaría más otro apoyo distinto? También. Por tanto, ni los unos miran por la ideología, ni los otros por la patria (concepto que además creo que ignoran su significado).

Entonces, ¿qué hacer? A día de hoy: cargarse a Pedro Sánchez (que más que el breve ha sido el cruel); convocar congreso ordinario y cambiar todas las baronías; refundar ideológicamente el PSOE; y sobre el gobierno, que se negocie lo que se negocie pero sin concultar a la militancia. Y ¿por qué no? Porque es poner a pelear de manera cainita, otra vez, a personas que no tienen culpa de nada; porque cuando se elige a alguien para un cargo dirigente es para que tome decisiones y asuma las consecuencias de ello (para bien o para mal); y porque el plebiscito sin debate abierto es más propio de una dictadura que de una democracia. Por tanto, si hay abstención o gobierno frankenstein que sea con nombres y apellidos claritos.

PS. Por cierto, la frase de Alfonso Guerra era quien pase la línea está fuera. Pepote Rodríguez de la Borbolla le preguntó ¿dónde está la línea para no pasarla? Y Guerra contestó, no se, la línea se mueve.